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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2019

La insufrible levedad de los discursos econmicos de las formaciones polticas

Juan Francisco Martn Seco
La Repblica


Una vez que el peligro inmediato ha desaparecido, la opinin pblica y en general las sociedades se olvidan rpidamente de las situaciones crticas. Con optimismo desmesurado confunden los parntesis de cierta tranquilidad con la solucin definitiva. No hace demasiados aos que la ruptura del euro pareca inevitable, sin embargo, ltimamente nadie piensa en ello. Ha bastado con que las economas de las principales naciones de la Eurozona se adentrasen en tasas positivas de crecimiento para que, de forma generalizada, se crea que el riesgo est conjurado, sin que nadie quiera darse cuenta de que subsisten los mismos lmites y factores que desencadenaron la crisis anterior.

Solo ahora, cuando los informes de los distintos organismos e instituciones han comenzado a pronosticar la desaceleracin de la economa de la Eurozona, y especialmente cuando el BCE ha modificado el plan trazado de subida de tipo de inters, hacindose as visible el cambio de coyuntura, se han disparado las alarmas y han surgido las dudas. Lo peor, con todo, es que los informes y los anlisis continan enfocando la economa como hace muchos aos, prescindiendo de la globalizacin y de la Unin Monetaria, y razonando como si no existiesen. Esta falta de perspectiva contamina a la propia Unin Europea. En su ltimo informe la Comisin reprenda a Espaa por la elevada desigualdad y pobreza que subsista en nuestra sociedad, como si la propia Comisin no hubiese sido protagonista de las medidas tomadas y la Unin Monetaria no hubiese estado en el origen de todas ellas.

Tampoco las organizaciones sindicales se libran de tal ofuscacin. La Confederacin Europea de Sindicatos (CES) acaba de publicar un estudio, Benchmarking Working Europe 2019, que seala cmo en una serie de pases los salarios reales se han reducido en los ltimos diez aos (23% en Grecia, 11% en Croacia, 7% en Chipre, 4% en Portugal, 3% en Espaa, 2% en Italia, etc.). En la presentacin, Luca Visentini resalt que esto es una prueba de que la crisis no ha terminado en todos los pases y situ la causa en las medidas de austeridad adoptadas.

Todo ello parece bastante cierto, pero lo que no aadi el secretario general del CES es que tales medidas tienen su origen en la moneda nica, a la que los sindicatos dieron su aceptacin con esa simpleza del s crtico a Maastricht. Era evidente que la imposibilidad de ajustar los desequilibrios exteriores en el plano monetario mediante la devaluacin de la divisa acabara originando que el ajuste se trasladase al campo real, con desempleo y reduccin de salarios. Esa es una de las razones por las que algunos nos opusimos por todos los medios a Maastricht y a la creacin del euro. Es ms, mientras la armonizacin laboral no se imponga en la Unin Europea -lo que parece totalmente alejado de la realidad al exigirse la unanimidad de 28 pases-, es de prever que todos los gobiernos continen usando las condiciones laborales y las retribuciones como instrumentos para ganar competitividad frente a los dems.

Tampoco parece que los gobiernos de los distintos pases tengan muy claras las cosas. Continan pensando y actuando como si mantuviesen ntegra su soberana y fuesen dueos de su moneda. Concretamente en Espaa, la campaa electoral presenta un panorama desolador. Ciertamente que el peligro nmero uno es que se pueda reproducir un gobierno Frankenstein, pero, dicho esto y cuando a pesar de todo se abandona en el debate el tema de Catalua y se ahonda en los programas electorales, la sensacin de vrtigo es inmediata. No solo es que los fundamentos polticos sean de lo ms superficial, sino, lo que es peor, el discurso econmico carece de toda coherencia. Es verdad que ya el viejo profesor afirm que las promesas electorales estaban para no cumplirse, pero entonces, se cumpliesen o no, eran al menos crebles y factibles, los polticos podan engaar. Hoy, los partidos hacen sus planteamientos y propuestas como si las condiciones fuesen las mismas que entonces, como si los gobiernos conservasen, al igual que al principio de los ochenta, toda su capacidad de actuacin.

