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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2019

La insumisin de Zapata y su Ejrcito Libertador

Eduardo Nava Hernndez
Rebelin


"El zapatismo no se planteaba la cuestin del Estado ni se propona construir otro diferente. Pero en su rechazo de todas las fracciones de la burguesa, en su voluntad de autonoma irreductible, se colocaba fuera del Estado. Su forma de organizacin no se desprenda o desgajaba de ste: tena otras races. Y quien est fuera del Estado, si al mismo tiempo decide alzar las armas, se coloca automticamente contra el Estado".

Adolfo Gilly, 1977

 

La historia empez en realidad el 12 de septiembre de 1909. Sin testigos externos, sin medios de prensa y quizs sin llamar mucho la atencin de las autoridades porfirianas, segn la crnica de John Womack escrita a partir de los testimonios de algunos participantes y testigos, y como lo constat con la evidencia documental Jess Sotelo Incln. Emiliano Zapata recibe de los veteranos de Anenecuilco la caja de metal que contena los ttulos primordiales concedidos a ese poblado por el virrey Luis de Velasco en 1607. Es la historia de unos campesinos que, al decir del propio Womack, no queran cambiar y para eso hicieron una revolucin; y que no acabara el 10 de abril de 1919, aunque ese da tuvo una inflexin determinante.

La del zapatismo fue una lucha prolongada, armada durante una dcada, que civil y defensiva, pas luego a ofensiva en la vorgine de la revolucin emprendida por el terrateniente Madero contra la dictadura y el fraude electoral, pero que habra de rebasar a su iniciador. Los pueblos campesinos congregados durante los meses anteriores por Zapata en Morelos para la recuperacin de tierras que les haban sido usurpadas por el auge de la caa azucarera, entroncaron con la lucha democrtico-burguesa del maderismo y pasaron a la ofensiva ocupando Cuautla; pero la trascendieron convirtindose a s mismos en la expresin ms legtima y orgnica de la revolucin popular en el periodo.

Esa lucha no termin con el ascenso de Francisco I. Madero a la presidencia, sino slo entr en una nueva etapa. El 28 de noviembre de 1911, apenas unas semanas despus de que aqul asumiera el cargo, Zapata y sus hombres proclamaron el Plan de Ayala, donde denunciaban al coahuilense como traidor a la causa por la que l mismo haba convocado al pueblo. Madero no cumpla ni pensaba dar cumplimiento a su oferta del Plan de San Luis Potos de restituir las tierras despojadas a los pueblos campesinos durante el porfiriato. En cambio, desestabilizaba al Estado de Morelos colocando a Ambrosio Figueroa como gobernador.

Yo no pacto con traidores, fue la respuesta que dio Emiliano al padre de Pascual Orozco a la invitacin que le haca llegar el caudillo chihuahuense a apoyar al gobierno de Victoriano Huerta que haba derrocado y asesinado al presidente Madero y al vicepresidente Jos Mara Pino Surez; y orden fusilarlo, declarando as la guerra a Orozco y al usurpador Huerta. Pas el zapatismo a la ofensiva contra la usurpacin sin subordinar su lucha a la de los constitucionalistas encabezados por Carranza ni admitir la jefatura de ste, que siempre consider al general suriano un bandido y jefe de una gavilla, no un revolucionario. Con ello, el hacendado de Cuatro Cinagas simplemente era congruente con la ideologa de su clase frente a alguien que estaba devolviendo y repartiendo tierras a los campesinos pobres de Morelos.

Tras la derrota del huertismo en Zacatecas y la llegada de Obregn a la ciudad de Mxico, los zapatistas se unieron a la Soberana Convencin de Aguascalientes, convocada por la mayora de los cuerpos revolucionarios para integrar un nuevo gobierno, pero desconocida por Carranza porque no lo aceptaba como presidente provisional, conforme l mismo lo haba proclamado en el Plan de Guadalupe. La Convencin, no sin fuertes debates, asumi el Plan de Ayala y los zapatistas se integraron al gobierno convencionista de Eulalio Gutirrez. Ocuparon luego la capital del pas y esperaron ah el arribo de los revolucionarios del Norte, encabezados por Francisco Villa. El encuentro de ambos caudillos en Xochimilco en diciembre de 1914 y su entrada al Palacio Nacional representa el momento culminante de las insurrecciones campesinas de Amrica hasta antes del triunfo de la Revolucin Cubana.

Sin embargo, ni el Ejrcito Libertador del Sur ni la Divisin del Norte habran de asumir, menos an retener, directamente el poder. Ni Villa ni Zapata se consideraban capaces de ocupar la Presidencia; y en la siguiente etapa ambos habran de continuar luchando, esta vez contra el carrancismo, por de un orden social ms justo que el que ste ofreca a las masas campesinas y a los trabajadores, y sobre todo por un gobierno ms representativo de las masas insurrectas mexicanas. lvaro Obregn derrot militarmente en 1915 al villismo, que se repleg a Chihuahua, ya sin la fuerza que haba tenido apenas un ao antes. Pero Carranza y sus generales como Trevio y Murgua nunca pudieron atrapar a Pancho Villa en Chihuahua. Pablo Gonzlez asedi brutalmente a los zapatistas en Morelos, asesinado, violando, saqueando, incendiando poblados y ejecutando a sangre fra a los campesinos; pero stos jams delataron en dnde se encontraba el cuartel general zapatista. Como el nicaragense Augusto Csar Sandino, Zapata fue un general de hombres libres; y como a aqul, tuvo que ser la traicin la que pusiera fin a su vida ese 10 de abril de 1919.

Los ideales de Zapata, que eran los de los pueblos mismos de Morelos, subsistieron tras de su cobarde asesinato en Chinameca por Gonzlez y Jess Guajardo. Porque eran los pueblos los que le daban su fuerza a su permanente rebelda, y a su intransigencia irreductible.

Qu queda a cien aos de su sacrificio, de la figura histrica, del pensamiento y la accin de Emiliano Zapata? Ms de lo que el capital quisiera; subsiste en la resistencia activa de cientos de comunidades locales, rurales o urbanas, ante el avance depredador del capital mismo, que arrasa la tierra, los recursos naturales y a los hombres en pos de la ganancia mxima; tambin en el espritu rebelde siempre presente en las clases subalternas; en los maestros irreductibles en la defensa de sus derechos; en organizaciones populares que se mantienen tercamente en oposicin a aeropuertos, minas, plantas termoelctricas, el acaparamiento de las aguas, la devastacin de los bosques y en favor de los derechos humanos colectivos o individuales. Por eso, en los cuatro vientos de nuestro pas hoy como hace cien aos se grita siempre: Zapata vive, carajo!

Eduardo Nava Hernndez. Politlogo UMSNH

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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