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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2019

A 20 aos del Consejo General de Huelga (CGH), algunos saldos pendientes

Andrs Avila Armella
Rebelin


Recientemente he escuchado algunas conversaciones de los compaeros y compaeras que estuvimos hace una veintena de aos empezando las tomas de las escuelas y facultades de la UNAM, para llevar a cabo esa gran batalla de nueve meses en defensa de la Universidad pblica y gratuita, y me he percatado que persiste el viejo dilema entre si ganamos o perdimos la huelga.

He de comenzar por tanto sealando que en estos casos, un movimiento no se puede resumir de la misma forma que se hace con un partido de futbol, en donde existe un marcador y reglas puntuales. An si se pudiera decir si ganamos o perdimos, lo ms importante no es un partido aislado, cual si fuera un amistoso cualquiera, sino que lo importante es visualizar esa batalla en el contexto de una guerra, y comprenderla dentro del desarrollo de la misma. Ganar o perder una batalla, as como un mero encuentro deportivo, es irrelevante si no se engrana la misma dentro de un proceso que nos lleve a victorias de mayor importancia.

Por tanto el presente ser un breve artculo en donde simplemente se tratar de sealar aquel movimiento con respecto a lo que ha venido ocurriendo tras los siguientes veinte aos, y sirva de herramienta para los viejos y nuevos compaeros, para situar nuestra actividad inmediata dentro de los procesos histricos que vivimos.

Los estudiantes del 99, el elemento sorpresa

He coincidido en que la generacin del 99, fuimos una especie de elemento sorpresa, y no por aquello de la generacin X, lo cual siempre me pareci que era una categora que careca de cualquier seriedad sociolgica, sino porque se pasaba por un momento en donde el anlisis social entraba en un bache del que por cierto no ha salido, en donde la previsin de la lucha y el conflicto se da en medio de muchas confusiones tericas y polticas, por lo cual es recurrente que aparezcan actores no previstos.

Eran los aos, por as decirlo, de la orga imperialista en el mundo, en donde las resistencias se consideraban muertas, despus de la estrepitosa contrarrevolucin mundial que permiti el auge del llamado neoliberalismo. En Mxico, la izquierda revolucionaria llevaba aos en un periodo de repliegue propiciado por el terrorismo de Estado, mientras que otra parte de la que se consideraba a s misma izquierda, y que se acostumbraba a una vida confortable en las curules y cubculos de investigacin, nos hablaba de los nuevos valores de la democracia y la ciudadana, y haba sido cooptada en puestos polticos y acadmicos que les permitan desentenderse de manera prctica de cualquier labor seria de transformacin social, era pues una izquierda cooptada, oportunista y en muchos casos sobornada.

Tan es as, que en aquella tarde del 19 de abril de 1999, ni nosotros mismos tenamos elementos para saber lo que iba a pasar, muchos de nosotros acudimos aparentemente motivados por una especie de intuicin que nos deca que era momento de luchar porque vena algo, en contra nuestra que tal vez no sabamos explicar con precisin, pero que los elementos cotidianos de la vida, nos hacan ver que el conflicto de clases no solo no haba acabado sino que la agresividad de quienes controlaban todo, estaba por quitarnos incluso aquello que de algn modo considerbamos nuestro.

Qu era ese algo? Tal vez nuestro futuro a nivel individual, familiar, de nuestros barrios, de nuestra gente, estbamos percibiendo ya que esos derechos que haban gozado de una cierta estabilidad estaban en quiebra, y que nos tocara a nuestra generacin pagar los costos de la derrota que haba sufrido la generacin anterior.

Nacimos polticamente en una especie de orfandad generacional, y la izquierda cooptada, entonces principalmente en el PRD, hizo un desesperado intento por adoptarnos bajo sus nuevas reglas, aquellos que nos haban hablado de las luchas pasadas, ahora nos trataban de convencer de no luchar, y sobre todo, de no estorbar su nuevo estilo de vida, parlamentario, electoral o acadmico; fueron incapaces de comprender que nuestra lucha no era por ellos, ni siquiera por nosotros en el plano inmediato, sino porque era necesario iniciar la resistencia para los que venan despus.

De nuestro lado qued sin embargo, la parte de la izquierda mexicana que remaba contra la corriente, la que no se haba dejado cooptar y resista en algunos puntos del movimiento sindical, popular y campesino, esa parte que la nueva historia oficial daba tambin por muerta y que consideraba sus expresiones contemporneas como un mero rezago del pasado.

