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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Siete aos de mentiras sobre Assange no van a parar ahora

Jonathan Cook
Blog personal

Traducido del ingls para Rebelin por Sinfo Fernndez


Durante siete aos, desde el momento en que Julian Assange busc refugio por primera vez en la embajada ecuatoriana en Londres, se nos ha venido diciendo que estbamos equivocados y que ramos los tericos de una conspiracin paranoide. Se nos ha venido diciendo que no haba ninguna amenaza real de extradicin de Assange a Estados Unidos y que todo estaba en nuestra febril imaginacin.

Durante siete aos, hemos tenido que escuchar a un coro de periodistas, polticos y expertos dicindonos que Assange no era ms que un fugitivo de la justicia, y que poda confiarse en que los sistemas legales britnico y sueco abordaran su caso en pleno cumplimiento de la ley. En todo ese tiempo, apenas alguna voz de los medios convencionales se levant en su defensa.

Desde el momento en que busc asilo, Assange fue considerado un proscrito. Su trabajo como fundador de WikiLeaks -una plataforma digital que, por primera vez en la historia, permiti que la gente comn y corriente vislumbrara los rincones ms oscuros de las criptas ms seguras en lo ms hondo del Estado profundo- desapareci de los registros.

Assange qued reducido de una de las pocas figuras imponentes de nuestro tiempo -un hombre que ocupar un lugar central en los libros de historia si nosotros, como especie, vivimos lo suficiente como para escribir esos libros- a nada ms que una alimaa sexual y un desaliado fugitivo de la justicia.

La clase poltica y meditica elabor ​​una narrativa de verdades a medias sobre los cargos sexuales por los que Assange estaba bajo investigacin en Suecia. Pasaron por alto el hecho de que el investigador original le haba permitido a Assange salir de Suecia y que decidi abandonar la investigacin solo para que otro investigador la recuperara con una agenda poltica bien documentada.

No mencionaron que Assange estuvo siempre dispuesto a que los fiscales suecos le interrogaran en Londres, como haba ocurrido en docenas de casos relacionados con procedimientos de extradicin a Suecia. Era casi como si los funcionarios suecos no quisieran confirmar las pruebas que afirmaban tener en su poder.

Los medios de comunicacin y los cortesanos polticos hicieron incansablemente hincapi en la violacin de la fianza de Assange en el Reino Unido, ignorando el hecho de que los solicitantes de asilo que huyen de la persecucin legal y poltica no respetan por lo general las condiciones de la fianza impuestas por las mismas autoridades estatales de las que estn solicitando asilo.

El establishment poltico y el de los medios de comunicacin ignoraron la creciente evidencia de que un gran jurado secreto en Virginia haba formulado cargos contra Assange, y ridiculizaron las preocupaciones de WikiLeaks de que el caso sueco podra encubrir un intento ms siniestro por parte de EE. UU. para extraditar a Assange y encerrarlo en una prisin de alta seguridad, como le haba ocurrido a la denunciante Chelsea Manning.

Menospreciaron asimismo el veredicto de 2016 de un panel de expertos en derecho de las Naciones Unidas de que el Reino Unido estaba deteniendo arbitrariamente a Assange. Los medios de comunicacin se mostraron ms interesados por el bienestar de su gato.

Ignoraron el hecho de que despus de que Ecuador cambiara de presidente con el nuevo bien dispuesto a ganarse el favor de Washington-, Assange fue sometido a formas cada vez ms severas de confinamiento solitario. Se le neg el acceso a los visitantes y a medios bsicos de comunicacin, violando su estatus de asilo, sus derechos humanos y amenazando su bienestar mental y fsico.

Igualmente, ignoraron el hecho de que Ecuador le haba otorgado a Assange estatus diplomtico, as como la ciudadana ecuatoriana. Gran Bretaa estaba obligada a permitirle salir de la embajada, haciendo uso de su inmunidad diplomtica, para viajar sin obstculos a Ecuador. Ningn poltico de un partido o periodista mayoritarios tampoco pens que eso fuera significativo.

Hicieron la vista gorda ante la noticia de que, despus de negarse a interrogar a Assange en el Reino Unido, los fiscales suecos haban decidido abandonar calladamente el caso en su contra en 2015. En Suecia, la decisin se mantuvo en secreto durante ms de dos aos.

Fue una solicitud de libertad de informacin por parte de un aliado de Assange, no de un medio de comunicacin, lo que desenterr documentos que mostraban que los investigadores suecos haban querido, de hecho, abandonar el caso contra Assange en 2013. Sin embargo, el Reino Unido insisti en que continuaran con la farsa para que Assange pudiera permanecer encerrado. Un funcionario britnico les envi un correo electrnico a los suecos en estos trminos: No se atrevan a echarse atrs!!!

No se dispone de la mayor parte de los documentos relacionados con estas conversaciones. Fueron destruidos por el Servicio de la Fiscala de la Corona del Reino Unido en violacin del protocolo. Pero, por supuesto, a nadie en el establishment poltico y meditico pareci importarle.

