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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 24-04-2019

Entrevista a Anselm Jappe, pensador alemn
Ningn problema actual requiere una solucin tcnica, se trata siempre de problemas sociales

Bernardo lvarez-Villar
El Salto


Anselm Jappe (Bonn, Alemania, 1962) es un pensador inclemente y vigoroso, alrgico a los argumentos consoladores y a los subterfugios intelectuales. Junto a otros desviados de la ortodoxia marxista (Robert Kurz en Alemania, Moishe Postone en Estados Unidos, Luis Andrs Bredlow en Espaa) lleva aos cuestionando los axiomas de una izquierda que, piensa Jappe, ha sido incapaz de comprender las transformaciones del capitalismo en las ltimas dcadas. Para Jappe y los suyos el hilo de Ariadna del que habra que tirar para desentraar el espritu de la poca es la llamada crtica del valor: Mientras que el marxismo tradicional se ha limitado siempre a demandar otra distribucin de los frutos de este modo de produccin, la crtica del valor ha comenzado a cuestionar el propio modo de produccin.

A Espaa empez a llegar su pensamiento en 1998, cuando Anagrama public Guy Debord, un ensayo sobre el filsofo situacionista y la banalizacin de su pensamiento en esa sociedad del espectculo que tanto haba repudiado. Desde entonces ha sido la editorial Pepitas de Calabaza la que ha difundido su obra en nuestro pas: Crdito a muerte. La descomposicin del capitalismo y sus crticos (2011); El absurdo mercado de los hombres sin cualidades. Ensayos sobre el fetichismo de la mercanca (2009) y Las aventuras de la mercanca (2016).

Su ltimo libro es La sociedad autfaga. Capitalismo, desmesura y autodestruccin, un exhaustivo estudio del mecanismo enloquecido en el que se ha convertido el sistema econmico y cmo su funcionamiento nos aboca a terminar como el rey Erisictin, rey griego que acab devorndose a s mismo cuando ya nada saciaba su apetito, que funciona como alegora de una civilizacin, la nuestra, que se autodestruye cegada por la desmesura. Anselm Jappe atendi a las preguntas de El Salto por correo electrnico.

Parte de la idea de que la crtica del valor permite darle sentido a fenmenos sociales, culturales y polticos diversos que, a priori, parecen no tener ninguna relacin entre s. Podra explicar qu es la crtica del valor y por qu cree que es la herramienta ms certera para entender la sociedad capitalista?

La crtica del valor es una corriente internacional, nacida en Alemania a finales de los aos ochenta en torno a la revista Krisis y a Robert Kurz, que propone una crtica radical de la sociedad capitalista basada en las teoras de Marx, pero que se distancia del marxismo tradicional. La crtica del valor sita en el centro las categoras de mercanca, valor, dinero y, sobre todo, de trabajo abstracto, es decir, el trabajo considerado solo por la cantidad de tiempo gastado, sin tener en cuenta su contenido. Para la crtica del valor, la explotacin y la lucha de clases son solo una parte del problema: el capitalismo es tambin una subordinacin de lo concreto a lo abstracto, lo que lo convierte en una sociedad incapaz de autorregularse, y esto se ve en la crisis ecolgica. La crtica del valor se opone a la fragmentacin posmoderna del pensamiento: la lgica de la mercanca y del trabajo abstracto crea una teora capaz de pensar la totalidad.

En el libro, adems de la crtica del valor, recurre constantemente al psicoanlisis: Qu puede decirnos hoy el psicoanlisis?, cmo complementa a la crtica del valor?

El fetichismo de la mercanca, una categora crtica esencial de Marx retomada por la crtica del valor, se refiere a un nivel profundo e inconsciente de la sociedad. Ms all de sus intenciones conscientes, los individuos ejecutan los imperativos de un sistema social annimo e impersonal. Marx llama al valor el sujeto automtico. El psicoanlisis, por su parte, es otro modo de comprender ese lado inconsciente de la vida social. Ambos enfoques son complementarios, pero deben ser integrados: por lo general, el psicoanlisis ha puesto unilateralmente el acento en el individuo, descuidando la dimensin social y su evolucin histrica, mientras que el marxismo ha descuidado la dimensin psicolgica en favor solo del nivel econmico y poltico. Bajo la superficie racional de la bsqueda de los propios intereses, el capitalismo es una sociedad extremadamente irracional y contraproducente que no puede explicarse solo mediante las motivaciones conscientes de los actores sociales.

