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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2019

Debate sobre acoso pide a los hombres ponerse en lugar de las mujeres

SEMlac


Temor, vergenza, susto, desconcierto, asombro e incomodidad ante la situacin son solo algunas de las reacciones que declararon sentir varios hombres cubanos al ser acosados en plena va pblica por una mujer.

Tan inusuales escenas forman parte de un experimento social realizado por el Centro Oscar Arnulfo Romero (OAR), el cual recorri las redes en forma de video y refleja qu sucede cuando el acoso ocurre al revs y son las mujeres las que "agreden" verbalmente a los hombres.

A frases como "ests superlindo", "qu rico t ests!", "yo no quera saber la hora, lo que quera era hablar contigo, meterme contigo porque ests divino", o "nio, pero hazme caso, por favor", los hombres acosados se sintieron agredidos de diversas formas, segn declararon luego de ser informados de que se trataba de un video oculto.

"Me dio vergenza ver a una muchacha joven, bonita, regalndose, diciendo: mira, quiero salir contigo!, porque es muy raro"; opin uno de los entrevistados.

Otro de ellos aleg haberse "quedado en blanco" ante el abordaje de una desconocida, en tanto un tercero dijo "sentirse agredido, porque la forma y las palabras que us no eran correctas"; aunque agreg: "con el acoso no hay nada correcto, todo es desagradable, va en contra de la integridad de la persona".

"Pensaba que estaba loca, porque el hombre es el que siempre acosa a la mujer, no la mujer al hombre"; o "me asust, me sent nervioso, es la primera vez que me pasa esto" fueron sentimientos que el experimento les gener.

De acuerdo con declaraciones de Juan Carlos Travieso, director del video experimento social, el propsito de esta iniciativa es "poner a los hombres en el lugar donde habitualmente estn las mujeres y a ellas en el lugar donde casi siempre estn los hombres.

"Estamos intentando que la gente recapacite y exista respeto a la individualidad e integridad de los seres humanos, para que cada quien decida qu hacer con su cuerpo, quin lo toca o no", coment el realizador.

La polmica sobre qu entender por acoso sexual emergi tambin de los comentarios de los hombres entrevistados, ante ideas como su dependencia de la manera en que se dirigen a las mujeres, o la concepcin del llamado piropo como "algo de nuestra idiosincrasia que no se debe perder, siempre que se diga de una forma bonita, con respeto".

"El acoso es un delito, pero no es lo mismo meterse con ellas en jarana y en bonche que acosarlas" o "depende de la mujer, de la manera en que se haga: no es lo mismo un piropo que faltar al respeto" fueron otras opiniones de los hombres, muchos de los cuales coincidieron en expresar que el acoso no se ve bien en una mujer, pero en los hombres es "normal".

Este experimento social es una idea de los integrantes de la Red de Articulacin Juvenil de OAR y se vincula a los enfoques de la campaa Evoluciona, que concibe el acoso callejero como una expresin de la violencia machista.

Ampliamente socializado en las redes en das recientes, su publicacin coincidi con la Semana Internacional contra el Acoso Callejero, una iniciativa que naci en Per en 2011, busca informar a las mujeres sobre sus derechos y condenar cualquier forma de violencia sexual en la calle.

Para la periodista Dainerys Mesa Padrn, quien integra el equipo de la campaa, este experimento abre el diapasn sobre una arista del control del cuerpo y las relaciones sociales de las mujeres, al tiempo que contribuye al debate sobre situaciones de acoso callejero en Cuba y su naturalizacin, por asociarse con prcticas culturales tradicionales.

"Es esencial cambiar la creencia de que nuestra autoestima depende del piropo, de un criterio sobre nuestro cuerpo o ropa para sentirnos bien, ideas que la mayora de las personas asume de manera normal, cuando es un sntoma claro de violencia hacia las mujeres", dijo en el making of del video.

Acoso vs piropos: aceptacin cotidiana de la violencia

Una de las expresiones de la violencia de gnero es la violencia sexual y, dentro de ella, el acoso sexual es de las violencias ms invisibilizadas, minimizadas, legitimadas y silenciadas, asegur a SEMlac la psicloga Mareeln Daz Tenorio, especialista de OAR.

De acuerdo con la experta, las prcticas de acoso sexual son muy diversas y van desde la aproximacin sexual, demanda de favores sexuales, insinuaciones, contactos fsicos (tocar, pellizcar, hablar al odo, encimarse, agarrar, manosear, dar palmaditas, apretones, roces deliberados), hasta las burlas y chistes con contenido sexual y ofensivo.

En este grupo se contemplan tambin las llamadas telefnicas, notas, cartas, SMS, fotografas, emails con contenido sexual y agresivo (a travs de celulares y el ciberespacio); el despliegue de material pornogrfico; las miradas lascivas; los gestos obscenos; el exhibicionismo: mostrar los genitales o el cuerpo desnudo a otra persona sin su consentimiento; la masturbacin pblica con o sin eyaculacin y el arrinconamiento, entre otras.

"Hablamos de variadas prcticas de naturaleza y connotaciones sexuales, no deseadas y ofensivas, que no consideran el impacto en quien las recibe. Son intrusivas y tienen repercusiones para la integridad fsica y sicolgica", apunt.

