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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 18-04-2019

Los bajos fondos del poder

Gregorio Morn
Vox Populi

Gusta mucho al personal enseorearse con la casta poltica salida de la Transicin mientras la universidad, la judicatura o el periodismo siguen siendo temas intocables


Aguda, muy aguda, ha sido la utilizacin de la expresin cloacas del Estado para cubrir las dems inmundicias del poder. La invent mi antiguo amigo Jaume Roures, ahora convertido en el muidor de los medios del independentismo. Con ello ha conseguido ocultar, gracias al manto de las simplificaciones, todo el manejo de los bajos fondos de las instituciones. Lo suyo ha sido una hbil operacin de corrupcin de mayores.

Cuando alguien alude a la segunda gran cueva de mafiosos polticos -la primera la ocupa por derecho propio el PP-, la que conformaron los gobiernos de la Convergencia de Jordi Pujol y aledaos, tendra algn sentido referirnos a las cloacas del Estado? Ninguno, porque trataban no solo de sustituir al existente sino de ir creando uno nuevo. La polica poltica, si es que hay alguna polica que no sea poltica salvo en el salvfico candor de Pablo Iglesias, ha existido en Catalua desde 1980, y si no que se lo pregunten a Miquel Sellars o a Antoni Batista, que pergearon los primeros proyectos en los que quedaba muy claro el gremio periodstico como vital para un control paralelo al del Estado. En Catalua desde entonces siempre han coexistido dos cloacas, pero no precisamente del Estado.

Lo de Francisco Gonzlez en el BBVA, como los ya tan olvidados chantajes de Mario Conde y el excoronel Perote que pusieron en un brete a las ms importantes instituciones, no tienen apenas que ver con las cloacas del Estado. Otra cosa es que aspiren al gobierno, o al monopolio de su ejercicio. Por eso me parece ms exacto, aunque menos espectacular, referirse a los bajos fondos, porque en esas operaciones de mentiras e intoxicaciones informativas no son las ratas las que se mueven a su antojo, sino que se asientan en el poder omnmodo, gansteril, de los capos. Igual que ocurre en los bajos fondos; unos mandan y otros ejecutan.

El mundo del deporte es un semillero de corrupcin y mordidas que deja chico al que se practica en la poltica. Es lgico, mueve ms millones y est construido sobre una fe especialmente adaptada para cndidos y descerebrados. Como la gente no puede vivir sin dioses, y pasamos por tiempos de creencias lquidas, de baja calidad y espirituosas como la cazalla, los partidos de ftbol han venido a sustituir a los partidos polticos, haciendo verdad aquella salida para zotes repetida hasta la saciedad por el franquismosociolgico: yo no creo en la poltica, solo me preocupo por mi equipo.

No es extrao que Eduardo Inda, el bienpagao de los bajos fondos, haya hecho casi toda su carrera como periodista deportivo, en Marca, nuestro New York Times de la clase poltica impuesto por Florentino Prez, poltico fracasado en las urnas, y por Mariano Rajoy. Tampoco es extrao que Antonio Garca Ferreras, facttum de La Secta y veterano cronista de ftbol, tambin de la cantera de Florentino, haya demandado ante la vctima, Pablo Iglesias, que a su calumniador profesional, el tal Inda, le sea concedida la presuncin de inocencia.

Dilogo histrico en vivo y en directo el de Ferreras e Iglesias, que en un pas normal y no dominado por los bajos fondos habra provocado pginas y comentarios. La Sexta, pillada en la inconsistencia de su parcialidad, echa mano de su hemeroteca y reproduce la supuesta inclinacin hacia Pablo y Nosotras. Ya el gesto es como para inquietarse. O sea, que somos parciales a vuestro favor, pero ya sea porque no saben ni pueden reproducen imgenes equvocas de la preferencia del calumniador sobre el calumniado, quiz porque la mejor noticia es una mentira fabricada. Pero aade algo que an hoy me asusta sobre el peso de los bajos fondos. Ferreras dice con voz entrecortada: Yo solo vi a Villarejo tres veces, pero lo hace con la misma consistencia con que hubiera dicho treinta y tres. Ahora bien, lo que nadie le ha preguntado a Ferreras, y s lo hubiera hecho con cualquier lder poltico, es para qu te has entrevistado tres veces o treinta y tres con un veterano de los bajos fondos. Para darle t informacin o para que te la diera l. Nadie toma caf con un delincuente para preguntarle cmo anda de salud y qu tal le va con su mujer, Gemma Alcal, si no tiene en la mente otras intenciones.

Nuestro mayor problema no est en que no sepamos sino en que no queremos saberlo. Ha cado como del cielo, que no otra cosa es ser alto cargo en Moncloa, Alberto Pozas. Otro vieux routier de los bajos fondos. Ya tienen que ser evidentes las pruebas para que un tipo como Pozas reconozca que le dio un pendrive de informacin a Villarejo. Un director de informacin de Moncloa pasando material sensible a un capo de los bajos fondos. Este antiguo director del semanario Intervi, nico dato con el que se conformaron todos los medios de comunicacin, ya estaba trabajando para el Gobierno socialista en la poca de los GAL. Pero silencio!, entre bomberos no se pisan las mangueras. Nadie pregunta nada porque nadie quiere saber nada de uno de los nuestros. No les recuerda una antigua pelcula sobre la mafia norteamericana? Pues arruinaditos y todo, con salarios de subsistencia y precariedad, competimos en bajos fondos con los grandes.

Gusta mucho al personal enseorearse con la casta poltica salida de la Transicin, y no sin motivo. Pero la universidad, la judicatura o el periodismo son temas intocables y con tanto o mayor motivo que el de la casta que en apenas unos aos ha quedado obsoleta de tanto ensancharse. Nunca, o casi nunca, para evitar las malandanzas de la memoria, los bajos fondos de los medios de comunicacin han salido a la luz pblica. De vez en cuando te vienen ramalazos de recuerdos y cuando los dices escuchas hasta el silencio del interlocutor que hubiera preferido no orlos.

Nadie pidi nunca al ministro de Educacin, el socialista Maravall, los nombres de los seis, digo bien, seis, periodistas que cobraban del erario pblico en la poca de UCD al tiempo que ejercan de columnistas serficos. Entonces no atisbbamos las razones y es que vendran otros seis de su propia mano. La primera gran operacin de los bajos fondos que recuerdo la perpetraron la SER y El Pas en mayo de 1991, dirigido el peridico entonces por Juan Luis Cebrin. Se trataba de una cinta pirata de dilogos sobre el ministro Solchaga y Felipe Gonzlez tomada desde el coche de Txiki Benegas. Dijeron que les haba llegado por casualidad.

Fuente: https://www.vozpopuli.com/opinion/bajos-fondos-poder-villarejo_0_1235577605.html



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