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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 19-04-2019

Tiempos modernos (1936), a 130 aos del natalicio de Chaplin
Sonoro bofetn al impertinente capitalismo

Luis Carlos Muoz Sarmiento
Rebelin


El xito de pblico, de crtica y econmico de Luces de la ciudad (City Lights, 1931), lleva a Charles Chaplin (1889-1977) de gira por el mundo siguiendo su estreno, lo que a la vez signific que tardara cinco aos en realizar su siguiente pelcula, Tiempos modernos (Modern times), en esta oportunidad con una mayor ambicin. As, su habitual personaje de vagabundo, Charlot, uno de los tantos que encarn en su larga y abundante carrera, protagoniza una muy divertida crtica de la mecanizacin industrial, de la robotizacin del hombre, del fordismo y el taylorismo (dos mtodos de produccin que imperaron entre 1940 y 70, Edad de Oro del capitalismo, y los que refleja el filme de forma visionaria): el primero, se refiere a empresas de produccin a gran escala, con una alta divisin del trabajo y el crecimiento constante de los crditos al consumo; el segundo, a las ventajas que obtiene el patrn a partir del trabajo a destajo del obrero: realizar una labor en menor tiempo para obtener mayor ganancia, con base en la produccin en serie. Lo que, desde el marxismo, se conoce como plusvala: la diferencia entre el valor creado por el obrero y el salario que recibe. Y, no en ltimas, Tiempos modernos constituye un sonoro bofetn al capitalismo, sistema que en vez de simplificar la labor del trabajador, la ha complicado, sobre todo desde lo existencial: quizs por haber relacionado siempre la palabra ocio, en griego escuela, con improductividad pero nunca con su verdadera anttesis, la explotacin del hombre por el hombre, pero tambin del hombre por la mquina, a la que siempre crey poder dominar.

Chaplin lanza en el filme una mirada crtica, cida y desde luego humorstica a un periodo de crisis y de alta conflictividad laboral a nivel mundial. Crisis y conflicto que, contra lo que piensa y cree el capitalismo, no cesan sino que se agudizan por el culto desmedido al dinero y a la (sin)razn de un Estado cada vez ms irresponsable. En pocas palabras, el argumento del filme es la esclavizacin del hombre por la mquina que, como se puede ver y sentir, se prolonga hasta hoy: cosa que Kafka ya haba advertido, segn se desprende de lo dicho por Mijal Levi: Kafka vuelve nuevamente a las races del problema: el proceso de alienacin que convierte al objeto, a la creacin humana en un amo opresor, autnomo y extrao. La mquina domina al hombre y lo destruye en vez de prestarle ayuda y servirle. (El Magazn No 463, El Espectador, p.9) No hay que olvidar que, para ese momento, todava se sienten los efectos de la Depresin de 1929, es decir, la cada de la Bolsa en Wall Street, lo que trajo como respuesta el famoso New Deal o Nuevo trato del entonces presidente de Estados Unidos, el seor F. D. Roosevelt: esto es, una forzada reactivacin econmica basada en la explotacin del hombre por el hombre y no precisamente en el trato respetuoso y compasivo de la gente, como se lo quiso ver en aquella poca y an lo sostienen algunos defensores de ese fenmeno, por monstruoso, llamado capitalismo.