Por qu dice que 1968 es el ao inaugural de un nuevo capitalismo, el narcisista, frente a su predecesor, el capitalismo edpico?

El carcter social basado en el trabajo duro, el ahorro, la represin de las pulsiones, la obediencia a las autoridades, etc., comenzaba ya a no resultar funcional despus de la Segunda Guerra Mundial. Los profundos cambios sociales producidos a partir de 1968 no condujeron en ningn lado a una superacin del capitalismo, sino a su modernizacin. Muchas exigencias de liberacin individual han encontrado su seudorrealizacin en la sociedad de consumo. La sumisin edpica a una autoridad personal por ejemplo, un maestro que predica patria, trabajo y familia ha sido sustituida por la adhesin a un sistema que aparentemente permite a los individuos realizar sus propias aspiraciones Pero a condicin, claro est, de que esto se produzca en trminos de mercado! Ahora, por ejemplo, los profesores son coachs que quieren ayudar a los jvenes a incorporarse al mercado de trabajo y a concretar sus proyectos de vida.

Escribe que las antiguas instancias de liberacin se han integrado en la ideologa del sistema Sigue la izquierda anclada en una visin del mundo que todava no ha asimilado esa ruptura que dice que se produjo en 1968?

Muy a menudo es as. Existe una tendencia muy difundida a identificar el capitalismo contemporneo con sus etapas pasadas y desentenderse de la evolucin que se ha producido. Por qu? Esencialmente, porque es mucho ms fcil concebir una visin dicotmica en la que nosotros el pueblo, el proletariado, los trabajadores, el 99% somos los buenos, frente a una pequea minora que nos oprime. Es mucho ms duro admitir hasta qu punto todos nosotros estamos implicados en el sistema y tener adems que revisar nuestra adhesin personal a muchos valores y estilos de vida dominantes.

Cmo enfrentarse entonces a un sistema que, como dice, es un mecanismo ciego y autnomo, del que nadie puede responsabilizarse y que no es posible controlar?

El hecho de que lo esencial no sean las responsabilidades personales que, no obstante, existen; basta pensar en Monsanto-Bayer y sus campaas de desinformacin sobre la peligrosidad de productos suyos como el Roundup desde luego no impide que podamos y debamos oponernos a cualquier deterioro de las condiciones de vida provocado por la lgica econmica desencadenada, ya se trate de una mina o de un aeropuerto, de un centro comercial o de los pesticidas, de una ola de despidos o del cierre de un hospital. Sin embargo, al mismo tiempo es necesario cambiar la propia vida y romper con los valores oficiales asimilados, como el de trabajar tanto para consumir tanto, y con los imperativos de la competencia, la performance, la eficiencia, la velocidad, sin preguntarse al servicio de qu hay que ser eficientes.

Alerta de los peligros que suponen la digitalizacin de la vida, la inteligencia artificial y la ingeniera gentica, a qu clase de mundo nos estn llevando estas tecnologas que abrazamos con entusiasmo como si fuesen a solucionar nuestros problemas?

La opinin pblica est perpleja y dividida ante estas tecnologas. Los peligros son conocidos. Pero muy a menudo se ponen de relieve tambin sus supuestas ventajas: las plantas genticamente modificadas aumentan los rendimientos agrcolas, la investigacin gentica combate las enfermedades raras, la inteligencia artificial gestiona ciudades enteras de manera ecolgica, el uso precoz del ordenador aumenta la inteligencia de los nios... Se supone que en cada ocasin hay que sopesar ventajas y desventajas. Pero la verdadera cuestin es otra: ningn problema actual requiere una solucin tcnica. Se trata siempre de problemas sociales.

