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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2019

Elecciones & Feminismo
Campaa electoral: dnde est el feminismo?

Lidia Falcn
www.publico.es

Sobre el contenido feminista en las agendas electorales de los partidos en Espaa


Cuando la campaa electoral ha llegado a su ecuador podemos comprobar que las reivindicaciones ms emblemticas del feminismo no aparecen ni en los programas ni en los mtines ni en las entrevistas ni en las declaraciones de los candidatos.Todos hombres en la cabeza de las listas. Pero tampoco de las mujeres que en papeles secundarios protagonizan algunos debates. Dejando aparte a las del PP, de cuyo nombre no quiero acordarme, que espero que no reciban ni el aplauso ni el voto de las mujeres, tampoco ninguna de las otras formaciones se merece el aprobado en el examen de feminismo.

Si alguna lnea roja no puede franquearse por la izquierda, ni en su anlisis terico ni en su aplicacin prctica, es la permisividad ni la legalidad de la prostitucin. No solamente porque representa la explotacin y la mxima humillacin para una persona -la inmensa mayora de las que estn sometidas a semejante esclavitud son mujeres- sino porque degrada a toda la clase femenina, pervierte a los hombres que la demandan y envilece a la sociedad. Una sociedad que considera que el hecho de ser mujer la convierte en un ser destinado a complacer las pulsiones sexuales de los hombres, sean cuales sean estos y cmo las demanden, es una sociedad degenerada. Aceptando la prostitucin como actividad profesional normal aceptamos que todas nosotras podemos ejercerla. Y los hombres asumen que pueden prostituirnos a todas.

No es ninguna novedad. Aquellas que claman por legalizar la prostitucin, como si de un gran avance moderno se tratara, estn reproduciendo las normas y la defensa de esa explotacin que teorizaba Santo Toms de Aquino en el siglo XIII. Pero ocho siglos ms tarde nuestra declaracin de Derechos Humanos de 1948, alcanzada despus de terribles experiencias de torturas, guerras y expolios, consagra la prohibicin de someter a ninguna persona a tortura o trato degradante o humillante. Que es exactamente lo que sufre la mujer que tiene que someterse a los caprichos sexuales del prostituidor, por una miserable paga.

En el siglo XX, nuestra II Repblica aprob la abolicin de la prostitucin. En el siglo XXI, la prostitucin en Espaa es una de las mayores lacras. Con unos partidos polticos que estn contemplando legalizarla. Medio milln de mujeres son traficadas en nuestro territorio por las mafias de la prostitucin, que incluso se han organizado en asociaciones legales, ante la pasividad o la complacencia de los gobiernos que se han sucedido y de polticos que se compenetran con los prostituidores y que llevan en su programa electoral la legalizacin; y lo que es ms penoso, de asociaciones de mujeres que fingen ser feministas y que estn al servicio de los proxenetas.

En Barcelona, paraso de puteros de toda laya, se ha llegado a la infamia de permitir y financiar la que llaman Escuela de Prostitucin, que da cursos para iniciar en tal actividad a las novatas que en busca de algn trabajo remunerado escojan esta profesin como aceptable alternativa a la de ser peluquera o modista.

Y en la hspida campaa electoral que estamos observando este tema no ocupa ni un minuto de los debates televisados ni de los discursos, entrevistas y propaganda. Considerando que no tiene importancia para una sociedad embrutecida que acepta indiferente o complaciente que su pas sea el de Europa que ms demanda prostitucin, con tres millones de hombres que consumen ese comercio venal diariamente, ni siquiera los partidos polticos de izquierda, ni sus representantes femeninas estn haciendo bandera de la abolicin. Segn sus clculos, como las mujeres prostituidas no suelen votar y las feministas no debemos contar suficientemente para ellos, mientras los puteros pueden ser buenos apoyos, los candidatos ni mencionan el tema.