Cuando se dice que Chaplin realiza Tiempos modernos con una ambicin mayor es porque, para buena parte de la crtica mundial, el tema que aborda en el filme es, en efecto, el ms ambicioso de toda su carrera. En sus continuos viajes por Europa y en particular por Inglaterra, ha podido verse cara a cara con la miseria, el paro obrero y las plagas sociales que acompaan al nacimiento de una civilizacin altamente tecnificada. Eso no significa que las mquinas sean indignas de apreciar ni, por el contrario, dignas de desdear, ni ms faltaba Se quiere decir que su aplicacin fortuita (por inopinada, que sucede sin haber pensado mucho en el asunto), desmedida y sin una adecuada planificacin no lleva sino a dejar muchos seres en la calle, sean desempleados, en pobreza relativa o en miseria absoluta. Se cuenta que testigos presenciales vieron llorar a Chaplin en su ltimo viaje a Londres, despus de haber visitado los miserables ambientes donde transcurri su infancia, antes de viajar a EE.UU con la compaa cmica britnica de Fred Karno, sin cumplir an los 21 aos. Llora al ver cmo nios y ancianos sacan sobrados de las canecas, mujeres se ofrecen al mejor cliente cual mercancas, policas golpean a indefensos indigentes mientras se hacen los de la vista gorda frente a hampones de toda clase. Y debido a ello se encierra en un hotel, luego de cancelar sus ms urgentes compromisos sociales con personajes de todas las pelambres, especialmente oportunistas y aprovechadores de ocasin.

Se dice tambin que Chaplin haba querido siempre escribir un libro sobre tan pattica situacin y sobre la crisis econmica y la huelga obrera. Afortunadamente, pronto se dio cuenta de que su mejor arma para tratar de cambiar dicha situacin estaba en el humor, ese elemento tan ajeno a los centros del poder y al que el Poder es tan alrgico pues lo considera el peor enemigo de la disciplina y especialmente del orden, la palabra preferida en el diccionario de la tirana. Pronto se dio cuenta, tambin afortunadamente, de que el medio ms eficaz para reflejar semejante estado de cosas era ya no la palabra escrita sino la imagen, es decir el cine. La ms poderosa forma de expresin que ha inventado el hombre para recrear la realidad inmediata, la que est en plena calle, la que no est oculta sino que l mismo no la ve o se hace el que no o, simple, prefiere no ver. Con ello ignora que todo aquello a lo que cierra los ojos, servir para derrotarlo cuando llegue la hora de la muerte.

Unas pocas escenas de Tiempos modernos seran suficientes para demostrar lo que se afirma, en especial con respecto a la transformacin de lo pattico/doloroso en humorstico, en celebracin para el ojo y el odo. Puede pensarse aqu, ya no verse, en los obreros que entran a la fbrica, como si se tratara de ovejas que van al matadero; en esa fbrica super-taylorizada donde hay una mquina que ahorra el tiempo que los obreros, segn el patrn, desperdician mientras comen para luego seguir trabajando; en aquel proceso en cadena que no permite el ms mnimo descuido pues ello trae consigo pisotones, puos y bofetadas o moscas que se paran en la nariz y a las que no se puede matar toda vez que las manos estn ocupadas en las herramientas usadas para poner unos simples botones sin ton ni son; en aquella mquina de alimentar al obrero cuyo impacto visual divide al espectador entre el que se muere de la risa y el que se muere de pnico: como siempre sucede, y en esto no tiene que ver nada Chaplin, el primero sigue ignorando sin contemplaciones al segundo.

Las causas de esa desidia estn ancladas en la lucha de clases, en la falta de una poltica de educacin, en la brecha abierta entre los que siembran la semicultura y fomentan la semi embriaguez del ocio sin tener en cuenta a la vez el valor de difundir la ciencia para el conocimiento. Lo ideal sera poder disfrutar de la autntica embriaguez para el ocio, en tanto escuela, y de la ciencia, en tanto fuente simultnea de rigor e improvisacin, para un conocimiento que valore el pensamiento complejo e impida la expansin del ya equvoco/sesgado/dogmtico pensamiento nico, el nico pensamiento por eliminar como sea que impide, a todas luces, apreciar las bondades de la diferencia para hallar la igualdad y establecer puentes comunes para una mayor, honda y rica comprensin entre los pueblos. Todo ello puede inferirse de la lectura de uno de los primeros filmes contemporneos de la historia del cine, Tiempos modernos, si se contrasta con la historia de ese vagabundo que acaba en el hospital luego de trabajar en una cadena de montaje y de ser utilizado, cual robot, para experimentar con una mquina de comer, que casi termina por comrselo a l, frente al morbo alborozado del patrn, y luego queda a merced del desempleo, es arrestado por la polica, como se ver ahora, y acaba de camarero en un comercial show/restaurant.

