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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 13-04-2019

Venezuela y la resistencia a la expansin de EEUU en el continente

Eduardo Mernies
Rebelin


Anlisis

Un objetivo estratgico fundamental de EEUU, es la destruccin de la estructura de la sociedad, en aquellos estados donde quiere apoderarse de su riqueza y recursos naturales. En este momento, Venezuela se constituye en la clave, porque tiene los recursos que quiere, pero tambin porque es sostn para otros proyectos polticos.

Como gran objetivo del imperialismo norteamericano, la mira parece estar puesta en la triada Venezuela-Cuba-Nicaragua.

Paralelamente, est claro el inters en derrocar al gobierno popular de Bolivia, y ya hay algunos gestos desde actores del Senado norteamericano. Y por supuesto, Uruguay sera tambin un objetivo, fundamentalmente por lo emblemtico. Estos ltimos (Bolivia y Uruguay) constituyen los faros de la izquierda en la regin sur del continente.

Est muy claro que, detrs de todo esto y en trminos generales, est la Doctrina Monroe.

En cuanto a la estrategia de EEUU, la misma se basara en los tres niveles de conflicto, segn la teora de Max Manwaring, en su desarrollo de la doctrina moderna de la guerra. Estos son: a) Amenaza interna a la estabilidad poltica b) generacin de descontento popular por necesidades insatisfechas, y c) agresin militar por la va de la ocupacin, bajo la excusa de la ayuda humanitaria. El periodista Ben Norton realiza una denuncia, basado en una publicacin de Wikileaks de un Folleto de Guerra no convencional de las Fuerzas de Operaciones Especiales del Ejrcito (ARSOF en ingls), en cuanto al uso de armas financieras.

La doctrina Monroe y el Corolario Roosevelt

A comienzos del siglo XX, Estados Unidos afirma su doctrina Monroe y el presidente Theodore Roosevelt emite el Corolario de 1904, justificando as sus intervenciones en Amrica Latina y el Caribe.

"Habla suavemente y lleva un gran garrote, as llegars lejos".

Este corolario representa una nueva interpretacin de la doctrina Monroe, afirmando que, si un pas latinoamericano o caribeo, bajo la influencia de EE.UU. amenazaba o pona en peligro los derechos o propiedades de ciudadanos o empresas estadounidenses, el Gobierno de EE.UU. estaba obligado a intervenir en los asuntos internos de ese pas, para reordenarlo, restableciendo los derechos y el patrimonio de su ciudadana y sus empresas. Bajo la poltica del Gran Garrote se legitim el uso de la fuerza como medio para defender los intereses en el sentido ms amplio de los EE.UU., lo que ha resultado en numerosas intervenciones polticas y militares en todo el continente.

En tal sentido, Roosevelt postulaba que los desrdenes internos de las repblicas latinoamericanas constituan un problema para el funcionamiento de las compaas comerciales estadounidenses establecidas en dichos pases, y que en consecuencia los Estados Unidos deban atribuirse la potestad de restablecer el orden, primero presionando a los caudillos locales con las ventajas que representaba gozar del apoyo poltico y econmico de Washington (hablar de manera suave), y finalmente recurriendo a la intervencin armada (el Gran Garrote), en caso de no obtener resultados favorables a sus intereses militares.

Tesis de Lester Mallory (o corolario Mallory de la doctrina Monroe)

El 6 de abril de 1960, un documento producido por Lester Mallory (Secretario Asistente de la Secretara de Estado para asuntos interamericanos) instruye con precisin la poltica a desarrollar en adelante por las administraciones de EEUU, con el objetivo de aniquilar la Revolucin Cubana.

La mayora de los cubanos apoyan a Castro () No existe una oposicin poltica efectiva () El nico modo efectivo para hacerle perder el apoyo interno (al gobierno) es provocar el desengao y el desaliento mediante la insatisfaccin econmica y la penuria () Hay que poner en prctica rpidamente todos los medios posibles para debilitar la vida econmica () negndole a Cuba dinero y suministros con el fin de reducir los salarios nominales y reales, con el objetivo de provocar hambre, desesperacin y el derrocamiento del gobierno.

