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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2019

Documentos de la Revolucin majnovista (1917-1921): Las memorias de Nstor Majn (II)
Bajo los golpes de la contrarrevolucin (abril a junio de 1918)

Jess Aller
Rebelin


En el primer volumen de sus memorias, Nstor Majn nos describa con detalle la organizacin de los campesinos y obreros revolucionarios de Ucrania oriental en el ao 1917, en un contexto de crisis de poder poltico que facilitaba enormemente sus progresos. En un proceso en el que a l le correspondi un papel fundamental, vimos all cmo la sencillez y seduccin de los objetivos planteados y la pujanza democrtica de los mtodos cristalizaron en una transformacin social autoorganizada y esencialmente pacfica que logr eliminar las lacras del antiguo rgimen de propiedad imperante en la zona. Sin embargo, a comienzos de 1918, la firma del tratado de Brest-Litovsk supuso la ocupacin del territorio de Ucrania por los imperios centrales y el fin de la utopa.

La segunda entrega: Bajo los golpes de la contrarrevolucin (abril a junio de 1918) interrumpe por tres meses la historia de los sucesos de Ucrania en un interludio en el que nuestro protagonista, exiliado en Rusia, recorre el pas y nos describe interesantes escenarios de la guerra civil, as como su visita a la capital en el mes de junio y sus entrevistas con P. Kropotkin, I. Sverdlov y V. Lenin. El primer volumen apareci en una traduccin francesa en 1927 y en su original ruso en 1929, pero estos libros tuvieron escaso xito comercial y ello retras la publicacin del segundo y el tercer tomos, que no fue posible en vida del autor. Vieron la luz en ruso en 1936 y 1937, respectivamente, editados por Volin, una persona cuya relacin con Nstor Majn estuvo caracterizada por profundos enfrentamientos en los ltimos aos de la vida de ste.

Abril y mayo de 1918: a travs de la Rusia ensangrentada

La dispora de revolucionarios que sigue a la ocupacin austro-alemana de Ucrania lleva a nuestro anarquista a Taganrog, ciudad rusa en el mar de Azov prxima a la desembocadura del Don, donde se haba instalado el gobierno rojo. All, al igual que est sucediendo por toda Rusia, los libertarios son reprimidos, y as el destacamento de Mara Nikifrova, la anarquista de Aleksndrovsk, es desarmado, y ella arrestada, incondosele un proceso por supuestos robos en la toma de una ciudad que despide el aroma de un montaje apestoso. No se hacen esperar las protestas contundentes de cratas y Socialistas Revolucionarios de izquierdas (SR-i) ante Vladmir Antnov-Ovsyenko, jefe del frente ucraniano, y as se consigue un juicio imparcial en el que la indomable luchadora es absuelta. No obstante, la movilizacin contina para que cesen las artimaas que tratan de dividir el frente revolucionario.

A finales de abril, los anarquistas de Guliaipole celebran un congreso en Taganrog en el que intercambian impresiones sobre su derrota. Concluyen que no deban haber partido hacia el frente, sino esperar acontecimientos en la ciudad; eso hubiera evitado la traicin de la compaa juda, que fue el desencadenante del colapso y provoc adems sentimientos antisemitas entre la poblacin. Deciden ir regresando escalonadamente a su tierra con el fin de emprender acciones guerrilleras contra los ocupantes y sus cmplices; volver cada uno por su cuenta y se citan para finales de junio o principios de julio.

Nuestro protagonista viaja luego a Rostov, donde trata de contactar con los libertarios locales que publicaban El anarquista, un semanario que sola leer con devocin, pero el nico papel crata que circula en la ciudad es Bandera negra, un periodicucho acomodaticio y plagado de inexactitudes sobre el frente. Comprueba as que en ese momento los impulsos sanos coexisten entre sus correligionarios con demasiada desmoralizacin, arribismo y estupidez. Cuando Rostov es evacuada, lo desconcierta la proliferacin en medio del caos de bandidos y saqueadores. Al fin, con otros anarquistas procedentes de diversos lugares de Ucrania, se une a un grupo de artilleros que parten en tren hacia el frente de Vornezh, aunque debido a la presencia de destacamentos blancos en la regin del Don se ven obligados a dirigirse primero al sur, a Tijoretsk.

