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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2019

Cervantes: Vida y literatura

Jos Montero Reguera
El Viejo Topo

Apartado 5.8 del captulo 5 del libro Cervantes, una literatura para el entretenimiento, de Jos Montero Reguera


Nota de edicin: El 23 de abril de 1616 Miguel de Cervantes era enterrado en Madrid. La interaccin entre vida y literatura ha sido cuestin medular de la teora literaria cervantina, pues para l la novela debe surgir del material histrico de la experiencia diaria.

 

La interaccin entre vida y literatura se convierte en cuestin medular de la teora literaria cervantina, como estudi magistralmente E. C. Riley, quien afirm que "La principal contribucin de Cervantes a la teora de la novela fue un producto, nunca formulado rigurosamente, de su mtodo imaginativo y crtico a un tiempo. Consista en la afirmacin, apenas explcita de que la novela debe surgir del material histrico de la experiencia diaria, por mucho que se remonte a las maravillosas alturas de la poesa" (Teora de la novela en Cervantes, Madrid, Tauros, 1966, 344). Pero esa experiencia diaria no se nos muestra franca y abierta, sino recatada, meditadamente literaturizada, puesta al servicio de un propsito ms elevado, que no es otro que el de entretener a los lectores, de manera muy distinta a otros coetneos suyos. A este respecto, es muy interesante el siguiente pasaje:

Pero, anudando el roto hilo de mi cuento, digo que en aquel silencio y soledad de mis siestas, entre otras cosas, consideraba que no deba de ser verdad lo que haba odo contar de la vida de los pastores; a lo menos, de aquellos que la dama de mi amo lea en unos libros cuando yo iba a su casa, que todos trataban de pastores y pastoras, diciendo que se les pasaba toda la vida cantando y taendo con gaitas, zampoas, rabeles y chirumbelas, y con otros instrumentos extraordinarios. Detename a orla leer, y lea cmo el pastor de Anfriso cantava estremada y divinamente, alabando a la sin par Belisarda, sin haber en todos los montes de Arcadia rbol en cuyo tronco no se hubiese sentado a cantar, desde que sala el sol en los brazos de la Aurora hasta que se pona en los de Tetis; y aun despus de haber tendido la negra noche por la faz de la tierra sus negras y escuras alas, l no cesaba de sus bien cantadas y mejor lloradas quejas. No se le quedaba entre renglones el pastor Elicio, ms enamorado que atrevido, de quien deca que, sin atender a sus amores ni a su ganado, se entraba en los cuidados ajenos. Deca tambin que el gran pastor de Flida, nico pintor de un retrato, haba sido ms confiado que dichoso. De los desmayos de Sireno y arrepentimiento de Diana deca que daba gracias a Dios y a la sabia Felicia, que con su agua encantada deshizo aquella mquina de enredos y aclar aquel laberinto de dificultades. Acordbame de otros muchos libros que

CIPION.-Aprovechndote vas, Berganza, de mi aviso: murmura, pica y pasa, y sea tu intencin limpia, aunque la lengua no lo parezca.

BERGANZA.-En estas materias nunca tropieza la lengua si no cae primero la intencin; pero si acaso por descuido o por malicia murmurare, responder a quien me reprehendiere lo que respondi Maulen, poeta tonto y acadmico de burla de la Academia de los Imitadores, a uno que le pregunt que qu quera decir Deum de Deo; y respondi que "d donde diere".

CIPION.-Esa fue respuesta de un simple; pero t, si eres discreto o lo quieres ser, nunca has de decir cosa de que debas dar disculpa. Di adelante.

BERGANZA.-Digo que todos los pensamientos que he dicho, y muchos ms, me causaron ver los diferentes tratos y ejercicios que mis pastores, y todos los dems de aquella marina, tenan de aquellos que haba odo leer que tenan los pastores de los libros; porque si los mos cantaban, no eran canciones acordadas y bien compuestas, sino un "Cata el lobo do va Juanica" y otras cosas semejantes; y esto no al son de chirumbelas, rabeles o gaitas, sino al que haca el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos; y no con voces delicadas, sonoras y admirables, sino con voces roncas, que, solas o juntas, pareca, no que cantaban, sino que gritaban o gruan. Lo ms del da se les pasaba espulgndose o remendando sus abarcas; ni entre ellos se nombraban Amarilis, Flidas, Galateas y Dianas, ni haba Lisardos, Lausos, Jacintos ni Riselos; todos eran Antones, Domingos, Pablos o Llorentes; por donde vine a entender lo que pienso que deben de creer todos: que todos aquellos libros son cosas soadas y bien escritas para entretenimiento de los ociosos, y no verdad alguna; que, a serlo, entre mis pastores hubiera alguna reliquia de aquella felicsima vida, y de aquellos amenos prados, espaciosas selvas, sagrados montes, hermosos jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y de aquellos tan honestos cuanto bien declarados requiebros, y de aquel desmayarse aqu el pastor, all la pastora, acull resonar la zampoa del uno, ac el caramillo del otro.

CIPION.-Basta, Berganza; vuelve a tu senda y camina.

BERGANZA.-Agradzcotelo, Cipin amigo; porque si no me avisaras, de manera se me iba calentando la boca, que no parara hasta pintarte un libro entero destos que me tenan engaado; pero tiempo vendr en que lo diga todo con mejores razones y con mejor discurso que ahora.

El texto pertenece a la ltima de las Novelas ejemplares. Cipin y Berganza, perros del hospital de la Resurreccin en Valladolid, han decidido aprovechar el silencio y soledad de la noche para referir con detalle sus vidas, al estilo de una autobiografa picaresca. Es Berganza quien comienza el relato de sus andanzas mientras que Cipin lo interrumpe con frecuencia para incluir comentarios y evitar las digresiones de su compaero.

En el seno de este esquema dialogado se cuenta la vida de Berganza, desde su nacimiento ("Parceme que la primera vez que vi el sol fue en Sevilla"), pasando por los diversos amos a los que sirvi (Nicols el "Romo", los pastores, el mercader de Sevilla, el alguacil, etc.), hasta el momento presente de su conversacin en Valladolid. Asimismo, la accin alterna entre ciudad y campo abierto en funcin de los amos a quien sirve.

En sntesis, en el pasaje seleccionado Berganza relata parte de su vida al servicio de unos pastores de ganado, sus segundos amos, tras Nicols el "Romo", jifero en el matadero de Sevilla, con dos partes bien diferenciadas.

En la primera parte, el dilogo, hbilmente conducido por Cipin, gira en tomo a la murmuracin y los buenos propsitos a la hora de hablar de alguien, al menos en la intencin ("sea tu intencin limpia, aunque la lengua no le parezca"). El tono conversacional se refleja en varios elementos introducidos sagazmente por el autor: intervenciones rpidas, vivas -apenas dos lneas- de los interlocutores (Cipin, sobre todo; pero tambin Berganza, en las intervenciones en que no narra su vida, sino que responde a las preguntas directas de Cipin); uso de imperativos ("Di", "Basta", "vuelve") para agilizar la conversacin; verbos propios de un coloquio (responder, decir, etc.)

Siguiendo el estilo de una autobiografa picaresca, la narracin de la vida de Berganza se hace en primera persona y se extiende a lo largo de dos amplios prrafos donde es posible encontrar elementos caractersticos de las descripciones: pretrito imperfecto, adjetivacin abundante, precisin en los detalles, etc.

La descripcin de la vida pastoril se hace a travs de la confrontacin entre el mundo de pastores que l conoca, con el que va a conocer ahora de manera directa; el que conoca no era otro que el que haba odo leer a su ama en unos libros que haba en su casa: se trata de las novelas pastoriles, que obtuvieron un gran xito popular en la Espaa de la segunda mitad del siglo XVI a raz del xito inicial de La Diana, de Jorge de Montemayor (1559). El relato de Berganza admite una divisin fcil en dos partes, en consonancia con sus dos intervenciones largas.

La primera parte describe bsicamente ese mundo tal y como aparece reflejado en la literatura pastoril de la poca (libros de pastores, glogas, etc.). Se introducen as personajes y situaciones provenientes de estos textos: Anfriso y Belisarda son personajes de La Arcadia (1598) de Lope de Vega, y Elicio lo es de La Galatea, la novela pastoril cervantina (1585); el pastor de Flida alude al libro de Luis Glvez de Montalvo de igual ttulo (Madrid, 1582) y los "[] desmayos de Sireno y arrepentimiento de Diana []" remiten a la novela creadora del gnero en Espaa: Los siete libros de la Diana, de Jorge de Montemayor. Asimismo, los instrumentos musicales enumerados son propios de esa narrativa: zampoas, rabeles, chirumbelas, etc. La descripcin presenta adems rasgos de estilo no infrecuentes en este tipo de libros y, por otra parte, muy del gusto cervantino: numerosas estructuras duales (a veces redundantes): "silencio y soledad", "pastores y pastoras", "cantando y taendo", "rabeles y chirumbelas", "negras y escuras", "bien cantadas y mejor lloradas quejas", "tratos y ejercicios", "acordadas y bien compuestas", "solas o juntas"; estructuras trimembres, el gusto por la ordenacin y estructuracin de los prrafos ("[ ] y de aquellos amenos prados, espaciosas selvas, sagrados montes, hermosos jardines, arroyos claros y cristalinas fuentes, y de aquellos tan honestos cuanto bien declarados requiebros, y de aquel desmayarse aqu el pastor, all la pastora, acull resonar la zampoa del uno, ac el caramillo del otro".), muy al estilo del manierismo y que Cervantes us ampliamente en La Galatea, etc. En definitiva se presenta un mundo profundamente idealizado, muy lejos de la realidad cotidiana que Berganza encuentra en campo abierto.

El mundo real con que se encuentra Berganza se describe por oposicin con el anterior a travs de los mismos elementos: nombres, que ahora son "Antones, Domingos, Pablos o Llorentes"; instrumentos musicales ("voces roncas", "el dar un cayado con otro o al de algunas tejuelas puestas entre los dedos"); canciones "Cata el Lobo do va Juanica"; y situaciones ("[] lo ms del da se les pasaba espulgndose o remendando sus abarcas"). Todo ello remite a la realidad cotidiana, la que tambin ha reflejado en algunas ocasiones la literatura, por ejemplo Juan del Encina en algunas de sus piezas teatrales (gloga de Mingo, Gil y Pascuala). La estructura comparativa del pasaje se muestra tambin en los recursos estilsticos empleados, bsicamente smiles y comparaciones: "[] porque si los mos [] no eran [] sino", "[] y esto no al son de [] sino []",etc. Todo ello lleva a la conclusin del razonamiento de Berganza: el mundo de los libros de pastores que conoca no existe, "son cosas soadas", de lo que se deriva un concepto de la literatura muy claro, como algo destinado al ocio y entretenimiento de las personas: "cosas [] bien escritas para entretenimiento de los ociosos".

Se renen en este texto algunas de las cuestiones que ms preocuparon a su autor y que reiter en varias de sus obras, no slo en las Novelas ejemplares: las relaciones entre vida y literatura, ficcin y realidad; la murmuracin (con un poso biogrfico evidente); las cuestiones de orden tcnico (aqu el problema de la insercin de relatos y la seleccin narrativa ["Acordbame de otros muchos [ ] pero no eran dignos de traerlos a la memoria", "[ ] tiempo vendr en que lo diga todo con mejores razones y con mejor discurso que ahora"]); as como la finalidad de la literatura, que no es otra que la del entretenimiento, en trminos cercanos al prlogo de la coleccin: "Horas hay de recreacin, donde el afligido espritu descanse". 

Fuente: https://www.elviejotopo.com/topoexpress/cervantes-vida-y-literatura/

 



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