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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

La sociedad cambia, las normativas tambin, pero su diferencia de velocidad provocan incoherencias y anacronismos
Polticas culturales: El futuro ya pas?

Angel Marqus Dolz
OnCuba


De los cinco principales sitios en Internet a los que acceden los jvenes cubanos hoy, ninguno es un medio de comunicacin y ninguno es un medio cultural. Sin marco legal, las galeras privadas brotan como hongos en las grandes ciudades y luego de aos de discusiones y esperas, recin sali del horno el decreto ley sobre los creadores audiovisuales independientes que desde fines de los 80 hacen lo suyo al margen de los grandes estudios y las arcas estatales.

Para muchos, son seales de que las piernas del Estado no son lo bastante atlticas para alcanzar las dinmicas ciudadanas en un pas que cambia de piel a tenor de precavidas reformas econmicas, el traspaso generacional de gobierno y una nueva carta magna que reacomoda las cuotas de autonoma territorial y retoca ciertas libertades individuales.

En palabras acadmicas, el escenario plantea un fenmeno que se extiende imparable: La alternatividad le est ganando a la institucionalidad.

La sentencia se debe a la perspicacia de Mayra Garca, una periodista que dirige la revista juvenil ms antigua de Cuba, Alma Mater, fundada en 1922 por Julio Antonio Mella, lder de la izquierda comunista universitaria. En cualquiera de sus dos plataformas digital e impresa el mensuario es consumido por el 35 por ciento de la audiencia a la que va dirigida.

La revista impresa se est quedando en los estanquillos, dijo Garca, una de las panelistas de ltimo Jueves, el segmento de anlisis y debate de la revista Temas, que dedic su sesin de marzo a las polticas culturales al uso y la necesidad de actualizarlas.

En menor medida, el desgano por los medios oficiales tambin alcanza a diarios nacionales y en los quioscos de barrios capitalinos se puede adquirir por una bagatela rollos de ediciones pasadas para limpiar espejos o envolver la basura.

Tal vez, a partir de ahora, ese excedente sea menor, no por un aumento de lectores, sino por el recorte de pginas y de tirada de varios peridicos y semanarios nacionales, ante la falta de papel y el dinero para adquirirlo en mercados internacionales.

#Durakitotosexytoriko

Ni en el marco regulatorio, ni en el marco poltico estamos totalmente atemperados a estos procesos de intercambio, indica Mayra Garca, ilustrando con otros ejemplos la plasticidad seductora de las redes, como la aparicin de modas fonticas y caligrficas ancladas a mutantes corrientes urbanas y adolescentarias, de corte marginal, como la duraka, que tambin comete relexificacin.

Ta To Gucci, algo as como todo est bien y en onda, es el ttulo de una cancin viral en las redes, como tambin Gucci Gang, salida del trapero portorriqueo Bad Bunny, (los jvenes tambin quieren cualquier cosa que los divierta, como canciones de sexo, drogas o violencia) pero son galimatas para un ingeniero como Vctor Gonzlez, de 42 aos, quien no pudo decodificar un mensaje en durako que le envi su hija quinceaera por WhatsApp.

Qu es eso de escribir a propsito con faltas de ortografa. Es un horror. Desaprenden escribir correctamente!, dijo alarmado Gonzlez a este magazn. El cintazo (cintarazo) de mis mayores equivale al consejo del psicoanalista de hoy, sentenci para defender la tradicin hispana.

Al fin y al cabo, las extravagancias ortogrficas de los chicos suelen ser poses rebeldes y ante ellas, no valen las prohibiciones y reprimendas familiares, y mucho menos institucionales. Tenemos que propiciar un acercamiento consciente a todos estos fenmenos, no desde el estigmatismo, no desde la exclusin, ni la crtica, propone la directora de Alma Mater.

Frente a cambiantes estados de opinin y comportamientos sociales en Cuba, el aparato meditico del establishment no parece disponer de competitivas estrategias de respuesta rpida. En ese panorama los medios influyen de una manera a veces torpe, insuficiente e inadecuada, evalu en ltimo Jueves la intelectual Graziella Pogolotti, nacida en Pars en 1931.

Laureada con el Premio Nacional de Literatura y autora de textos como Examen de conciencia, Polmicas culturales de los 60 y Dinosauria soy, la doctora Pogolotti reconoci que en algunos casos la voluntad de cambio enfrenta la propia dificultad para asumirlo y dej una pregunta en el aire vibrante del auditorio: Qu hacer para retomar las vas que favorezcan el reconocimiento de s y de los conflictos?

Actualizar o perecer

Los efectos colaterales de la progresiva informatizacin de la sociedad cubana ya existen ms de 5 millones de lneas mviles activas en la isla de 11 millones de habitantes estaran detrs de todos esos escenarios algo aterradores para las generaciones adultas que temen una distancia galctica con las juventudes en materia de lenguajes, comunicacin e intereses compartidos.