Atraviesan las tierras cosacas del Kubn, vestidas con el verdor de la primavera que promete una frtil cosecha, pero es zona de guerra donde resulta difcil adquirir subsistencias. Desde Tijoretsk se dirigen al nordeste, hacia Tsaritsyn (Volgogrado) y slo la astucia de Nstor, que asesora al que manda el convoy, consigue esquivar una artimaa de aldeanos aliados de los blancos que tratan de engaarlos para desarmarlos. Despus el autor nos describe cmo disputan en su corazn la desesperanza por la estupidez y el caos que imperan a su alrededor, y el esplendor de una revolucin amenazada desde todas partes, pero poderosa como un estallido de luz que promete alumbrar el futuro.

Detenido el tren en Sarepta, el de Guliaipole toma el pulso de la ciudad e incluso habla en un mitin a los trabajadores. En ste evita personalizar los ataques, pero defiende con firmeza la unidad revolucionaria contra el asedio blanco y tambin contra las nuevas tendencias estatistas que tratan de imponerse. Los obreros aplauden y los bolcheviques asistentes asienten, pero al da siguiente, unos chekistas se presentan en el tren para detener a los anarquistas que viajan en l. El jefe del convoy manifiesta con vehemencia que a sus rdenes van slo autnticos revolucionarios a los que no piensa de ninguna manera entregar.

Ya en Tsaritsyn, Nstor y sus compaeros renuncian a continuar el viaje. Son los mismos das en que llega a la ciudad con su destacamento, procedente de Ucrania, N. Petrenko un aguerrido revolucionario que se dirige a los Urales para combatir all, cerca de donde reside su familia, al ejrcito contrarrevolucionario del almirante Kolchak. Cuando las autoridades locales lo obligan a desarmar a sus hombres y l se niega, Petrenko ha de enfrentarse a los chekistas que lo atacan con fuerzas muy superiores. Los derrota y magnnimamente les permite escapar, pero stos recurren entonces a la astucia y ofrecen unas negociaciones que slo aprovechan para capturar al desprevenido Petrenko y asesinarlo. Sus combatientes son luego distribuidos entre otras unidades, mientras Nstor se lamenta de una infamia que deshonra la revolucin.

En esos das, nuestro protagonista se reencuentra con otros comuneros de Guliaipole con los que intercambia las historias tristes de la retirada. Entre ellos est Nastia, su primera mujer, en avanzado estado de gestacin y que le dar un hijo en breve. ste fallecer pronto y ella, creyendo muerto a Nstor, regresar a Ucrania unida a otro compaero. Atrapado en el tiempo turbulento, nuestro revolucionario dolorosamente decide emprender camino en solitario hacia Mosc, donde espera tomar el pulso a las convulsiones del momento. Poco antes de la partida, en un quiosco de Tsaritsyn encuentra un nmero reciente de Anarqua, un peridico de los libertarios de la capital, y lee con entusiasmo que han sido capaces de reorganizarse tras la dura represin sufrida hace unas semanas.

En barco llega a Sartov; all mantiene contactos con los cratas locales, y se siente frustrado por la tendencia que observa a apoyar al gobierno o involucrarse en conflictos entre las facciones que coexisten en ste. Arriba por entonces a la ciudad un grupo de doscientos cincuenta anarquistas de Odessa que, armados hasta los dientes, tratan de alcanzar el frente por Kursk. Los chekistas intentan desarmarlos y a los ucranianos no les queda ms remedio que emprender viaje Volga abajo hasta Astrajn. Nstor les acompaa. Cuando llegan a su destino l se emplea en el Dpto. de Propaganda. En la revista criptoanarquista Pensamientos de la gente ms libre de la metrpoli rusa del Caspio publica Llamada, un poema escrito en la Butyrka, que firma Modest, su nombre de recluso: () Destruyamos todas las autoridades y sus cobardes imposiciones/ que nos arrastran al combate mortal. En unos das, decide no posponer ms su visita a la capital de Rusia, para despus regresar cuanto antes a su tierra, segn lo acordado en Taganrog. As toma un pasaje hasta Sartov y all un tren que lo lleva a Mosc.