Para qu aumentar los rendimientos agrcolas por medio de los transgnicos si buena parte de las cosechas acaban arrojadas al mar para mantener altos los precios? Para qu revolver los genes para combatir enfermedades raras si millones de personas mueren por enfermedades de lo ms vulgar, provocadas, por ejemplo, por el agua contaminada? Para qu gestionar la ciudad mediante algoritmos de Google, en lugar de renunciar al plstico, el petrleo, el coche, el cemento armado o el aire acondicionado, para tener un ambiente ms sostenible?

Dice que uno de los grandes problemas de nuestra sociedad es que nos condena a vivir en una infancia perpetua, por qu el capitalismo necesita que seamos como nios para poder funcionar?

Por una parte, todo poder separado requiere sbditos infantiles. Durante mucho tiempo, fue la religin la que cumpli esta funcin. En algunos aspectos, el siglo XIX supuso los inicios de una emancipacin mental a nivel masivo, respecto a la cual el siglo XX representa ms bien una regresin. Cuanto ms obedece el consumidor-ciudadano a sus impulsos inmediatos, ms se aprovechan de ello el mercado y el Estado. La tendencia a un narcisismo generalizado significa tambin una regresin a un estadio primitivo de la infancia, donde no hay una verdadera separacin entre el yo y el mundo. Como explico en mi libro, este narcisismo solipsista est ligado a la lgica del valor y del trabajo abstracto, que niega igualmente la autonoma del mundo y lo reduce a una emanacin del sujeto.

Dedica cincuenta pginas del libro a reflexionar sobre las nuevas formas de crimen y terrorismo: Cules son los rasgos de esa nueva violencia y de qu cree que son sntoma?

El crimen se ha vuelto tan irracional y autorreferencial como la lgica econmica la acumulacin tautolgica de trabajo, valor y dinero y la psique narcisista de los individuos. El amok, en sus varias formas, es el ejemplo supremo de un crimen que ya no obedece a la realizacin de un inters, aceptando los riesgos, sino que, en este caso, la destruccin y la autodestruccin se convierten en fines en s mismas. El odio del sujeto de la mercanca por el mundo y a s mismo, normalmente latente, se hace aqu manifiesto, y por eso golpea con tanta fuerza a la opinin pblica. Que despus se aada una seudorracionalizacin poltica o religiosa es a menudo algo secundario: en el crimen gratuito se hace evidente el vaco fundamental que habita el individuo contemporneo, en cuanto dominado por una economa que se ha vuelto loca.

Escribe que un retorno al estado social no es posible ni deseable: Por qu no es posible y por qu no es tampoco deseable?, en qu consisten entonces esos compromisos soportables de los que habla al final del libro?

El Estado social fue financiable durante la ltima gran poca de acumulacin econmica, el llamado milagro econmico de la posguerra. Hoy esta poca a menudo se recuerda con nostalgia, sobre todo en Francia, como una poca dorada. Una parte de la izquierda querra simplemente retornar a aquella situacin. Sin embargo, su fin no se debi solo a una contraofensiva del capital en la poca neoliberal, sino tambin a la disminucin objetiva de los beneficios, consecuencia de la sustitucin del trabajo vivo por las tecnologas, nica fuente del valor y, en consecuencia, de la plusvala y de la ganancia.

La revolucin microelectrnica de los aos setenta ha acelerado intensamente la desaparicin del trabajo vivo, y en consecuencia de los beneficios, y finalmente la posibilidad de financiar el Estado social. Tambin hay que decir, no obstante, que la sociedad de los aos sesenta era rgida y aburrida, con un futuro completamente trazado para los jvenes. Fue contra ese modo de vida contra el que se levant la juventud mundial en 1968. La perenne precariedad establecida ms adelante por el neoliberalismo es una siniestra parodia de la vida aventurera. En lugar de soar con el retorno a un capitalismo moderado, hoy hay que ir ms all de una sociedad en la que debemos contentarnos con migajas en forma de proteccin social.

Qu virtudes y qu flaquezas ve en el movimiento feminista que ha crecido estos ltimos aos?

