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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

Sudn, entre la primavera y el abismo

Guadi Calvo
Rebelin


A pocos das de la cada de Abdelaziz Bouteflika en Argelia (Ver: Argelia: El otoo del patriarca) otro extrao remezn hace caer al dictador sudans al-Bashir, tras 30 aos en el poder, al que lleg tras un golpe militar en 1989, aunque tras democratizarse se impondra en las elecciones de 1996, con ms del 75% de los votos, en 2000 con el 85%, en 2005, una modificacin constitucional lo obligara a evitar el engorroso trmite, en 2010 alcanzara un modesto 68% , pero lograra reponerse en 2015, alcanzando un 94%, aunque ser un arcano si podra triunfar en las de 2020, en las que ya haba anunciado que competira.

El pas, de unos 40 millones de habitantes a partir del jueves 11 de abril ha quedado en manos del Consejo Militar de Transicin, encabezado por el general Ahmed Awad Ibn Auf, un hombre clave a lo largo del gobierno de al-Bashir, quien hasta el jueves fue su vicepresidente, nombrado por ste, en el ltimo febrero, Ministro de Defensa en 2015 y jefe de la inteligencia militar.

Ibn Auf a todas luces es quien ser el nominado como presidente interino. En un discurso televisado, el general Ibn Auf inform que, tras el arresto de al-Bashir, un consejo militar gobernara el pas durante los prximos dos aos, adems de ordenar el toque de queda, declarar el estado de emergencia, el alto el fuego en todo el pas, la suspensin de las garantas constitucionales, el cierre del espacio areo durante 24 horas y el de los todos los pasos fronterizos hasta nuevo aviso. Adems de aclarar que el ahora el expresidente no ser extraditado y que ser juzgado por autoridades locales. El segundo de Ibn Auf ser Kamal Abdelmaruf al-Mahi, jefe del Estado Mayor del Ejrcito.

Despus de cuatro meses de protestas y cientos de muertos el pueblo sudans logr la ansiada cada del dictador, aunque todava est por verse si con l cae finalmente el rgimen.

En unas pocas horas, la dictadura de treinta aos, perdi el apoyo del Ejrcito, por lo que no le ha quedado ms posibilidades que renunciar. Sin duda en las negociaciones entre el ahora derrocado presidente y sus ex socio militares, se habr discutido ms que nada alguna salida para que no sea entregado a la Corte Penal Internacional (CPI), que desde marzo de 2009 lo acusa de crmenes de guerra y en contra la humanidad (asesinato, violacin y genocidio). A pesar del requerimiento de la CPI, que lo convirti en el primer jefe de estado en actividad en recibir una orden de arresto de ese tribunal, no se priv de salir de su pas viajando a Kenia, Egipto, Nigeria y Arabia Saudita y en 2015 a Sudfrica, de donde debi retornar intempestivamente, ya que esa vez si podra ser detenido.

La primera de las acusaciones del CPI, refiere a los crmenes cometidos durante el conflicto que el actual Sudn del Sur libraba por su independencia de Jartum (1983-2005); la segunda se funda en el genocidio de Darfur (2003-2006), una regin al oeste del pas donde unas 300 mil personas fueron asesinadas, al tiempo que otras 2 millones 700 mil fueron desplazadas en un conflicto de origen tnico-religioso entre los baggaras (rabes musulmanes) criadores de camellos y tribus (nilo-saharianas) de agricultores como los fur, los zaghawa y los masalait .

Para la represin, el gobierno de al-Bashir dispuso de un grupo paramilitar conocido como Janjaweed (jinetes armados) constituido fundamentalmente por hombres de tribus rabes nmadas, el grupo fue creado por uno de los hombres ms cercanos al-Bashir, el general Mohammed Ahmed Mustaf al-Dabi.

Las protestas iniciadas en diciembre que ahora desembocan en el derrocamiento del dictador, comenzaron tras la profundizacin de la crisis econmica a consecuencia de la prdida de casi el 75 por ciento de sus explotaciones petroleras que han quedado en posesin de Sudn del Sur tras su independencia en 2011, a lo que hay que sumarle, el mantenimiento de las sanciones econmicas de los Estados Unidos, que llev a al-Bashir a una bsqueda de apoyo de Mosc y Beijn.

Desde entonces, el aparente estado de bienestar conseguido gracias al petrleo, aunque un 40% de la poblacin se mantuvo bajo la lnea de pobreza, comenz a degradarse. Ya en 2013 una ola de protestas dej casi 200 muertos, llegado el colapso en 2018 con una inflacin del 72%, escasez de insumos bsicos, incluso de billetes. A lo largo de ese ao se produjeron intensas manifestaciones, las que fueron reprimidas con la violencia habitual del rgimen. La parlisis de la economa y el constante aumento del costo de vida, fue el detonante que termin de hacer estallar a las clases medias urbanas que en diciembre iniciaron una serie de protestas que continan hasta hoy.