El nmero de activistas, la composicin de clase, nuestro comportamiento, determinacin y conviccin fue el elemento sorpresa; es decir, cualquiera hubiera sabido que habra alguna resistencia u oposicin al intento de privatizar la UNAM, pero seguramente estimaron que sera o una lucha dbil, conducida por los nuevos parlamentarios y polticos de izquierda o bien, que sera tan escasa que quedara prontamente en el olvido. No se contaba con que sin ser bendecido o apadrinado nuestro movimiento, fuera a atraer a tantos jvenes de origen proletario, duros, combativos, dispuestos a pelear hasta agotar nuestros recursos.

Es por ello que los elementos que tenan previstos para hacernos retroceder fracasaron, ni el fabricarnos lderes para que nos vendieran, ni el traernos a las viejas voces de la izquierda, ahora domesticada, para que nos reprendieran y regaaran, ni echarnos a los grupos de porros o al cuerpo de granaderos de la ciudad de Mxico para intimidarnos.

El momento de la huelga

Es cierto que dentro del movimiento lograron influir algunos estudiantes y profesores jvenes que ya tenan alguna experiencia en la izquierda proletaria del pas, y que algunos contaban con elementos tericos o de la historia que les permita orientar algunas acciones o decisiones, pero por otra parte, es importante reconocer, que a diferencia de otros momentos, el del CGH no contaba con cuadros revolucionarios en toda la extensin de la palabra, dichos elementos eran, por decirlo as, cuadros muy bsicos, y por lo tanto no tenan la capacidad de dirigir realmente el movimiento.

Es por estas razones que el CGH fue como fue, y es por ello que se sali de muchos estndares, esa fue nuestra fortaleza y tambin una cierta debilidad. El desentendernos de protocolos polticos, el pelear ms con coraje que con estrategia, ms con intuicin que con direccin, nos haca algo errticos, pero al mismo tiempo impredecibles y provocbamos dentro de los aparatos de gobierno, tanto del Estado mexicano como de la UNAM, una especie de desesperacin que los haca perder el control y ser ellos an ms errticos que nosotros.

Al igual que les pas a muchos de quienes participaron en la Revolucin mexicana iniciada en 1910, el movimiento nos tom por sorpresa y empezamos en l con un grado alto de ingenuidad , por lo que nuestra novatez nos cobr algunas facturas, pero por otra parte, las lecciones que se aprendan da a da, marcha a marcha, barricada a barricada, represin a represin, nos permitieron comprender los principios bsicos de la lucha proletaria y de la organizacin social. De este modo, en la medida en que el movimiento cumpla ms das, si bien es cierto que perdamos nmero a causa del desgaste, ramos ms slidos y nuestra capacidad organizativa haba mejorado sustancialmente.

Para no dejar sin atender el debate sobre si ganamos o perdimos, y que con ello se diga que hemos eludido la cuestin, habra que decir que el movimiento del CGH gan, porque logr asestar ms golpes al Estado mexicano y a la burocracia universitaria, de lo que ellos lograron asestarnos a nosotros. Esto no slo se explica por nuestros aciertos, sino porque los hicimos cometer muchos errores, y por supuesto no significa que no hayamos cometido errores, en realidad lo sorprendente para las circunstancias es que no hayamos cometido ms.

Logramos establecer claramente que la educacin superior era un derecho que no poda ser condicionado al pago de cuotas, y logramos iniciar un movimiento por la gratuidad y por la democratizacin de la educacin que alcanz a alentar a otros referentes de lucha estudiantil en el pas y en Amrica Latina. Aunque claro, quedamos algo lejos de lograr el objetivo de nuestra plataforma de lucha, que era ganar una Universidad pblica, gratuita, democrtica y popular.

Lo que se poda ganar en la Huelga se gan, y lo que no se gan, en realidad requera de procesos de lucha ms amplios, de alcance nacional y que se diera en ms de una batalla, he ah el saldo del que tenemos que hablar.

