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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2019

Puerto Rico
Campo de pruebas de los millonarios criptoutpicos

Chloe Watlington
CTXT

Nuevos ricos del bitcoin, animados por los incentivos fiscales, desembarcan en la isla con el sueo de crear una sociedad basada en el dinero virtual


Vista general de San Juan, capital de Puerto Rico. 2011 RICARDO'S

Comeos un arco iris, les dijo, comentan Major Dream y Robert Anderson apoyados en el bar del Monastery Hotel de Viejo San Juan, mientras ren a carcajadas. Estn contando la historia de cmo reaccion el multimillonario de bitcoin, Brock Pierce, cuando cuatro mujeres jvenes interrumpieron #RestartWeek, el congreso que l y sus amigos celebraron el pasado mayo. El encuentro tena como invitados a inversores en criptodivisas para que cayeran sobre Puerto Rico con el objetivo de construir una tecnoutopa, tras el huracn que arras la isla. Robert repiti la frase: Comeos un arco iris; fue la cosa ms amable y ms respetable que poda haberles dicho.

A Pierce y a sus colegas criptopotenciadores los conoce ya todo el mundo en el barrio, desde que apareci en el artculo del New York Times Construir una criptoutopa en Puerto Rico y detall sus planes para crear una infraestructura de cadena de bloques [un registro virtual contable que es la base de las monedas virtuales] para cambiar el concepto de ciudad. Sin embargo, las preocupaciones filantrpicas son lo ltimo que tiene Pierce en la cabeza. De Puerto Rico le sedujo que el dinero era justo y que los riesgos eran pocos. En un intento por rescatar su economa, la isla est ofreciendo exenciones fiscales a individuos con un elevado patrimonio: pueden reducir enormemente su carga fiscal si estn dispuestos a establecer su residencia en la isla.

Es dinero gratis para gente con mucho dinero y sirvi para infundir en los criptosectarios un inquebrantable optimismo en sus planes de inversin, a pesar del regreso inminente de la temporada de huracanes y los altos niveles de deuda del gobierno municipal, que no hace ms que devorar la economa financiera de Puerto Rico. Antes de que acabe la noche, los criptosectarios repetirn en varias ocasiones que el artculo del Times es la razn de que aproximadamente una media docena de inversores y emprendedores con ideas afines lleguen cada semana al Monastery Hotel, con dinero y planes de negocio en mano.

PARA LOS ASTUTOS CRIPTOSECTARIOS, LA ISLA ES ALGO AS COMO UN LIENZO EN NEGRO QUE TIENEN PREVISTO ADORNAR CON SUS CABLES, DRONES Y CADENAS DE BLOQUES

Major Dream (uno de los muchos alias que tiene) es uno de tantos que ha llamado a la puerta de Pierce desde febrero, aunque Dream no es un criptosectario. Todo el mundo aqu tiene algn proyecto lucrativo de algn tipo, explica, el mo es la comida saludable. Es el mentor de wellness e instructor de yoga de los criptosectarios. Debajo de una larga camiseta color lavanda sobre la cual reposan un montn de collares de cuentas surgen unas torneadas y alargadas piernas. Dream levanta cuatro dedos y explica que su filosofa son las cuatro M: Mujeres, marihuana, merlot y mundo wellness , mientras picotea un filete de pastoreo, que baja con un vaso de limonada filtrada con carbn activado.

Sobre la barra del bar donde compartimos historias se aglomeran cartuchos de e-cigarros y suplementos vitamnicos. Mientras en las aceras y en las tiendas reconvertidas en discotecas del resto de la isla se baila al ritmo de bomba y de plena, en los altavoces de la brigada criptosectaria suena Nirvana a todo trapo. Sin embargo, me aseguran que su intencin es hacerlo a la manera de Puerto Rico, en cuanto hayan acumulado el capital de inversin necesario para poner en funcionamiento el gran criptoexperimento. Los criptosectarios planean sustituir la infraestructura material desgastada y abatida por las tormentas por planes de negocios tecnolgicos, que servirn para probar la validez del concepto a sus amigos inversores del continente: gestionar el gobierno gastando menos, mediante cadena de bloques; gestionar planes de seguros para huracanes, tambin mediante cadena de bloques; y montar plataformas de lanzamiento de SpaceX. La relacin de cualquiera de estas cosas con las preocupaciones de los puertorriqueos no es algo que salte a la vista.