Todo comenz el 19 de diciembre en Atbara, una ciudad con poco ms de 100 mil habitantes en el noroeste del pas, cuando cientos de personas salieron a protestar por el aumento del pan, que triplic su precio despus de semanas de escasez, lo que de inmediato fue replicado en otras ciudades y pueblos del pas, incluso en la capital, Jartum.

Las protestas alcanzaron este ltimo sbado seis su mxima representacin, cuando las multitudes llegaron hasta la sede del ejrcito reclamando su apoyo. Segn el Comit Central de Mdicos de Sudn, desde entonces se produjeron 25 muertes y otras 153 personas resultaron heridas, muchas en estado crtico, por lo que el nmero de fallecidos sin duda se incrementar.

Mientras que Estados Unidos, Reino Unido y Noruega, en una declaracin conjunta emitida desde sus embajadas en Jartum, solicitaron a las autoridades un plan aceptable para una transicin pacfica del poder.

Desde comienzo de ao, el gobierno fue jaqueado por las protestas casi diarias, el primero de enero se conoce la convocatoria firmada por ms de 20 grupos polticos, exigiendo un nuevo gobierno. Al-Bashir aplic una serie de medidas cosmticas tratando de evitar la debacle, por lo que el 5 de enero, pidi la renuncia de su ministro de salud debido al creciente aumento de los medicamentos.

El 11 de febrero, Human Rights Watch (HRW) difundi una serie de videos, donde se muestra la violencia de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes.

En una medida desesperada tratando de reorganizar su gobierno, al-Bashir declara el 22 de febrero el estado de emergencia por un ao para todo el pas y disuelve los gobiernos provinciales, designando oficiales del ejrcito y de inteligencia para esos cargos.

El efecto matrioshka

Como suele suceder en los cambios de gobierno del continente africano, un golpe militar desplaza a un dictador para dejar a otro, como las clsicas muecas rusas, y Sudn parece no escapar de este sino, ya que el propio Omar al-Bashir fue producto de del golpe de 1989, liderado una alianza de militares e islamistas fundamentalista, ahora es sucedido por uno de los hombres de su mxima confianza el general Ahmed Awad Ibn Auf, cabeza del Consejo Militar de Transicin, quien no puede jactarse de ser un demcrata. Ya en 2007, el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos bloque las cuentas de Ibn Auf, junto con otros dos funcionarios sudaneses, por su responsabilidad en las masacres de Darfur. Est acusado de haber sido el enlace entre el gobierno y los paramilitares de Janjaweed, adems de haberles suministrado apoyo logstico y de inteligencia, al tiempo que se sospecha que ha dirigido operaciones en el terreno.

A pesar de esto, la CPI no ha acusado a Ibn Auf por crmenes de guerra, de lesa humanidad o genocidio, segn la CPI espera ms informacin sobre sus responsabilidades por lo que todava podra ser procesado.

Las protestas civiles se extendieron al viernes a pesar del toque de queda decretado el jueves. Los manifestantes, instalados en tiendas de campaa siguen reunidos frente al Ministerio de Defensa. La Asociacin de Profesionales Sudaneses (APS), una de las organizaciones que emergi con liderazgo tras los cuatro meses de protestas, difundi un comunicado en el que expresa que los golpistas no pueden producir el cambio, exigido por los sudaneses, aunque se ha anunciado la liberacin de todos los presos polticos.

Este cambio de guardia podra producir un estado deliberativo en el interior de las fuerzas armadas llevando al pas a una crisis todava ms profunda, aunque el poder factico del pas no ha cambiado mantenindose en su cargo Mohamed Sal tambin llamado Sal Gosh, el jefe del tenebroso Servicio Nacional de Inteligencia y Seguridad (NISS), que ha liderado la represin contra los manifestantes desde diciembre, cargo que ocup entre 2004 y 2009 y volvi a ocupar en febrero de 2018. Gosh estuvo detenido en 2012 acusado de incitar al caos y realizar operaciones armadas contra altos funcionarios del gobierno de al-Bashir, de quien difundi noticias alarmantes sobre la salud del presidente. Con estrechos lazos con la CIA, colabor en la detencin de varios hombres vinculados a al-Qaeda y entreg informacin tras los atentados a las Torres en septiembre de 2011. Sigue tambin en su puesto Hamdn Hemeti Dagalo, jefe de las Fuerzas de Apoyo Rpido (RSF), un grupo paramilitar surgido de las filas de los Janjaweed y que sigue operando en Darfur.

Si bien Sudn con la mano frrea de Omar al-Bashir supo sortear la Primavera rabe en 2011, hoy tiene una nueva posibilidad aunque esto se est produciendo muy cerca del abismo.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en frica, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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