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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 12-04-2019

La Revolucin como entelequia

Mario Valds Navia
La Joven Cuba


El griego Aristteles cre el concepto de entelequia para designar aquellas entidades que tienen un fin en s mismas. En la actualidad se usa para hablar de cosas irreales, vagas, que no se pueden entender cabalmente, y menos concretar. El concepto me viene a la cabeza cuando oigo decir, a raz del prximo congreso obrero, que los trabajadores deben acompaar a la Revolucin. Siempre cre que son sus protagonistas, no sus acompaantes.

Cuando triunfaron las revoluciones rusa y china se empez a hablar de los compaeros de viaje que podran tener los obreros y campesinos en la construccin socialista. Se haca referencia a los miembros de la burguesa y capas medias que existiran y laboraran en el socialismo hasta que, gradualmente, se extinguieran como clases en el trnsito futuro al comunismo. Tanto el Lenin de la NEP como el Mao del Camino de Yenn compartieron este criterio.

El establecimiento de la hegemona burocrtica en los estados de vocacin socialista incluye siempre la recreacin de smbolos ya establecidos. En Cuba no hay ninguno de mayor significacin histrica que el de la revolucin. Los mrtires anteriores al 68, los mambises, laborantes y vctimas de las guerras de independencia, todos son hijos de ella y sacrificaron sus vidas para hacerla realidad.

Durante el perodo republicano los polticos no cesaron de clamar por sus mritos revolucionarios en la lucha por la independencia y luego contra el tirano Machado. Desde la derecha hasta la izquierda, todos veneraban la revolucin a su manera. Batista y los presidentes autnticos se consideraban a s mismos hroes y continuadores de la Revolucin del 30.

En el 59 se unieron, como nunca antes, los componentes nacional-liberador y de justicia social. Con el tiempo, la revolucin de los humildes, por los humildes y para los humildes comenz a ser secuestrada por una burocracia cada vez ms empoderada, que se apropi del trmino Revolucin como hiciera Stalin con el de marxismo-leninismo.

De esa forma, el monopolio del poder por los burcratas se identifica demaggicamente con los objetivos histricos del pueblo, la nacin y hasta de la revolucin mundial. A partir de entonces, en boca de la burocracia, la revolucin sera un fetiche que se trocara en su contrario mediante el concepto de Revolucin en el Poder.

En consecuencia, la revolucin no vendra desde abajo sino desde arriba, y las masas no la protagonizaran, sino que se sumaran a ella, se incorporaran, participaran, seran convocadas, o, como se dice ahora, la acompaaran.

La cuestin es: a quin deben ser fieles y acompaar los trabajadores sin chistar?, a la revolucin popular liberadora, o al status quo establecido por los burcratas a su imagen y conveniencia?

Las revoluciones son siempre obra de las grandes masas. Es redundante decir que los trabajadores deben acompaar su propia obra.

Por lo que vale la pena luchar es por abrir cauces a su participacin plena y libre y su posibilidad real de control social sobre el poder. Que los obreros, campesinos, estudiantes, intelectuales, TCP y todos los sectores humildes se sientan participantes activos de la revolucin; no observadores de un espectculo donde miran, aplauden y retornan a sus casas a comentar con la familia sus criterios, anhelos y preocupaciones tras la puesta en escena.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/04/10/la-revolucion-como-entelequia/



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