Un filme que, en sntesis, habla de la II Revolucin Industrial, la de carbn/hierro/acero, de la alienacin por el trabajo, de la lucha obrera, y que hace del horror y de la tragedia motivos para el humor sin dejar por ello de prefigurar cmo desde los albores del capitalismo a todo aqul que se rebele se le confundir, de forma deliberada y alevosa, con un comunista, sin serlo, como por all en esos mismos aos se confundi a un vendedor de pescado y a un zapatero, ambos de origen italiano, es decir, inmigrantes, con un par de socialistas, cuando la verdad es que se trataba de dos anarquistas que, adems, fueron acusados de asesinato y robo cuando no solo no fueron los responsables de tales crmenes sino que se encontraban tan ausentes como distantes del lugar en que ocurrieron los hechos.

Por ltimo, no se puede dejar de mencionar el hilarante momento en que Charlot se dirige en contrava de la huelga y al devolverse, por efecto de la persecucin de los huelguistas por la polica, queda encabezndola, lo que origina que sea apaleado, detenido y conducido a la crcel. Por fortuna, en esta ocasin, el filme termina en forma optimista al mostrar, alejndose por una carretera, al siempre abandonado por las mujeres, al cuasi eterno solitario Charlot esta vez, y slo esta, cogido de la mano con la mujer que ama, marchando hacia el porvenir. Queda demostrado as, de nuevo, que el amor es el ms eficaz argumento para derrotar a la barbarie, el arte el nico elemento que se puede oponer a la muerte y el capitalismo lo que ms se parece a ella, la intempestiva/desgraciada dama de la guadaa, la del ms sorprendente parecido con sus otras tres primas: la vanidad, la lujuria y la avaricia. Ah, y la soberbia, cmo no citar a su hermana mayor y el pecado capital por excelencia del que habl Papini

Triler

FICHA TCNICA: Ttulo original: Modern Times. En espaol: Tiempos modernos. G/D: Charles Chaplin. Asistentes de Dir.: Carter de Haven, Henry Bergman. F: Rollie Totheroh, Ira Morgan. M: Charles Chaplin. Dir. Musical: Alfred Newman. I: Charles Chaplin (el Vagabundo); Paulette Godard (la chica proletaria); Henry Bergman (el dueo del caf); Chester Conklin (mecnico); Allan Garca (gerente de la fbrica de acero); Lloyd Ingraham (director de la crcel). Ao: 1936. Pas: EE.UU. Formato: 35 mm, b/n, 85 min. P: Charles Chaplin. Estreno: Rivoli Theatre, New York, 5/feb/1936.

Luis Carlos Muoz Sarmiento (Bogot, Colombia, 1957) Padre de Santiago & Valentina. Escritor, periodista, crtico literario, de cine y de jazz, catedrtico, conferencista, corrector de estilo, traductor y, por encima de todo, lector. Colaborador de El Magazn de El Espectador (EE). Corresponsal en Colombia de la revista Matrika, Costa Rica. Su libro Ocho minutos y otros cuentos, Coleccin 50 libros de Cuento Colombiano Contemporneo y Dos Antologas, fue lanzado en la XXX FILBO (Pijao Editores, 2017). Mencin de Honor por su trabajo Martin Luther King: Todo cambio personal/interior hace progresar al mundo, en el XV Premio Internacional de Ensayo Pensar a Contracorriente, La Habana, Cuba (2018). Invitado por UFES, Vitria, Brasil, al I Congreso Int. Literatura y Revolucin Los espectros de Marx y el realismo esttico (6-7/dic/2018). Autor, traductor y coautor, con Luis Eustquio Soares, de ensayos para Rebelin. Desde el 23/mar/2018, columnista de El Espectador.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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