Este documento fue denunciado por el canciller cubano Bruno Rodrguez, ante la XIX Asamblea General de la ONU (ocasin en que fue votado el reclamo de cese del bloqueo a Cuba, con 187 votos a favor, 3 abstenciones y el voto contrario nicamente de EEUU y su aliado Israel).

La doctrina colonialista contra Venezuela

John Elliston define guerra psicolgica como una serie de operaciones planteadas para enviar informacin seleccionada a determinadas audiencias, para influir en sus emociones, motivaciones, razonamientos, y en la conducta de gobiernos, organizaciones o individuos.

Por su parte, Iturbe y Sotolongo, definen la subversin poltico-ideolgica (SPI) como una modalidad en la actividad del enemigo dirigida a actuar sobre las conciencias de las personas, grupos, sectores de la sociedad o la poblacin, con el propsito de inducirlos a adoptar conductas o realizar acciones que apunten en la direccin de revertir el sistema socialista. [Nstor Garca Iturbe y Osvaldo Felipe Sotolongo Subversin poltico-ideolgica made in USA].

Esta definicin, pensada en el anlisis de la guerra de EEUU contra Cuba socialista, aplica totalmente a muchos otros casos de ofensiva contra los proyectos alternativos de nacin y, muy particularmente, al caso de Venezuela:

La operacin en el escenario internacional

El frente internacional de esta operacin imperialista contra Venezuela, se apoy en la Secretara General de la OEA, la Unin Europea y el fabricado grupo de Lima, focalizado en las acusaciones ms diversas contra el gobierno de Venezuela, el desconocimiento de la legitimidad de Maduro como Presidente, aunque nunca obtuvieron los votos suficientes para activar acciones previstas en los organismos internacionales reales.

Legitimidad de Maduro como Presidente

Quines cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

No lo cuestiona la ONU, ya que no fue votado ni por la Asamblea General ni por el Consejo de Seguridad.

No lo cuestiona la OEA, ya que no ha contado con los votos suficientes para adoptar las resoluciones que activen los mecanismos previstos en sus normativas, lase aplicacin de carta democrtica.

No lo cuestiona el conjunto de la oposicin venezolana, ya que los partidos con mayor intencin de voto participaron del proceso electoral mediante el cual Maduro result electo Presidente.

No lo cuestiona el pueblo venezolano, ya que no existe un movimiento u organizacin popular y de masas que est enfrentando al gobierno.

Lo cuestiona el Secretario General de la OEA, sin haber obtenido hasta ahora el respaldo suficiente en la Asamblea, conforme a sus disposiciones, que valide sus acciones individuales y desmedidas, sin representar al organismo y claramente sin representar la voluntad expresa y pacifista de la mayora de las naciones que la integran.

Con qu autoridad cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

El Secretario General de la OEA, Luis Almagro, excede sus competencias al asumir una posicin que no es la de sus representados, es decir la mayora calificada de los pases miembros.

Desde que asumi su cargo en la OEA, la mitad de las resoluciones adoptadas tienen que ver con cuestiones administrativas y de manejo de recursos. Del resto, prcticamente todas las resoluciones son sobre Venezuela y contra Venezuela y su gobierno. Esto expresa un inocultable ensaamiento, que no es una cuestin emocional, sino que tiene motivaciones polticas, no mandatadas por el conjunto de naciones que integran la OEA, sino particularmente por una de ellas: EEUU.

Y esto podemos afirmarlo porque, si existiese una motivacin personal genuina, basada en la indignacin por las presuntas faltas de libertades pblicas, violaciones a los derechos humanos y causas humanitarias, gobiernos ilegtimos o elecciones irregulares, habra arremetido en su momento contra gobiernos en Paraguay, Honduras, Brasil, Colombia, Hait. Qu es lo que tan dismiles pases tienen en comn? Sus gobiernos son amigos y aliados de EEUU.

El otro que cuestiona, obviamente, el llamado grupo de Lima, que algunos han llamado Cartel de Lima, y que el Canciller uruguayo Nin Novoa muy bien defini como un grupo de amigos, sin autoridad ni personera jurdica, cuyas resoluciones carecen de valor alguno.