Pero los criptosectarios se muestran impasibles. Las mujeres que interrumpieron #RestartWeek y la avalancha de mala prensa que han recibido los organizadores del congreso, desde su punto de vista, estn equivocadas (y es algo que piensan que podrn superar con el tiempo). Dream, un neoyorkino, se pone plido de repente cuando recuerda la interrupcin: Son de Nueva York!, exclama. Significa eso acaso que su participacin en el futuro de la isla es menor?

Cadenista de bloques

En la actualidad, tras varias dcadas de emigracin continuada, hay ms gente con ascendencia puertorriquea viviendo en EE.UU. que puertorriqueos en la isla. Aun as, los lazos entre los emigrados y los isleos siguen siendo fuertes, como demuestra el flujo estable de dinero que envan los expatriados econmicos a la patria puertorriquea. Los criptosectarios prefieren pensar que el huracn ha despejado la isla en honor a su llegada. Para los astutos criptosectarios, la isla es algo as como un lienzo en negro, tan real como virtual, que tienen previsto adornar con sus cables, drones y cadenas de bloques, con la intencin de probar algunos nuevos y extraos trucos que acabarn con la pobreza, y que se van inventando sobre la marcha. De manera incomprensible, a la vanguardia de las medidas antipobreza se encuentra el pregonado plan de seguros para huracanes, que vincula las indemnizaciones del seguro con el valor de las criptomonedas y que parece, por tanto, diseado exclusivamente para quebrar cuando ms se necesite.

De todos modos, en realidad, el mtodo de inversin que ofrece la lite de la cadena de bloques no tiene nada de nuevo: la isla ya ha sufrido una serie de ciclos cortos de burbujas y quiebras, atizados por las cambiantes maniobras polticas del Congreso de EE.UU. (donde hara falta recordar que Puerto Rico, un territorio estadounidense desde 1898, todava carece de representacin). Las rebajas impositivas ofrecen incentivos peridicos desde el continente para realizar inversiones, con medidas como la iniciativa denominada Operacin Arranque que se llev a cabo en 1947. Por lo general, estos programas de enriquecimiento para inversores dejan desolacin tras su paso cuando concluyen los incentivos y el capital se esfuma. Luego, el gobierno municipal se queda con un saco lleno de deudas, en una sombra dinmica que tras el paso del huracn Mara y el descenso hacia la bancarrota de la isla en 2017 se est materializando con una dureza excepcional.

El gobierno de Puerto Rico ya estaba en abultados nmero rojos y la economa de la isla ya estaba tambalendose antes de que les golpeara el huracn. Hoy en da, los puestos de la playa han vuelto a vender gafas de sol y camisetas (lo habitual de un paraso insular), pero ahora las camisetas dicen cosas como Fuerte PR, en un intento por devolverle el nimo a la poblacin nativa de una isla en dificultades, que adems carga con una infraestructura en ruinas y una deuda que no para de aumentar.

Los das que llueve por la noche, el sistema de alcantarillado no da abasto y rebosa hacia la calle. En Caguas, no muy lejos de la capital, muchos habitantes no volvieron a tener electricidad, es decir, aire acondicionado y ventiladores, hasta agosto de 2018, unos once meses despus de que Mara tocara tierra. El calor veraniego es sobrecogedor, sobre todo por las noches cuando no hay forma de escapar de l, pero estos no son solo los efectos de un desastre natural, sino que desde hace dcadas caen sobre la isla oleadas de austeridad que erosionan ms an los ya dilapidados servicios pblicos, mediante diversos programas de inversin proveniente del continente, que cuando quiebran y son resucitados a muy corto plazo, se van sin abordar los crnicos males estructurales de la economa de Puerto Rico.

