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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2019

Resea de Hay que cambiar el mundo, de Jean Ziegler, Madrid, Editorial Foca, 2018, 252 pginas (traduccin de Milena Costas Trascasas)
Con quin no se sentara el justo para ayudar a la justicia?

Salvador Lpez Arnal
El Viejo Topo


Conviene empezar con la ancdota, que es mucho ms que una ancdota, que muchos de ustedes recordarn. Un da, en marzo de 1964, un cubano de apellido Prez, perteneciente a la agencia de noticias Prensa Latina en Praga, Checoslovaquia, me comunic que el Comandante Guevara ira pronto a Suiza. En su condicin de ministro de Industrias, fue al frente de una delegacin de 12 compaeros a la I Conferencia Mundial del Azcar, auspiciada por la ONU. Prez, de unos 60 aos, haba sido militante del Partido Socialista Popular (PSP) aqu en la Isla. Me dijo que Cuba no tena una embajada ni un consulado en Ginebra y me pregunt si poda ayudar en algo a la delegacin cubana. Como tena un carro marca Mini Morris, la ayuda fue convertirme en chofer del Che durante 13 das completos. l y sus compaeros se hospedaron en el hotel Intercontinental, ubicado junto a la colina del Grand Saconnex. Los cubanos vivan muy modestamente, cuatro por habitacin. El Comandante Guevara me dijo que su madre, doa Celia, se pasaba algunos das en Chamonix, clebre aldea de Francia, al lado del Monte Blanco, el pico ms alto de Europa, y un domingo quiso que lo llevara a conocer esos lugares.

Puedo decirle que durante los 12 das hablamos mucho. l iba sentado a mi derecha, y detrs dos compaeros, supongo que de su seguridad personal. Mi viejo Mini Morris se port muy bien en esos recorridos. l nunca me pidi sentarse al timn.

En ese tiempo en que le manej y que no podr olvidar nunca me hizo cientos de preguntas. Senta mucha curiosidad por todo lo de Suiza y, en particular, por Ginebra: su historia, su geografa, la cultura, la poltica y la economa.

Me pregunt sobre el imperio de los bancos suizos, la Internacional Socialista, la ONU, la constitucin. Y quera saber acerca de la primera revolucin burguesa, la Calvinista, de 1535. Al parecer el Che no la conoca suficientemente. Solo responda a sus preguntas. Yo sencillamente era un pequeo burgus sentado a su lado. Trataba de darle respuestas precisas. Se interes tambin por la literatura francesa, por Jean Paul Sartre. Es importante decir que nunca discutimos. Lo trat con sumo respeto y admiracin.

Durante aquella estancia vi que un africano entraba a la habitacin del hotel donde estaba el Che. Era un pequeo hombre con una barba. En ese momento no saba quin era. Despus supe que era un prestigioso revolucionario de Zanzbar, Mohamed Babu. Quiz en ese hotel de Ginebra donde estuvo el Comandante Guevara, se establecieron contactos importantes relacionados con su misin en frica.

Antes de llevarlo en el carro para tomar el tren hacia Praga, me llen de valor y le ped: Comandante, quiero ir con usted. Se acerc al borde de una ventana del hotel y me seal la ciudad, era de noche. Me dijo: Ves esta ciudad?. Desde nuestra colina veamos los anuncios publicitarios de bancos, tiendas, joyeras, de hoteles de lujo

S, Comandante, le respond Y me coment: Bueno, aqu est el cerebro del Monstruo, donde t naciste es aqu y es aqu donde t debes combatir. Me sent lastimado, herido, subestimado tal vez, porque pens que me consideraba un pequeo burgus intil, incapaz. El Che no pronunci una palabra ms.

Los versos de Brecht, que abren el libro del exrelator especial de la ONU para el Derecho de alimentacin (2000-2008), resumen probablemente la idea central que Jean Ziegler [JZ], actual vicepresidente del Comit Asesor del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, intenta transmitir y argumentar en su nuevo libro, un ensayo en el que en muchas ocasiones no se corta ni un pelo y deja al margen el lenguaje diplomtico. Un ejemplo. Dominada durante mucho tiempo por los persas, afirma, y despus por los otomanos, la pennsula Qatar no es ms que una inmensa llanura seca, cubierta de arena. Cerca de 1,8 millones de trabajadoras y trabajadores inmigrantes, provenientes principalmente de Bangladesh, del norte de la India y de Nepal, hacen funcionar su economa. La jequesa y su hijo, el emir actual, los tratan como si fuera esclavos. A su llegada, los emigrantes deben dar su pasaporte en depsito. Los trabajadores domsticos sufren innumerables abusos sexuales, accidentes laborales, maltratos Los patrones qatares ejercen un derecho de vida y muerte sobre sus esclavos extranjeros (p. 11). Tambin esta consideracin: La tercera guerra mundial, cuyas principales vctimas son los pueblos del hemisferio sur, ha comenzado hace ya mucho tiempo (p. 15).

