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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 16-04-2019

La VEU dels Barris
Ciudadana y participacin social

Antoni Barbar Molina
Rebelin


Un elemento imprescindible y necesario considerar en cualquier proceso de cambio, de mejora o redefinicin del Sistema Nacional de Salud de un pas, es la forma en que la ciudadana participa. De forma activa y determinante, en las decisiones estratgicas, en la supervisin de la gestin y en el control de su funcionamiento y financiacin.

Este papel coprotagonista de la ciudadana constituye una autntica tercera pata del Sistema de salud y sanidad, junto con la del componente Administracin/Titularidad y la de profesionales /trabajadoras.

Una comisin de trabajo

De esta y otras cosas relevantes hemos estado debatiendo en una Comisin llamada de desprivatizacin que se ha reunido en el Ministerio de Sanidad en cuatro ocasiones en los ltimos cuatro meses. Explorbamos estrategias y mecanismos que puedan permitir una reversin, una recuperacin, un rescate, de aquellos servicios y centros sanitarios que se ha estado privatizando sin contemplaciones y por diversos sistemas.

Tendremos ocasin de exponer los trazos gruesos que hemos ido acercando a los dos lados de la mesa, ocho personas, cuatro a propuesta del Gobierno PSOE y otras cuatro por el Grupo de [email protected] Podemos.

En sntesis se puede avanzar que revertir a pblico lo privatizado, no es fcil y as lo sabamos desde el inicio. Pero tambin concluimos que si hay voluntad y determinacin poltica, es posible. El caso del hospital de Alzira en el Pas Valenci es paradigmtico.

Tambin que las frmulas de recuperacin a pblico deben ser rigurosas, particulares, casi a medida, como consecuencia de aplicacin estricta de las clusulas de concesin o concertacin, con inspecciones sistemticas, con rendicin de cuentas, con criterios de eficiencia, con valoracin de fechas y perodos acordados y sobre todo con cumplimiento impecable de las leyes y normativas que regulan la prestacin de servicios pblicos, como la sanidad (o la educacin o las atenciones sociales o a la dependencia). Y en ese contexto emerge un punto de gran entidad:

La participacin de la ciudadana

Habitualmente en los Desarrollos legislativos o normativos se suele mencionar el captulo participacin al final de texto con un carcter formal, un toque de bien hacer, o como simple constancia de existencia de este importante elemento. La figura de la representacin y las funciones de esa ciudadana suele estar muy limitada a una presencia testimonial. A menudo se habla de un florero incrustado en el seno del rgano rector o de control.

As las cosas, la primera accin en, y para, un proceso desprivatizador debe ser un cambio conceptual al respecto. Una nueva dimensin de la participacin social, incluida la ciudadana, en lo que se refiere a funciones, habilidades, competencias y hasta responsabilidades y complicidades.

Hay que desechar el sofisma de que para intervenir, y an ms decidir, en materia de sanidad es necesaria una acreditacin acadmica (en el sector) y/o una determinada preparacin tcnica. No se pretende que las personas interfieran procedimientos mdico-sanitarios (ni tcnicos) sobre como ejecutar las prestaciones. Esa funcin corresponde al equipo de personal profesional capacitado. Pero s  que co-ayuden a concretar qu tipo de sistema de salud eligen y construyen, a qu tipo de atencin aspiran, que esfuerzo estn dispuestos a aportar, que visin crtica externa introducen, y como estn presentes y son garantes en los mecanismos de control y rendicin de cuentas.

Codecisin. Titularidad

Finalmente es esa misma ciudadana quien financia, mediante impuestos, todo el sistema y por tanto debe ser considerada co-titular, co-decisoria, vinculante. Adems de ser la receptora y el objeto final de las atenciones sanitarias. Debe tener voz y tambin voto. Debe implicarse y lejos de ser tratada como cliente,o simple usuario, o paciente pasivo, y debe recibir consideraciones de co-protagonista.

Esta participacin debe abarcar una serie de segmentos heterogneo y orientarse a reequilibrar y reducir/eliminar las desigualdades; ya sean de gnero, socio-econmicas, de origen, etnia y cultura, de discapacidad, etc. Gracias a su dimensin inclusiva, solidaria y universal.

As deber garantizarse la participacin activa, de la representacin ciudadana adems de agentes sociales ya incorporados, en consejos, en debates, en rganos de direccin, diseo estratgico, planificacin y de control.

La acreditacin para estas formas de participacin responder a su mismo carcter, objetivo, tipologa, compromiso por el sistema sanitario pblico (los lobbies ya estn presentes). En cualquier caso evitando posibles incompatibilidades o conflictos de intereses, sin afn de lucro, sin esponsorizaciones ni financiaciones de la industria o del mercado. Hablamos bsicamente de AA.VV. de plataformas sociales y mareas, entidades en defensa del sistema pblico de salud, entidades cvicas comprometidas y en conclusin la ciudadana organizada y empoderada.

Un papel relevante ser la colaboracin social en la elaboracin de planes estratgicos, para una formacin inteligible de la ciudadana, participar en informes tcnicos o epidemiolgicos, en guas de buenas prcticas, en apuntes de gestin desde la ptica de quien recibe la asistencia. Igual presencia en controles de calidad, evaluacin econmica y manejo financiero, soporte activo en lo social y meditico a las diversas actuaciones desprivatizadoras, en mecanismos de control y rendicin de cuentas y en implementacin y desarrollo de auditoras ciudadanas.

Sin esa alianza democrtica y sin la reciprocidad de respeto y empata con la ciudadana organizada no se podr construir un autntico Sistema Nacional y Pblico de Salud.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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