Junio de 1918 en Mosc: sobre poder, intelectuales y revoluciones de papel

En la capital nuestro ucraniano contacta con Piotr Arshnov, su viejo compaero de la Butyrka, que se ha convertido en un destacado intelectual del movimiento, editor de obras de Kropotkin. Esos das visita la Federacin de Anarquistas donde se elabora Anarqua, y conoce al poeta y terico Lev Chorni, al que percibe, ms que como el len negro de su apodo, como un dbil gorrin atrapado en la tormenta; con l, notorio individualista, discute sobre la situacin que se vive, y defiende la necesidad de que los libertarios se organicen para llevar su mensaje a las masas. Tambin andan por all el filsofo Aleksi Borovi y Jud Roschin, procedente del anarquismo terrorista pero que pasar pronto a buscar una sntesis de anarquismo y bolchevismo. Las conversaciones confirman a nuestro campesino en su conviccin de que en la capital se vive una revolucin de papel, y le muestran lo irresistible que es la seduccin del poder sobre muchos intelectuales.

Aconsejado por Arshnov, Majn decide acudir a entrevistarse con Kropotkin, que reside en esos momentos en Mosc. La llegada del viejo revolucionario a Rusia hace ya casi un ao fue recibida con alborozo en Guliaipole, a pesar del distanciamiento que haba provocado el apoyo de ste a la Entente en el conflicto mundial. Luego les decepcion que no tuvieran respuesta las cartas que le enviaron solicitando sus consejos, as como verlo en la presidencia de la Conferencia Democrtica de toda Rusia de agosto de 1917 en Mosc, al lado de notorios reformistas como A. Krenski o Y. Mrtov. La conversacin que mantienen resulta, de todas formas, extraordinariamente estimulante para Nstor. El anciano responde amablemente a sus preguntas, y aunque se resiste a aconsejarle respecto a su partida hacia Ucrania a combatir por la revolucin, por el riesgo terrible que sta comporta, en la despedida, pronuncia unas palabras que le impresionen vivamente: Slo el altruismo, la firmeza de la mente y la voluntad decidida de avanzar hacia la meta son los rasgos que pueden iluminar la lucha.

Ese mes de junio se celebra en Mosc un congreso de sindicatos textiles de cuyas sesiones es fcil concluir que son los partidos los que han tomado a su cargo el destino de los trabajadores, sin que stos sean capaces de desarrollar sus propias estructuras e integrarlas en una sociedad armoniosa y libre. Disfrazada de dictadura del proletariado, la dictadura de un partido sobre los obreros y los campesinos slo preludia el desastre, porque stos ltimos no han de tolerar imposiciones en un momento en que tienen en sus manos las riendas de su existencia. Es la poca en que los SR-i son desplazados del poder por los bolcheviques, y nuestro anarquista razona que, a pesar de que los primeros cuentan con revolucionarios brillantes, como Mariya Spiridnova o Bors Kamkov, estas luchas son slo conflictos de poder ajenos a la emancipacin real de las clases explotadas.

