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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2019

Recordatorio: el Proceso Constituyente y la reforma constitucional

Julio Anguita
El Economista


A poco que forcemos la memoria recordaremos que hubo un tiempo en el que las fuerzas polticas se atrevieron pblicamente a diagnosticar los males del pas, esbozaron proyectos o plantearon alternativas y reformas ms o menos radicales. Creo que en esta inacabable campaa electoral sera muy conveniente recordar algunas de las cuestiones que ocuparon los titulares sobre programas polticos.

Exceptuado el conflicto cataln, dos han sido las grandes cuestiones que centraron el debate poltico: una, por parte de la izquierda, el Proceso Constituyente y la otra, comn a todas las fuerzas polticas, fue la reforma constitucional. Ningn momento mejor que ste para que las diferentes candidaturas desarrollen didcticamente sus proyectos.

Una parte considerable de la opinin pblica sabe, o al menos intuye, que la palabra constituirse, aplicada en poltica, significa que el Soberano, es decir el pueblo, decide asumir la soberana cedida transitoriamente a las instituciones democrticas, para replantearse el rgimen poltico que hasta entonces l ha considerado til para la convivencia ciudadana en el marco del Estado de Derecho. Una cuestin de importancia crucial y en consecuencia nada que ver con la frivolidad, la ligereza o la improvisacin.

A partir de la condicin sine qua non anterior se deben explicar a la ciudadana muchas y muy importantes cuestiones, que de no quedar explicitadas claramente invalidaran la honestidad, y hasta la legitimidad, de la propuesta poltica. Una de las ms importantes es distinguir entre la fase formal y legal del Proceso Constituyente y la fase de impulso inicial. La primera es de la exclusiva competencia de las Cortes Constituyentes elegidas para tal fin. Corresponde a las fuerzas polticas y/o plataformas cvicas proponentes en la fase de impulso inicial, plantear a la ciudadana las razones, contenidos y fines del proceso.

Una propuesta de tal calado solamente tiene sentido si se pretende una reforma total de la Constitucin vigente y su sustitucin por otra de nuevo cuo o bien de una reforma parcial que afecte al Ttulo II (La Corona). En ambos casos la finalidad del Proceso no es otra que la opcin por la III Repblica. Esto debe ser expuesto con toda transparencia y valenta.

Pero ah no termina todo. Los impulsores de la propuesta deben exponer cules seran, a su juicio, las lneas maestras de la Constitucin Republicana. Un simple y nico cambio en la forma de Estado, cuando hay tantas carencias democrticas y de todo tipo que subsanar, nos retrotraera a experiencias republicanas que se deben superar y mejorar. Tres son los objetivos a cumplir que haran deseable el Proceso Constituyente para la mayora ciudadana: la democratizacin y la verificable independencia entre s de los tres Poderes del Estado, la concrecin en la realidad cotidiana de la solemne Declaracin de Derechos Humanos y los enfoques medioambientales en economa, educacin, consumo, valores y solidaridad de urgente aplicacin a causa del ms que evidente cambio climtico.

No hay proceso, proyecto o programa poltico que no necesite de un sujeto social para el impulso inicial de la propuesta. Un sujeto que sea capaz de trascenderse a s mismo por mor del incremento de alianzas y apoyos de todo tipo. Y ello sin violentar las lneas maestras del proyecto. Dnde est el sujeto? Est ante la vista. Lo componen las indignadas vctimas del neoliberalismo, la corrupcin y la incuria, conjuntamente con aquellos y aquellas cuyos conocimientos y cultura sienten como imperativo tico y de conciencia hacer de este pas algo material y moralmente habitable.

No hay mejor ocasin que esta campaa electoral para exponer con claridad didctica, valor cvico y argumentacin documentada la necesidad del Proceso Constituyente. Propuestas como sta no pueden ser flor de un da para el ejercicio discursivo de iniciados o lo que es peor, una mercanca llamativa pero efmera y fugaz en el evanescente mundo de los impactos mediticos.

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Hace escasamente un ao todas las fuerzas polticas coincidan en que la reforma del texto constitucional era necesaria. Los llamados partidos constitucionales advertan que, en todo caso, la reforma no poda serlo en profundidad. Los partidarios del Proceso Constituyente la reclamaban como segunda lnea propositiva tras el Proceso Constituyente. Considero que ha llegado la hora de que los partidos polticos se expliquen a fin de que el electorado sepa a qu atenerse y adems pueda comprobar que la Poltica es algo ms que fuegos de artificio. Cules son -a mi juicio y en el nterin del Proceso Constituyente- las reformas urgentes y necesarias?

EL Ttulo I de la Constitucin que habla de los Derechos y Deberes fundamentales no expresa ningn compromiso de cumplirlos por parte de los poderes pblicos. Es ms, el Captulo Tercero que habla de la proteccin social y econmica lleva el siguiente ttulo: De los principios rectores de la poltica social y econmica. Es decir, una cuestin meramente declarativa. Sin embargo, cuando se habla de derechos queda claro que estos no existen si no hay alguien que deba cumplirlos. Se tratara pues, de aplicar el Derecho y recoger en el texto constitucional la garanta de que los poderes pblicos estn obligados a cumplirlos. Y de la misma manera que el artculo 53 dice que el incumplimiento de las libertades y derechos que figuran en el artculo 14 permite al ciudadano recabar la tutela ante los tribunales, la reforma constitucional debera extender este derecho a los contenidos del citado Ttulo I.

