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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2019

La nueva lectura de Marx de Michael Heinrich (XXIV)
Valor del trabajo: una expresin imaginaria

Salvador Lpez Arnal
Rebelin


Seguimos en el captulo IV -Capital, plusvalor y explotacin- del libro de MH. Cinco apartados en total. El quinto y ltimo, el ms breve: Valor del trabajo: una expresin imaginaria', pp. 135-137.

La valorizacin del valor [1], nos recuerda MH, se basa en la apropiacin del tiempo de trabajo no pagado: el capitalista, recordemos, no paga el producto de valor creado por los trabajadores sino que paga el valor de la fuerza de trabajo.

Sin embargo, la conciencia espontnea considera el salario como el pago del trabajo realizado. Desde aqu, seala MH con razn, la explotacin como estado habitual de la produccin capitalista no resulta perceptible. La explotacin (el empleo usual del trmino) parece tener lugar solamente si el salario es demasiado bajo o muy bajo. Parece -la palabra conviene destacarla: apariencia- como si el salario no expresase el valor de la fuerza de trabajo sino el valor del trabajo.

El trmino valor del trabajo es designado por Marx en EC como una expresin imaginaria o irracional. El trabajo, el trabajo abstracto, es la sustancia y la medida inmanente del valor. El trabajo humano, recordemos, crea valor pero l mismo no lo tiene.

Si se habla del valor del trabajo, y se pregunta cul es el valor de una jornada laboral de ocho horas, comenta MH, habra que contestar: la jornada laboral de ocho horas tiene un valor de ocho horas de trabajo, una frase que Marx, con razn, caracteriz de trivial.

Empero, prosigue MH, la expresin en cuestin no es simplemente una expresin absurda. Con respecto a expresiones imaginarias como valor del trabajo o valor del suelo, Marx constata que surgen de las relaciones de produccin mismas. Son categoras para las formas de manifestacin de las relaciones sociales.

La relacin esencial es el valor de la mercanca fuerza de trabajo pero, comenta MH, aparece en el salario como valor del trabajo. Tales formas de manifestacin (nueva cita de Marx relacionada con sus posiciones gnoseolgicas) se reproducen espontneamente de manera inmediata, como formas corrientes de pensamiento, en cambio, la relacin esencial tiene que ser descubierta por la ciencia. Como en otros mbitos, sociales o naturales.

MH nos seala que valor del trabajo es una representacin invertida que no viene provocada por una manipulacin consciente sino que surge de las relaciones mismas. No hay planificacin diseada para el engao. Se trata de una de las formas de pensamiento objetivas [2] que estructura el pensamiento de las personas encerradas en estas relaciones.

Desde el punto de vista del trabajador, apunta MH, se trata de una jornada laboral de ocho horas que tiene que cumplir para percibir un determinado salario. El salario aparece como el pago de este trabajo. La apariencia se intensifica an ms a travs de algunas formas usuales del salario como el salario por tiempo (pago por horas de trabajo) o el salario a destajo (pago por unidades producidas). En el primer caso parece que se paga el trabajo ejecutado en una hora; en el segundo, el trabajo efectuado para la produccin de una determinada unidad.

No slo el trabajador, conviene recordarlo, est sujeto a esa apariencia. Lo est tambin el capitalista.

Es una inversin, insiste MH, que surge espontneamente y a la que sucumben todos los partcipes (as tambin, aade nuestro autor con punta crtica, la mayora de los economistas). En tanto que se concibe el salario como pago del valor del trabajo, todo el trabajo aparece como trabajo pagado. El plustrabajo, el trabajo no pagado, parece no existir. Todo lo slido se desvanece en el aire; tambin el trabajo no pagado.

Esta inversin tiene consecuencias de gran alcance que MH ilustra con una nueva cita de Marx:

En esta forma de manifestacin, que hace invisible la relacin efectiva y muestra precisamente su contrario, se basan todas las representaciones jurdicas tanto del trabajador como del capitalista, todas las mistificaciones del modo de produccin capitalista, todas sus ilusiones de libertad, todas las patraas apologticas de la economa vulgar.