El movimiento feminista ha tenido en ciertos aspectos una evolucin parangonable a la del movimiento obrero histrico: tras la repulsa inicial de toda la sociedad que produce la opresin del propio grupo, se pas a esforzarse por asegurar una mejor integracin en un caso, de los obreros; en el otro, de las mujeres en un sistema que ya no se pona verdaderamente en cuestin, con algunos puestos privilegiados para algunos portavoces. Los obreros consiguieron el derecho al voto y, ms tarde, un coche y una casita en propiedad; alguno incluso ha llegado a ministro. Las mujeres, aparte de poder votar, han podido convertirse en policas, y alguna tambin en ministra. Pero no a todo el mundo le gusta. En el campus de la Universidad Complutense vi un grafiti que deca: Contra el feminismo liberal.

La crtica del valor, por otra parte, se ha convertido en crtica del valor-escisin, un trmino un poco complicado para afirmar que la escisin de la esfera del no-valor en sentido econmico, tradicionalmente asignada a las mujeres (esencialmente, las tareas domsticas y los comportamientos relacionados), constituye un presupuesto esencial de la produccin de valor econmico. Por eso, la crtica del patriarcado representa una parte fundamental de la crtica del valor: el capitalismo es patriarcal por naturaleza y no ser superado sin la abolicin del patriarcado.

Cmo interpreta el auge del populismo y la extrema derecha desde la crtica del valor? Dice que el populismo es transversal y que poco importa que reivindique a los de abajo o a la nacin.

Las distintas formas de populismo reaccionan a los males sociales sobre todo, a la desigual distribucin de la riqueza identificando a un grupo de responsables personales: los ricos, los banqueros, los corruptos, los especuladores. Se ignoran las lgicas sistmicas y se recurre al moralismo (la codicia). Casi siempre, el populismo santifica el trabajo honrado y lo opone a los parsitos. Por eso, la diferencia entre populismo de derechas y populismo de izquierdas no es tan grande como se cree. Ambos se basan en un falso anticapitalismo. No se trata de una novedad absoluta; en los aos veinte y treinta ya hubo fenmenos de este tipo. Entonces, el antisemitismo constitua un aspecto esencial. Pero este existe tambin hoy, de forma soterrada y a veces abiertamente, en la denuncia del especulador.

Dice en el libro que no vivimos en una sociedad tan laica como nos gusta pensar, y que a Dios lo sustituy el Mercado. Podemos vivir prescindiendo de dolos y dioses?

Hasta ahora, en la historia un tipo de religin ha sustituido a otro. La llamada secularizacin no ha tenido lugar; en ciertos aspectos, la mercanca constituye una religin ms insidiosa que la antigua, porque cada mercanca particular representa un ser fantasmagrico: la cantidad de trabajo abstracto que la ha producido.

Cree que, como Erisictn, acabaremos autodestruyndonos o seremos capaces de echar el freno antes de la catstrofe definitiva?, el capitalismo terminar colisionando con los lmites del planeta o tropezar antes con su propia dinmica?

Quin puede saberlo! Mi libro quiere ser simplemente una pequea contribucin para evitar esa catstrofe. Parece una bobada, pero depende de cada uno de nosotros. La actitud de cada cual frente a los retos del presente ya no depende mucho de la pertenencia a una clase social, un pas, una raza, un sexo. Cada uno de nosotros est llamado a adoptar posiciones sobre las mltiples cuestiones abiertas. Las fronteras tradicionales (dominadores/dominados, ricos/pobres, sur/norte del mundo) resultan hoy un tanto confusas, pero esto constituye tambin una oportunidad. Es sobre todo la cuestin ecolgica y climtica la que puede constituirse en la base de un amplio movimiento de contestacin Que, no obstante, tambin se encontrar con enemigos, de eso no cabe duda.


Fuente original: https://www.elsaltodiario.com/pensamiento/entrevista-anselm-jappe-ningun-problema-actual-requiere-solucion-tecnica?fbclid=IwAR0F98yTueoqzXBAdZ290MYpZRHGfkfdVioNBC1iBMuzOCz8ArxcuVGVBiQ

 


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