Capitalismo del desastre

Robert Anderson est ms familiarizado con los problemas del gobierno municipal que muchos de los criptopotenciadores de la isla, aunque sigue conservando la casi mesinica fe de las lites tecnolgicas en que los problemas pueden solucionarse en lo que tarda en encenderse una app. Anderson es un arquitecto de sistemas que trabaja para la oficina del gobernador en Puerto Rico, y se autodenomina un criptlogo de la vieja escuela. Estaba jugando al polo en Menlo Park cuando estall la burbuja de las puntocom, explica. Despus de realizar una gira por diversas empresas de Silicon Valley, Anderson sigui a los contratistas de defensa hasta Dallas. Lleg a Puerto Rico hace seis aos, despus de un corto perodo en Panam (un lugar bastante estratgico, apunta).

Cuando Anderson lleg a Panam, el pas ocupaba el puesto 62 en la clasificacin del PIB per cpita. Estaba all para sacar provecho de esa situacin, y lo hizo proporcionndole a la industria de telecomunicaciones una evaluacin del potencial inversor de Panam. Supervis la actualizacin de las anticuadas redes del pas mediante un internet ms rpido y una infraestructura de cadena de bloques. Para qu? Para ver dnde pueden realizarse inversiones. La reciente apertura de una embajada de cadena de bloques en Panam (una tienda integral de propiedad privada que sirve para difundir la criptoevangelizacin, que hasta tiene productos con la marca bitcoin y un cajero automtico de criptomonedas), demuestra el alcance del xito que tuvo. Hoy en da, se dice que Panam est entre los diez primeros pases en criptoinnovacin y presume de tener uno de los climas de inversin ms dinmicos del mundo para las ofertas de venta de monedas (ICO por sus siglas en ingls), segn la pgina web Hacker Noon .

En Puerto Rico, Anderson considera que su rol es el de un restaurador del orden. Su pasado en ingeniera y el ejrcito le convierte en un excelente solucionador de problemas. Un equipo de la BBC lo acompa en su 44 cuando se diriga hacia el interior de la isla con suministros mdicos y una doctora, Sally Priester. El documental reproduce el espritu hagiogrfico de tantas otras historias de ayuda externa, pero Priester, entre bambalinas, ofrece un retrato muy diferente: Anderson utilizaba sus expediciones humanitarias para obtener publicidad, afirma, y verta lgrimas de cocodrilo sobre el destino de los habitantes locales mientras se haca colega de los funcionarios del gobierno; esas relaciones despus facilitaron que pudiera replicar en Puerto Rico la misma estrategia que emple en Panam.

En 2016, un ao antes de que el huracn golpeara la isla, el gobierno se haba quedado sin dinero para pagar sus deudas. De acuerdo con Anderson, eso sucedi porque la nmina del sector pblico era sencillamente demasiado elevada, el tpico diagnstico que predica la mayor parte de la clase tecnolgico-inversora mundial. Anderson suele hablar del sector pblico como un milenial que describe cuntos archivos guarda su abuela directamente en el escritorio del ordenador; l est ah para suprimirlos. En el pasado, Anderson dirigi un equipo de criptosectarios que contact con la Junta de Educacin de EE.UU. para conseguir financiacin. Consiguieron que la junta accediera a pagar nuestro sueldo con dinero que descubriramos que estaba mal invertido, y su equipo encontr en poco tiempo que se estaban gastando 350.000 dlares al ao en licencias de programas que nunca se haban abierto.

Si fuera por Anderson, habra que reiniciar todo lo que hay en la isla. No tiene ningn problema en cerrar cientos de escuelas: Haba demasiadas, demasiado juntas, porque es una colonia y todos los nios solan ir caminando a la escuela del barrio. Ahora que se han renovado las carreteras, ya no hacen falta tantas escuelas. Estas y otras historias similares de exuberancia colonial excesiva y gestin inadecuada se le cuentan a cada nuevo criptosectario que llega, como si fueran una especie de cuento de campamento sobre la miseria nativa y la desatencin, y sirven para subir el nimo del entrante cuerpo tecnolgico que se convertir en la prxima gran esperanza blanca. Y todos comparten la misma idea fundamental: que el gobierno no tiene ni idea de lo que hace. Este mensaje sirve tambin como la misin declarada de los criptosectarios: hacer que todo funcione de manera ms organizada y, al mismo tiempo, conseguir que el resultado de las inversiones sea lo ms positivo posible. El nico defecto que tiene esta vertiente del prototpico evangelio disruptor criptosectario es que yerra al sealar el principal problema que yace detrs de la prolongada depresin econmica de Puerto Rico; y es imposible arreglar un problema que no se entiende.

