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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2019

La historia como misterio bufo

Miguel Casado
Rebelin


A propsito de las veladas dadastas en el Cabaret Voltaire, anotaba Hugo Ball en su diario: Lo que celebramos es una bufonada y una misa de difuntos a un tiempo, y el entorno blico de 1916 afilaba el sentido. Abriendo el ngulo de visin, el poeta argentino Daniel Samoilovich subtitul su libro El despertar de Samoilo con una pregunta manriquea: El siglo XX, qu se fizo?, y oper en ese espacio la misma sntesis descrita por Ball. Su repaso histrico atraviesa veloz estepas y pampas, revoluciones y conflictos, modos de vida y modos de contar, buscando respuesta a esa pregunta. Su propuesta, como de cmic cultista y canalla a la vez, le permite presentar un mundo gobernado por Olimpos mestizos (dioses romanos, sombras balinesas, redes elctricas), y habitado por rabelesianos gigantes, poderes supremos todos ellos, ajenos al nmero de los seres, poderes sin moral que todo lo deciden, mientras los coros de la funcin los compone una muchedumbre de mendigos. Se trata de una evidencia darwiniana: Existo, luego me pueden comer.

En realidad, el escenario lo haba dispuesto un libro anterior, El carrito de Eneas que, junto a El despertar, forma un peculiarsimo ciclo sociopoltico en la obra de Samoilovich, un ciclo memorable. La lectura de la gran crisis argentina aquella que explot con el corralito se lleva a un descampado donde levanta tiendas y chamizos una multitud de desharrapados que escarban entre los restos de un mundo en ruinas: son los troyanos despus de su derrota, y por all pululan personajes que se apodan Eneas y Casandra, Hernn Corts y Stalin, Mao y Lao Ts. Es quiz la humanidad entera, a la que se le hubiera revelado su condicin: los dioses grabaron estos trabajos cotidianos en el metal de un carrito de cartonero como en el friso de un templo clsico o en el nfora griega de Keats, y los poemas dan voz a su relato, en dilogo con un personaje llamado Marforio (nombre de una de las estatuas parlantes de Roma, en las que los ciudadanos depositaban sus versos satricos, como un hilo rojo de resistencia que recorre la historia). Ms all de algunos trazos argentinos que conforman la ancdota, se perfila as el mbito del drama potico que ser El despertar de Samoilo y su discurrir al margen de fronteras. Incluso la lengua queda ya preparada, con su continua circulacin entre el tono elevado y la parodia, el pastiche a rfagas de argots actuales y hablas en desuso, el juego de los tonos, la digresin de los oficios.

La radicalizacin de esta textura lingstica hace de El despertar un libro para el que no hay parecido, apuesta provocadora, eficaz en todos sus excesos. Edgardo Dobry lo defini con precisin: por esa escena improbable desfila el siglo XX como una espantosa carcajada, expresada en una lengua en estado de carnavalizacin de s misma. Y es que reventando las costuras de un mnimo argumento, como de cuento fantstico televisado en blanco y negro, penumbroso es, en efecto, la lengua la que hace el trabajo, la que desborda de comicidad y es tambin implacable, la que trae lcidos anlisis a un desfile de disfraces, la que no perdona. Un exigente Ezra Pound (la tradicin de la prosa en verso) estara detrs de esta rara broma, de estas voces arcaicas y nuevas, vulgares y barrocas, de esta mezcla de idiomas equitativamente deformados, de esta fiesta fontica (de la aliteracin gongorina al lenguaje zaum de los futuristas rusos), de ese saber y de esa risa. Discursos y digresiones histricas, cientficas, ripios y adivinanzas, enfticas extravagancias y alusiones sutiles, himno y farsa a la vez, permiten que los versos se deslicen de lo ms procaz a una parodia rubeniana o manriquea, para verse de pronto evaluando el curso de la historia rusa (Rusia es el tema, titul Samoilovich la ms extensa recopilacin de su obra) o latinoamericana. Sin los cortes de lo que sera una prctica de collage, todo se funde y fluye en una corriente nica, ro que fuera de sopa con tropezones. De la finura de la exactitud (Eso s que no! / Las puertas de mi corazn! / Non solum sera peligroso, / sed etiam kitsch) a la fractura verbal en medio del anlisis dialctico aparece la perrita astronauta Laika, pasajera de uno de los primeros sputniks: El chucho no importa, el chucho no aporta / nilunt sujetiva nicedad ojetiva.

Si Paul de Man defina lo bufo como una permanente interrupcin de la ilusin verbal, El despertar de Samoilo supone un verdadero misterio bufo (ms que la pieza de Maiacovski as titulada, con sus cielos de color de rosa tras el diluvio y su rigidez didctica). Y quiz la clave que lo sostiene sea la condicin del protagonista: Samoilo ha muerto hace aos y los dioses lo traen de ultratumba para una difusa misin; aunque ignore que no est vivo, constata que ha perdido el hilo y se ve forzado a razonar cada circunstancia, cada frase desde la raz; como, por otra parte, su coyuntural compaero es una sombra del teatro balins de sombras, con poderes infernales aadidos, su trayectoria conjunta ofrece un continuo ejercicio de extraamiento, que conlleva una metfora existencial. Todo han de cotejarlo consigo mismo y con su expresin, nada pasa sobrentendido (hay que explicar incluso cmo se come). Y la mquina traductora que se trag la sombra para poder hablar castellano, es la frmula inspirada de un insistente desajuste lingstico lo que ayer fue tragedia / hoy es entrada en la enciclopedia, de un hablar que se forma y deforma por la presin que la realidad ejerce sobre l.

Y l, sobre la realidad. La educacin trotskista de Samoilo, los recuerdos de la guerra de Vietnam (donde Nguyen Giap, aquel general cuyo texto El hombre y el arma circul por todo Occidente, lleva la barba de chivo de Ho Chi Minh, su mirada amaplica), el papel de arroz con que se imprima Pekn Informa y su castellano tambin como de traduccin automtica, componen una bsqueda que tiene mucho de arqueologa de la juventud (Y bajo la calle, la verde Indochina: / al levantar el empedrado de Pars / encontrar el Mekong), un escarbar en los residuos de la propia memoria del mismo modo que la vida entera actual consiste tambin en escarbar. Y la proximidad entre el nombre del protagonista y el del poeta no sera lo de menos: Lo que se entiende y lo que no, estn metidos / como cajitas chinas una adentro de otra.

 

Lecturas

- Daniel Samoilovich, El despertar de Samoilo. Buenos Aires, Adriana Hidalgo, 2005.

El carrito de Eneas. Buenos Aires, Bajo la luna, 2003.

Rusia es el tema. Poesa reunida 1973-2008. Buenos Aires, Bajo la luna, 2014.

- Hugo Ball, La huida del tiempo (un diario). Traduccin de Roberto Bravo de la Varga. Barcelona, Acantilado, 2005.

- Edgardo Dobry, La poesa como cosa en s misma, en: Babelia, El Pas, Madrid, 3 septiembre 2005.

- Paul de Man, La ideologa esttica. Traduccin de Manuel Asensi y Mabel Richart. Madrid, Ctedra, 1998.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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