Indic la sicloga que los contextos en los que se presenta el acoso sexual pueden ser institucionales (laborales, educacionales, religiosos), familiares, pblicos y en redes sociales (ciberacoso).

El acoso callejero acontece justamente en espacios pblicos. "Lo realizan personas desconocidas y es menos visible porque est legitimado por la cultura", dijo.

La especialista apunta que existe gran polmica sobre qu entender por acoso sexual y por piropo. A su juicio, no todo piropo es acoso sexual.

"Se supone que el piropo es un halago y deja de serlo para convertirse en acoso sexual cuando la accin es no deseada y se vivencia con molestia, desagrado, afectacin, dao; incluso aun cuando su contenido no sea ofensivo, vulgar u obsceno. No hay un piropo bueno y uno malo. Est el piropo y el acoso sexual", enfatiz.

"Muchas personas legitiman el piropo a ultranza porque le consideran una tradicin cultural en el contexto cubano. La ablacin del cltoris es una prctica de ciertas culturas y no por ello deja de ser violencia sexual extrema", refiri Daz Tenorio.

En su opinin, hay un imaginario social en el que las mujeres existen como objeto de deseo sexual y es "normal" juzgar sus cuerpos y usarlos sin consentimiento. En el espacio pblico se ven como "naturales" prcticas que no pueden catalogarse como piropos, sino como autnticas expresiones de acoso sexual. Si no son reconocidas como tal, estamos garantizando su perpetuidad, su injusticia y las consecuencias nefastas para las vctimas (no solo mujeres, sino tambin nias), afirm.

Para la tambin especialista de OAR, Mara Teresa Daz lvarez, el llamado piropo deviene acoso callejero cuando supone injuria, imposicin, intencin de doblegar. "Entonces se convierte en un patrn de abuso", alert.

El informe de Oxfam "Rompiendo moldes: transformar imaginarios y normas sociales para eliminar la violencia" encontr que entre la poblacin joven cubana se sigue viendo como lgico y normal el "piropo" a las mujeres.

Con la participacin por Cuba del Centro de Investigaciones Psicolgicas y Sociolgicas, en colaboracin de OAR y Oxfam en Cuba, la investigacin concluy que 75 por ciento de jvenes entre 15 y 25 aos acepta como natural el acoso callejero (silbidos y piropos).

El estudio ahond en los imaginarios juveniles respecto a la violencia contra las mujeres y seala que ms de 81 por ciento de las muchachas y los muchachos opinan que la mayora de sus amistades ven normal ese comportamiento.

Por otra parte, varios jvenes de diversos grupos etarios y territorios vincularon estas manifestaciones con acciones de provocacin por parte de mujeres en su actitud y forma de vestir. Otros colocaron la responsabilidad en las creencias y normas sociales que condicionan estas prcticas machistas y estereotipadas.

Liset Imbert Miln, asesora jurdica de OAR, apunt a SEMlac que el acoso no est regulado hoy, expresamente, como figura en ninguna norma jurdica.

Seal que la Nueva Carta Magna refrendada en el pasado mes de febrero abre las puertas en su artculo 43 para perfeccionar e incluir estas temticas en el resto de las leyes, en tanto manifiesta que "protege de la violencia de gnero en cualquiera de sus manifestaciones y espacios, y crea los mecanismos institucionales y legales para ello", y el acoso es una forma de violencia.

Ms all de recursos legales, se trata de visibilizar el fenmeno, pues en el mbito laboral est normada la obligacin del empleador de velar por la integridad fsica, moral y psicolgica de los trabajadores, mientras que en el mbito penal, desde la interpretacin extensiva de los juristas, se pudiera utilizar otras figuras delictivas.

"Sin embargo, queda mucho por hacer, no solo en cuanto a las normas, sino en la sensibilizacin de operadores del Derecho y agentes del orden pblico, adems de empoderar y dotar de cultura jurdica a la sociedad en general", destac la jurista. En ese propsito, la campaa Evoluciona ha encontrado eco en muchas voces, personas, grupos e instituciones que se suman a la estrategia de sensibilizacin, en gran medida juventudes, a juicio de Daz Tenorio.

"Claro que hay resistencias. Pero lo inerte no es la polmica. Lo indolente sera la aceptacin absoluta del acoso como `natural y la indiferencia. Si hay polmica estamos en el camino del cambio, que se producir cuando sea muy natural la insercin de los derechos de las mujeres en las mltiples vas de educacin y espacios de socializacin del pas", asegur la experta.

Adems del experimento social, difundido en espacios de televisin y redes sociales, durante la Semana Internacional contra el Acoso Callejero se realizaron talleres sobre comunicacin y equidad, intercambios con jvenes de la Universidad de La Habana, estudiantes del politcnico y preuniversitario de territorios como Jobabo, en la provincia oriental de Las Tunas.

Las redes sociales se inundaron de mensajes de realizadores audiovisuales, cantantes, periodistas y otros lderes de opinin, sobre las razones por las cuales el acoso callejero debe ser eliminado, generando mltiples comentarios y posicionando interesantes hastag como #PonteEnMiLugar.



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