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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 11-04-2019

Los estadounidenses se deberan preguntar: es correcto y est en nuestro inters nacional estrangular la economa cubana?
Mallory vive

Philip Peters
OnCuba


Cuando el diplomtico estadounidense Lester Mallory escribi en abril de 1960 un memorando de estrategia para Cuba, no saba que para las generaciones venideras sera favorito en las oficinas que rodean la Plaza de la Revolucin.

Su ntido memo al jefe de Amrica Latina del Departamento de Estado se titul La decadencia y cada de Castro. A los comunistas cubanos les encanta el memo, y hoy da es citado frecuentemente en Granma puesto que valida los argumentos contra el embargo de Estados Unidos.

Mallory argument que las presiones econmicas eran necesarias porque no haba oposicin poltica efectiva al gobierno de Castro, que entonces tena 16 meses. La clave era infligir dolor al pueblo cubano. Mallory escribi que Estados Unidos necesitaba debilitar la vida econmica de Cuba [] para disminuir los salarios nominales y reales, provocar el hambre, la desesperacin y el derrocamiento del gobierno.

Estn los funcionarios y analistas cubanos locos al detenerse en un memo de 1960? Bueno, el embargo an sigue ah, y las ideas de Mallory hoy continan muy vivas, a pesar de seis dcadas de fracaso en la prctica.

Basta mirar la historia reciente: en 1992, para sorpresa de Washington, el gobierno cubano sobrevivi a la cada del bloque sovitico. De manera que el Congreso promulg una ley para cortar el comercio de las subsidiarias extranjeras de compaas estadounidenses. En palabras de su autor, el representante Robert Torricelli, para dejarle caer el martillo a Fidel Castro.

Cuatro aos ms tarde, con Castro an en el poder, la Ley Helms-Burton declar que la inversin extranjera en Cuba socava la poltica exterior de Estados Unidos [] en un momento en que el rgimen de Castro ha demostrado ser vulnerable a la presin econmica internacional.

Cuando se debati esta ley, miembros del Congreso declararon que el gobierno de Cuba estaba al borde del abismo y Fidel Castro al borde del colapso. El representante de Nueva York, Ben Gilman, dijo que la ley traera el fin del rgimen de Castro, cortndole el capital que lo mantiene a flote. No funcion.

Hoy, un cuarto de siglo despus, un funcionario annimo de Trump le dice a The Examiner, de Washington, que la administracin planea estrangular financieramente al rgimen cubano.

El senador Marco Rubio aade que las sanciones recin activadas en virtud del Ttulo III de la Ley Helms-Burton atacarn las inversiones tursticas y afectarn el alma financiera de Cuba. Esto y las remesas dijo es cmo ellos generan todas sus divisas.

Estrangular y alma son palabras que deben tomarse en serio, porque parece que se est formando una estrategia de olla de presin.

Una parte involucra sanciones ms duras contra Cuba, comenzando aparentemente con sanciones adicionales del Ttulo III destinadas a usar las reclamaciones de propiedad para disuadir la inversin extranjera en Cuba. La amenaza de estas acciones ya est afectando transacciones bancarias internacionales conectadas con Cuba.

Otra parte, no declarada, dice a los cubanos que no vean la emigracin hacia Estados Unidos como la solucin a sus problemas. Por tanto, terminaron las colas en la Embajada de Estados Unidos en La Habana, las visas de entradas mltiples han sido descontinuadas, y nadie ha levantado un dedo para restaurar la poltica de inmigracin de puertas abiertas para los cubanos a la que puso fin el presidente Obama.

Las movidas hacia Cuba constituyen solo un ejemplo del empleo de sanciones por parte de la administracin Trump para modificar la conducta o provocar un cambio de rgimen. Venezuela, ya golpeada por la catstrofe econmica chavista, ahora sufre sanciones que Washington espera den al traste con el gobierno de Nicols Maduro. Las sanciones contra Irn parecen tener el mismo objetivo, a pesar de que ese pas sigue cumpliendo con el acuerdo nuclear que el presidente Trump abandon. Corea del Norte enfrenta una poltica de sanciones de mxima presin por parte de Estados Unidos, pero tambin disfruta de un dilogo clido porque, como explica la Secretaria de Prensa de la Casa Blanca, al presidente Trump le gusta el presidente Kim.

Al presidente Trump no le gustan los lderes de Cuba, ni estos han mostrado inclinacin a participar en la abyecta adulacin que l disfruta, y que le ha dado a Kim Jong Un tanto tiempo y espacio para maniobrar. Adems, en la mente de Trump, Cuba y Venezuela estn conectadas con los votos de la Florida, incluso si exagera sus cifras.

Como resultado, en lo adelante Cuba probablemente enfrente mayores sanciones y dificultades. Incluso antes de la crisis actual, se estaba ajustando a una disminucin del apoyo venezolano y ha iniciado una bsqueda redoblada de nuevos socios internacionales. Las reformas econmicas en la Isla cobran cada vez ms urgencia porque a pesar de los daos externos a su economa, Cuba tiene una larga lista de acciones que puede tomar por s misma para mejorarla.

Los estadounidenses se deberan preguntar: es correcto y est en nuestro inters nacional estrangular la economa cubana? Si Mallory todava estuviera entre nosotros, saludara los informes de miseria econmica en Cuba como victorias. Pero deberamos hacerlo nosotros?

Cada nueva ronda de sanciones econmicas se describir seguramente como dirigida contra el rgimen, en oposicin al pueblo cubano; pero las sanciones que restringen una economa daan fundamentalmente a las personas que viven en ella. El gobierno cubano es el nico responsable de sus polticas econmicas, pero nuestras sanciones y su impacto tambin implican responsabilidad.

La accin del Congreso, los eventos en Venezuela o un cambio en el corazn del presidente Trump podran hacer que la administracin abandone el rumbo que parece establecido. Sin embargo, las elecciones de 2020 son ms prometedoras, cuando los estadounidenses voten sobre esta y muchas otras cuestiones.

Mientras tanto, ms de un milln de estadounidenses visitan Cuba cada ao, una joint venture cubano-estadounidense busca remedios contra el cncer, nuestros msicos recorren nuestros respectivos pases, nuestros cientficos ambientales colaboran, nuestras universidades permanecen conectadas y nuestros agricultores buscan la colaboracin. Se podra decir que muchos, aun en tiempos difciles, estn a ambos lados del Estrecho trabajando para la prxima normalizacin.

Fuente: http://oncubanews.com/opinion/columnas/desde-washington/mallory-vive/



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