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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2019

La construccin de Vladimir Putin

Alejandro Nadal
La Jornada


Vivimos en una poca de falsificaciones histricas. En las relaciones internacionales, los adversarios y los enemigos son frecuentemente el resultado de un complicado proceso de construccin social. Eso conduce paulatinamente a distorsiones peligrosas que llevan a provocar guerras y otros cataclismos.

La historia de las percepciones que hoy se cultivan sobre Vladimir Putin es un ejemplo de ese tipo de evoluciones. La obsesin de Estados Unidos por mantener su hegemona est ntimamente relacionada con esta crnica. El podero del lobby industrial-militar es el motor principal del proceso. Y el papel de los medios de comunicacin para moldear la opinin pblica es el otro ingrediente clave. El resultado es un peligroso pantano del que las dos ms grandes potencias nucleares difcilmente podrn escapar. Hoy el enfrentamiento se concentra en Siria y Ucrania, pero podra transformarse en una confrontacin nuclear entre ambas potencias.

En 1989 el muro de Berln fue derribado. A cambio de aceptar la reunificacin de Alemania, Mijail Gorbachov recibi las seguridades de que la Organizacin del Tratado del Atlntico Norte (OTAN) no se expandira para incorporar a los antiguos pases satlites de la URSS. En 1990 Gorbachov escuch a James Baker, secretario de Estado, prometer que la OTAN no se movera ni una pulgada en direccin al este. Las mismas promesas se hicieron en reuniones con Helmut Khl, primer ministro alemn. El canciller Genscher fue claro en su discurso del 31 de enero 1990: Los cambios en Europa oriental y la reunificacin alemana no deben lastimar los intereses soviticos en materia de seguridad y, por tanto, la OTAN no debe expandirse hacia el este o acercarse a las fronteras soviticas. Esas fueron las promesas y garantas que escuch Gorbachov, ltimo dirigente sovitico. (Los archivos que confirman estos hechos se encuentran en nsarchive.gwu.edu).

La Unin Sovitica fue disuelta en 1991. En 1993, el presidente ruso Yeltsin volvi a recibir garantas sobre la no expansin de la OTAN. Pero en marzo de 1999 las cosas cambiaron: Polonia, Hungra y Repblica Checa ingresaron a la OTAN. Fue un acontecimiento muy mal recibido en Rusia. Yeltsin se sinti traicionado y enfureci. George Kennan, artfice de la poltica de contencin de la Unin Sovitica, describi la expansin de la OTAN como un terrible error histrico.

Vladimir Putin accedi a la presidencia de Rusia en mayo de 2000. Un ao despus pidi que Rusia se convirtiera en miembro de la OTAN, lo que cambiara radicalmente la naturaleza de la alianza atlntica para convertirla en una asociacin garante de la paz regional. La respuesta de Washington y de Europa fue negativa.

Tras los ataques a las Torres Gemelas, en septiembre de 2001, Putin llam a George W. Bush y le ofreci su apoyo. Durante los preparativos para la invasin a Afganistn, Putin permiti el transporte y despliegue de militares estadunidenses en las fronteras rusas. Pero ms tarde, cuando en 2004 la OTAN acogi en su seno a otros siete pases de Europa central y oriental (incluyendo Bulgaria y las repblicas del Bltico), la exasperacin de Putin lleg al lmite.

En 2007, Putin record a los lderes del G7 las promesas incumplidas. La expansin de la OTAN, seal, es una provocacin que mina la confianza rusa. Acto seguido pregunt: Contra quin est dirigida esa expansin de la OTAN? Al ao siguiente, cuando las seales apuntaban hacia la admisin en la OTAN de Georgia, una exrepblica de la antigua URSS, Mosc intervino militarmente para impedir que Tbilisi sofocara un levantamiento separatista. Era una seal para congelar el crecimiento de la OTAN.

En febrero de 2014 se consum un golpe de Estado en Kiev que culmin con la entronizacin de un rgimen poco amistoso hacia Mosc. En la opinin de Stephen Cohen, investigador de la universidad de Princeton, la anexin de Crimea fue ms una respuesta reactiva de Mosc que un acto de agresin, pero Washington respondi con nuevas sanciones que hacen ms difcil cualquier salida negociada. El proyecto de convertir Ucrania en otro miembro de la OTAN sigue adelante. Para Rusia esa es la lnea roja en el sendero a una guerra.

Estados Unidos ahora ha denunciado el tratado de armas de alcance intermedio, lo que abre un nuevo captulo en la carrera armamentista. En su obsesin por mantener una hegemona incontestada, el complejo militar-industrial mantiene viva la tradicin de la guerra fra. Putin no es ningn santo de la caridad, pero tampoco es lo que los medios estadunidenses han construido. Al igual que Gorbachov y Yeltsin, Putin es un viejo reflejo que siente la amenaza de una Europa que ha atacado dos veces a Rusia en los pasados 100 aos. Trgicamente, la llegada de Trump y su delirio egocntrico sirven de catalizador para que una parte importante de la clase poltica estadunidense vuelva a deleitarse con los desvaros de la guerra fra que nunca parece terminar. Vivimos tiempos ms peligrosos de lo que se piensa.

Twitter: @anadaloficial

Fuente: https://www.jornada.com.mx/2019/04/10/opinion/021a1eco



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