Crisis en modo automtico

El profesor de Estudios Hispnicos de la Universidad de Puerto Rico y candidato gubernamental, Rafael Bernab, posee un conocimiento ms matizado sobre la difcil situacin de la isla: Hay que ver la crisis que atraviesa Puerto Rico como algo que tiene muchas capas. La primera capa es evidente: el dao que ha causado el huracn Mara. Por debajo de esa capa est la crisis de deuda, que dio pie en 2017 a la quiebra municipal ms pronunciada de la historia de Estados Unidos. Tras dcadas de empeoramiento del dficit, la isla debe actualmente 74.000 millones de dlares a un variado grupo de titulares de bonos, entre los que se encuentran los pensionistas del continente. La mayora de los observadores suponen que tanto una quita de la deuda como la devolucin de la misma son impracticables y, por ese motivo, en lugar de buscar una solucin duradera, se reestructura peridicamente la economa de la isla. Y esa es la capa ms profunda de la crisis: durante ms de un siglo, la economa de Puerto Rico se ha estructurado y reestructurado para satisfacer las necesidades cambiantes de las empresas estadounidenses.

DURANTE MS DE UN SIGLO, LA ECONOMA DE PUERTO RICO SE HA ESTRUCTURADO Y REESTRUCTURADO PARA SATISFACER LAS NECESIDADES CAMBIANTES DE LAS EMPRESAS ESTADOUNIDENSES

El azcar fue la primera industria que transformaron radicalmente los inversores estadounidenses despus de que EE.UU. adquiriera la isla como resultado de la guerra contra Espaa. Esas inversiones tambin estuvieron precedidas de un huracn terrible, San Ciriaco, que acab con la cosecha de caf en 1899. Cuando lleg a Puerto Rico el primer gobernador civil de EE.UU., Charles Herbert Allen, su primera decisin fue aumentar drsticamente los impuestos a la propiedad de los agricultores para apartarlos de la produccin. Muchas personas perdieron sus tierras y algunas encontraron trabajo en las plantaciones de azcar. Esa fue la gran idea de Allen.

Mientras ocupaba el puesto de gobernador, Allen mand a un equipo de viaje por la isla para tomar muestras de la tierra y averiguar cules eran las zonas ms frtiles, aunque no se qued el suficiente tiempo como para conocer cules fueron los resultados. Despus de apenas 17 meses, Allen renunci a su puesto en Puerto Rico y cuando volvi a aparecer estaba en Wall Street, con nuevos amigos y grandes ideas para el futuro de la isla. Gracias a las facilidades que ofreci para conseguir tierras cultivables, irrigacin, ferrocarriles y tarifas favorables para las importaciones hacia Estados Unidos, Allen no tard en convertirse en presidente de la American Sugar Refining Company, actualmente conocida como Domino Sugar.

Se haban eliminado las plantaciones de caf de la isla para abrirle paso al crtel del azcar, un gesto que provoc un penoso legado de desigualdad estructural, en el que terratenientes millonarios actuaban como caudillos sobre una fuerza de trabajo mal pagada que trabajaba en las plantaciones de caa de azcar. Sin embargo, la burbuja del azcar no se prolong durante mucho tiempo. En la dcada de 1920 y de nuevo en los aos de la depresin de la dcada de 1930, los precios del azcar disminuyeron y provocaron una adversidad generalizada. Incluso durante los aos buenos, cuando la produccin de azcar acaparaba la isla, las grandes plantaciones desbancaron a muchos agricultores pobres y, en consecuencia, amplios sectores de la poblacin se quedaron sin tierras. En medio de ese contexto, el movimiento a favor de la independencia de Puerto Rico empez a adquirir fuerza. En 1950, se produjo un alzamiento nacionalista que sacudi a la isla, pero que fue sofocado con violencia. Y en la dcada siguiente, muchos molinos de caa de azcar abandonaron la produccin o vieron cmo menguaban sus ganancias.

