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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2019

Camino a un Estado de derecho?

Miguel Alejandro Hayes
La Joven Cuba


La nueva constitucin nos proclama como un estado -socialista- de derecho. Sin embargo la ausencia de un tribunal de garantas constitucionales, es una fuerte debilidad en cuanto a mecanismos institucionales que permitan su realizacin. Y podemos agregar otro factor: el reforzamiento de dinmicas polticas centradas en un lder.

En el funcionamiento de las sociedades, se puede apreciar, segn algunos tericos, la dicotoma liderazgo-instituciones. Estas, son las expresiones simblicas de en dnde el todo social en su tendencia resultante tiene depositada la confianza en cuanto a su ordenamiento. As, ante la ausencia de una hegemona cultural basada en el ordenamiento jurdico, poltico e institucional el poder simblico de las instituciones-, se abre paso a la figura de un lder -o conjunto de estos-, como objeto que va a ser esa encarnacin y personificacin simblica de la sociedad al conjunto de normas, principios, valores- a la que se aspira -al menos como expresin de la que no se quiere-.

Un buen ejemplo para tales movimientos, es la propia Revolucin Cubana. La huida de Batista y de una buena parte de las principales figuras de sus instituciones, adems de la prdida de confianza en estas por parte del pueblo, fueron claves para crear un vaco que tuvo como resultado el liderazgo indiscutible de Fidel.

Se aprecia luego de aquellos primeros aos previos a la institucionalizacin, un largo periodo -que nos llega hasta hoy- donde ha coexistido la figura del lder, combinado con la creacin de un esquema institucional, que en mi opinin, siempre fue ms dbil que este. Prueba de ello son las acciones del propio Fidel -en beneficio del pas- para las cuales l mismo reconoci que tuvo que saltarse ciertos mecanismos institucionales.

Acompaando esto, siempre ha estado la conformacin de una cultura, una conciencia cotidiana, politizada, que acompaa ese modelo y que puede notarse en la difusin de mensajes que han ponderado el culto al lder (y de un conjunto de estos, insisto) muy por encima del culto a la institucionalidad. O para ser ms claro, la prctica semitica del discurso poltico cubano no solo en la oficialidad, sino en toda la sociedad- logr crear una simbiosis entre el lder y el esquema institucional, donde la primera se segunda, pero en realidad es solo una dependencia funcional de la relacin de liderazgo.

As, se ha visto, un mensaje que representa el ordenamiento institucional social el socialismo- siempre asociado a las relaciones de liderazgo, donde ese vnculo termina por lograr en el sentido comn del sujeto cotidiano, hacer sinnimo a lo primero de lo segundo, y viceversa.

Termin siendo el socialismo, el significado del significante (la figura principal y lder de la Revolucin). Luego, en la medida en que el socialismo se asociaba al lder, la sociedad mantena la produccin cultural de liderazgo: tener una figura que representa el orden econmico, poltico y social deseado vigente-. Fenmeno este que se repetir en la medida que lder sea mantenido a nivel discursivo a la par de las instituciones, como expresin tal orden social.

As ocurri el desarrollo de un esquema institucional, un culto a este (socialismo) que era tambin un culto a la relacin de liderazgo en ltima instancia. La primaca de esta, donde ocurra que lo primero era solo una herramienta del segundo, y que en conjunto son un sistema armnico, condiciona que el debilitamiento de cualquiera de ambos afecte el devenir de dicho sistema simblico lder-esquema institucional.

Por eso, la salida de las figuras ms emblemticas, aquellas que encabezan el extremo superior de la relacin de liderazgo, y el ascenso de nuevos espacios independientes en diferentes esferas de la vida, a la par de cierta prdida de eficiencia y credibilidad de algunas instituciones, hacen que la relacin simblica mencionada se vea debilitada. Pero una sociedad que se ha encaminado y conducido de una manera, y desconoce los nuevos actores y espacios, corre el riesgo de intentar repetir las mismas frmulas acrticamente.

As vemos hoy una prensa que pretende ponderar a la figura del lder, tomndolo en ocasiones como centro de la noticia y opacando el hecho del que fue partcipe. Incluso algunos han sospechado que se quiere establecer comparaciones con un joven Fidel Castro.

No corresponde a estas lneas evaluar el impacto de tal actividad de los medios estatales. Lo cierto es que mientras sea as, poco se hace. El hecho de que los medios oficiales continen presentando al lder como mejor sinnimo de la construccin social en el socialismo, no contribuye a una cultura de que sean las instituciones la fuente simblica del orden social.

El culto al imperio de la ley socialista en nuestro caso-, de sus instituciones, es todava la asignatura pendiente mientras a su lado se ponga a un dirigente, por lo que estamos muy lejos de la conformacin de una cultura cotidiana para ese estado de derecho. La ausencia de sus instituciones, son solo el resultado de la ausencia de esa conciencia. Es en la sociedad civil donde se producen las relaciones de poder, de hegemona, y as lo reflejan los rganos del Estado. Por eso, la principal batalla por un estado de derecho, estara no en la lucha por un tribunal, sino en la conformacin de una conciencia-necesidad en la sociedad civil, que se refleje en la estructura poltica, y en sus instituciones.

Fuente: http://jovencuba.com/2019/04/19/camino-estado-de-derecho/



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