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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

Entrevista a David Hammerstein
El desarrollismo urbanista, un modelo anticlimtico

Eleuterio Gabn
Rebelin


David Hammerstein es socilogo y activista ecologista que fue diputado en el Parlamento Europeo por el grupo Los Verdes entre 2004 y 2009. Desde Radio Malva charlamos con l para que nos d su opinin sobre la relacin de las polticas urbansticas con la crisis medioambiental que vive el planeta.

Ha asegurado en varias ocasiones que vivimos una situacin global cercana al colapso

Vamos en un Titanic y las lites han abandonado el barco en sus botes salvavidas, son conscientes de que no nos salvaremos todos. El problema viene de que, para mantener la paz social, nuestro sistema se ha basado en el consumismo individual, fomentando una cultura de egosmo y narcisismo personal que, por otra parte, slo genera frustracin. Vivimos en la ilusin de que podemos subir el nivel de vida continuamente sin querer darnos cuenta de lo que est ocurriendo en realidad con el planeta, es una mentalidad enfermiza.

La idea del crecimiento continuo es una farsa que no se mantiene, pensar que podemos consumir y extraer recursos, tanto en materiales como en valor humano sin que haya consecuencias, es absurdo. La explotacin del 3 mundo no aguanta, ni humana ni materialmente. El volumen de consumo en agua, cemento, combustible, qumicos, pesticidas no deja de aumentar y slo se ponen parches: carriles bicis, reciclaje La energa solar y la elica representan el 1% de la energa que se consume. Pero no se trata slo de una cuestin de consumo de energa; hablamos de una crisis total, los recursos son cada vez menos, el planeta se achica, el 60% de los mamferos han desaparecido en los ltimos 50 aos. Vamos de cabeza a un colapso, la democracia liberal se deshace. Ya comienza a verse la frustracin en las protestas, en la clase media, en el auge de la extrema derecha. Vamos a ver conflictos sociales muy duros cuando la tensin social suba por la escasez de recursos. Las sociedades suelen llegar a su mximo de desarrollo justo antes de su debacle.

Entre las propuestas de los partidos polticos tanto desde uno como del otro extremo ideolgico parece que no se cuestiona en ningn caso el modelo de crecimiento

En general estamos atrapados, por un lado tenemos a los globalizadores liberales, los mayores defensores de este modelo, que incluso aseguran que luchan por los derechos de la mujer, los homosexuales y el ecologismo de manera hipcrita. La otra opcin es la de la extrema derecha que defiende los valores tradicionales, ensalza soberana nacional y usa de chivo expiatorio a los migrantes, las mujeres, homosexuales y las minoras. Ambas posturas defienden modelos de crecimiento, un crecimiento que est basado en la explotacin de la mayor parte del planeta. El 25% del mundo que consume ms debe reducir sus niveles. Los migrantes van a seguir llegando, son tambin refugiados climticos, ambientales. Los problemas sociales son ambientales y viceversa. Estamos imbuidos en un pensamiento en el que creemos que todo conflicto es ideolgico sin darnos cuenta de la base biofsica de todo.

Hace falta aterrizar, somos terrcolas, dependemos de los ecosistemas. Tenemos que adaptarnos a una austeridad solidaria sobre todo con los pases del sur global. Para reducir la pobreza hay que reducir la riqueza. Crear un creative commons de la tecnologa sostenible, acabar con las patentes. Debemos cambiar los valores del individualismo por valores colectivos y cambiar tambin nuestra relacin con la naturaleza. Tenemos que ser conscientes de que estamos abocados a un decrecimiento s o s. O es mnimamente justo, organizado y pactado entre ricos y pobres o ser autoritario, violento y catico.

El crecimiento urbano es tambin una de las causas de ese colapso ambiental que usted explica. En la ciudad de Valncia las polticas urbansticas siguen proyectando grandes construcciones pese a la corrupcin y la crisis econmica que trajo consigo este modelo no hemos aprendido nada?