Para entonces, ya haba otra burbuja en proceso. En las dcadas de 1950 y 1960, la Operacin Arranque transform drsticamente la vida por segunda vez. En 1947, la Ley de Incentivos Industriales hizo que los fabricantes estadounidenses no tuvieran que pagar impuestos por las ganancias que obtenan en Puerto Rico. Como la isla era parte del territorio de EE.UU., las empresas tambin estaban exentas de aranceles y restricciones a las importaciones hacia Estados Unidos. Sin embargo, aunque operaran en suelo estadounidense, esas mismas empresas tambin estaban exentas de respetar las leyes federales del salario mnimo. A raz de estos incentivos, la isla se convirti en el destino ideal para las empresas que buscaban mano de obra barata. Las corporaciones estadounidenses instalaron fbricas para procesar alimentos, montar juguetes, coser camisetas y liar cigarrillos.

PUERTO RICO SIRVI COMO BANCO DE PRUEBAS DE LAS ACTUALES CADENAS DE SUMINISTRO, QUE UNEN A EMPRESAS DE ALTA TECNOLOGA DE CALIFORNIA CON PLANTAS DE PRODUCCIN Y MONTAJE EN CHINA Y MXICO

La economa de Puerto Rico creci rpidamente durante ese perodo, pero la tasa de desempleo nunca baj del 10 %. Nunca haba suficientes trabajos en la manufactura ligera para todas las personas que lo necesitaban. Los niveles de desempleo de la isla habran sido ms elevados si no hubiera sido por el xodo en masa que se produjo hacia el continente, donde los puertorriqueos fueron en busca de mejores oportunidades en los barrios de Nueva York y Chicago. La mayora de los inmigrantes sigui siendo pobre, pero al menos en el continente sus salarios estaban protegidos por la ley federal del salario mnimo.

Mientras tanto, en la isla, la Operacin Arranque estaba plantando las semillas de su propia destruccin. De hecho, Puerto Rico sirvi como banco de pruebas de las actuales cadenas de suministro, que unen a empresas de alta tecnologa de California con remotas plantas de produccin y montaje en China y Mxico. Puerto Rico supuso la validacin del concepto de la produccin mundial integrada e impuls la apertura de zonas de procesamiento exportadoras en Taiwn, Corea del Sur e India a mediados de la dcada de 1960. A medida que iniciaban su andadura las otras sedes (que ofrecan los mismos incentivos para el capital entrante junto con una mano de obra todava ms barata), la produccin en Puerto Rico pareca cada vez menos atractiva. Las actividades de manufactura ligera continuaron hasta mediados de la dcada de 1970, pero cuando se produjo la recesin internacional de 1974 y las empresas tuvieron dificultades para rebajar costes, muchas de ellas abandonaron la isla para siempre.

Los timos que preceden a la tormenta

En las dcadas subsiguientes, la tasa de crecimiento econmico de Puerto Rico se desaceler significativamente y pas de ser un 7% al ao durante la dcada de 1960 a ser solo un 1,6 % al ao entre 1970 y 1990. Adems, los males subyacentes de la economa de Puerto Rico eran mucho peores de lo que sugieren estas cifras. Tras el agotamiento de la Operacin Arranque, el gobierno puertorriqueo intent utilizar otros muchos trucos para atraer de nuevo a las empresas estadounidenses. Ofreca todo tipo de reducciones impositivas. El principal artculo que exportaba Puerto Rico durante este perodo fueron los trucos de magia financieros: la fijacin de los precios de transferencia permiti a las empresas afirmar que obtenan ganancias libres de impuestos por las ventas que hacan en Puerto Rico, cuando en realidad lo que hacan era no pagar impuestos por las ganancias que obtenan en el extranjero. Estos ardides contables evitaron al menos que la isla descendiera hacia el abismo, pero evidentemente tampoco proporcionaron casi ninguna estabilidad ni prosperidad duradera para la clase media y trabajadora de Puerto Rico.