Cuando los medios masivos de comunicacin, ejerciendo su poder hegemnico para imponer una falacia, hablan de la comunidad internacional, parece importante desmenuzar esta idea genrica y amorfa.

En nuestro continente, lo que estos medios nombran como tal, se trata apenas de los pases que se han juntado en esa suerte de reunin de los que piensan lo mismo, pero cuya autoridad moral para cuestionar a otros es muy discutible. Tomaremos apenas algunos ejemplos:

3 gobiernos que desconocen a Maduro: Colombia (Duque fue votado por un 27% del electorado, en un contexto de violencia, asesinatos semanales de militantes y dirigentes opositores y atentados contra candidatos opositores); Paraguay (Mario Abdo fue votado por un 28,3%, en un proceso electoral signado por las denuncias de compra de votos y fraude); y Honduras, cuyo presidente surge de elecciones escandalosamente fraudulentas.

3 pases que reconocen a Maduro: Mxico (Andrs Manuel Lpez Obrador fue electo con un 53,2% de los votos vlidos, un 33,7% del electorado; Bolivia (Evo Morales fue electo con un 57,8% de los votos vlidos, y un 50,8% del electorado; Uruguay (Tabar Vzquez fue electo con el 56% de los votos vlidos, un 47% de electorado).

Esta comparacin nos deja dos observaciones:

La primera, la sustancial diferencia en los porcentajes de participacin y abstencin, cuando el voto no es obligatorio.

La segunda, Nicols Maduro cont con mayor porcentaje de votos vlidos y tambin mayor respaldo porcentual sobre el total de su electorado, en comparacin con aquellos 3 presidentes (Duque, Abdo y Hernndez), que se atreven a cuestionar su legitimidad.

Hasta aqu, el delito y la evidencia. Falta el mvil, el motivo: este se sustenta en el Corolario de Roosevelt y los intereses, fundamentalmente, estn en las reservas de petrleo que Venezuela tiene y EEUU quiere para s.

Por qu cuestionan la legitimidad de Maduro como Presidente de Venezuela?

Estos seran los argumentos:

  1. No haber contado con la participacin de todos los actores polticos venezolanos. FALSO

Participaron 16 partidos polticos con sus candidatos. Es un argumento absurdo desconocer una eleccin porque uno o ms actores deciden no participar. La garanta para un funcionamiento democrtico con realizacin fluida de elecciones, radica en el cumplimiento de cada instancia del proceso electoral, en el tiempo establecido y segn las disposiciones vigentes. Las elecciones presidenciales se realizaron en mayo de 2018, es decir, dentro del plazo estipulado. La no participacin voluntaria de algn actor poltico es un derecho individual respetable pero no condicionante. De lo contrario, cualquier persona que se considere actor poltico y no tenga ninguna chance de ganar las elecciones, invalidara el proceso electoral con la simple decisin de no participar, lo cual es absurdo.

No existe en Venezuela norma alguna que obligue a que, en un proceso electoral, participen la totalidad de partidos polticos registrados. Mucho menos, la totalidad de personas o actores.

As como es libre y no obligatorio el ejercicio del voto, es libre y no obligatoria la participacin de los partidos y sus candidatos en cada proceso electoral, concebido en la Constitucin de la Repblica Bolivariana de Venezuela, no como obligacin sino como derecho.

  1. No haber contado con la presencia de observadores internacionales independientes. FALSO

Se cont con presencia de 150 observadores internacionales, a nivel institucional, representantes de partidos polticos, parlamentarios, comisiones tcnicas de 8 pases, organizaciones de la sociedad civil de diversos pases, y tambin periodistas de distintas partes del mundo.

  1. No haber contado con las garantas y estndares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente. FALSO

El sistema electoral venezolano cumple con los ms altos estndares, y ha sido calificado como uno de los mejores del mundo, por ejemplo, por la Fundacin Carter. Es un sistema automatizado que brinda garantas de integridad del voto, no repeticin y su carcter secreto.

Se realizan auditoras antes, durante y despus de culminada la eleccin. En todas esas auditoras tuvieron participacin representantes de la oposicin.

Culminado este proceso, no hubo impugnaciones por parte de ninguno de los candidatos participantes, y las delegaciones de observadores realizaron informes favorables respecto a la transparencia y legitimidad del proceso electoral.

