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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2019

El destino de Julian Assange es ms trgico que el de los opositores soviticos de los aos setenta
En nuestro siglo los grandes disidentes ya son los de Occidente

Rafael Poch de Feliu
Blog personal


La imagen del bello Julian Assange sacado en volandas, feo y envejecido, de su largo y duro encierro con un libro de Gore Vidal en las manos que narra la historia del Estado de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, es antolgica. Informa de que los grandes disidentes del siglo XXI son occidentales. Resume las circunstancias de un hombre valeroso implacablemente perseguido y acosado por todos los medios humanos y tcnicos de una mquina total, que no conoce fronteras. Capaz de filmarte cagando en el retrete de la rara sede diplomtica en la que has encontrado refugio en el intento de eludir el riesgo de un encarcelamiento en condiciones inhumanas y quiz de la eliminacin fsica. De bloquear tus cuentas bancarias y comunicaciones. De presionar a gobiernos y amigos reticentes a colaborar en tu acoso. De meterse contigo en la cama y de fabricar cualquier tipo de acusaciones desde alguna de las WikiLeaks War Room del Pentgono, del Departamento de Estado, o de cualquier otra institucin imperial.

Y todo eso rodeado por un coro meditico de inquisidores formateados por el conformismo y bien pagados para aceptar automticamente las acusaciones y patraas fabricadas por esa mquina todopoderosa e inapelable.

En esas circunstancias, el libro es una seal, sorda y desesperada, que quiere indicar por dnde van las cosas y por dnde hay que buscar la explicacin de la detencin.

Habamos visto escenas as en la tirana sovitica. Disidentes. Hombres solos enfrentados a la maquinaria de un Estado absoluto. Aquellos, por lo menos tenan el consuelo de saber que en el otro campo, all (tam, como se deca en la URSS), alguien recogera la seal lanzada, se creara un eco y se alcanzara un efecto. Lo de hoy es mucho ms total. Un mensaje dentro de una botella a merced de las corrientes marinas. Apenas quedan Estados soberanos capaces de crear cierto espacio de abrigo alternativo para las grandes causas de la libertad. Sin contar al Imperio, lo que queda de soberana estatal en el mundo de hoy puede contarse con los dedos de una mano y an sobran dedos; China, Rusia, India pero van estos a proteger a Julian Assange? El nico all que hoy existe a efectos de libertades es la ciudadana, un recurso potencial sin marcos territoriales.

El Imperio se cobra su cuenta

El Imperio se cobra su cuenta. Una nueva victoria de Goliat que los quitavergenzas de los medios de comunicacin del establishment, castrados para todo informe independiente, han adornado convenientemente para convencer al pblico de que dos ms dos son cinco: de que los verdaderos criminales son los que exponen los crmenes y no quienes los cometen.

Cualquiera que publique un documento oficial y secreto de Estados Unidos, aunque sea la prueba de un delito en guerras que han costado la vida a varios millones de seres humanos desde el ao 2001, puede ser detenido en cualquier parte del mundo y encarcelado en Estados Unidos. Una victoria ejemplarizante de la extraterritorialidad imperial destinada a evitar ulteriores desafos por parte de periodistas valientes.

Geoff Morrell, secretario de prensa del Pentgono , explic hace aos el funcionamiento de una de esas WikiLeaks War Room: 120 personas, analistas, agentes, trabajando 24 horas sobre 24, siete das a la semana para destruir la red que os explicar lo que Noam Chomsky define como cosas que la gente debe saber sobre quienes estn en el poder. Hay miles de profesionales, y miles de millones de dlares, trabajando en esta operacin de venganza imperial.

Una labor de aos

Llevaban siete aos lanzando mentiras para reducir a Julian Assange a una especie de delincuente sexual, colaborador de la Rusia de Putin y valedor de la extrema derecha. Un turbio personaje narcisista (el diagnstico del infame juez Michael Snow tras un contacto de 15 minutos con Assange) que se meti en la embajada de Ecuador en Londres para evitar ser extraditado a Suecia, que ha sido detenido por la polica britnica por haber quebrantado su libertad provisional. Un tonto, personaje repelente, descorts y amenazante hacia sus anfitriones, herramienta de Vladimir Putin, aliado de Trump (Todo eso consigue meter uno de estos esbirros en apenas dos prrafos de su artculo. Su colega de Madrid explica en titular la detencin como resultado de que a Ecuador, se le acab la paciencia).

Desde Washington, Londres y Mosc, los corresponsales de la prensa establecida se suman al coro disciplinadamente. Hasta la prensa, pretendidamente alternativa de este pas, cuya dimensin internacional es lamentable, practica un gallinceo trmino medio entre la realidad, es decir el castigo por la divulgacin de fechoras imperiales, y toda la campaa de descrdito que ha preparado el terreno al desenlace del 11 de abril. No hay mejor prueba que esta de la victoria de Goliat y ello nos obliga a repetir lo ms banal: que Assange no est siendo perseguido por el Reino Unido, ni por violar su condicional, ni por la fantasmada de aquellas relaciones sin condn, sino por su labor periodstica, y que su extradicin implica un peligro de muerte. O acaso no recuerdan las palabras de la Secretaria de Estado?: No podramos simplemente matarlo con un dron? (Cant we just drone this guy?).