La indefinicin con la que el artculo 2 habla de nacionalidades y regiones al no citar cules son las unas y cules las otras fue una permanente fuente de conflictos que el caf para todos de Adolfo Surez complic an ms. Es necesario que, basndose en la Constitucin de 1812, se citen en el texto reformado y con su nombre y entidad, las nacionalidades y regiones que componen Espaa.

El estatus del Rey y casi todo el Ttulo II es una contradiccin permanente con otros artculos de la Constitucin vigente. Y adems de constituir una anomala con otras monarquas de Europa, es el vestigio ms claro del origen franquista de la actual monarqua espaola. Veamos algunas cosas de urgente reforma con respecto a la Corona.

Mantener en su literalidad el artculo 56 que le concede al Rey la inviolabilidad es contradictorio con el 14, que proclama la igualdad de todos los espaoles sin distincin de nacimiento, sexo, religin o cualquier otra circunstancia. La reforma constitucional que mantuviera a la monarqua debera al menos homologarla al resto de la europeas. En consecuencia, debera eliminarse la referencia que en el artculo 56 se hace a que el Rey arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones. Y de la misma manera la reforma debera eliminar de las atribuciones reales la Jefatura Suprema de las FF.AA. El texto constitucional reformado debera hacer caer esa responsabilidad en el Presidente del Gobierno y por delegacin de ste en el Ministro de Defensa.

Tampoco puede mantenerse hoy en da que el artculo que se mantenga tal cual est el artculo 57 que establece la Sucesin en la Corona. Un artculo que, trasladado casi literalmente del 60 de la Constitucin de 1876, discrimina a la mujer en beneficio del hombre a la hora de heredar el trono.

Las propuestas de reforma constitucional referenciadas anteriormente tienen su fundamento en la aplicacin estricta del Derecho y la lgica comparativa con constituciones europeas de la UE. Sin embargo no quedan aqu las necesarias reformas del texto constitucional de 1978 que, por otra parte y tras la reforma del artculo 135 y el anterior Tratado de Maastricht, ya no es el mismo de entonces.

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Creo que -en ausencia de una reforma a la totalidad- el texto de la Constitucin de 1978 necesita de reformas parciales que lo actualicen, homologuen a otros de la Unin Europea y, sobre todo, lo identifiquen ms consecuentemente con la Declaracin de Derechos Humanos de 1948. Contino la enumeracin de algunas reformas que, conjuntamente con otras, deberan ser objeto del debate prometido por las fuerzas polticas y que, hoy por hoy, ha quedado en agua de borrajas.

Si de verdad se quiere que la composicin del Congreso de los Diputados quede lo ms ajustada posible a la voluntad popular expresada en las urnas, el artculo 68.2 debe ser reformado en el sentido de que sea la comunidad autnoma, y no la provincia, la circunscripcin electoral. Por otra parte, el sistema electoral deber ser proporcional puro. Y ello implica la creacin de un Colegio Nacional de Restos que apure hasta el mximo la correcta adecuacin entre votos y escaos.

El debate en torno al Consejo General del Poder Judicial, su eleccin, funciones y competencias parece ser inacabable. Creo que en el fondo nadie quiere acometer en serio su reforma. Pero si en algn momento se llegase a la firme determinacin de abordar dicha reforma, no estara de ms echar un vistazo previo al Ttulo X (Del Poder Judicial) del Proyecto de Constitucin de la I Repblica Espaola (1873-1874). La formulacin del artculo 1 del mismo aborda la cuestin con criterios claros y rotundos: el Poder Judicial no emanar ni del Poder Ejecutivo ni del Poder Legislativo.

Otra importante cuestin a debatir, sobre la base de la referida constitucin republicana, sera la desaparicin del Tribunal Constitucional, cuyas funciones podran ser perfectamente desarrolladas por un Tribunal Supremo adecuado a esta nueva funcin.

La reforma de la vigente constitucin se contempla en el Ttulo X y especialmente en los artculos 167 y 168. En ambos casos hay excesos tanto por facilidad (167) como por imposibilidad prctica (168). Resulta preocupante que Ttulos y artculos referidos a Derechos Fundamentales puedan ser cambiados o suprimidos por una mayora de 210 Diputados. Cualquier bipartito que desee seguir la senda del reformado artculo 135 lo tiene fcil. Sin embargo, en lo referente a la Corona o a una enmienda a la totalidad, la no escrita clusula de la intangibilidad intrnseca que subyace en el artculo 168 hace imposible dicha reforma. Convendra corregir ambos excesos y buscar una redaccin que unificase con criterio nico la reforma constitucional en este aspecto.

No se agotaran aqu las propuestas de reforma. La eleccin del fiscal general por el Congreso de los Diputados, la supresin de la Mocin de Censura constructiva o la transformacin del Senado en Cmara Territorial cerraran una lista de reformas que, a mi juicio, los tiempos presentes demandan.

Fuente: https://www.eleconomista.es/firmas/noticias/9761969/03/19/Recordatorio-I.html



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