El verdadero estado de la economa durante esta poca se refleja claramente en la tasa de desempleo, que creci hasta alcanzar un 15 % durante la crisis de la dcada de 1970, y ms tarde hasta un 20 % durante la dcada posterior. En ese momento, haba tantos trabajadores sin motivacin para buscar trabajo, que nadie saba a cunto ascenda en realidad la tasa de desempleo. Incluso hoy en da, que la tasa de desempleo est de nuevo por debajo del 10 %, Bernab explica: La gran mayora de la gente ni siquiera forma parte del mercado de trabajo, porque no tienen ninguna esperanza de encontrar un empleo.

LA GRAN MAYORA DE LA GENTE NI SIQUIERA FORMA PARTE DEL MERCADO DE TRABAJO, PORQUE NO TIENEN NINGUNA ESPERANZA DE ENCONTRAR UN EMPLEO

Para poder sobrevivir, los puertorriqueos dependen cada vez ms de las transferencias del gobierno federal de Estados Unidos, en particular de los cupones de comida, a los que los isleos lograron finalmente acceder a comienzos de la dcada de 1970. Al mismo tiempo, el gobierno puertorriqueo tambin continu recibiendo financiacin federal para desarrollar sus funciones. Los programas de trabajo federal se duplicaron entre 1970 y 1990. Muchos de estos trabajos probablemente fueran innecesarios, como sealan repetidamente Anderson y otros criptosectarios, pero el gobierno puertorriqueo no era tan manifiestamente idiota como pretende afirmar la nueva y atrevida cohorte de disruptores digitales, sino que ms bien la burbuja de trabajos federales fue la clsica medida de estmulo, que sigui la tradicin de tantos otros perodos compensatorios de expansin gubernamental de otras economas, cuyo ms reciente ejemplo es la que se produjo durante la crisis de 2008.

Las cosas comenzaron a hacerse manifiestas cuando las rebajas impositivas por operar en Puerto Rico desaparecieron entre 1996 y 2006. Las empresas del continente se apresuraron a liquidar sus activos y a huir. Como estas empresas no haban producido nada que se pareciera a un crecimiento genuino en la economa tradicional, el xodo corporativo estadounidense dej tras de s una serie de barrios que parecan listos para su demolicin. Segn las palabras de Bernab: Una muleta rota no fue de gran ayuda, pero comparado con eso, no hay nada peor. Despus de 2006, la isla qued sumida en un crculo vicioso de deuda creciente y medidas de austeridad decretadas a instancia de los titulares mundiales de bonos. Y entonces lleg el huracn.

La tierra de los objetos perdidos

Mientras camino por San Juan, veo ruinas de todos estos perodos de desarrollo econmico impresos en el paisaje. En el barrio de Viejo San Juan, hay un Caribe Hilton, edificado como monumento al optimismo de la poca de la Operacin Arranque. Segn dicen, ah se invent la pia colada. Los rumores cuentan que el criptotitn Brock Pierce est intentando comprar el edificio. Al oeste y al sur de la isla se pueden ver antiguas refineras oxidadas, carcasas de fbricas abandonadas y molinos de azcar en desuso desde hace tiempo. El paisaje sureo de xido y ruina es el lugar donde el presidente Trump quiere ahora tender un gasoducto que los activistas medioambientales de la zona ya han bloqueado en dos ocasiones durante la ltima dcada.

Puerto Rico tambin ha sido arrasado de otras maneras. Uno de los ejemplos ms perversos es el caso del programa de esterilizacin en masa que se llev a cabo aqu entre las dcadas de 1930 y 1970. Los demgrafos queran resolver el desempleo frenando el crecimiento de la fuerza de trabajo, en lugar de hacerlo mediante la creacin de trabajos. Se esteriliz a muchas mujeres sin su consentimiento. Ms tarde, en la dcada de 1950, se utiliz de nuevo a mujeres pobres y analfabetas como conejillos de Indias: la FDA aprob los ensayos clnicos para desarrollar pldoras anticonceptivas, que contenan altsimas dosis de hormonas.