La frivolidad del discurso econmico de las distintas formaciones polticas es inquietante. Todas sus propuestas cuelgan del vaco y, es ms, parece que no les importa demasiado la total ausencia de fundamento y de consistencia. Hay que comenzar por sealar la levedad de los equipos econmicos, que por otra parte estn -si es que existen- desaparecidos y en el mayor de los anonimatos. Del de Podemos se desconoce su existencia, pero tampoco parece que les importe mucho tenerlo. En IU, con eso de que el coordinador se tiene por economista, y dice eso de que el euro no importa y que no condiciona nada, para qu van a necesitar ms? Desde esta coalicin poltica alguien ha dicho que los Estados no pueden quebrar. En otros tiempos yo tambin mantuve la misa afirmacin, pero eso era cuando nos endeudbamos en nuestra propia moneda, y ahora lo hacemos en una divisa que no controlamos, con lo que claro que podemos quebrar, estamos a expensas del BCE y de los mercados. Que se lo digan a Grecia.

El equipo econmico del doctor Snchez (l tambin dice que es economista) est en consonancia con su tesis doctoral: la ministra de Hacienda, licenciada en medicina, y sus mariachis, tradas todas de Andaluca; y la ministra de economa, discpula de Solbes, (ministro que tuvo tanto xito en la anterior crisis) y que ha sabido hacer carrera en la burocracia europea con el presupuesto de la Unin, presupuesto que, como se sabe, apenas tiene contenido y el poco que tiene es totalmente ajeno a los problemas fiscales que afectan al de los Estados. En realidad, da toda la impresin de que Calvio, como buena independiente, ha asumido el ministerio tan solo como un escaln, encaminado a lograr una comisara tras las prximas elecciones europeas. No parece, sin embargo, que vaya a poder conseguir su objetivo, porque la exigencia de los independentistas de que Borrell saliese del Gobierno y el veto de Iceta a que encabezase la lista catalana han situado al ministro de Exteriores en la lista de Europa y se supone que con la promesa de ser prximamente comisario.

La ministra de Economa, para cubrir al Gobierno en su despendole presupuestario, ha recurrido a la tasa de crecimiento. Pero una vez ms hay que incidir en el hecho de que las cosas cambian cuando se forma parte de la Unin Monetaria. Cuando un pas carece de moneda propia y se endeuda en moneda extranjera o en una moneda que no controla, una tasa positiva de crecimiento tiene un carcter ambiguo, ya que si el crecimiento es a crdito constituye una bomba de relojera a medio plazo. Eso fue lo que ocurri en los primeros ocho aos del presente siglo. La existencia de una moneda comn, el euro, propici que el saldo de la balanza por cuenta corriente alcanzase niveles jams conocidos (9%) y que se disparase su contrapartida, el endeudamiento exterior (en esta ocasin el privado). Esto nunca hubiese ocurrido, por lo menos a esos niveles, de ser la peseta la divisa, ya que los inversores internacionales, temiendo el riesgo de tipo de cambio, no se hubiesen aventurado tanto. El Espaa va bien de Aznar y las bravatas de Zapatero acerca de que la renta per cpita de Espaa haba superado a la de Italia, estuvieron en el origen de la fuerte recesin que sufri la economa espaola.

Con la finalidad de no cometer los errores de Aznar y Zapatero, el Gobierno y en general todos los partidos polticos haran bien en tener en cuenta el nuevo escenario que crea la pertenencia a la Unin Monetaria, sobre todo cuando an subsisten mltiples desequilibrios de la etapa anterior. La tasa de desempleo, si bien ha descendido once puntos desde 2013, se encuentra en el 15%, la ms alta de la Eurozona si exceptuamos a Grecia. Espaa necesita sin duda continuar creciendo para crear empleo, pero el hecho de que la tasa de productividad sea cercana a cero, indica bien a las claras que los puestos de trabajo que se estn creando son de muy baja calidad y que resulta previsible que cualquier incremento de los costes laborales impacte muy negativamente en el crecimiento y en la creacin de empleo.

