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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

"Victiamantes"

Ibon Cabo Itoiz
Rebelin


Parece que en los ltimos das, mientras se tramitaba la ley de vctimas policiales en la CAV, el ambiente poltico se ha enrarecido hasta el punto de que una organizacin policial y otra militar han tramitado una denuncia contra el parlamentario de EH Bildu Julen Arsuaga. Ante esta escalada de discurso fcil y populismo poltico, cabe centrarnos en lo que verdaderamente se estaba trabajando en el parlamento vasco: el reconocimiento a las vctimas de violencia policial.

La propia ley establece los lmites para la consideracin de vctima por parte de las personas que han sufrido abusos policiales. Unos lmites demasiado estrictos para algunos por las enormes dificultades que existen actualmente en los juzgados para poder establecer esta responsabilidad. Adems esta dificultad se ha incrementado en los ltimos aos con la tramitacin y no derogacin de la llamada ley mordaza. En cualquier caso, el tema en el Parlamento no fue tan jurdico y si ms bien de calado poltico. Mientras las vctimas de violencia policial se convierten en foco meditico o reciben loas por parte de la sociedad por su infinita paciencia, hay quin pretende desviar el objetivo e igualar a vctimas y victimarios. Estamos ante una situacin en laque quienes han sido directores de esos cuerpos policiales, por su responsabilidad poltica, pretender desviar la atencin y cubrir con presin meditica la falta de debate en torno a un nuevo modelo policial que prime la informacin, la democracia y la prevencin sobre el ya habitual en el mundo occidental modelo policiaco-represivo. Negar la participacin de distintos cuerpos policiales en torturas, represin desproporcionada e incluso en fallecimientos, es simplemente decir no a las pocas sentencias judiciales que en este sentido se han producido, la doctrina que emana del tribunal de la Haya o simplemente negar, y he aqu la cuestin principal, la existencia de un conflicto poltico. Siendo un nmero relativamente pequeo y escaso el admitido, las 187 vctimas cuyas demandas llegaron en 2017 al Gobierno vasco, esperan de nuestro sistema poltico una respuesta ms acorde con los tiempos y no fundamentada en el odio o en la venganza.

As pues, el problema no est en el nmero, sino en lo que supone polticamente su mera existencia. Si se admite una ley que habla de abusos policiales acaecidos durante la dictadura y el tardo franquismo, se est poniendo en solfa el relato de amor y fuegos artificiales que tienen algunos partidos polticos en torno a la transicin. Adems, se est dando altavoz a muchas personas que en nombre de sus respectivas luchas (justificadas o no, ese es otro debate), sufrieron la represin desproporcionada de los cuerpos policiales del estado y de la CAV. Adems se est dando pie a que estas vctimas, en igualdad de condiciones con otras, soliciten las indemnizaciones que les corresponden por su condicin. Es verdad que Julen Arsuaga tena que haber mantenido el tipo ante las provocaciones de quienes solo han vuelto a Euskadi con la intencin de seguir causando dolor y desasosiego poltico. Ellos es obvio que estn lejos de la paz y la reconciliacin. Mientras Julen que fue vctima tambin de estas vulneraciones en el pasado, asume como natural el reconocimiento a todas las vctimas. Ellos sin embargo se han limitado a reivindicar como legtimo el empleo de cualquier tipo de represin del pasado. Pensaran que de cara al futuro deben continuar igual? No lo s. Por si acaso habr que estar atentos y poner a vigilar a Pioln (por lo del gatito digo, no confundir con Catalua, o s?).

As pues, toda vctima tiene derecho a la verdad, a justicia y a la reparacin. Aquellos polticos que prefieran permanecer fuera de esa definicin solo estarn actuando como vctimas de algn tipo de sndrome de Estocolmo ligado a antiguos amantes que, por lo que parece actualmente, viven bastante despechados. Una ley est fundamentada en causas analizadas objetivamente. Parece que se ha tratado de hacer eso con mayor o menor xito. Sin embargo lo que no puede ser es que para pitar penalti se establezca como lugar de la falta, no donde comienza la accin (los abusos policiales o las provocaciones de la tribuna) sino dentro del rea donde aparece la cmara super lenta para repetirnos una y otra vez la misma imagen sin darnos cuenta de la jugada entera tratando de situar nuestra atencin en el error de un parlamentario en un debate caliente y con amplias dosis personales en l. Cuando hablamos de violencia, hablamos de derechos humanos y no del generador de la vulneracin. Las vctimas son y deben ser los protagonistas, las distintas policas por el contrario, deben analizar si estn poniendo todo de su parte para la reconciliacin.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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