Tal distanciamiento, enquistado en las plataformas digitales, podra socavar los valores culturales de la nacin, en trminos de identidad unitaria, como anticipa Tania Garca Lorenzo, otra de las panelistas de ltimo Jueves. La impronta del desarrollo de la tecnologa ha transformado la creacin y sus formas, los soportes sobre los cuales se refleja, las formas y los medios de comunicarla, la recepcin abierta de las tendencias mundiales y eso impacta.

Como poltica proactiva, Garca Lorenzo demanda desplegar una industria cultural para preservar el patrimonio cultural cubano, un propsito que puede demorar aos en tanto el nuevo modelo econmico en construccin se cohesione y selle su viabilidad en medio de un intrincado paisaje de desventajas, tensiones y amenazas, tanto internas como externas.

Esta experta en economa de la cultura lanza una seria advertencia: Si las polticas culturales no reconocen esos cambios, no solo no podemos desarrollar la cultura, sino que perdemos el patrimonio cultural Los desarrollos econmicos han impactado severamente en el imaginario de la vida cotidiana y actualizar las polticas culturales es un imperativo.

Para la investigadora, la paulatina descentralizacin de las decisiones, que deber superar el modelo de poder capitalino y omnmodo, remite a una construccin a futuro hacia los municipios, vistos por la acadmica como productores de sentido, en un siglo donde la desterritorialidad del mercado va disolviendo la tinta de los mapas y desdibujando las identidades locales.

La reconfiguracin del valor de la municipalidad demanda urgencias culturales no satisfechas en Cuba. Fernando Rojas, uno de los viceministros de Cultura, que se distingue por dar la cara en diversos foros de discusin, incluido ltimo Jueves, lo comparte.

Coincido en que algunas transformaciones tienen que ser ms veloces, admiti autocrtico, pero aclar que en todo el proceso revolucionario se han introducido actualizaciones; por tanto no ha sido inmutable. Incluso puede haber actualizaciones en la direccin equivocada, las hubo, y tal vez eso explica cierta cautela, detall Rojas, cuyo hermano, el tambin historiador Rafael Rojas, es uno de los acadmicos del exilio ms activos y reconocidos de una oposicin ilustrada al socialismo cubano.

Hoy estamos ante un universo de galeras privadas ante el cual no se ha producido ningn pronunciamiento de poltica, y es algo sobre lo que hay que trabajar y pronunciarse, lo cual demuestra cmo a veces la realidad y sus transformaciones se adelantan a la necesaria velocidad que debieron haber tenido las polticas culturales, concedi el funcionario, graduado en Mosc y un sagaz entendido en la revolucin bolchevique.

De acuerdo con Rojas, hay grupos de tareas en proceso que estudian las estadsticas y la actualizacin de las polticas culturales, con el propsito de tener visiones ms abarcadoras y obtener eficiencia en la minera de datos y en la propia obtencin de las referencias.

La palabra mgica

En este debate pblico sobre polticas culturales al uso, que dur poco ms de 2 horas en el centro cultural Fresa y Chocolate, la palabra censura asom en el minuto 110 y aunque a muchos les parezca que tard demasiado, el hecho habra que anotarlo en la libreta de cambios de una nacin.

Tradicionalmente los polticos y los creadores se toleran, se saludan, incurren en estrategias de convivencia y se mastican pero no se tragan, no solo en Cuba y en nuestro sistema, dijo Eduardo del Llano, mientras Fernando Rojas, con ambas manos sosteniendo la barbilla, lo segua, sin dejar de sonrer, palabra por palabra.

Hablar de un tema tab ante un alto representante de la institucionalidad hace menos quimrico un escenario que, sin abolir los conflictos, tendera hacia la horizontalidad del dilogo entre los artistas y los decisores de polticas en un pas que se aleja, lentamente, de los radicalismos de antao que no pocos dramas humanos y costos polticos trajo consigo. Sin embargo, pese a los avances, todava hoy se pueden escuchar reproches.

Siento que hay una desconfianza hacia aquellas iniciativas que surgen de la gente, de los creadores, sin que se las pidan, consider del Llano.

Guionista, actor, cineasta, humorista y escritor, este graduado de Historia del Arte en 1985 fue el colibretista del filme Alicia en el pueblo de Maravillas, la stira de Daniel Daz Torres que a principios de los 90 convirti a los cines por donde furtivamente pas en objetivos policialmente vigilados.

A Del Llano se debe igualmente la serie underground de cortos Nicanor, un intelectual ficticio que se enfrenta a las suspicacias y realidades coercitivas del sistema.

Junto a un grupo de realizadores, el director nacido en Mosc en 1962, particip hace algunos aos en las discusiones sobre una ley de cine que al cabo no llegaron a ninguna parte.

