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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 17-04-2019

Julian Assange en prisin o el fin de la promesa libertaria de internet

Pedro Santander
Rebelin


Son muchos los mensajes detrs de la cacera y detencin de Julian Assange en la embajada de Ecuador en Londres. La entrada de la polica a una embajada para apresar a un perseguido con asilo poltico concedido, el arresto de un asilado en vivo y en directo, frente los ojos y las cmaras del mundo, es algo que ni la dictadura de Pinochet se atrevi a hacer. Que el Reino Unido, a pedido de Trump, lo haga rompe los principios jurdicos internacionales bsicos.

Assange en andas, rodeado, esposado y solitario metido en un furgn policial, representa el fin de la relevancia de las Naciones Unidas, del derecho internacional y el quiebre del orden post Segunda Guerra Mundial; roto hoy por los mismos que lo construyeron.

Tambin hay un mensaje mundial para el periodismo: no se acepta que se denuncie al poder. Quien lo haga, quien ose denunciar en serio a los que de veras tienen el poder, corrern la suerte de Assange. Los/las periodistas, los/las comunicadores/as, las facultades de comunicacin del mundo, deben tomar nota del mensaje: ya no se permitir creer ni tan siquiera en la fantasa del Cuarto Poder. Los medios y el oficio de periodista se aceptan, en tanto estn al servicio de la distorsin de la realidad (igual que las democracias).

La filosofa de WikiLeaks se basa en el mismo principio fundamental que el periodismo de investigacin, ese de tradicin liberal: los secretos existen para ser develados. Las democracias no deben ocultar nada y quienes en ellas ejercen poder, tampoco, si lo hacen deben saber que habr un contrapoder: el periodismo independiente que har visible su opacidad y sus conspiraciones.

El arresto de Assange no slo demuestra la actual fragilidad de ese periodismo y la candidez de quienes an creen en la idea del Cuarto Poder, tambin significa el derrumbe de las ilusiones libertarias referidas a internet y a su promesa original. Si la idea misma de democracia est en riesgo de extincin, por qu no iba a estarlo tambin la idea de periodismo independiente, de libertad de informacin?

Las promesas del mundo digital, esas de la poltica directa, del activismo ciudadano, de la inversin de relaciones de poder, de la horizontalidad y, sobre todo, de la transparencia, se encuentran hoy detenidas en una celda britnica, bajo riesgo de extradicin y de perpetua, tras haber sido cazadas, rodeadas, apresadas y pisoteadas, junto con el derecho internacional.

El pensamiento crtico debe asumirlo porgue el comb ate tambin se da considerando las condiciones materiales realmente existentes: la evolucin de internet no fue en la direccin augurada inicialmente, no ha cumplido con la utopa de aumentar la democratizacin, fortalecer la sociedad civil y transparentar poder. El valor libertario de la world wide web, la efectividad de las redes sociales para la politizacin ciudadana, el potencial emancipador de la tecnologa chocan hoy con un a hasta hace poco inimaginable concentracin del poder sobre lo digital / comunicacional, fundamentalmente por la accin de corporaciones estadounidenses y del aparato militar de Estado Unidos. Si su objetivo es un mundo unipolar, sin competencia, por qu iba a ser distinto en el ecosistema digital / comunicacional?

No es un lamento, es una constatacin: el contexto digital est siendo mucho ms funcional al statu quo que a las ideas y movimientos emancipadores, incluso peor, reafirma y profundiza el poder imperial y corporativo, a travs de la minera robotizada de datos, materia prima que adquiere plusvalor con su procesamiento mediante Inteligencia Artificial.

A partir de esa constatacin, con la imagen de Assange sacado a rastras grabada en nuestras almas rebeldes Qu hacemos? cmo continuamos la lucha revolucionaria y anti-imperialista en la dimensin digital-comunicacional? es posible otra internet? podemos torcer el curso de la actual?

Si otra internet fuese posible, ese combate se debe dar en el marco y al interior de la actual? Si fuere as, el desafo estara concentrado, fuertemente, en la cuestin del contenido, de la circulacin y del efecto de red. Generar contenido que sea consumido por una amplia audiencia, logrando canales de circulacin autnomos mediante inteligencia algortmica y soporte material soberano, apostando al efecto de red que permite que el modo en que los/usuarios(as) interactan valorice la oferta digital, en el contexto inevitable de una economa de la atencin .

O la lucha debe darse creando otro entorno digital, distinto al existente? Por ejemplo, una internet gemela a la actual, libre de las corporaciones, con un modelo de negocio distinto y una propia economa de datos? crear una cmara de eco digital global nuestra, a modo de bloque comunicacional? Si as se hiciera, el problema radicara fundamentalmente en la dimensin tecnolgica, y especficamente en la cuestin de la soberana tecnolgica.

Son stas algunas de las preguntas con las que Assange y su ejemplo nos interpelan, a ellas y a l debemos dar respuestas, estudiarlas, analizarlas polticamente, y continuar la lucha hoy cuando ya sabemos que la utopa original de internet es una fantasa alienante, y que, por lo mismo, la lucha continua.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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