Sin embargo, los cuestionamientos de legitimidad surgen de quienes no quisieron participar como observadores, lo cual invalida su autoridad para tal cuestionamiento, ya que cuestionan un proceso que no vieron, por propia decisin.

Otro argumento que muestra la falta de buena fe y ecuanimidad por parte de quienes cuestionan la legitimidad del proceso electoral, es que son los mismos que reconocen la legitimidad de la Asamblea Nacional.

Curiosamente, las elecciones presidenciales del 20 de mayo de 2018, se realizaron bajo el mismo sistema e iguales controles, que las elecciones de donde surgi la Asamblea Nacional. Un nuevo absurdo: mismo sistema, mismos controles; reconozco unas pero cuestiono otras. Dicho en otras palabras: reconocen las elecciones en que ganaron, pero cuestionan las elecciones en que fueron derrotados.

Finalmente, el argumento de la baja participacin como excusa invalidador.

Ya se explic que el voto no es obligatorio, por lo tanto, desde el punto de vista jurdico, objetivamente, las elecciones se realizaron bajo las reglas de juego aceptadas por todos, de acuerdo a la Constitucin venezolana y las normas que regulan su sistema electoral, por lo tanto, el resultado es vlido, ya que no existen condiciones de participacin mnima.

Subjetivamente, el cuestionamiento de invalidez basado en una baja participacin, debera sustentarse en posibles escenarios diferentes, de los que surgieran otros resultados. Ensayemos varios escenarios para comprobar que no hay un mnimo de lgica que sustente tal presuncin.

Tomemos como ejemplo un escenario de alta votacin, como eleccin de la Asamblea Nacional, tan reconocida por la derecha y los pases del grupo de Lima, liderados por EEUU, con un 74% de participacin. De 13.747.450 votos vlidos, la oposicin obtuvo 7.728.025 votos y el chavismo obtuvo 5.625.248 votos.

En las elecciones presidenciales, hubo 9.389.056 votos, siendo los ms votados: Maduro con 6.245.862 votos, Falcn 1.927.387 votos y Bertucci 1.015.895 votos.

La diferencia con las parlamentarias es de 4.358.394 votos.

La decisin de votar o no, es individual y puede deberse a mltiples motivos, incluso la certeza de que Maduro era favorito y tena asegurada la victoria. No habiendo disputa real, no vale la pena ir a votar, eso ocurre en muchos pases, fundamentalmente donde no hay sancin por no votar.

Imaginemos dos escenarios (extremos y casi imposibles):

a) Que se hubiesen presentado todos los candidatos y todos esos electores hubiesen participado, distribuyendo sus votos, ninguno por el chavismo y todos entre los candidatos de oposicin y votos nulos, de acuerdo a las estadsticas y tendencias. Ningn candidato hubiese obtenido ms votos que Maduro.

b) Que todos esos votantes que supuestamente se abstuvieron por no estar representados, votaran nicamente por uno de los candidatos que no particip. Incluso as, no habra obtenido ms votos que Maduro.

Como se puede ver, ni los ms extremos escenarios favorables a la derecha, les habran dado un triunfo electoral sobre Nicols Maduro.

Este ensayo de hiptesis, incluso las ms absurdas imaginables, y las encuestas previas (hasta las menos crebles), indican claramente que la abstencin de algunos candidatos fue a sabiendas que no tenan ninguna chance de ganarle a Nicols Maduro.

Y vale destacar que, de las parlamentarias a las presidenciales, el chavismo aument en ms de 620.000 votos. Y este crecimiento se produce en un contexto de brutal presin poltica y fundamentalmente econmica sobre Venezuela, por medio del brutal bloqueo por parte de EEUU y sus aliados, cuyas consecuencias sobre la economa son enormes, afectando directamente a la poblacin, a los ms dbiles, a los asalariados y trabajadores independientes, al pueblo venezolano.

El gobierno de EEUU, con la complicidad de sus aliados y el beneplcito de sus mandaderos, ha aplicado sobre Venezuela las recetas diseadas contra Cuba, en el corolario Mallory. Ni as han logrado doblegar al pueblo venezolano, por el contrario, la reeleccin de Nicols Maduro el 20 de mayo de 2018, muestra que la revolucin bolivariana se ha fortalecido.

