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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 15-04-2019

Usted vio lanzamiento de objetos, si o no?

Domingo Sanz
Rebelin


Escuch la respuesta y solo pude sentir lstima por el testigo que acababa de responder al juez Marchena. Un minuto y veintisiete segundos antes era el abogado Pina quien haca las preguntas en el juicio contra los lderes independentistas:

Abogado Pina: Cuando usted ha calificado, a preguntas de la excelentsima seora fiscal, la actitud de los ciudadanos en el colegio como muy agresiva, en que se traduca esa mucha agresividad?

Polica testigo: Pues estaban agitados, con lanzamiento de objetos

Abogado Pina: Lanzamiento de objetos, qu objetos lanzaban?.

Polica testigo: Pues no puede ver ninguno, pero.

Abogado Pina: Lo acaba de decir usted.

Polica testigo: Si, lanzamiento de objetos, seran piedras

Abogado Pina: No, seran no sirve. Es si se lanzaron o no se lanzaron.

Polica testigo: si, yo le estoy diciendo que eran objetos, no s lo que eran.

Abogado Pina: Yo le estoy preguntando lo que usted vio.

Polica testigo: Si, si, yo le estoy diciendo que vi objetos, no s lo que eran que daban en los escudos y en los cascos de los compaeros.

Abogado Pina: Usted no vio que hubiera lanzamientos? Es que no me aclaro.

Polica testigo: S que haba lanzamientos, pero si me pregunta usted especficamente lo que eran, si eran piedras o.

En este momento es cuando el Juez interviene y, poniendo voz de presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, le pregunta al polica testigo: Usted vio lanzamiento de objetos, s o no?

Polica testigo: No.

Abogado Pina: No hay ms preguntas, seora.

Marchena interrumpi el interrogatorio porque para salvar al polica de la tortura de las preguntas no le quedaba ms remedio que arriesgarse a dejarlo como un embustero.

El abogado tambin debi de sentir pena por la persona y no pidi al juez que se invalidara toda su declaracin ni que se investigara el falso testimonio que se acababa de evidenciar a la vista de todos.

Hoy es once de abril de 2019, pero hace casi cincuenta aos an no haba cumplido los veinte y estudiaba en la Universidad Complutense.

Las dos aulas de primer curso estaban separadas del edificio principal y sus paredes cristaleras nos enseaban el jardn breve de la Facultad, ubicada junto a la autopista de La Corua, cerca del Palacio de La Moncloa.

El profesor de turno expona su asignatura, pero tampoco l poda evitar miradas furtivas hacia el exterior, donde haba rboles, csped y el edificio principal, pero lo que dispersaba su atencin eran los paseos vigilantes de los grises, los mismos policas de hoy, pero con otro color en el uniforme.

Estaban instalados, con sus microbuses, en grupos dispersos por las distintas facultades del campus para as disolver manifestaciones con mayor facilidad y, en ocasiones, incluso asambleas de alumnos en el interior de las aulas, donde cada cierto tiempo entraban a lo bestia, actuando contra la libertad de expresin exactamente igual que los que aparecen en los vdeos que Marchena se niega ahora a proyectar, en contra de lo que necesitan y reclaman los abogados para poder separar en tiempo real las verdades de las mentiras.

En 1970, y gracias al tiempo libre para pensar durante los largos silencios en las celdas del stano que sucedan a las palizas y torturas aplicadas en aquella Direccin General de Seguridad que gobernaba Espaa con el todo vale de las fuerzas represivas, uno de los alumnos interrogados consigui descubrir que la Brigada Poltico Social haba infiltrado a un tal Snchez en nuestro curso. Era uno de sus policas, a quien haban matriculado como si fuera un alumno ms.

A pesar de lo cerca que estbamos en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, ellos con sus porras, no recuerdo la cara de ningn polica gris de aquellos y hoy, a pesar de tanta democracia, no me queda ms remedio que imaginar las caras de los policas y guardias civiles que estn declarando en este juicio. Para conseguirlo, debo interpretar los gestos de fiscales, jueces y abogados cuando los interrogados responden a las preguntas que sufren en el juicio ms importante de nuestra historia.

S recuerdo, en cambio, que no senta personalmente nada hacia aquellas personas que intentaban y conseguan golpearnos cuando, junto con otros compaeros, pasbamos de solo pensar en la intimidad a realizar algo que no estaba consentido por la ley, por mucho que no tuviera consecuencias de ninguna clase y a pesar de que en muchas ocasiones los jueces, hartos, quitaran la razn a la polica.

Me dan pena los testigos declarantes, que acuden acobardados a decir mentiras cumpliendo rdenes superiores o afectados por la presin de su ambiente laboral inmediato.

Los cobardes, en cambio, a quienes no puedo perdonar, son los Rajoy, Soraya, Zoido, Prez de los Cobos y tantos otros, que enviaron a todos esos nmeros a actuar contra personas que solo ofrecan la resistencia de su propio cuerpo para poder incumplir una sentencia exclusivamente poltica.

No existe nadie en Espaa que sea capaz de acabar con el esperpento que significa este juicio, condenado a figurar en nuestra historia como un momento decisivo en el camino hacia la derrota colectiva.

Ni siquiera el color de sus uniformes actuales me parece hoy tan diferente al gris franquista, como me lo pareca en los aos ochenta del siglo pasado.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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