La ministra de Economa ha minimizado el nivel de endeudamiento pblico. No llega al 100%, ha sealado, pero la cifra es la ms alta de los cincuenta ltimos aos y muy distinta de la de 2007 (el 35%). Entonces fue el endeudamiento privado el causante de la crisis, pero ahora, dado su nivel, podra ser el pblico a poco que el dficit se incrementase. Los ltimos indicadores sealan que gran parte del crecimiento econmico actual se debe al sector pblico. El sector exterior, por el contrario, se debilita progresivamente. El saldo de la balanza por cuenta corriente se reduce de manera notable, y aun cuando es verdad que se mantiene en zona positiva, el peligro de que pueda adentrarse en cifras negativas no es descartable.

El saldo en la balanza por cuenta corriente (causante del endeudamiento exterior) se encuentra detrs de la gran recesin anterior, pero tambin de la recuperacin. Pas de un dficit del 9,7% en 2007 a un supervit del 2,2% para 2016. Pero esta variable es una variable flujo. Su recuperacin lo nico que ha garantizado es que la deuda exterior (variable fondo y la verdaderamente estratgica) no haya continuado aumentndose, pero apenas se ha reducido, con lo que se mantiene en una cuanta cuasi lmite, y todo nuevo incremento por una evolucin negativa del sector exterior puede colocar de nuevo a Espaa al borde del precipicio.

La levedad en materia econmica no es ajena tampoco a las formaciones a la derecha del PSOE, tanto en la composicin de los equipos econmicos como en sus propuestas. Sus lderes no son economistas, pero tambin se expresan con toda futilidad en esta disciplina. Los equipos econmicos se han reclutado entre los liberales ms dogmticos, economistas de laboratorio o de peridico, totalmente divorciados de la realidad e ignorantes de las limitaciones que impone el hecho de no contar con una moneda propia. Solo as se pueden explicar ocurrencias tales como la propuesta de Ciudadanos de rebajar el 60% del IRPF para aquellos contribuyentes que residan en zonas despobladas. Presiento que todas las grandes fortunas, y las no tan grandes, van a establecer su domicilio en estas zonas, que por supuesto dejarn automticamente de ser tales. Es increble la propensin que tienen algunos a intentar solucionar todos los problemas mediante la bajada de impuestos, cuando cualquier manual de Hacienda Pblica seala los mltiples defectos que los gastos fiscales presentan en comparacin con las polticas directas.

Y hablando de reduccin de impuestos, el nuevo lder del PP ha perdido toda proporcin y medida, promete a diestro y a siniestro todo tipo de reducciones tributarias sin ninguna consistencia. En una alocada gesta pretende barrer toda huella de marianismo (ya se arrepentir de ello el PP) y resucita el aznarismo, que tan nefasto fue desde el punto de vista econmico y en cuyos gobiernos se engendraron todos los desequilibrios que daran lugar a la peor crisis econmica que ha padecido Espaa en los ltimos cincuenta aos.

Los forofos del pablismo hablan con orgullo del retorno al liberalismo, enterrando la socialdemocracia de Montoro. Hace muchos aos que conozco a Montoro. Participamos juntos, cuando l era presidente del Instituto de Estudios Econmicos, en mltiples mesas redondas. Nuestras posiciones solan ser siempre divergentes. Nunca le hubiera tenido por un socialdemcrata. Bien es verdad que la poltica fiscal que impuls en su ltima etapa fue ms progresista que la de Solbes y Salgado. La explicacin no hay que buscarla en la ideologa, sino en el mero pragmatismo. Rajoy se vio obligado a enfrentarse con la desastrosa situacin econmica engendrada en los Gobiernos de Aznar y Zapatero. No tuvo ms remedio, con mejor o peor acierto, que pisar tierra.

Por el contrario, los lderes actuales de todas las formaciones polticas parece que viven en las nubes y que con anterioridad a ellos no ha existido nada. Tierra quemada. Iglesias, Snchez, Ribera y Casado persiguen el vellocino de oro. Son argonautas pero sin carga, sin peso, ingrvidos, levitan, y con ellos hay el peligro de que lo haga toda Espaa.

Fuente: https://www.republica.com/contrapunto/2019/04/04/la-insufrible-levedad-de-los-discursos-economicos-de-las-formaciones-politicas/



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