Con el fin de mejorar las condiciones de su alojamiento en la capital, Nstor debe realizar una visita burocrtica al Kremlin, y decide aprovechar la ocasin para tratar de mantener una entrevista con Lenin. Lo recibe primero su ntimo colaborador Ykov Sverdlov, presidente del Comit Ejecutivo Central de los Soviets, un talentoso organizador sin demasiadas ideas propias. Tiene treinta y tres aos recin cumplidos, pero la gripe espaola se lo llevar en unos meses tras dar las rdenes para el asesinato de todos los miembros de la familia imperial retenidos en Yekaterinburg. Ignorante de la situacin real en Ucrania oriental, cuando es informado de la disposicin revolucionaria de las masas campesinas, el mandatario recibe la noticia con no disimulado alborozo, y escucha con atencin las crticas a la estrategia de las unidades de guardias rojos en la regin, centrada en las vas frreas y descoordinada de los aldeanos. Tras contactar telefnicamente con Lenin, Sverdlov propone a Majn que ambos conversen con l el da siguiente.

La memorable entrevista de los tres revolucionarios dur una hora. A las preguntas de Lenin sobre cmo se haba recibido en Ucrania la consigna: Todo el poder para los soviets, Majn le transmite la satisfaccin por una directriz que fue interpretada en sentido literal. Esto deriva en una discusin en la que aboga por la libre organizacin de las masas, y critica, como el da anterior, las tcticas de los guardias rojos, desconectadas de ellas. Lenin parece transigir, y admite que con los que defienden ideas como esas sera posible una cierta colaboracin, pero en seguida le reprocha el desprecio de los anarquistas por los problemas del presente y su obsesin con un futuro utpico. A esto, Nstor contrapone la valenta de los campesinos en su lucha con la Rada Central y los austro-alemanes, y aunque Lenin concede que tal vez est equivocado, sus acusaciones hacen mella en l, que queda deprimido y alterado, y durante el resto de la conversacin responde lacnicamente a las preguntas de su anfitrin. Al fin, cuando ste le ofrece ayuda para regresar a su tierra clandestinamente, la acepta complacido. Tras la reciente y violenta represin de los anarquistas de Mosc y otros lugares, resulta lgico que en la entrevista se transparente un fondo de tensin. En los instantes finales, Lenin se justifica de estos hechos aludiendo al bandidismo de los libertarios, lo que provoca una peticin de las pruebas de l por parte de Majn. Lenin argumenta que stas existen, pero la llegada de Sverdlov en ese momento con una informacin que haba ido a recabar interrumpe la conversacin. La despedida es amable, pero tras las frases corteses es fcil ver que las espadas estn en alto entre dos concepciones enfrentadas de la dinmica de la revolucin.

Nstor conoce despus a Vaclav Majaiski, lcido analista de los desastres que trae a la revolucin la dictadura de los intelectuales. En esos ltimos das en la capital, renuncia a hacer lea del rbol cado y a aportar informacin para incriminar a sus antiguos verdugos de la Butyrka investigados por la Chek, y acude a un mitin de Trotsky, a quien admira como orador. Siente ganas de partir y abandonar el antro de la revolucin de papel, un lugar donde los anarquistas son incapaces de ejercer su nica misin digna en este momento crucial, iluminar a las masas en el camino de su liberacin.

El 29 de junio parte en tren hacia Kursk, que bulle de anarquistas deseosos de regresar a su tierra. All sabe de las crueldades de los austro-alemanes en Guliaipole, del incendio de su casa y el asesinato de su hermano mayor, Yemelin, invlido de guerra. Ya en Ucrania, en Jrkiv le sorprende desagradablemente la moda que se ha impuesto de expresarse en ucraniano, idioma que no domina. Le parece vergonzoso que los nacionalistas entiendan que la liberacin de su pas consiste en eso, y no en la emancipacin de obreros y campesinos del yugo que les imponen los explotadores. Hay soldados austriacos por todas partes, y en Synlnykove se estremece cuando un amigo judo lo llama por su nombre. A partir de entonces extrema las precauciones y as logra al fin llegar a su tierra natal, con lo que concluye el segundo volumen de sus memorias.

Leer tambin:

Las memorias de Nstor Majn (I): La Revolucin rusa en Ucrania (marzo de 1917- abril de 1918)
Documentos de la Revolucin majnovista (1917-1921)

Blog del autor: http://www.jesusaller.com/

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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