Este es un libro, se afirma en la contraportada, demoledor en su crtica y amargo en la constatacin de la actual postracin de la ONU, aunque con un mensaje final que insufla nimos para continuar no bajar la guardia en la constante lucha por la libertad y la justicia. Vale la pena recoger esta idea-fuerza porque es central en la argumentacin expuesta. O en afirmaciones como la siguiente: Por mucho que las conciencias colectivas puedan estar hoy alienadas a causa de la mentira neoliberal que infunden las oligarquas reinantes, en todas ellas est presente la idea de una identidad comn, compartida por todos los seres humanos (p. 15). Para JZ, un claro defensor del esperancismo, cuando ms dominan el horror, la negacin y el menosprecio hacia el prjimo en el mundo, ms crece ce la esperanza. La insurreccin de las conciencias est prxima en su opinin; otra vez.

No es funcin de este lector, en esta ocasin (la admiracin por la extensa y larga obra terica y prctica del autor, un socialdemcrata honesto, que suele mirar y sentir con los ojos de los condenados de la Tierra, navega en sentido contrario), indicar las diferencias y ligeras inconsistencias que pueden sealarse en este libro de muy til lectura, ms all de acuerdos o desacuerdos puntuales. Por ejemplo, no es demasiado generoso JZ cuando habla de la utopa que concibieron Roosevelt y Churchill en 1941, una organizacin susceptible de regular los conflictos internacionales y de asegurar el mnimo vital a los pueblos del mundo? No se idealizan en exceso aquellos acuerdos, que juegan adems un papel importante en la tesis, en las posiciones defendidas? As lo expresa l mismo: Un libro puede ayudar a desenmascarar al enemigo, a liberar las conciencias, a sembrar el viento. Pero son los pueblos los que, en el maana, destruirn el orden mortfero del mundo y harn reflorecer la esperanza que naci entonces, en 1941 (p. 18).

La temtica del libro: en nombre del renacimiento de la ONU, ahora moribunda seala JZ, su libro pretende armar a los hombres y a las mujeres de buena voluntad. Su plan: 1. El primer captulo habla del orden canbal del mundo actual -la prctica mortfera de los fondos buitre se presenta como sntoma claro de dicho orden- y recuerda que los objetivos de a ONU se ha fijado para subvertirlo a travs de la Agenda 2030 que fue adoptada en 2016. 2. El segundo captulo es autobiogrfico: hace balance de los combates que ha librado, de sus victorias, de sus derrotas y de los que nos esperan y tendremos que librar juntos. 3. El tercero y el cuarto recuerdan los principios fundacionales de la ONU y su gnesis histrica. 4 El quinto explica sucintamente los fundamentos ideolgicos de la estrategia imperial en el mbito geopoltico. 5. Los captulos sexto y sptimo se centra en el papel de los cascos azules. 6. El octavo se centra en la Sociedad de Naciones cuyo fracaso todava hoy obsesiona a los dirigentes de la ONU, incluido yo mismo. 7. El noveno se titula Palestina. El postfacio lleva por ttulo: Estos combates que ganaremos juntos. Con sus palabras: el captulo de conclusin dir en qu consiste la tarea de cada uno de nosotros. Sus palabras de cierre: Mahatma Gandhi nos muestra el camino: Primero te ignoran, despus se ren de ti, luego te atacan, entonces ganas.

Dnde reside la esperanza para JZ? Entre otras cosas: en el proyecto de rehabilitacin de la ONU y en la puesta al da de los instrumentos de lucha que la misma proporciona.

Falta un ndice analtico y en la solapa interior del libro se afirma que Jean Ziegler es autor de diversos libros entre los que se encuentran varios bestsellers mundiales. No es eso. Nada que ver con la sentida dedicatoria de este libro ni con la honradez politica, nada mercantilista, del autor.

 

Fuente: El Viejo Topo, n. 374, marzo de 2019, pp. 76-77.



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