Portada :: Cuba
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

De 10 de abril en 10 de abril

Luis Toledo Sande
Granma


La nueva Constitucin socialista de Cuba encarna un compromiso de lealtad al pueblo que contra desafos, agresiones y carencias contina defendiendo el proyecto que triunf en 1959 y busca perfeccionarse. Cuando, luego del referendo del pasado 24 de febrero, la ley de leyes sea proclamada este 10 de abril, se vivir un hecho trascendental y se rendir homenaje a otros sucesos fundacionales ocurridos en igual fecha de pasadas etapas.

Uno de ellos, la Asamblea de Guimaro, reunida en plena guerra por la independencia, cre en 1869 la Repblica en Armas y la dot de Constitucin. Aquellos pasos sufrieron los efectos de darse en medio de contradicciones y con la inexperiencia de lo naciente, pero trazaron el camino hacia la civilidad y la tica de la nacin.

Jos Mart sufri el hecho de que bajo el peso de escollos como el podero colonialista y la desunin de las fuerzas revolucionarias la insurreccin iniciada el 10 de octubre de 1868 terminara un decenio ms tarde en el atasco del Zanjn, a pesar del mpetu de la Protesta de Baragu. Pero quien en plena adolescencia pag con presidio y trabajo forzado su fidelidad al independentismo radical, apoy aquella gesta y la estudi en busca de aprendizaje para la que se librara luego.

No fue casual que en 1892 escogiera el 10 de abril para proclamar creado el Partido Revolucionario Cubano (PRC). Mostraba con ello la voluntad de honrar esa fecha por lo que expresaba de grandeza, y tambin por lo que aportaba de lecciones derivadas de las debilidades sufridas por los afanes en que estaba inscrita.

Aunque fuese porque no haba entonces nada ms digno que hacer por la patria, Mart desempe altas responsabilidades al servicio de la Guerra Chiquita (1879-1880), que no rebas los obstculos heredados de la contienda anterior. Mientras tanto, pensaba en cauces y mtodos nuevos requeridos para la lucha. El 24 de enero de 1880, an en pie la Guerra Chiquita, hizo pblico en Nueva York, y pronto lo dio a la imprenta, el discurso conocido como Lectura en Steck Hall, texto donde esboz un resumen de lo ocurrido hasta la fecha en Cuba, y seal caminos para lo que estaba por hacerse.

Cuando llam al PRC fruto visible de la prudencia y justicia de la labor de doce aos, poda considerar como punto de partida en su gestacin la reunin de compatriotas en que present aquella Lectura. En ella se expres contrario a la urbana y financiera manera de pensar de los opulentos, y llam a conjurar las debilidades que haba sufrido el movimiento patritico. Desde esa posicin sostuvo: Ignoran los dspotas que el pueblo, la masa adolorida, es el verdadero jefe de las revoluciones.

No habl de poblacin, trmino ms propio de ciencias como la demografa, y ms fro, sino de pueblo, con la afectividad que distingue a este concepto en la tradicin revolucionaria. Y en quien cada palabra tena peso de realidad, el adjetivo verdadero debe leerse en la cita como indicio de algo cierto pero no reconocido: no, al menos, en el grado y el modo en que l lo asuma.

Procuraba que al nuevo movimiento revolucionario que debera darse no lo minara la desunin provocada por los intereses en pugna, y por tendencias como el militarismo y el civilismo. Desde la Guerra de los Diez Aos la causa independentista era abandonada, en bloque, por los ms adinerados, aunque siguiera habiendo ricos que apoyaban los preparativos de la nueva gesta.

l, radicado en Nueva York, y con amplio respaldo en la comunidad cubana y puertorriquea con que all comparta su vida de exiliado, para la creacin del PRC quiso dar pasos decisivos en Tampa y en Cayo Hueso, donde sobresalan sus compatriotas obreros. Humilde por origen familiar y forma de vida, reaccionaba del lado de los menesterosos. Vale decir que escogi ser pobre, porque talento le sobraba para un desempeo exitoso en rditos personales.

Sobre los pases latinoamericanos que haban logrado la independencia, seal el incumplimiento de un ideal que para l era brjula: Con los oprimidos haba que hacer causa comn, para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hbitos de mando de los opresores. Lo sostuvo en Nuestra Amrica (enero de 1891), ensayo escrito en los Estados Unidos, donde haba visto que el monopolio lo controlaba todo, y afirm: La tirana acorralada en lo poltico, reaparece en lo comercial. Este pas industrial tiene un tirano industrial.