Es dolorosamente cierto que la censura o la desautorizacin de una obra no hace otra cosa que aadirle valor y hacerla ms interesante, dijo, luego de narrar su frustrada experiencia como guionista del popular y mordaz programa Vivir del cuento, cuyos libretos escritos por Del Llano fueron engavetados, pese a no ser ms crticos que otros ya televisados.

No s qu hice para merecer eso, puedo sospecharlo, pero nadie me lo ha dicho. Cuando ests en ese estado de limbo nadie te dice nada, cont casi a la manera kafkiana. Ser incluido en este no existir es algo muy negativo, lament.

El director de historias de ficcin tan temticamente dispares como Vinci y Omega 3 defendi el carcter provocador del arte desde la permisibilidad de su propuesta. Tenemos que aprender a coexistir no solo con la disensin, sino con la disensin escandalosa; pero, a la par, consinti que tienen que haber algunos principios rectores a escala social. La no aceptacin de alguna manera del fascismo, del racismo pero no mucho ms que eso. Todo lo dems debera ser permitido y de alguna manera tambin recogido por los medios oficiales.

Y para legitimar el derecho a la contestacin poltica, Del Llano resolvi que todo debera pasar por un empoderamiento del ciudadano y el artista y una asuncin de la diferencia y de la provocacin como mecanismos tiles a escala social.

El 349 y la sensualidad de la censura

En diciembre pasado entr en vigor el decreto ley 349. Fue toda una tormenta entre los artistas y la institucionalidad que descarg numerosas preocupaciones y crticas, entre ellas del clebre trovador Silvio Rodrguez. Muchos creyeron ver en el dictamen la remergencia de polticas purgatorias aplicadas en los aos 70.

Las autoridades negaron que la medida sea una tijera para recortar la libertad de creacin y la presentaron como un muro destinado a detener la oleada globalizadora y sus imitaciones nacionales, as como el retroceso de la calidad del consumo cultural.

Irrumpido en la Cuba del 2000, cuando la isla recin sala del clmax recesivo, el reguetn se convirti, de la noche a la maana, en una plaga bblica que deprimi considerablemente el consumo de otros gneros musicales bailables muy populares, como la salsa, el son y la timba, degenerando, en muchos casos, hacia vertientes sexistas, apolegticas de la violencia callejera y hasta escatolgicas.

Pese a ello, el reguetn no est prohibido, ni lo prohbe ningn decreto, asegur el viceministro Rojas.

No voy a alabar las virtudes literarias del decreto 349, pero no prohbe ningn gnero y ms all de la expresin generalizadora que lo califica como una herramienta de censura, ah no hay prcticamente nada que restrinja la creacin, manifest.

Uno de los polemistas en el asunto, el abogado, profesor e investigador cubano Julio Csar Guanche, escribi a fines de 2018 que no se trata de renunciar a los valores ni defender el todo vale. El problema es quin, cmo y para qu se definen los valores correctos.

Moralizar la diferencia, y traducirla a una batalla entre valores correctos e incorrectos, abre la puerta a la exclusin de la discrepancia, indic el autor de La imaginacin contra la norma, un texto de entrevistas sobre la repblica cubana nacida en 1902.

Por otra parte, el edicto obliga a que los artistas pertenezcan a una institucin cultural del Estado, a la que deben solicitar permiso expreso para poder actuar, exponer y comercializar su trabajo en el sector privado.

Rojas, quien discrepa de tachar de verticalistas per se a las polticas culturales, dijo haberse reunido, en plan de explicacin y consenso, con unos cinco mil artistas y escritores de todo el pas. La inmensa mayora comprende que la intencin es precisamente garantizar el tipo de tranquilidad en el espacio pblico que se ha estado reclamando.

Cerrando el debate, un silogista Rafael Hernndez traz la ruta del ejercicio de la censura: la ignorancia influye en la resistencia al cambio y tal sinergia es raz del conservadurismo y este ltimo genera prohibicin, todo lo cual asegur tambin es un problema cultural.

Para este socilogo de 70 aos, fundador y director de la revista Temas y de ltimo Jueves, en el sector de la cultura probablemente sea imposible dirigir sin dilogo a los dirigidos, en tanto la censura no es una exclusividad del Estado, sino que es practicada tambin por instituciones de la sociedad civil que conciben sus propias prohibiciones.

Y si de prohibiciones se trata, no hay nada tan sexy como estar prohibido. El da que no est prohibido nada, no s qu vamos a hacer. Cerrar los ltimos jueves y la revista Temas!, remat Hernndez, atrevido y zumbn, con una bala de plata que sali, probablemente, en direccin al futuro.

Fuente: http://oncubanews.com/cuba/politicas-culturales-el-futuro-ya-paso/



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