Omnipotencia

Estados Unidos harn claramente saber que no tolerarn a ningn pas, y en particular a los aliados de la OTAN, que se ofrezca refugio a los criminales que ponen en peligro la vida de las fuerzas de la OTAN, adverta hace aos Marc Thiessen, funcionario del aparato imperial. Con las apropiadas presiones diplomticas, esos gobiernos deben cooperar para llevar a Assange ante la justicia, pero si se niegan Estados Unidos podra detenerle en su territorio sin su conocimiento ni aprobacin.

Es decir, el Imperio poda hacer lo que viene haciendo con centenares de personas de todo el mundo desde 2001: secuestrar a Assange, ponerle una bolsa de plstico negra en la cabeza, embarcarlo en un avin hacia un agujero negro y torturarle en alguna base secreta, pero no fue necesario llegar tan lejos porque los estados vasallos cooperaron. Suecia, ah est la patraa de su investigacin por delitos sexuales clausurada en secreto y que ahora podra reabrir si conviene, Ecuador, cuyo solcito nuevo Presidente vuelve al redil, reabre bases militares y recibe un crdito del FMI, y, naturalmente, el Reino Unido, viejo perrito faldero, cuya cmara parlamentaria acogi con aplausos la noticia de la detencin de Assange.

El disidente burl la maniobra sueca refugindose en la embajada ecuatoriana y rompiendo su libertad condicional inglesa, lo que el diario The Guardian define como self-imposed retreat en un editorial que es todo un modelo de hipocresa liberal. El juez lo ha encarcelado por violar aquella libertad condicional, delito castigado con hasta doce meses de crcel. Pero entonces Assange es verdaderamente tonto: se ha pasado siete aos para evitar doce meses? La causa de la detencin ha sido, un cambio en la actitud de Ecuador, dice The Guardian, pulcramente contrario a una extradicin. Public cosas que no siempre deban ser publicadas, pero, no ser ni seguro ni correcto extraditarle, sentencia. Por el camino se ha perdido la memoria del veredicto de aquel grupo de expertos de la ONU que dictamin como arbitraria la amenaza de detencin britnica contra el disidente.

Si con los estados y sus medios de comunicacin el asunto es casi de rutina, qu decir de los individuos? Nada ms fcil que reducir sus voluntades y solidaridades. Jacob Appelbaum, un colaborador de Assange refugiado en Berln en busca de mayor seguridad, lo que no impeda su sospecha de que funcionarios americanos registraban su apartamento en su ausencia, explicaba -hace seis aos!- que despus de julio de 2010 le comenzaron a detener en los aeropuertos: Me metan en una habitacin especial, me registraban, me colocaban contra la pared, confiscaban mi ordenador, denegaron el acceso a un abogado y cuando procedieron al interrogatorio en suelo americano estaba siempre presente un miembro del ejrcito. Me dieron a entender que si no cooperaba sera agredido sexualmente en la crcel.

El libro de Gore Vidal agarrado por Assange es la seal indicadora de que el crculo minuciosamente organizado y preparado desde hace aos se est cerrando. No se trata de la paciencia de Ecuador por embadurnar con sus excrementos las paredes de la embajada, ni por chantajear a su indigno presidente, no se trata de Suecia ni de la libertad condicional del Reino Unido, ni de la personalidad de Assange, como escriben todos esos necios. De lo que se trata es de la Seguridad Nacional de Estados Unidos, principal amenaza a la paz mundial (Oskar Lafontaine dixit) y a las libertades. Se trata del Imperio, de su venganza y disciplina. El siguiente captulo ser la extradicin.

Hacia la extradicin

Alguien duda de ella? Por el mismo motivo por el que se neg a Pinochet, el Reino Unido la conceder en el caso de Assange. Por disciplina. Si es necesario el Imperio buscar a alguien que tuvo relaciones sin condn con el juez encargado. El Estado de la Seguridad Nacional no admite derechos.

No tiene la menor posibilidad de un juicio con garantas, dice Daniel Ellsberg, un Assange de los aos sesenta que se atrevi a filtrar los crmenes de la guerra de Vietnam. Cuando mi abogado me preguntaba por qu filtr aquellos documentos, el tribunal declar la pregunta improcedente, recuerda.

Ellsberg solo se salv de treinta aos de prisin porque el movimiento contra la guerra de Vietnam dominaba en la calle. An as, ha sido un apestado de por vida en EE.UU. Assange lo tiene peor. Sin una fuerte presin popular ser tragado por el agujero negro del Gulag local. Su destino ms probable en Estados Unidos, si no se suicida antes, ser la crcel Admax de Florence, en Colorado. El rgimen de la prisin consiste en 23 horas diarias encerrado en una caja de cemento con una ventana de cuatro pulgadas, seis inspecciones de cama al da, con una sptima los fines de semana, una hora de ejercicio en un recinto exterior de cemento, duchas breves y registros e intimidaciones segn la voluntad y capricho de los guardias, resume The Intercept. Todo eso de por vida, a menos que confiese para reducir pena que mantuvo sexo sin preservativo con Vladimir Putin o cualquier cosa que le pida el Imperio. Si el personaje hubiera sido un ruso o un chino vctima de esos pases, se estara fraguando ya una candidatura al Premio Nobel de la Paz. Por lo menos.

(Publicado en Ctxt)

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/04/17/en-nuestro-siglo-los-grandes-disidentes-ya-son-los-de-occidente/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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