Hoy en da, la isla sigue estando atrapada en el mismo punto. Al igual que sucede en otras partes, la estrategia principal de Puerto Rico para impulsar el desarrollo econmico (utilizar los incentivos fiscales para atraer a inversores que pretenden, a su vez, obtener mayores ganancias) sigue siendo la misma, pero ahora se implementa sobre una fuerza de trabajo ms barata y dcil. Los ltimos emolientes para los inversores mundiales son las leyes 20 y 22 de Puerto Rico, cuyo objetivo es convertir la economa asolada por la deuda de la isla en un paraso fiscal para los gerentes de los fondos de riesgo y para otros individuos con un elevado patrimonio. Maritza Stanchich, tambin profesora de la Universidad de Puerto Rico, explic en crudo cules son los costes ocultos de esos obsequios: las leyes 20 y 22 de Puerto Rico, en vigor desde hace ya varios aos, han seducido a cientos de multimillonarios estadounidenses para que fijen su residencia en Puerto Rico durante seis meses al ao, para evitar pagar el IRPF o el impuesto sobre las ganancias de capital durante 20 aos, adems de que pagaran un bajo impuesto de sociedades si decidieran emprender un negocio aqu.

A esto, Stanchich aade que los oportunistas de las criptodivisas que escupen arrolladoras visiones al estilo de Ayn Rand son los advenedizos que ms se ven. Por supuesto, la tecnologa de la cadena de bloques no es el verdadero problema, propiamente dicho. El problema es que, al igual que sucedi en el pasado, los habitantes del continente estn llegando para utilizar Puerto Rico como su laboratorio personal. Se van en cuanto finalizan sus experimentos, sin haber invertido de manera general en la gente y en la tierra; y tambin sin haber aportado (gracias a lo dispuesto en las leyes 20 y 22) los ms mnimos impuestos para contribuir con el erario pblico. Ante la falta de cualquier plan para cultivar y mantener la inversin a largo plazo, el desempleo se ha convertido en un lastre crnico para las previsiones de crecimiento de la isla.

Sobretrabajados

Cmo planean los criptoutpicos resolver el problema de la falta endmica de trabajo? No es que no lo hayan pensado, sino que ms bien lo que sucede es que piensan en ello de la misma manera facilona con que enfocan cualquier otro problema: como un escenario de disrupcin. Los criptosectarios me explican que la fuga de cerebros es uno de los mayores desafos: la gente joven recibe una educacin en Puerto Rico, pero cuando ven que no hay trabajos para ellos, se van y se llevan su conocimiento, habilidades y potencial para generar ingresos. Esa es una de las razones principales, afirman, de por qu la poblacin de la isla ha disminuido poco a poco desde principios de la dcada de 2000. (Algunos estudios sobre estadsticas migratorias discuten esta afirmacin).

Como respuesta, Pierce y los dems criptopotenciadores han fundado dos empresas emergentes a pequea escala en Puerto Rico. No hace mucho tiempo, Red Cat contrat a ocho puertorriqueos que haban terminado recientemente sus estudios de ingeniera en el continente. Estas contrataciones forman parte de un pequeo equipo que est diseando cajas negras para que los drones graben y suban datos a la cadena de bloques. Cuando finalizaron las ltimas rebajas fiscales en 2006, la fuga de capitales se reanud con fuerza y la resultante contraccin del mercado de trabajo supuso que unos 525.769 puertorriqueos abandonaran la isla en los diez aos subsiguientes. O lo que es lo mismo, los jefes de Red Cat estn todava a poco ms de medio milln de empleos de conseguir dar la vuelta al negro panorama laboral.

ES UNA HISTORIA CONOCIDA: SE ATRAE A LA CIUDAD A EMPRESAS TECNOLGICAS CON PROMESAS DE REDUCCIONES FISCALES, PERO ESTAS GENERAN UN REDUCIDO NMERO DE EMPLEOS

La otra startup financiada con criptodivisas, Dronazon (bsicamente drones ms Amazon) est trabajando con la FAA (Administracin Federal de Aviacin) para desarrollar rutas de reparto para drones. Estos drones transportarn paquetes de unos 9 kg desde el aeropuerto Isla Grande hasta Arecibo. Desde el tejado del Monastery Hotel, Anderson dibuja la ruta area con sus manos: desde este lugar a este otro. Mientras lo hace, me imagino una procesin de drones como liblulas atrapando jabn de manos y papel higinico y desapareciendo en el horizonte. Al igual que Red Cat, Dronazon crear varios empleos tecnolgicos muy bien pagados, pero en tanto que programa generador de trabajo neto, no parece ser ms que un cauce seco en el mejor de los casos; los empleados trabajarn desarrollando tecnologas cuyo objetivo es eliminar un mayor nmero de empleos a medida que crece la empresa.