La secuencia de fracasos de EEUU ante Venezuela

Habida cuenta de la estrategia norteamericana, basada en la doctrina Monroe y sus corolarios, Venezuela despleg su contraofensiva en todos los terrenos. Evit los intentos de golpe de estado, mantuvo el control de las Fuerzas Armadas; mantuvo la moral alta en el pueblo, basado en la fortaleza del chavismo.

En el plano internacional, la estrategia para generar las condiciones de ocupacin, fue liderada por Luis Almagro desde la OEA.

A pesar de la grave situacin econmica y la agresin poltica constante, EEUU no logr completar los objetivos en ninguno de los niveles. Pero, sigui trabajando en los tres paralelamente, incrementando la presin internacional.

El foco de la guerra psicolgica era generar miedo e ira, para dividir y provocar conflicto interno. Venezuela trabaj con acierto para enfrentarlo, y EEUU no logr los objetivos reales.

La siguiente fase del trabajo psicolgico procur engaar, fabricar la idea de un supuesto debilitamiento del gobierno, acompaado de un discurso propagandstico anti Maduro que promueven medios, partidos polticos, organizaciones internacionales y ahora tambin estados.

La amenaza latente de la intervencin

Como hemos ledo, del habla suave pero lleva un gran garrote, el hablar suave es metafrico, porque refiere a la invocacin de los valores democrticos, la libertad, los derechos humanos, aunque nada tienen de suave las constantes amenazas de los principales voceros del gobierno norteamericano, que se reparten entre agentes de la CIA y criminales de guerra. Lo que est muy claro es que, ellos mismos vienen diciendo que se acabaron los tiempos de dilogo, y no aceptan otro camino que no pase por la salida del gobierno del legtimo Presidente Nicols Maduro. De ello surge que el nico camino que les queda es el gran garrote en su expresin ms violenta: la guerra.

Escribi el acadmico mexicano Fernando Buen Abad Es hora de estremecer al mundo con un clamor de paz y democracia al lado del pueblo venezolano que lucha por su independencia.

El camino de la paz debe necesariamente ir acompaado de la bsqueda de salidas al conflicto. En tal sentido la apuesta al dilogo, incluso a sabiendas de que muchos lo descartan, es un camino acertado que debemos recorrer, porque divide al enemigo y porque tambin da oxgeno a Venezuela, para rearmarse, para organizarse, para explorar alternativas que le permitan hacer frente a las necesidades de su pueblo, vctima del inhumano bloqueo imperialista.

El mecanismo de Montevideo

Uruguay y Mxico asumieron una iniciativa, se pleg Bolivia. Invitamos a CARICOM, dando as espalda ancha al proyecto, con un amplio bloque regional, de clara inspiracin antiimperialista, con marcados principios de respeto a la autodeterminacin y no injerencia en los asuntos internos.

Esta iniciativa, que tiene por cometido establecer las condiciones para las negociaciones entre el gobierno de Maduro y la oposicin venezolana, fija sus lineamientos de modo tal que la solucin pase por la expresin soberana de los venezolanos, en base a su Constitucin y sus normas.

Es fundamental, el apoyo de las fuerzas de izquierda y progresistas de la regin, al Mecanismo de Montevideo, (con Uruguay-Mxico-Bolivia-Caricom) para fortalecerlo como facilitador y como mecanismo vlido por encima de otros mbitos, donde la correlacin de fuerzas es menos favorable.

La Comunidad Europea se sum a la presin norteamericana, y apareci con cinco pre-condiciones. Ms all de que no logr reflejarlas a su gusto en un pronunciamiento, est claro que no desiste de sus intenciones, aunque es sabido tambin de la existencia de contradicciones internas entre sus miembros, algunas de las cuales se irn dilucidando en los procesos electorales, siendo an inciertos los resultados.

En este contexto, Uruguay puede y debe posicionarse como uno de los lderes regionales, con capacidad de trabajar efectivamente en la resolucin pacfica de conflictos en Amrica Latina.