Del mismo modo, ignoraron el hecho de que Assange se vio obligado a refugiarse durante aos en la embajada bajo la forma ms intensa de arresto domiciliario, a pesar de que ya no tena que responder a ningn caso en Suecia. Nos dijeron -aparentemente con toda seriedad- que haba que arrestarle por haber infringido la fianza, algo que normalmente se solucionara con una multa.

Y posiblemente, lo ms grave de todo sea que la mayora de los medios se negaron a reconocer que Assange era periodista y editor, aunque al no hacerlo se exponan ellos mismos al futuro uso de las mismas sanciones draconianas en caso de que ellos o sus publicaciones tuvieran que ser silenciados. Por tanto, reconocieron que las autoridades estadounidenses tenan derecho a capturar a cualquier periodista extranjero en cualquier parte del mundo y encerrarlo fuera de la vista de todos. Abrieron la puerta a una nueva forma especial de entrega extraordinaria para periodistas.

Esto nunca tuvo que ver con Suecia o con violaciones de fianza, ni siquiera sobre la desacreditada narrativa del Russiagate, ya que cualquiera que prestara la ms mnima atencin habra podido resolverlo. Se trataba de que el Estado profundo estadounidense hiciera todo lo posible para aplastar a WikiLeaks y dar un escarmiento a su fundador.

Se trataba de asegurar que nunca ms volvera a haber una filtracin como la del asesinato colateral, el video del ejrcito publicado por WikiLeaks en 2007 que mostraba a soldados estadounidenses jaleando y celebrando mientras asesinaban a civiles iraques. Se trataba de asegurar que nunca volvera a haber un volcado de cables diplomticos estadounidenses, como los publicados en 2010 que revelaron las maquinaciones secretas del imperio estadounidense para dominar el planeta a cualquier coste en violaciones de derechos humanos.

Ahora los pretextos se acabaron. La polica britnica invadi el territorio diplomtico de Ecuador -a invitacin de este pas tras romper el estatus de asilo de Assange- para trasladarlo ilegalmente a la crcel. Dos Estados vasallos cooperan para cumplir con las rdenes del imperio estadounidense. El arresto no tuvo nada que ver con ayudar a dos mujeres en Suecia ni con aplicar una infraccin a una violacin de fianza menor.

No, las autoridades britnicas estaban actuando en virtud de una orden de extradicin de Estados Unidos. Y los cargos que las autoridades estadounidenses se han inventado estn relacionados con el primer trabajo de WikiLeaks divulgando los crmenes de guerra del ejrcito estadounidense en Iraq, aquello en lo que todos estuvimos de acuerdo una vez que era de inters pblico y que los medios de comunicacin britnicos y estadounidenses clamaban por publicar ellos mismos.

Sin embargo, los medios de comunicacin y la clase poltica estn haciendo la vista gorda. Dnde est la indignacin por las mentiras que han intentado hacernos tragar durante los ltimos siete aos? Dnde est el remordimiento por haber vivido dopados durante tanto tiempo? Dnde est la furia porque la libertad de prensa ms bsica -el derecho a publicar- est siendo arrasada para silenciar a Assange? Dnde est la voluntad de hablar finalmente en defensa de Assange?

Estn desaparecidos. No veremos indignacin en la BBC, ni en The Guardian, ni en la CNN. Simplemente una informacin curiosa, impasible -incluso suavemente burlona- sobre el destino de Assange.

Y esto se debe a que esos periodistas, polticos y expertos nunca creyeron realmente en lo que decan. Supieron todo el tiempo que Estados Unidos quera silenciar a Assange y aplastar a WikiLeaks. Lo supieron siempre y no les import. En realidad, conspiraron alegremente para allanar el camino para el secuestro de Assange de hoy.

Lo hicieron porque no estn ah para representar la verdad, ni para defender a la gente comn, ni para proteger una prensa libre, ni siquiera para hacer cumplir el imperio de la ley. No les importa nada de eso. Estn ah para proteger sus carreras y el sistema que los recompensa con dinero e influencias. No quieren que un advenedizo como Assange les d una patada en sus planes.

Ahora nos ofrecern un nuevo conjunto de engaos y confusiones sobre Assange para mantenernos anestesiados, para evitar que nos indignemos cuando nuestros derechos se vean afectados y para evitar que nos demos cuenta de que los derechos de Assange y los nuestros son indivisibles. O nos mantenemos en pie o caemos juntos.

Jonathan Cook es un periodista britnico que reside en Nazaret desde 2001. Es autor de tres libros sobre el conflicto israel-palestino. Ha sido galardonado con el Premio Especial de Periodismo Martha Gellhorn. Su sitio web y su blog se encuentran en: www.jonathan-cook.net

Fuente: https://www.jonathan-cook.net/blog/2019-04-11/julian-assange-lies-arrest/

Esta traduccin puede reproducirse libremente a condicin de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y a Rebelin.org como fuente de la misma.



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