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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 22-04-2019

El coche condiciona nuestro destino

Jaime Richart
Rebelin


Escriba no hace mucho acerca de la necia civilizacin occidental conducida por un ejrcito de idiotas. No soy cientfico ni creo que sea conveniente serlo, a menos que fuese heterodoxo, para entrar en los espacios del pensar profundo. Y el pensar en profundidad parte de dos premisas imprescindibles: haber eliminado antes las barreras del prejuicio y zafarse del academicismo de toda disciplina. Abrazar los principios por los que se rige en la prctica un colectivo, cientfico o de la naturaleza que sea, a menos que sea para partir de una tesis til, o afirmar verdades de granito que no relativizan la certeza hasta reducirla a mera hiptesis, sobre todo en metafsica, supone cerrar las puertas que dan al librepensamiento. Admito los efectos positivos de la ortodoxia aplicada a una parte de la sociedad humana. Estn fuera de toda duda, pues sobre el dogma catlico y al lado de atrocidades cometidas con quienes no lo reconocieron, se han levantado durante muchos siglos consuelo, freno a la desesperacin y una realidad convencional humana que ahora, por cierto, se tambalea. Pero la ruptura con la ortodoxia que supuso la Reforma y la flexibilidad que la Reforma llev consigo, ha trado muchos ms beneficios intelectuales, creativos y materiales para la civilizacin occidental. En todo caso, la intolerancia siempre ha causado mil veces ms estragos a la sociedad que su contraria... Pues las figuras seeras que pudieron originariamente provenir de la sociedad del dogma, tuvieron que haber roto con el dogma mucho antes para alumbrar su obra. El caso es que, como digo, para pensar sin ataduras no es necesario ser doctor, ms bien es un estorbo para el pensar sin bridas. Por lo dems, el cientfico no es quien da noticia de sus descubrimientos y progresos, de sus temores y sus alarmas al mundo. La noticia la dan otros: quienes le pagan, regulan y controlan la conveniencia de publicarlos o no tal cual...

Todo esto viene a cuento de mi visin de la civilizacin occidental como una civilizacin mucho ms necia de lo que se cree, pues es catica y carece de atisbos de sabidura. Cuando desaparezca -y desaparecer como otras anteriores- no dejar vestigio ni testimonio algunos de su existencia. Entre otras razones porque, que sepamos, no habr dejado nada escrito ni en la piedra ni en los metales. Y si se le ha ocurrido hacerlo en los metales, o estos son voltiles o, si son aleaciones, no son duraderas. El modo de tratar la biosfera ese ejrcito de idiotas compuesto de polticos, financieros y cientficos est reido con la prudencia y la sabidura. Cientficos a los que, una de dos, o no se les hace caso por su parecer sombro, o son ortodoxos de la ortodoxia que conviene a financieros y polticos. Razn por la cual, si hay cientficos a los que los polticos hayan consultado para ciertas iniciativas pero han puesto serios reparos o alertado frente a ciertas decisiones suyas, lo que prevalecer cuando esta civilizacin se extinga no ser la prudencia de los consultados, sino la idiocia de quienes decidieron aniquilar la Humanidad de esta Era. Es decir, los tiempos posteriores a esta civilizacin la juzgaran por lo que hicieron o no hicieron los dirigentes, no por lo hubieran dicho sus cientficos. Eso, ya lo digo antes, si los cientficos ortodoxos no se han plegado a los intereses materiales, polticos y religiosos de los mandatarios y los dueos del planeta. Luego se ver por qu digo esto.

Tengo idea de que las pruebas de las V-2 en la Alemania nazi se interrumpieron varias veces porque no se saba cmo reaccionara la atmsfera y si la violacin de la estratosfera no desencadenara algn desastre sobre la Tierra. Llevamos mucho tiempo sabiendo de los desastres que vienen causando los gases efecto invernadero. Las actividades humanas desde el inicio de la Revolucin Industrial (alrededor de 1750) han producido un incremento del 40 % de CO2. Estimaciones de agosto de 2016 sugieren que de seguir la actual trayectoria de emisiones, la Tierra podra superar el lmite de 2 C de calentamiento global "peligroso" en 2036. Estimaciones que, por distintas razones (desde evitar perjudicar a lobbys y concertaciones econmicas de todo tipo hasta evitar la alarma mundial), a buen seguro corrigen a las autnticas no publicadas, pero estn siendo en todo caso irrelevantes, a juzgar por la conducta general de quienes impiden la disminucin del CO2. Pero es que, y aqu es donde quera llegar, si la solucin (que llegar adems tarde habida cuenta que hemos pasado con creces el punto de no retorno) est en reemplazar los motores de explosin y combustin en todo el mundo por los elctricos pasando antes por los hbridos, la pregunta del milln que requiere una respuesta del milln es: cmo podemos saber, teniendo en cuenta los clculos siempre sospechosos de materialismo extremo, que millones de bateras elctricas funcionando con la misma persistencia que los motores convencionales no habrn de aadir ms efectos desastrosos incalculables en la atmsfera y en el equilibrio de la biosfera cada vez ms desequilibrado? No me fio de la Ciencia oficial ni de los cientficos a sueldo. Cuando empez el festival de produccin de los motores de petrleo se calcul a partir del estrago de uno solo, el estrago de miles de millones de coches circulando? En 2016 haba en todo el mundo 1.200 millones de coches. Si llegamos a ese entonces cuntos habr, de seguir as las cosas, en 2036? Qu quebrantos habrn aadido al estado de la atmsfera las descargas de miles de millones de bateras y dinamos funcionando prcticamente al mismo tiempo?

Y es por eso que digo que la sociedad occidental es bblicamente necia. Porque el sentido ms elemental, habida cuenta la celeridad con que se est produciendo el calentamiento global con la secuela de la ruina del agua potable dicta que, sin renunciar al progreso, la bestia negra est en el uso individual del coche aun habiendo otros factores catastrficos, como la deforestacin masiva. Y no slo por la consideracin humanstica y tica de que la opulencia individual (y el coche forma parte de ella respecto a grandes porciones de la sociedad mundial) se logra a costa de la miseria colectiva, sino porque lo racional, lo prudente y lo sabio est en potenciar, vertiginosamente adems, el transporte pblico con las nuevas tecnologas motrices; debiendo cesar casi sbitamente la produccin del coche para uso individual. El no comprenderlo as, el no hacerlo as porque los intereses de grupos y colectivos humanos lo impiden, nos conduce a la dramtica estampa de la idiocia superlativa de quien al atravesar una cinaga cargado de lingotes de oro prefiere hundirse en el fango antes que desprenderse de l y nadar. Pues bien, ojal me equivoque, pero el coche individual lleva camino de ser el "oro" que habr de enterrar a esta civilizacin en el pantano de nuestra propia Tierra...


Jaime Richart, Antroplogo y jurista

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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