El desarrollo urbanstico y la corrupcin van unidos, del mismo modo existen lazos entre las lites financieras y los grandes constructores. El despilfarro econmico de grandes proyectos para seguir la lgica de ser competitivos y globalizadores, es no estar en la realidad. Resulta obvio que no hemos aprendido nada, seguimos con los grandes planes, hay mltiples ejemplos: el Parque Central y su rascacielos con obras que producirn contaminacin durante los prximos 20 aos o la ampliacin del puerto trayendo tierras de la Serrana, incluso de Teruel, para ganar espacio al mar es algo demencial. Tenemos tambin el proyecto de los 20 rascacielos del grao, esos no lugares, aspticos, sin ninguna demanda o el PAI de Benimaclet que destruye huerta para levantar 1500 viviendas que nadie ha pedido, slo los bancos.

Y sin embargo todo esto se vende a la ciudadana como algo irrenunciable, es ms, se plantea en trminos de un pacto fustico: Si t quieres en tu barrio un centro social, parques, escuelas tienes que aceptar que haya un beneficio de un 30% o 40% para inmobiliarias y constructoras que estn en alianza con algn holding estadounidense o ingls, si no, nada. Es diablico. Pero es que hay ms: los 50 nuevos hoteles en el centro histrico, el instituto mediterrneo de Paterna, el corredor Mediterrneo, el PEC del Cabanyal son todos proyectos anticlima.

El turismo parece tambin una lgica irrenunciable dentro de este modelo

Precisamente la exigencia de estos megaproyectos viene del consumismo turstico, no de la gente. Por ejemplo, la concejala de turismo y futurible alcaldesa socialista Sandra Gmez se congratulaba hace poco de tener 2 millones de turistas y hasta 5 millones de pernoctaciones previstas para este curso. El turista consume ms agua, plstico y de todo que un residente. El modelo turstico de servicios, genera grandes cantidades de residuos por no hablar de los enormes niveles contaminacin de cruceros y aviones. Continuando este modelo, Valencia se enfrenta a un delirio enfermizo de criminalidad ecolgica.

Cules son las alternativas que se pueden plantear para frenar estos modelos?

Hay que cambiar el chip de que el mercado manda y todo beneficio vale. El futuro debe pasar por cierta autonoma y produccin propia de alimentos, un modelo local es la mejor manera de actuar globalmente para proteger el clima. Hay que apostar por un urbanismo de la austeridad, la rehabilitacin, aprender a resilvestrar la naturaleza dentro de la ciudad. Hay que levantar el cemento para hacer la tierra permeable y que respire. En Valencia debajo del cemento est la huerta.

Debemos parar ese pacto pblico privado de la privatizacin del suelo pblico para su venta y contraponer un modelo de pacto pblico cvico o comn. Que la tierra sea de la gente, para hacer vivienda cooperativa, preservar la huerta para cultivar alimentos, bajar el consumo de recursos, fomentar la artesana local, aumentar y financiar el trasporte pblico y colectivo; en definitiva, hace falta una economa del bien comn, orientar la actividad pblica hacia el bien comn. Debemos apostar decididamente por la austeridad y la autosuficiencia, de lo contrario estamos hipotecando el rea metropolitana de Valencia ante la catstrofe que se avecina.

En Valencia existen muchos colectivos que se estn moviendo en este sentido

Absolutamente y muchos desde hace aos; tenemos a Per l Horta, Asociacin de vecinos de Nazaret, Som Energa, Valencia en bici, Valencia no se vende, Cuidem Benimaclet, colectivos veganos, vegetarianos, ecofeministas Sin embargo hay que terminar con esa visin nica de la realidad en la que slo se puede conseguir cosas pactando con los poderosos. En poltica no es fcil romper el modelo del cemento pero es lo que hay que hacer. Hay que decir basta. Hay que protestar para sobrevivir.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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