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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 23-04-2019

La paradoja de la operacin Guaid
Un Maduro ms fuerte

Lorena Fritez Mendoza
Rebelin

Hoy como nunca antes han sido tan complementarias las estrategias ofensivas del imperio norteamericano con las estrategias defensivas de las lites chavistas. Mientras tanto el pueblo sigue conteniendo una guerra y esperando que sus derechos econmicos, sociales y polticos sean la prioridad.


Lejos de debilitar al gobierno de Nicols Maduro la operacin Guaid ha fortalecido su posicin a lo interno del heterogneo bloque chavista. Todas las contradicciones importantes que se viven dentro de este bloque se han postergado ante la amenaza de una intervencin militar extranjera. El chavismo no ha tenido otra opcin: ha pospuesto conflictos propios que tensionan por una regeneracin genuina, ante la urgencia de cerrar filas para sostener el poder poltico.

La poltica de asedio econmico ya ensayada en Cuba e Irn, efectivamente menoscaba, y mucho, el respaldo popular hacia el gobierno de Maduro. Sin embargo, los hechos no hacen sino reiterar que la mayora de la poblacin venezolana si bien necesita mejorar sus condiciones de vida y estabilizar el funcionamiento de instituciones que garanticen sus derechos bsicos, no est dispuesta a aceptar injerencia extranjera ni una guerra de ninguna ndole.

Los venezolanos no quieren pasar de una crisis grave a una crisis severa, los venezolanos esperan orden: una opcin poltica que estabilice sus vidas. Esperan que quien ejerza el poder estabilice la moneda, garantice salarios que permitan vivir dignamente, ofrezca transparencia en la gestin pblica, instituciones pblicas eficientes que les amparen, igualdad de condiciones para emprender actividades econmicas, justicia en la distribucin de la riqueza, y, sobre todo, poder de decisin poltica. Y esto no lo ofrece ni de lejos Guiad, y a Maduro le est resultado muy difcil. En esta encrucijada est la mayora.

El nivel de descontento de la mayora de los venezolanos hacia Nicols Maduro era mucho ms palpable en diciembre de 2018 que hoy en da. La desfachatez de la presin norteamericana por una salida fctica de Nicols Maduro, quien fuera votado por ms de 6 millones de personas en 2018, no ha generado otro resultado sino su consolidacin como lder del chavismo. Una escena de ntida repeticin desde 2017, cuando Nicols Maduro lograr sacar adelante una Asamblea Nacional Constituyente con el voto de 8 millones de venezolanos.

El 3 de febrero de este ao, Nicols Maduro le deca al periodista espaol Jordi vole que el problema de los gobiernos extranjeros que apoyaban la autoproclamacin de Guaid era que no entendan a los venezolanos, que no entendan al chavismo. En efecto, quien no conoce a la clases populares venezolanas no puede entender cmo con el nivel de precariedad que hoy viven las familias ante la hiperinflacin y la inestabilidad de los servicios pblicos (agua, luz y transporte), sectores importantes de la poblacin siguen saliendo a las calles a respaldar a Nicols Maduro.

La operacin Guaid traduce la incomprensin tanto de las lites mantuanas como de los estrategas norteamericanos de la cultura poltica venezolana, de hegemona anti-imperialista y, como consecuencia soberanista, desde los momentos constitutivos de la repblica hace ms de 200 aos.

Evidentemente la opcin predilecta por los venezolanos pasa por ser considerados en las decisiones sobre el destino del pas a travs de elecciones. Las tcticas inmediatistas que buscan sacar a Maduro por fuerza o desgaste, lejos de convencer, retraen o desmovilizan a descontentos e indecisos, y cohesionan a los chavistas de mayor conciencia poltica. Los norteamericanos no la tienen fcil, los chavistas estn dispuestos a todo por defender su soberana, la dignidad de sus decisiones polticas.

Pasaron casi dos dcadas. Los rpidos movimientos de Hugo Chvez por construir alianzas con las potencias emergentes hoy sirven de resorte econmico y geopoltico de Maduro. Las inversiones chinas y rusas son amplsimas y la relevancia poltica de Venezuela en la regin no sern cedidas tan fcilmente. Tal dj vu, Venezuela recrea un conflicto con tufo a Guerra Fra. Y aunque la mayora sigue expectante de los movimientos de sus lites internas, as como de las potencias que se disputan el liderazgo global, no transan: lo que pase en Venezuela deber pasar por las urnas.

El chavismo con o sin Maduro sigue siendo sentido comn en la poltica venezolana, el horizonte de pas se sigue cifrando en los cdigos que Chvez leg: justicia social, soberana sobre recursos estratgicos, equidad econmica y democracia radical. Por esta razn, mientras que la lite que dirige al Estado se separe de estos principios, as sea por motivos coyunturales, estar cavando la tumba de su legitimidad.

La privatizacin de empresas nacionalizadas por Chvez, el beneficio a cierta clase empresarial de relaciones estrechas con algunos actores gubernamentales, el control absolutamente discrecional de la renta petrolera, la imposibilidad de levantar la produccin petrolera, la excepcionalidad en el funcionamiento de los poderes pblicos, el debilitamiento del bolvar como moneda nacional y la demora en la construccin de una ruta poltica que involucre a la poblacin en la resolucin del conflicto poltico, constituyen los riesgos ms altos a los que se somete la lite dirigente del chavismo durante estos meses. Esta ruta de sostenimiento de la gobernabilidad puede resultar muy costosa, si es que se aspira resistir hasta 2020 antes de abrir las puertas a un proceso electoral.

En este escenario, la amenaza explcita de intervencin extranjera y la escalada del bloqueo econmico norteamericano es lo mejor que le puede suceder a esta lite dirigente. Contar con un enemigo externo, visible y en permanentemente movimiento, a lo interno no se hace sino verticalizar la toma de decisiones bajo un esquema defensivo y de resistencia. Despus de todo, en una guerra no se espera que se consulten las decisiones, no se espera que sea transparente el uso de los recursos, no se espera que los servicios funcionen, no se espera que la economa camine. Hoy como nunca antes han sido tan complementarias las estrategias ofensivas del imperio norteamericano con las estrategias defensivas de las lites chavistas. Mientras tanto el pueblo sigue conteniendo una guerra y esperando que sus derechos econmicos, sociales y polticos sean la prioridad.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso de la autora mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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