Por supuesto, ninguno de nuestros futuros gobernantes tiene en cuenta la necesidad de prohibir la pornografa, que hoy no est recluida en aquellos destartalados cines X de la Transicin para satisfaccin de unos cuantos masturbadores tarados, sino que a travs de Internet se ha convertido en la escuela de sexualidad de los adolescentes de toda clase y condicin, a los que se ensea a maltratar y violar mujeres como manera de satisfacer su lbido.

A la milenaria explotacin de la prostitucin se une la moderna de los vientres de alquiler. Ya sabemos que producir nios en el tero de mujeres para arrebatrselos despus es prctica antigua del Patriarcado. Desde Abraham y Sara los hombres han violado, raptado, comprado y casado con mujeres para fabricarse descendientes.Conducta que ha relatado con mucho ingenio Margaret Atwood, escritora canadiense, en la distopaEl Cuento de la Criada, puesta de moda nuevamente en la serie televisiva. Pero los descubrimientos y avances cientficos modernos permiten que semejante prctica convierta hoy en gran negocio, a escala internacional, la inseminacin de mujeres, naturalmente pobres, para obtener nios a la carta que compran hombres ricos.

Este infame comercio, que se ha extendido a diversos pases, est intentando instalarse legalmente en Espaa, que todava tiene algunos remilgos en aceptarlo. Aprobar una modificacin del Cdigo Penal que convierta en delito semejante actuacin y en delincuentes a todos los que estn involucrados en ella, es una necesidad imperiosa antes de que se extienda esta prctica y adems nos veamos obligados a admitir a los desgraciados bebs venidos al mundo en semejantes condiciones. Y tampoco oigo los planes de los candidatos de izquierda para imponer con contundencia las medidas legales precisas que lo penalicen e inmediatamente prohban celebrar esas infames ferias anuales en la que se permite que perversos clientes alquilen desgraciadas muchachas, en cualquier parte del mundo. Por el contrario, los planes de la derecha estn clarsimos, si gobiernan instalarn rpidamente ese comercio en nuestro pas.

Pero no slo el decisivo tema de la prostitucin no tiene espacio en los planes de los prximos gobernantes, ni siquiera la violencia contra la mujer que suma ms de cien vctimas de feminicidos cada ao en nuestro pas, donde se presentan ciento cincuenta mil denuncias por maltrato cada ao, donde se contabiliza una denuncia por violacin cada 8 horas y son innumerables las vctimas que sufren acoso sexual en el trabajo, en la calle, en la casa, ha tenido protagonismo en la propaganda electoral. Ni se plantea la modificacin imprescindible de la obsoleta Ley de Violencia de Gnero que nos rige, mientras los asesinatos de mujeres se suceden da tras da y no concitan en nuestros futuros gobernantes, ni hombres ni mujeres, la suficiente compasin para que acudan a sus entierros.Algunas prometen aplicar el Pacto de Estado que propona destinar unos millones a pagar indemnizaciones y subvenciones a las vctimas. Lo que no se propone nadie es que no haya vctimas.

En el captulo de las diferencias salariales y de las explotaciones laborales que padecen las trabajadoras con total impunidad de las empresas, nadie dice que es imposible atajar semejante situacin propia del siglo XIX cuando solo disponemos de 1.000 inspectores y 2.000 subinspectores de trabajo en toda Espaa. Los ahorros que se han llevado a cabo en el funcionariado pblico ha convertido nuestro Estado en cuasi medieval. Ni proteccin para las vctimas de violencia machista porque no hay suficientes policas ni juzgados ni forenses ni trabajadoras sociales. Ni vigilancia de los desmanes de la patronal porque no hay bastantes inspectores. Ni formacin en feminismo de todos los cuerpos policiales, judiciales y sanitarios porque no existen las escuelas y los profesionales que deberan impartirla. Ni entra en los planes educativos la asignatura de Ciudadana, que debera ser feminista, no solo por la oposicin tirnica de la derecha sino porque tampoco la izquierda que nos ha gobernado hasta ahora lo ha impuesto con la contundencia que merece.

Dnde est entonces el programa feminista?


Fuente: https://blogs.publico.es/lidia-falcon/2019/04/19/campana-electoral-donde-esta-el-feminismo/



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