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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2019

Assange y los villanos

Atilio A. Boron
Rebelin


Poco resta por agregar a todo lo que ya se ha dicho, y se vena diciendo, del caso Assange. Una operacin absolutamente violatoria del derecho internacional tal como lo estableciera el Grupo de Trabajo de la ONU contra las Detenciones Arbitrarias que, ya en una extensa resolucin fechada el 4 de diciembre de 2015, estableca que la detencin del fundador de la Wikileaks era arbitraria e ilegal y deba ser puesto en libertad. No slo eso, en su numeral 100 requera que los gobiernos de Suecia y el Reino Unido garantizaran la situacin del Seor Assange para asegurar su seguridad e integridad fsica, facilitar el ejercicio de su derecho a la libertad de movimientos de manera lo ms expedita posible y para asegurar el pleno disfrute de los derechos garantizados por las normas internacionales relativa a la detencin de personas. (http://www.ohchr.org/_layouts/15/WopiFrame.aspx?sourcedoc=/Documents/Issues/Detention/A.HRC.WGAD.2015.docx&action=default&DefaultItemOpen=1)

En un sistema internacional en el cual cada vez con ms frecuencia se atropella la legalidad laboriosamente construida desde fines de la Segunda Guerra Mundial no sorprende para nada lo ocurrido. En esta verdadera tragedia para la humanidad -porque eso es lo que significa la persecucin de Julian Assange-hay unos cuantos villanos.

Uno, Lenn Moreno, (a) Judarrs, repugnante sntesis de Judas y Barrabs que le priv al australiano nacionalizado ecuatoriano del asilo diplomtico concedido haca ya siete aos poco despus que aqul, privado de acceso a internet y telefona, habra supuestamente sido quien sac a la luz pblica los turbios negociados de Moreno. Lo de Judarrs es adems doblemente detestable porque ni siquiera tuvo la valenta de expulsarlo de la sede de la embajada ecuatoriana en Londres sino que solicit a la Polica Metropolitana que, violando su inmunidad diplomtica, entrase a dicho recinto a apresar por la fuerza al asilado. Pocas veces se ha visto un ejemplo de tanta vileza y servilismo ante las rdenes del imperio, deseoso de propinar un escarmiento ejemplar a Assange como seal intimidatoria a los muchos que como l quieren garantizar el derecho a la informacin, componente esencial de un orden poltico democrtico.

Segundo, la Casa Blanca es el otro villano, que desde los tiempos del progre Barack Obama hizo lo imposible para lograr que Assange fuese extraditado a los Estados Unidos. Si esto llegara a ocurrir al periodista le espera, en caso de que esa solicitud sea aceptada, el sometimiento a dursimas tcnicas de interrogacin (eufemismo para evitar decir torturas), una interminable sucesin de juicios y acusaciones, la crcel y, probablemente, su asesinato en una bien orquestada ria de convictos en una prisin poblada de hampones, narcos y criminales de la peor especie. Su eventual deceso en una pelea de reos evitara a Estados Unidos la acusacin de haber condenado a muerte a un hombre que quiso que la verdad fuese conocida.

Tercero, los impresentables representantes del pueblo en la Cmara de los Comunes del Reino Unido y los congresistas de Estados Unidos. Los primeros estallaron en grandes manifestaciones de jbilo cuando la primera ministra Theresa May inform del arresto de Assange. Otro tanto ocurri en el Senado y la Cmara de Representantes del Congreso de EEUU, constituido en buena parte por politiqueros que se enriquecieron en su funcin legislativa protegiendo a los lobbies y las empresas que financiaron sus carreras polticas y condenando a la mayora de la poblacin de su pas a crecientes penurias econmicas al punto tal que el 1 por ciento ms rico de EEU detenta mayores ingresos que el 90 % de la poblacin. Estos personajes son los que hicieron posible que el asalariado medio de ese pas necesitate trabajar ms de un mes para ganar lo que un CEO gana en una hora. Bien: esta es la gentuza que celebr con alborozo la detencin de Assange. (Ver estos y otros datos en: Nicholas Kristof: "An Idiot's Guide to Inequality", en New York Times, 22 de Julio, 2014 y en la nota de William Marsden, Obamas State of the Union speech will be call to arms on wealth gap, en https://o.canada.com/news, 26 de enero 2014.)

Cuarto y ltimo, los gobiernos europeos que consienten no slo este ataque de Washington al libre flujo de la informacin y la imprescindible transparencia de la gestin pblica sino que admiten, como indignos vasallos, que los deseos de la Casa Blanca y las leyes que dicte el Congreso de ese pas posean validez extraterritorial y se apliquen en sus propios pases sin intentar el ms mnimo asomo de protesta o resistencia. En ese sentido, su bochornoso acompaamiento de las decisiones de Washington: desde el caso Assange hasta las sanciones econmicas a Rusia; o desde la criminal campaa en contra de Gadafi en Libia hasta la brutal agresin a Siria; o desde el bloqueo a Cuba hasta la payasesca opereta montada en torno a la figura de Juan Guaid en Venezuela, hablan bien a las claras de que el arte del buen gobierno es algo que parece haberse perdido en una Europa que arroj por la borda toda pretensin de soberana y dignidad nacionales y resignada a cumplir el deshonroso papel de compinche de cuanta tropela desee perpetrar el emperador de turno.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

 



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