Por el momento es una historia conocida: se atrae a la ciudad a empresas tecnolgicas con promesas de reducciones fiscales, pero estas generan un reducido nmero neto de trabajos. Edifican su propia infraestructura de cafeteras y buses con WiFi, mientras el alquiler de los pisos sube y los antiguos residentes ya no pueden permitirse vivir en sus propias ciudades. No es de extraar que los isleos se muestren escpticos. Yo tampoco tengo muy claro cmo conseguirn Red Cat y Dronazon resolver el problema de la fuga de cerebros. Los criptosectarios tambin estn sentando las bases de Spaceport, que servir para construir una lanzadera de cohetes: quiz para crear trabajos en el espacio.

En cualquier caso, hay algo que est muy claro: los criptosectarios seguirn acumulando grandes cantidades de capital en el camino. En marzo de 2017, la Ley 22 se modific para que incluyera el requisito de que los inversores realizaran contribuciones de al menos 5.000 dlares a empresas sin nimo de lucro que operen en el pas. La fundacin Restart de Pierce se ha puesto en marcha para recolectar esas donaciones. Cada nueva oleada de criptosectarios aporta su parte. En una sola noche, vi como llegaban una nueva docena de tipos, todos con su camiseta almidonada y su amplia sonrisa. Anderson me cont que el dinero donado tambin se canalizar hacia la fundacin de la Dra. Sally Priester.

Eso no es cierto, Chloe, me asegura ms tarde la doctora. La ltima vez que habl con el Sr. Anderson fue el 17 de julio en mi oficina. Antes de esa ocasin, haca varios meses que no hablbamos. No saba que estaba trabajando con el Sr. Brock. Si es as, nada bueno puede salir de ah. Priester afirma que quiere que los criptosectarios hagan pblicos sus datos para ver si realmente estn ayudando en la reconstruccin. Espero que no estn recaudando dinero en Puerto Rico, o en el mundo, en nombre de la reconstruccin de Puerto Rico. A medida que crece la ira en su voz, enfatiza la evidente distincin entre la versin que tienen los criptosectarios de la recuperacin puertorriquea y la suya propia: Yo trabajo duro en esta isla y pongo toda la carne en el asador para poder seguir haciendo lo que estoy haciendo, para conseguir el cambio que queremos para Puerto Rico.

De regreso en Viejo San Juan, Major Dream y Robert Anderson siguen hablando largo y tendido sobre disrupcin, como de costumbre. No paran de repetir con insistencia una intrigante frase: No se puede convertir una tortilla en huevos otra vez. Parece una desvirtuada traduccin del viejo dicho atribuido (por error) a Isif Stalin sobre que no se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos. De camino a casa, me bajo una copia del libro sobre el que los criptosectarios juran, segn afirma un asistente, El internet del dinero (Volmenes 1 y 2), del evangelizador del bitcoin Andreas Antonopoulos. Est dedicado a la comunidad bitcoin y, en cierto sentido, la comunidad le devuelve la dedicacin: entre sus pginas descubro la misma frase sobre las tortillas. Y en una transcripcin de su canal de YouTube que se encuentra reimpresa en el libro, se deja transportar por un resurgimiento de la promesa de disrupcin milenial: Queris disrupcin?, grita, Yo traigo disrupcin!.

Entonces me quedo reflexionando sobre las legiones de criptosectarios que actualmente fluyen hacia la primera lnea del mbito econmico de Puerto Rico bajo el influjo de una sarta de consignas y eslganes desvirtuados que se hacen pasar por planes de negocios. Y de repente siento nauseas al comprender lo que puede significar comerse un arco iris.

Chloe Watlington es redactora asociada de Commune.

Este artculo se public en ingls en The Baffler

Traduccin de lvaro San Jos

Fuente: https://ctxt.es/es/20190417/Politica/25566/puerto-rico-colonia-bitcoin-criptomonedas-chloe-watlington.htm



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