La realidad de la nacin donde los dos partidos dominantes coincidan en su esencia, nutrira su voluntad hecha norma en las Bases del PRC, que l redact de fundar [] un pueblo nuevo y de sincera democracia. Ese ideal trazara un deslinde entre quienes lo defenderan y quienes obedeceran a intereses mezquinos, pero l no era un unificador iluso. En el discurso conocido como Con todos, y para el bien de todos, del 26 de noviembre de 1891, en campaa de pensamiento hacia la creacin del PRC, refut a quienes se autoexcluan del afn indispensable para emancipar a la patria y sanearla de la herencia colonial.

En el peridico Patria sostuvo que entre los ms humildes se hallaba el arca de nuestra alianza, y el artculo donde expres que la repblica por la cual se luchaba poda ser ingrata con los humildes a quienes desde su personal resolucin les asegur que no trabajaban para traidores lo titul Los pobres de la tierra. Ratificaba la decisin que haba expresado en Versos sencillos: echar su suerte con los pobres de la tierra, no solo de su patria.

Con esos elementos en su pensamiento y en su conducta, se dio no nicamente a crear el PRC, sino a modelarlo y orientarlo. En ello puso su incesante labor suasoria, ejercida por todos los medios a su alcance: sobre todo, con su ejemplo personal cotidiano, y con su palabra, en su oratoria y su epistolario, y su produccin periodstica.

A partir de entonces esta ltima la encauz principalmente en Patria, que puso a circular antes de proclamarse el PRC, por lo que el peridico no tendra que atarse a esa organizacin como rgano oficial: le servira con mayor soltura como un soldado en la prensa patritica. Tuvo el apoyo de varios colaboradores eficientes; pero l era el alma del peridico, y lo fue mientras vivi. Lo nutri de pginas medulares, y desde cualquier sitio donde se hallase en su peregrinar de conspirador le trasmita instrucciones precisas.

El texto en que habl del arca de nuestra alianza y el titulado Los pobres de la tierra, son dos de las muchas joyas que public en ese peridico. Entre ellas brillaron desde las conmovedoras notas de En casa hasta artculos de fondo como Nuestras ideas y El tercer ao del Partido Revolucionario, o La verdad sobre los Estados Unidos, con el cual anunci el nacimiento de una seccin de Apuntes sobre esa nacin: se propona contribuir a su conocimiento y a que nadie se desorientara con la edulcorada propaganda que ella, auxiliada por cmplices y deslumbrados, difunda sobre s misma, lo que no ha dejado de hacer, junto con campaas para denigrar a los pueblos que considera inferiores.

De la orientacin de Patria y del PRC habla claramente una de sus convocatorias a la unidad publicadas en el peridico, la que public en la entrega del 3 de abril de 1892, antes de proclamarse el PRC, organizacin que define en estos trminos: Naci uno, de todas partes a la vez. Y errara, de afuera o de adentro, quien lo creyese extinguible o deleznable. Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura, lo que un pueblo quiere. El Partido Revolucionario Cubano, es el pueblo cubano.

As, asumiendo la poltica, sin traicionarse, como un arte que reclama sacrificio propio ante los factores diversos u opuestos de un pas como escribi en El tercer ao del Partido Revolucionario Cubano, defini el propsito mayor que le infunda a esa organizacin patritica; ms que representar a su pueblo, serlo.

Tal sigue siendo la gran responsabilidad de la Revolucin que por boca de su mximo lder declar que en el PRC ella tiene el precedente ms honroso y ms legtimo del Partido que la dirige. Ese fue el lder que, en el juicio al que se le someti despus de los hechos del 26 de julio de 1953, blandi un criterio que recuerda el de Mart sobre el pueblo como jefe de las revoluciones: Nosotros decimos pueblo, si de lucha se trata, expres Fidel Castro para referirse a los humildes que merecan y necesitaban justicia.

Esa brjula condujo a la defensa, ya con los ideales socialistas y en lucha contra el imperialismo estadounidense, una revolucin hecha por los humildes, con los humildes y para los humildes. Esos trminos abonaron el concepto de pueblo heredado de Mart y que, sembrado en la patria, sera un pilar en el pulso con que Fidel, al frente de la obra revolucionaria, le dio continuidad a esa historia.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter