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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2019

Cmo Bashar al-Asad nos ha arrebatado su Siria homognea

Sawsan Abou Zainedin
Al-Jumhuriya


Bashar al-Asad ha logrado tener su Siria homognea. Lo dijo hace unos dos aos, el 20 de agosto de 2017. Se lament apresuradamente por la prdida de los mejores jvenes del pas y de una infraestructura que haba costado el dinero y sudor de varias generaciones, pero tranquiliz a sus masas diciendo que haba ganado una Siria ms sana y homognea en el sentido literal, y no en el sentido retrico o en el lenguaje de los cumplidos. Asegur, adems, que la orientacin futura de la poltica siria se basar en seguir luchando contra los terroristas y aplastarlos en todas partes, as como en las reconciliaciones nacionales que han demostrado su efectividad en sus diferentes formas, y en seguir con los contactos en el exterior y el mantenimiento de la economa, que ha entrado en la etapa de recuperacin.

Unos pocos meses despus de ese discurso, Bashar al-Asad impondra el asedio a Al-Guta oriental en Damasco, la aplastara, la destruira y la dejara reducida a escombros, atacara a su gente con armas qumicas, y los perseguira barrio por barrio. Lanzara ataques contra sus refugios, enviara a sus tropas a tomar fotografas para el recuerdo con los rostros atemorizados en el interior de esos refugios, y despus, se reconciliara con ellos. Les dara a elegir entre el exilio forzado en sus autobuses verdes hacia el norte de Siria, al otro lado de la frontera de su Siria homognea, o fusionarlos en su territorio, donde seran llevados a centros de acogida, donde seran detenidos y torturados hasta la muerte, y donde gritaran en cuerpo y alma (nos sacrificamos) por Bashar al-Asad, y despus seran enviados a la guerra en su nombre y bajo su bandera Lucharan para ampliar las fronteras de su Siria homognea.
Bashar al-Asad haba aplastado ya la zona histrica de Homs, Yarmuk, Daraya, el barrio Al-Waer de Homs, Moaddamiya, Al-Tall, Khan al-Sheikh, Alepo oriental, Wadi Barada, Zabadani, Madaya, Al-Qabun y Berze[1], y aplastara despus los barrios restantes del sur rebelde de Damasco, la zona rural norte de Homs y Daraa. Se reconciliara con su gente ofrecindoles sus dos alternativas, y despus, pasara a iniciar una nueva fase del diseo de sus fronteras en los frentes de Idleb, continuando su batalla por la imposicin de la homogeneidad.

Los investigadores especializados en urbanismo dicen que la imposicin de la homogeneidad es una forma de exterminio, llamado urbicidio [2], en un intento de establecer un paralelismo con el genocidio desde una perspectiva urbanstica. El urbicidio es uno de los nuevos tipos de guerra que se libran en nombre de las polticas de identidad. No es una guerra que se declare contra las ciudades en un intento de dominarlas geopolticamente, sino una guerra que se libra por medio de las ciudades, que las manipula y que hace de sus calles, plazas, zonas residenciales y redes de suministro de electricidad y agua instrumentos que se amoldan para acabar con uno de los grupos que la habitan, diferente por razn de religin, etnia, nacin o poltica, o incluso econmica, con el fin de alcanzar una sociedad homognea, en la que no hay sitio para el diferente. La imposicin de la homogeneidad es una forma de exterminio.

El concepto de urbicidio se introdujo inicialmente para referirse a los enormes proyectos de desarrollo urbanstico que derribaron los barrios de Nueva York desde los cincuenta del siglo pasado, dejando a su paso grandes ncleos de residentes trasladados forzosamente y despojados de su memoria urbanstica: habitantes de viviendas irregulares o viviendas ilegales o, en el mejor de los casos, de zonas marginales antes de ser borrados de la faz de la tierra -como dao colateral- para dar servicio a zonas ms importantes. A pesar de que el trmino estuvo en auge en los sesenta y setenta, tras escribir sobre l Ada Louise Huxtable en el New York Times en 1968 [3], se cree que lo acu Marshall Berman [4], que se refiri a las vctimas de estos proyectos de desarrollo urbanstico en 1987 as: Son las vctimas de un gran crimen sin nombre. Pongmosle nombre ahora. Llammoslo urbicidio: el asesinato de la ciudad. [5]

Desde entonces, se ha extendido el uso del concepto en varios lugares de la geografa mundial y en mltiples contextos, entre los ms conocidos, la guerra de Bosnia, la guerra civil libanesa y las polticas israeles contra los palestinos. El concepto se ha manifestado en estos contextos mediante diferentes prcticas, entre ellas, la que se basa en la dimensin material de las ciudades con su doble faceta destructiva y constructiva, as como lo que tiene que ver con la paralizacin de la vida en dichas ciudades. Lo que une a estas prcticas es su lgica poltica intrnseca y que pretende imponer la homogeneidad y acabar con el otro diferente que hace de la diversidad un peligro que amenaza a dichas ciudades.

Desde esta perspectiva, el discurso de Bashar al-Asad de 2017 fue una confesin velada de que su guerra en Siria era una forma de urbicidio. Se trata de un asesinato urbanstico en el que se militariz la organizacin espacial de la ciudad de forma sistemtica desde el primer da de la revolucin -o incluso antes- para iniciar la guerra y escalarla, con el objetivo de preparar el territorio para una Siria homognea tras la guerra. La Siria de la que se ha erradicado a todo aquel que impregnara su identidad con adscripciones religiosas, geogrficas o agitaciones polticas, o incluso aquellos a quienes su clase social o situacin econmica no les permitiera adquirir un sitio propio en el pas, sitio que sera ofrecido a los secuaces de la lite poltica, social o econmica en forma de terreno en el que invertir.
La historia del urbicidio en Siria comienza con los muros recubiertos de las consignas Asad o quemamos el pas. El pas que el rgimen quiere es un pas definido por Asad. Las ciudades que decidan definirse por cualquier otra adscripcin sern quemadas y sern testigo del asesinato que comenzar con sus casas, calles, plazas, redes elctricas y terrenos, y terminar convirtindolas en parte del todo homogneo, aunque sean ciudades fantasma.

  El asesinato de los sitios: la destruccin arbitraria sistemtica

No se puede decir que la ingente destruccin en Siria sea mero resultado de las operaciones militares, pues el volumen de destruccin y su expansin geogrfica, lejos de los frentes y en el corazn de los barrios residenciales y sus centros de servicios, exclusivamente en los bastiones de la revolucin, y en las zonas con dimensin estratgica poltica y econmica -adems del hecho de que la mayor parte de esa destruccin se ha producido mediante barriles explosivos, cuya destruccin es totalmente al azar, y no con armas de precisin en la seleccin de objetivos- sugiere que esta destruccin no es arbitraria ni ha sido un dao colateral de operaciones militares concretas, sino que es un instrumento de la guerra por la homogeneidad.

Homs, la mitad de la cual ha sido destruida, es un buen ejemplo. Se dice que el objetivo de la destruccin en dicha ciudad eran las zonas que estaban incluidas en un proyecto de planificacin urbanstica problemtico que haba sido planteado en 2007 por el gobernador de Homs en aquel momento, Iyad Gazal, denominado el sueo de Homs [6]. El sueo de Homs tena por objetivo las zonas pobres, las de construccin irregular y las construcciones ilegales, adems de algunas zonas del centro de la ciudad. El proyecto provoc una gran polmica entre los habitantes de la ciudad porque implicaba la posibilidad de que sus terrenos fueran expropiados y sus propiedades destruidas, y que se firmaran contratos inmobiliarios sospechosos so pretexto de desarrollar, expandir y modernizar el centro de la ciudad. Dichas protestas populares vinieron acompaadas de concentraciones y lemas que exigan a las autoridades locales que no se abonen los jardines de Homs con la sangre de sus dueos, haciendo referencia al hecho de que un agravamiento en la situacin llevara al derramamiento de sangre. A pesar de que las autoridades locales aseguraron a los ciudadanos que el proyecto no conllevara la confiscacin de sus tierras de forma arbitraria, en un intento de contener su enfado, el gobierno comenz a expropiar terrenos en 2009, y continu preparndose para implementar el plan hasta que se inici la revolucin en 2011. Esta eventualidad conllev la paralizacin temporal del plan y la destitucin de Iyad Gazal, para intentar contener la ira hasta que se pudiera garantizar la seguridad.

Muchos de los habitantes de Homs consideran que la destruccin posterior de la ciudad era en realidad un intento de imponer disposiciones urbansticas que revivieran el proyecto del sueo de Homs, pero en el contexto poltico, y de forma que se pudiera invertir en las exacerbadas divisiones sectarias, de clase y regionales. El asedio y vaciado sistemtico de Homs de los aos 2012 y 2014, por medio de violentas operaciones militares y acuerdos de exilio forzado en barrios que, en su mayora, estaban incluidos en el plan de organizacin del sueo de Homs apoyan su hiptesis. El mapa de la destruccin sistemtica en Homs [7] dibuja con claridad una curva que comienza por la esquina nororiental de la ciudad, cruza el centro de la ciudad y termina en la zona suroriental, pasando en su mayora por los barrios de mayora sun, paralelos a los barrios alaues, que se han mantenido en gran medida en buen estado.
Bab al-Sibaa, Al-Qusur, Baba Amro y Al-Khalidiya son barrios de mayora sun que han sido testigos de la misma narrativa de destruccin y exilio forzado. La batalla de Baba Amro en s misma, que se prolong durante un mes, provoc el exilio de ms de 50.000 vecinos del barrio y dej a su paso la demolicin de 600 edificios, ms de 200 de los cuales estaban totalmente destruidos. Mientras tanto, los barrios de Firdaus, Al-Ghuta y Al-Mahatta, donde se concentraba la mayor parte de apoyos del rgimen y sus centros de seguridad se salvaron de la destruccin, salvo excepciones puntuales. Al-Khalidiya, uno de los barrios ms destacados del sueo de homs, vivi la destruccin de ms de 1.250 edificios y dos mezquitas, una de ellas la de Khaled ibn al-Walid, uno de los smbolos de la ciudad. En Bab al-Dreib, Bab Hud y Bab Tadmor, el corazn y centro comercial de la ciudad y uno de los barrios del plan El sueo de Homs, con su mayora sun, vieron el derrumbamiento de ms de 1.200 edificios, incluidos 15 mercados locales.

Para agravar la situacin an ms, desde la recuperacin por parte del rgimen del control sobre estos barrios, no se ha permitido a sus habitantes regresar a lo que queda en pie de sus casas, ms que en momentos muy determinados, exclusivamente para recoger aquellas pertenencias que an estuvieran all. En 2014 [8], los vecinos de Al-Hamidiya, Al-Qusur y Al-Qarabis pudieron regresar a sus casas, pero la ONU, bajo supervisin del rgimen haba comenzado nicamente la rehabilitacin del barrio de Al-Hamidiya, de mayora cristiana, mientras que haba dejado fuera al resto de barrios. En 2015, el rgimen anunci a travs de sus medios oficiales que la reconstruccin de las zonas ilegales en Homs se realizara segn lo estipulado en El sueo de Homs, y de conformidad con el decreto 66 (que es problemtico en s mismo, como veremos ms adelante), que ofrece el marco legal a dicha operacin de construccin, reforzando la hiptesis sectaria, regional y de clase en la reconstruccin de Homs y su sueo.

  El asesinato de las casas: destruccin sistemtica

Entre los aos 2012 y 2013, el Ejrcito rabe Sirio irrumpi con sus buldcer y explosivos en los barrios residenciales que haban presenciado movilizaciones revolucionarias en Hama y Damasco, antes de tomar el control de los mismos y anunciar el fin del enfrentamiento. Siete barrios al completo, con una extensin de unos 200 campos de ftbol, haban quedado reducidos a escombros, y sus vecinos haban sido expulsados sin ningn tipo de aviso previo ni compensacin. Los responsables del rgimen declararon que dichos esfuerzos se enmarcaban en el contexto de los proyectos de desarrollo urbanstico para acabar con las viviendas ilegales en la zona, segn un informe de Human Rights Watch [9], que haba realizado una investigacin sobre las operaciones de demolicin sistemtica. No obstante, una gran parte de los vecinos de dichas zonas posean los documentos acreditativos de propiedad de sus inmuebles, lo que implica que solo haba una razn detrs de dichas demoliciones, confirmada por el gobernador de Damasco, Husein Makhluf, que dijo en una entrevista en octubre de 2012 que dichas operaciones eran necesarias para expulsar a los combatientes de la oposicin.

El barrio damasceno de Al-Qabun fue uno de esos barrios, 18 hectreas del cual fueron destruidas en dos momentos diferentes: la primera en 2012, con el trasfondo de los violentos enfrentamientos entre el rgimen y los combatientes de la oposicin, y el atroz ataque que lanzaron las fuerzas del rgimen contra el barrio, tras el cual logr recuperar el control del mismo. La primera operacin de demolicin dur 50 das, durante los cuales se destruyeron 1.250 locales comerciales y 650 viviendas en cada una de las cuales residan al menos dos familias. La segunda demolicin se produjo en 2013 sin que se hayan podido certificar los detalles.

La organizacin Human Rights Watch concluy que era imposible considerar estas operaciones como objetivos legtimos, incluso en un contexto de guerra. Las casas derribadas no eran objetivos militares, no se haban utilizado como refugios para los combatientes ni para planificar ni lanzar ataques, ni para almacenar municin o armas. Estas operaciones de demolicin no pueden justificarse ms que por razones preventivas o punitivas contra una parte de la poblacin que el rgimen consideraba un elemento amenazador, ajeno al tejido ms amplio, que deba ser erradicado para imponer la homogeneidad. En resumidas cuentas, el asesinato aqu era el asesinato de los hogares. Hicieron la guerra contra las personas en sus casas y los erradicaron.

Del mismo modo que sucedi en Homs, la hiptesis del urbicidio fue corroborada por el hecho de que el consejo de ministros y las autoridades locales haban identificado partes concretas de Al-Qabun para reconstruirlas en abril de 2018. Esas partes no solo incluan las zonas destruidas de forma arbitraria entre 2012 y 2013, sino que incluan tambin otras zonas que el rgimen haba atacado en una nueva serie de operaciones de derribo: cerca de 35 hectreas a lo largo de la autopista internacional entre 2017 y 2018; es decir, tras el ltimo acuerdo de expulsin de Al-Qabun de mayo de 2017, cuando el barrio haba quedado convertido en una ciudad fantasma. Esto constata que estas operaciones de demolicin no eran nicamente un instrumento de castigo en la guerra por la imposicin de la homogeneidad poltica, sino tambin parte de un plan ms amplio destinado a preparar el terreno de cara a proyectos de reconstruccin que excluyeran a los propietarios de la tierra.

El rgimen haba cerrado el barrio por completo tras vaciarlo de su gente. En algunas zonas, todo movimiento qued prohibido, mientras que se permita a los habitantes entrar en otras zonas a condicin de que entregaran sus carns de identidad en los puestos de control, de que pagaran la tasa de entrada y de que salieran el mismo da en que haban entrado. Parece que el cdigo que clasifica a los barrios entre prohibido y condicionado es variable: las clasificaciones de los barrios van cambiando segn ciertas circunstancias que solo conocen los responsables del rgimen, los nicos que pueden trabajar en la zona.

Una mujer que fue expulsada a Idleb de acuerdo con el pacto de Al-Qabun contaba que uno de sus familiares logr entrar en la zona (pagando un soborno) para poder conocer en qu estado estaba su casa -que haba dejado en perfectas condiciones y en pie cuando fue expulsada- tras varios meses, y que la casa estaba igual. Al ao siguiente, su familiar volvi a entrar por el mismo motivo y, esta vez, se encontr su casa reducida a escombros. La propietaria no haba recibido ninguna notificacin de derribo ni compensacin, a pesar de que su casa no se encontraba entre las viviendas irregulares. En cualquier caso, los responsables del rgimen no se escudaron en los proyectos de desarrollo urbanstico para eliminar las viviendas irregulares como haban hecho antes, sino que justificaron las nuevas operaciones de derribo con la necesidad de dinamitar los tneles que los terroristas haban dejado en la zona.

En cualquier caso, la cuestin de las viviendas irregulares es en s misma problemtica en la guerra siria [10], pues se ha militarizado y utilizado de forma autoritaria. Las polticas del rgimen de cara a estas zonas a comienzos del presente milenio oscilaban entre la legalizacin y mejora de las viviendas y su desarrollo; es decir, su derribo y reconstruccin. Sin embargo, segn parece, la guerra inclin la balanza hacia la segunda opcin. Nada de legalizaciones en las viviendas irregulares o, ms concretamente, en las viviendas irregulares de mayora sun, que acogieron a la revolucin en una de sus etapas y, por tanto, acogieron la mayor parte de la destruccin y las demoliciones.

  El asesinato de las infraestructuras: la privacin de la ciudad

La guerra por la homogeneidad no es exclusivamente una guerra de destruccin y demolicin, sino que tambin es una guerra de manipulacin y reconfiguracin de las condiciones de vida. La guerra del pan, el agua, la electricidad y las medicinas, la guerra de las calles, los puntos de control, el asedio y la imposicin de formas de movimiento, por medio de las cuales se han modificado las redes de las infraestructuras, las instalaciones y los servicios en las guerras de guerrillas lanzadas por el rgimen y a las cuales accedieron las facciones armadas.

Como ejemplo, despus de que el rgimen tomara el control en 2016, Alepo, la ciudad que se encontraba dividida por las lneas de combate desde 2012, qued vaciada de dos tercios de sus habitantes, que ascendan a cerca de tres millones antes de la guerra. Durante ese perodo, se destruyeron cerca de la mitad de sus viviendas y un 80% de sus comercios, segn los clculos de la ONU en 2017. La mayor parte de esta destruccin afect a lo que pas a conocerse como Alepo oriental, la seccin de la ciudad cuyo control haba perdido el rgimen, y que en su mayora estaba compuesta por barrios marginales que haban construido los emigrantes de las zonas rurales, que buscaban en la ciudad mejorar su situacin econmica. A esos barrios se dirigieron posteriormente los activistas desde las zonas de control del rgimen en dicha ciudad.

El vaciado de Alepo de sus habitantes no fue un asunto arbitrario. En primer lugar, se centr en la parte de la ciudad que inclua los sectores econmicos y polticos no deseados; y en segundo lugar, fue el resultado de una accin sistemtica que no se limit a la destruccin arbitraria de los edificios de las zonas rebeldes, sino que el objetivo fueron las instalaciones, los servicios y las infraestructuras.

Las zonas que controlaba el rgimen (llamadas Alepo occidental) no superaban el 35% de los barrios de la ciudad a comienzos de 2014. Sin embargo, la ciudad contena ms de 1.450 puestos de control[11], 1.050 de los cuales aproximadamente pertenecan al rgimen, y que estaban distribuidos a lo largo de las lneas de combate y en el corazn de las zonas bajo su control en los barrios residenciales. Controles fijos y controles mviles que no se utilizaban simplemente como forma de imposicin de las fronteras del rgimen militarmente, sino que se usaban principalmente para filtrar el movimiento en las zonas bajo su control en busca de identidades con adscripciones amenazadoras o no homogneas, y as erradicarlas. En el otro lado, los 400 puestos de control de las facciones opositoras se centraban fundamentalmente en las lneas de los frentes y las lneas de suministro principales, y no en los barrios residenciales.

Las facciones opositoras adaptaron las calles de Alepo como arma en su guerra contra el rgimen tambin. El ejemplo ms claro tal vez sea el corte de la lnea principal de suministro de los barrios de Alepo occidental despus de que las facciones lograran tomar el control de Khanaser entre agosto y octubre de 2013. El precio de una bolsa de pan en Alepo occidental lleg a ser de 150 libras en aquel momento, aunque despus volvi a estabilizarse en 15, tras una campaa militar del rgimen en octubre cuyo objetivo era romper lo que llam el asedio. En ese momento, la bolsa de pan en Alepo oriental costaba cinco veces ms.

En contrapartida, la mitad de las panaderas de Alepo oriental quedaron paralizadas a comienzos de 2014. La mayora haba sido destruida sistemticamente por los bombardeos del rgimen. Mientras, en Alepo occidental, ninguna panadera dej de funcionar debido a la guerra. Alepo oriental presenci las matanzas de las colas del pan que certific Human Rights Watch [12]. Uno de los trabajadores de un obrador en Bab al-Hadid narr en el informe de la organizacin que el 21 de agosto de 2012 uno de los helicpteros del rgimen estuvo durante horas sobrevolando la zona hacia la hora de apertura de tarde de la panadera. Haba ms de 200 personas haciendo fila cuando el helicptero lanz su proyectil cerca del horno, dejando decenas de cadveres cubiertos de harina y polvo.

Alepo oriental, en aquel entonces, no sumaba ms que unas 6 horas diarias de electricidad, tanto en los barrios cuyas redes de suministro elctrico haban sido daadas, como en los que permanecan en buenas condiciones. Tambin se atacaron de forma sistemtica y recurrente los puntos mdicos de Alepo oriental [13], hasta que no quedaron ms que 24 hospitales o centros, segn las cifras de la ONU en agosto de 2016, de los cuales diez estaban cerrados, sin ningn mdico trabajando en ellos. A finales de 2016, Alepo oriental fue vaciada de su poblacin, que haba sido privada de los medios de vida hasta que no quedaron ms que 325.000 personas. Esos fueron los que presenciaron el asfixiante asedio y se enfrentaron a la ms virulenta campaa militar, antes de que el rgimen se reconciliara con ellos y los expulsara obligatoriamente en largas filas de autobuses verdes que observamos durante das, quedando Alepo como monopolio de aquellos que el rgimen consideraba parte de la Siria homognea.

Las operaciones de rehabilitacin comenzaron en Alepo. La ONU hizo una lista de las zonas que se consideraban prioritarias para iniciar los trabajos, a fin de asegurar el retorno de los desplazados; sin embargo, el rgimen la boicote con sus propias listas de lo que l consideraba zonas prioritarias. Se delimitaron finalmente 8 zonas, en 3 de las cuales la ONU comenz a trabajar en un proyecto piloto. Las declaraciones de la ONU sobre el progreso de los trabajos durante 2017 constatan que todos los trabajos de mantenimiento de las escuelas, centros mdicos y centros de servicios se centraban en barrios ubicados exclusivamente en Alepo occidental [14].

  El asesinato de la tierra y la ley: la guerra de la reconstruccin

Las declaraciones de la UE y EEUU [15] fueron claras en lo que respecta a que no se financiara la reconstruccin de Siria hasta que se produjera una verdadera transicin poltica bajo el auspicio de la ONU. Sin embargo, parece que al rgimen, al menos en la actualidad, le son indiferentes estas declaraciones, pues ha comenzado con la reconstruccin.

El rgimen se puso un objetivo sencillo al principio: los barrios marginales y las viviendas irregulares, donde no serviran las alegaciones sobre derechos de propiedad en el contexto de la reconstruccin. Proyectos que se formulan bajo lemas de desarrollo urbanstico, y se venden como una reconstruccin del pas con una fachada modernizadora internacional, con mltiples torres, zonas verdes, masas de agua e imgenes de nios sonrientes sobre los hombros de sus familiares, que tambin sonren y se muestran tranquilos. Son rostros que no se asemejan necesariamente a los rostros agotados, desconcertados o cubiertos de polvo que han visto los asesinatos. Son los rostros de las personas que vivirn, finalmente, en guetos urbanos, verdes, resplandecientes, que no se parecen a lo que hay al otro lado de sus muros: calles abarrotadas y ridas, llenas de edificios ruinosos, grises y feos.

Marota City [16], o la ciudad de la soberana en siriaco, es una denominacin inteligente elegida por el rgimen protector de las minoras para su primer proyecto de reconstruccin por medio del cual volver a implantar su soberana sobre las zonas de disturbios. El propio Bashar al-Asad puso la primera piedra, poniendo as la piedra fundacional de la cara urbanstica de su Siria homognea.

Marota City es un proyecto que se est desarrollando en el centro de Damasco, sobre los jardines Al-Razi, la zona de viviendas irregulares que un da se levant en revolucin contra el rgimen, aunque nunca sali del todo de su control. La zona est junto a las embajadas sitas en Damasco, los ministerios, la universidad y los barrios residenciales y comerciales de lujo. Los jardines Al-Razi eran una de las dos zonas que sealaba el decreto de 2012, que sent las bases y las normas jurdicas y financieras para expropiar las viviendas irregulares con el fin de desarrollarlas por medio de inversiones inmobiliarias privadas. Las viviendas fueron evacuadas de forma obligatoria y despus derruidas, mientras que su gente solo recibi promesas de alojamientos temporales y frugales compensaciones que apenas cubran los gastos de alquiler durante unos meses en el mercado inmobiliario de Damasco en constante inflacin. Adems, las complejas y estrictas condiciones de alquiler hacan de la vuelta a su tierra (que se convertira en Marota City) algo prcticamente imposible, ya que los gastos de dicho retorno a las torres all edificadas no podran sufragarlos ms que la lite econmica del pas y los dueos de grandes capitales.

El decreto 66 que comenzaba con dos zonas y despus pas a incluir todas las provincias sirias, converta a los propietarios de los inmuebles en propietarios de acciones de copropiedad de las fincas asignadas segn los nuevos proyectos urbansticos.

Los bienes inmuebles se valoran segn su estado actual en forma de acciones, sin que la valoracin tenga en cuenta el aumento del valor de los inmuebles debido a la especulacin resultante de los proyectos de desarrollo urbanstico. Despus se valoran las fincas asignadas segn los nuevos proyectos y se distribuyen por cupos de acciones de copropiedad entre los derechohabientes en la zona concreta. El decreto permite a los propietarios de las acciones realizar acciones de compraventa entre ellos o con terceros, en su totalidad o en parte, segn tres opciones: que se les adjudiquen las parcelas, que participen en la fundacin de una sociedad annima de conformidad con la ley de sociedades en vigor o la ley de desarrollo e inversin inmobiliaria para la construccin, venta e inversin en las parcelas, o que vendan sus acciones en una subasta pblica. La tercera opcin es a la que se someten quienes no han logrado que se les autorice a escoger las opciones uno y dos, segn decisiones firmes que adoptan las autoridades competentes para garantizar los intereses de los accionistas.

Debido a que el valor de las nuevas parcelas del gran proyecto Marota ser varias veces superior al valor de los inmuebles de las actuales viviendas que se encuentran en un estado deplorable en los jardines Al-Razi, las cuotas que correspondan a los derechohabientes en este proyecto no sern suficientes para regresar a una vivienda digna all. No volver a las viviendas de la tierra de la soberana ms que quien pueda pagar el precio de dicho retorno y se mimetice con su identidad neoliberal modernizadora por la que se caracterizar la Siria homognea.

El rgimen, por tanto, ha comenzado la reconstruccin segn lo dispuesto en el decreto 66 para abordar la cuestin de las zonas de viviendas irregulares, mientras que se formulan leyes que darn el marco normativo a las operaciones de continuacin de las demoliciones de las zonas que no son irregulares, y su reconstruccin sin que los derechos de sus propietarios tengan valor alguno. Es cierto que la ley no dispone de instituciones que la protejan en Siria, pero el rgimen ha sido meridianamente claro en su batalla por su reinvencin local e internacional: reconstruir la Siria homognea segn la ley. Una ley arbitraria, injusta, politizada, al servicio de su inters y el de sus secuaces. No importa, siempre que sea una ley!

Y as, desde 2012, cuando seguamos en gran medida sumidos en la estupefaccin que nos generaron las matanzas que se cometan contra nosotros con cuchillos, machetes, artillera, barriles, buldcer y dinamita, se nos pas fijarnos en las matanzas que se cometeran contra nosotros por medio de leyes que se promulgaran una tras otra en silencio. Leyes que garantizaran que no habra lugar alguno para nosotros -nosotros los iracundos que nos rebelamos contra el sistema poltico y militar del rgimen, o los que no tenemos rostros sonrientes y tranquilos que puedan aparecer en la propaganda de los guetos civilizatorios modernos, ni las cuentas bancarias o las inversiones que pudieran pagar el precio de vivir en dichos guetos-, no hay ningn lugar para nosotros en Siria que se est creando para ser una Siria homognea. Se nos ha pasado el urbicidio al que estamos siendo sometidos.

Antes del decreto 66, se haba promulgado la ley 63 / 2012 para expropiar las propiedades de los terroristas. Esta ley adopta el concepto de terrorismo segn la interpretacin del rgimen, y criminaliza por tanto a un amplio sector de su oposicin poltica, sus allegados y sus conocidos y permite arrebatarles sus propiedades inmobiliarias.

Despus, lleg el decreto legislativo 19 / 2015, que permite a los consejos de administracin local la creacin de holdings de sociedades annimas privadas, que gestionan las propiedades de los consejos inmobiliarios sin impuestos. De conformidad con esta ley, se fund en 2016 la sociedad annima Dimashq al-Sham, con un valor de 60 mil millones de libras sirias y bajo la direccin del gobernador de Damasco, Adil al-Olabi. Dimashq al-Sham S.A. dirige hoy el proyecto Marota City por medio de varias empresas que han sido concertadas con otras, propiedad de los ms famosos capitalistas de Siria, como Rami Makhluf, Samer Foz y Mazen Terzi, con un capital total de 380 mil millones de libras sirias.

Seguidamente, lleg el decreto legislativo 11 / 2016, que paraliz la actividad en los registros de la propiedad cerrados por la guerra, incluidos aquellos situados en las zonas fuera del control del rgimen, convirtiendo toda transaccin inmobiliaria en dichas zonas durante todos estos aos en proyectos irregulares. Posteriormente, lleg el decreto legislativo 12 / 2016, que ordenaba la digitalizacin de los registros de la propiedad segn unos requisitos procesales muy rgidos para certificar los derechos de propiedad que seran digitalizados. Ello privaba a quienes haban perdido sus escrituras bajo los escombros de sus casas o durante sus repetidos desplazamientos de su derecho a acreditar que eran propietarios. Por otra parte, dificultaba a otro gran sector de la poblacin que no poda llegar a las instituciones del rgimen el registro de sus propiedades, aunque no hubieran perdido la documentacin acreditativa.

En 2018, lleg el decreto 3 / 2018, que obligaba a retirar los escombros de las viviendas destruidas, o las que era necesario derribar segn las clasificaciones del rgimen, incluidos todos sus enseres, muebles, recuerdos, restos humanos y cadveres, tambin segn unos trmites rgidos que dificultaban que la gente pudiera acreditar sus propiedades y protestar, o reunir sus pertenencias que yacan bajo los escombros.

El ltimo y ms complejo y problemtico de todas estas leyes es la ley 10/2018, que fue modificada posteriormente por la ley 42/2018, mediante la cual, comenzaron a declararse una zona tras otra como zonas de reconstruccin a las que se sumaran todos los decretos y leyes anteriores para iniciar nuevos proyectos del estilo de Marota. La ley nmero 10 se considera una aplicacin sistemtica del decreto 66 fuera de las zonas de viviendas irregulares, dado que permite a las unidades de administracin local escoger las zonas que considere oportunas para iniciar proyectos de reconstruccin segn condiciones firmes de tramitacin, que exigen a los propietarios de estas zonas y quienes se encuentran en rgimen de alquiler acreditar sus derechos inmobiliarios. En caso de no hacerlo, dichas propiedades pasarn a ser propiedad de las unidades administrativas, que podrn disponer de ellas sin necesidad de compensacin.

A simple vista, puede parecer que todas estas leyes y legislaciones no merecen todo el ruido que estamos intentando hacer en relacin con ellas, pues no difieren demasiado de muchas otras legislaciones que se formulan en la mayor parte de los pases, tanto en vas de desarrollo, como desarrollados, para ejecutar los proyectos de lo que se conoce como gentrificacin. Dicho proceso consiste en sustituir una clase por otra ms alta por medio de proyectos de desarrollo urbanstico neoliberal que exigen cambiar la identidad urbanstica y cultural de la zona.

Sin embargo, con la situacin poltica, social, econmica y territorial en Siria, estas leyes van ms all de ser una mera estructura de trabajo para los proyectos de desarrollo urbanstico neoliberal que llevan a la gentrificacin.

La estructura legislativa diseada para organizar los proyectos de reconstruccin en Siria exigen medidas ejecutivas complejas, que requieren, en el mejor de los casos, que los concernidos se presenten personalmente ante las instituciones del rgimen, o lo hagan a travs de uno de sus parientes o un apoderado, para acreditar sus propiedades amenazadas, segn lo estipulado en estas leyes, por medio de documentos acreditativos legales reconocidos. Todo ello en perodos de tiempo muy limitados. Esto plantea dos problemticas principales.

La primera es que 11 millones de sirios son hoy refugiados o desplazados internos que no pueden presentarse para acreditar sus propiedades segn las condiciones impuestas por razones puramente logsticas: solo el 9% de ellos tienen la documentacin acreditativa oficial [17] que les faculta para personarse y acreditar sus propiedades. Adems, la mayora de los exiliados desde las zonas que salieron de control del rgimen (que son las que ms han sufrido la destruccin y las que estarn incluidas en mayor medida en los proyectos de reconstruccin) no podrn conseguir, casi con total seguridad, los permisos de seguridad para completar la acreditacin de sus propiedades. Adanse cientos de miles de detenidos, secuestrados y desaparecidos forzosos en las crceles, que no podrn presentarse, ni personalmente, ni por medio de familiares o apoderados. Por tanto, la situacin poltica y de seguridad en el pas hace de todas estas leyes un medio claro para despojar a cerca de la mitad de la poblacin de Siria de sus propiedades de forma legal, por puras razones logsticas.

La segunda problemtica que se plantea es que todas estas leyes abordan el tema de los derechos en los proyectos de reconstruccin segn el binomio irregular/regular; es decir, que parten principalmente de un concepto tradicional que no da importancia alguna a los sistemas de propiedad consuetudinarios locales al tratar el tema de los derechos de propiedad. Tan solo cerca de la mitad de las tierras sirias estaba registrada antes de la guerra, y ello sin tener en cuenta que la paralizacin de la actividad en una parte importante de los registros de la propiedad solo ha empeorado las cosas.

Adems de todo ello, el concepto de las viviendas irregulares es espinoso en el contexto sirio, que suele evaluarse segn las normas de construccin y las bases de planificacin que imponen los sistemas de planificacin oficiales, adems del tema de los documentos de propiedad. Es decir, que una gran parte de quienes son considerados habitantes de zonas irregulares tienen en realidad documentos acreditativos de la propiedad de sus tierras, pero no necesariamente de sus viviendas, que se construyeron sin licencia o en contra de las normas de construccin y los usos de las tierras.

Desde esta perspectiva, no se puede abordar el fenmeno de las zonas irregulares y las construcciones ilegales segn las polticas urbansticas tradicionales de las instituciones oficiales de planificacin en Siria, que en s mismas, suponan un estmulo para el desarrollo de este fenmeno al ser polticas rgidas, segn normas y bases que no podan amoldarse a las necesidades urbansticas de la gente ni incluir los cambios en la situacin, como el aumento de la presin demogrfica y las operaciones aceleradas de urbanizacin. Por tanto, abordar al tema de los derechos en las operaciones de reconstruccin desde la perspectiva obtusa del concepto de viviendas irregulares privar a un amplio sector de la poblacin de sus derechos sobre sus tierras y viviendas.

A tenor de lo comentado anteriormente, puede decirse que la estructura legislativa que el rgimen ha promulgado para regular las operaciones de reconstruccin es una estructura excluyente, discriminatoria e injusta, que pretende legitimar las violaciones y prcticas urbansticas injustas que el rgimen ha realizado en mltiples matanzas urbansticas. Y adems constituye el paso ms preciso en su estrategia sistemtica de disear una Siria homognea, basada en sus intereses polticos y econmicos. La Siria en la que ganan los hombres de negocios de su red, que estrechan sus manos ante la planificacin de proyectos, mientras se borra a miles de personas de los mapas y se reciclan los escombros de sus casas en acuerdos inmobiliarios que fundan una nueva geografa.


Notas

[1] La noticia est disponible en ingls aqu.

[2] Para ms informacin, puede consultarse este enlace, en ingls.

[3] Artculo disponible aqu, en ingls.

[4] Ms sobre l aqu.

[5] Aqu puede leerse el artculo completo, en ingls.

[6] Aqu puede leerse un artculo sobre dicho proyecto, en ingls.

[7] Vase este enlace para ms informacin, en ingls.

[8] Vase este enlace para ms informacin, en ingls.

[9] Disponible aqu, en ingls.

[10] Sobre este tema puede consultarseeste artculo, en ingls.

[11] Aqu puede leerse toda la informacin, en ingls.

[12] Este vdeol o explica, en ingls.

[13] Aqu puede leerse ms sobre el asunto, en ingls.

[14] Puede leerse esta noticia en ingls para ampliar la informacin.

[15] Disponibles aqu.

[16] En su pgina oficial en rabe pueden verse algunas de las imgenes del proyecto.

[17] Como se puede leer aqu, en ingls.

Fuente original: https://traduccionsiria.blogspot.com/2019/04/como-bashar-al-asad-nos-ha-arrebatado.html?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+TraduccionesDeLaRevolucinSiria+%28Traducciones+de+la+revolucin+siria%29


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