La forma de salario constituye el fundamento de todas las dems mistificaciones de la relacin capitalista, que desembocan finalmente en la frmula trinitaria (MH nos remite en este punto al captulo X de su libro: El fetichismo de las relaciones burguesas).

Pero ya aqu, sostiene, hay que constatar que al igual que la conciencia espontnea de todos los miembros de la sociedad burguesa sucumbe al fetichismo de la mercanca y del dinero (MH nos remite ahora al captulo VIII del libro: Inters, crdito y capital ficticio), los trabajadores, del mismo modo que los capitalistas, estn sometidos a la mistificacin de la forma del salario. No tienen una posicin privilegiada que les impida caer en el error, en la apariencia.

[En nota seala el autor: Marx habla de fetichismo -MH ha hablado de l en el captulo V.III del libro- solo en relacin a la mercanca, al dinero y al capital: una determinada relacin social aparece como una propiedad material. Marx habla de mistificacin cuando un determinado estado de codas aparece necesariamente invertido: en el salario aparece el pago del valor de la fuerza de trabajo como pago del valor del trabajo.

Recordemos para este tema el libro de Clara Ramas San Martn,Fetiche y mistificacin capitalistas. La crtica de la economa poltica de Marx, Madrid, Siglo XXI, 2018, con prlogo de nuestro autor y eplogo de Carlos Fernndez Liria].

Las inversiones provocadas por el modo de produccin capitalista, concluye MH, ni se detienen ante la clase dominante (su comprensin de las relaciones es, pues, una comprensin limitada), ni la clase dominada y explotada tiene una posicin privilegiada -tesis discutida como sabemos- para entender estas relaciones, por lo que el punto de vista de la clase obrera, tan frecuentemente ensalzado por el marxismo tradicional en opinin de nuestro autor, no resulta aqu de ninguna ayuda.

Solo el estudio cientfico, parece deducirse de sus observaciones, el que va ms all de las apariencias, permite arrojar luz. El ser trabajador explotado no incrementa de ningn modo nuestras capacidades cognoscitivas para captar bien la tramoya del capitalismo. No nos otorga facilidades o ventajas ser obrero explotado para descubrir la explotacin capitalista. Hay tambin aqu una arista crtica del autor respecto a afirmaciones o hiptesis tradicionales de la tradicin.

El siguiente captulo, el quinto, lleva por ttulo: El proceso de produccin capitalista. El primer apartado: Capital constante y variable, tasa de plusvalor y jornada laboral.

Notas:

(1) En la nota 56 (OME 40, p. 166) de su traduccin del primer libro de El Capital, Manuel Sacristn escriba sobre Wenceslao Roces:

En esta cargada expresin -valorizacin del valor- queda muy de manifiesto que el trmino de Marx valorizacin (Verwertung) es propiamente un trmino tcnico de su crtica de la economa poltica. Tanto Verwertung cuanto su traduccin valorizacin son, ciertamente, trminos del alemn o del castellano comunes. En castellano, valorizar es aumentar la utilidad o el precio de una cosa. En alemn, verwerten es, en la acepcin ms usual, utilizar y, en otras tambin muy frecuentes, aprovechar, hacer valer. El sentido del trmino marxiano es prximo al de esos usos comunes en alemn o en castellano, pero con un matiz importante: con `valorizar Marx dice hacer valer o aumentar en el sentido de conseguir expansin de un valor. Pero si ese sentido est relativamente cerca de usos comunes del lenguaje, en cambio, no se suele encontrar en el vocabulario econmico no-marxista. El propio Roy no se atrevi a reproducir sistemticamente en su traduccin francesa la dureza del acusativo interno de valorizar el valor.

El traductor de los dos primeros libros de El Capital, finalizada su comentario con este reconocimiento:

Entre los muchos mritos de Wenceslao Roces hay que contar su uso sistemtico y fundado, desde su edicin de 1934, de esa traduccin que recoge un modo de pensar tpico de la crtica marxista de la economa poltica.

(2) MH ha hablado de esta forma de pensamiento objetiva en el apartado f del captulo III.VIII.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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