Entre 1999 y el 2019, el saldo necesario

La Huelga nos funcion tan bien como mtodo de organizacin y lucha que el Estado mexicano lleg a la necesaria conclusin, desde su perspectiva, que no haba ms remedio que arrebatrnosla por la fuerza, y nosotros, aferrados a ella, fuimos incapaces de dotar de estructura a un movimiento estudiantil proletario, que fuera capaz de afrontar las batallas que estaban en puerta. El movimiento aunque disgregado, logr mantener en la agenda universitaria el pliego petitorio, pero slo unos cuantos aos ms, mientras la burocracia universitaria pudo recomponer parte del dao sufrido durante los aos que dur el conflicto.

Si hacemos el saldo al interior de la Universidad, podemos ver que se logr mantener hasta cierto punto la gratuidad, y la integridad de la UNAM, evitamos su desmembramiento y su privatizacin general. Sin embargo, la burocracia que se recompuso hacia el final de la huelga y que promovi la represin, se relegitim en un sinnmero de espacios, logrando mantenerse hasta ahora al frente de la misma, nos referimos al grupo que encabez Juan Ramn de la Fuente y que hered la rectora a Jos Narro y Enrique Graue, quienes de la mano del PRI, PAN, PRD y lo que hoy es MORENA, lograron continuar maniatando los organismos de gobierno interno de la universidad, haciendo que el proceso de privatizacin haya avanzado en ms de un aspecto, haciendo de la UNAM una universidad mucho ms elitista de lo que era hace veinte aos, y lograra cerrar las puertas en gran medida a la juventud proletaria.

De manera general, los miembros del CGH, sobre todo quienes mantuvieron firmes sus posiciones, hemos sido excluidos de la vida universitaria, se sigui cerrando paso al estudio verdaderamente crtico de los problemas sociales del pas, y la vida acadmica de la UNAM se ha hecho, cada vez ms, claramente funcional al rgimen del Estado mexicano.

Vindolo en un espectro ms amplio, hemos podido ver en estos veinte aos, que la juventud proletaria de entonces y de ahora, fue condenada al trabajo precario, y que ms all de eso, fue condenada al olvido y la exclusin social. En estos tiempos no sirve de mucho en trminos laborales contar con una carrera universitaria, pues el modelo econmico imperante ha golpeado severamente al sector de jvenes graduados de origen proletario, los cuales, a diferencia de lo que lleg a ocurrir en la segunda mitad del siglo XX, no han logrado mejorar su situacin socioeconmica a travs de haberse preparado en instituciones de nivel superior.

Aunque el movimiento del CGH junto con otros contemporneos, advertimos que el pas estaba empeorando, ni siquiera nosotros pudimos atinar a que estaba por venirse una crisis social tan grande como la que vivimos ahora, ni nosotros pudimos prevenir que iba a ser el crimen organizado el que le diera cabida a esa juventud que nosotros queramos ver dentro de una Universidad pblica y popular.

Como generacin, cumplimos en ese ao, y en cierta medida, quienes salimos del CGH pudimos nutrir otros referentes de lucha, pero tambin hay que reconocer, que hemos quedado a deber, pues la clase trabajadora en general, requiere de mucho ms que nuestra memoria de aquel episodio y requiere por tanto de seguir adelante y de llevar aquella experiencia a nuevos frentes de lucha, no slo para decir nosotros le hicimos as, sino tambin para aprender ms, para extraer nuevas conclusiones y mantenernos realmente activos en esa lucha que no ha terminado.

No somos ya aquellos las mismas personas que fuimos hace veinte aos, pero tampoco somos tan viejos como para vivir de nuestro recuerdo cada vez ms lejano de aquella, nuestra primera batalla. La nica forma de mantener con vida al CGH es seguir luchando en todos y cada uno de los frentes que lo requieran. Recordar es importante, pero luchar es ms importante an, y lo mejor, es recordar mientras se sigue luchando, ya sea como trabajadores, como maestros, como colonos o campesinos. Para que la Historia de nuestro presente se escriba, adems de escribirla, se deben labrar las condiciones materiales de nuestra realidad, y lo que hicimos hace veinte aos, es lo que tenemos que seguir haciendo hoy, pero con ms elementos, con ms experiencia, aunque con el mismo coraje y determinacin que lo hicimos en 1999.

Sirva pues esta ocasin para extender un saludo caluroso y combativo para todos aquellos que despus de veinte aos mantienen con honor y dignidad la camiseta del CGH con el puo levantado, y tambin como un vivo recuerdo para quienes la vida no les alcanz para estar hoy entre nosotros.

Andrs Avila Armella. Secretario General del Partido Comunista de Mxico (PCdeM) www.partidocomunistademexico.org

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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