Nuestro pas ha sido definido mediticamente como neutral, lo que no obedece a una posicin intermedia en el conflicto venezolano, siendo claro y expreso que Uruguay no reconoce a Guaid y en cambio s reconoce a Maduro como el Presidente de la Repblica Bolivariana de Venezuela.

Hay que sealar que Uruguay no es neutral en lo referente a los principios rectores de su poltica exterior, tradicin de nuestro pas que se ha potenciado con los gobiernos del Frente Amplio: La autodeterminacin de los Pueblos, el respeto a su soberana, la no injerencia en los asuntos internos de otros pases y la resolucin pacfica de controversias.

El papel que ha jugado Uruguay en los Acuerdos de Paz para Colombia, es un antecedente significativo. Esto se suma al respeto que existe en la comunidad internacional, el cual debe ser aprovechado en favor del camino de dilogo, y la irrenunciable bsqueda de una solucin pacfica, siendo lo primordial evitar la guerra.

Tomar conciencia de la dimensin de una derrota

No nos alcanzar la eternidad para arrepentirnos si no sabemos generar un gran movimiento planetario en defensa de la Revolucin Venezolana.

Esta reflexin del acadmico Fernando Buen Abad, trasciende al significado de permitir que un pas y su pueblo sean sometidos, por no haber sido lo suficientemente fuertes y claros, lo suficientemente solidarios, lo suficientemente concientizadores. Es clave entender que una derrota a la Revolucin Venezolana, expresada en un derrocamiento de Maduro como el Presidente legtimo electo por la voluntad soberana del pueblo venezolano, sera una derrota a los proyectos alternativos de Nacin, pero una de las ms significativas, por tratarse de uno de los proyectos polticos populares ms poderosos y trascendentes del continente.

Asimismo, el derrocamiento violento e ilegal de Nicols Maduro, redundara en un aumento significativo de la influencia de EEUU en la regin y, sin duda alguna, los envalentonara para repetir los escenarios en otros pases de Amrica Latina, apuntando a aquellos proyectos alternativos, opositores a Washington, que han desarrollado polticas emancipadoras.

Y deberamos evangelizar (en sentido figurado), concientizando a los pueblos, a los pases de la regin, independientemente de que sus gobiernos sean o no de izquierda, en cuanto al riesgo que implica la extensin de la doctrina norteamericana, la aplicacin de sus recetas, la apropiacin de los recursos en beneficio de sus empresas (como expresamente lo dice su doctrina), y que ello tendra su impacto social, aumentara la movilidad y los refugiados, y seran incalculables las prdidas econmicas para todos o casi todos los pases de la regin.

Como viene diciendo desde hace aos nuestro compaero Jos Bayardi Vienen por todos, no habr seleccin segn sea ms socialista o ms reformista, ms marxista o menos marxista, y se vienen escuchando las expresiones de voceros de la Administracin Trump, la conspiracin contra Evo Morales ya calificado como dictador, y tambin se ha sabido de los espionajes, como el reciente caso en Argentina con objetivos en el Frente Amplio de Uruguay, la amenaza de intervencin a Nicaragua, el endurecimiento del bloqueo contra Cuba y la posible aplicacin de la Ley Helms-Burton.

No habr paz, no habr calma, no habr tregua, mientras el capital gobierne en el planeta. Cuando el mundo est libre de este yugo imperialista-colonialista, podremos sentarnos a debatir quin era el ms revolucionario. Mientras tanto, como dijo Jos Artigas

"Unidos ntimamente, luchamos contra tiranos

que intentan profanar nuestros ms sagrados derechos"

Necesitamos respaldar los espacios de dilogo, que abran esperanzas a salidas pacficas y que, a su vez, evidencian las violentas intenciones de EEUU y sus aliados, de modo de aislarlos rescatando de la comunidad internacional a todos los que rechazan la guerra y la intervencin, que en realidad somos notoria mayora. Recordemos la frase de Jos Mart:

Una idea enrgica, flameada a tiempo ante el mundo, para,

como la bandera mstica del juicio final, a un escuadrn de acorazados


* Eduardo Mernies es Secretario de Relaciones Internacionales del Frente Izquierda de Liberacin Miembro de la Comisin de Asuntos y Relaciones Internacionales del Frente Amplio Uruguay

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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