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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 25-04-2019

Assange, imperios y espas

Juan J. Paz-y-Mio Cepeda
Prensa Latina


Durante el primer trimestre de 1975 los peridicos de Ecuador encendieron la vida poltica con una noticia: se haba publicado un libro que denunciaba las acciones de la CIA en el pas y circulaba la extensa lista de agentes ecuatorianos. Se nombraba a personas bien conocidas. Todos negaban su participacin. Pero el escndalo creci.

Me enter que nadie conoca el libro mencionado (nunca lleg al pas), y simplemente se repetan las referencias periodsticas. Como estudiante radicado en ese tiempo en Europa, logr comprar Inside the Company. CIA Diary de Phillip Agee (publicado por Penguin Books, 1975 - 640 pginas) en una librera en Pars. Y fui leyendo el libro con algn detenimiento.

Agee haba sido un agente secreto de operaciones de la CIA, durante doce aos (1957-1969), en tres pases: Ecuador, Uruguay y Mxico. Desde luego, mi inters se concentr en sus actuaciones en Quito. El objetivo de la CIA fue derrocar al presidente Carlos Julio Arosemena Monroy (1961-1963), en el marco de la guerra fra impulsada por los EEUU en toda Latinoamrica, a raz del triunfo de la Revolucin Cubana (1959).

Supuestamente, Arosemena haba sido permisivo con el avance del comunismo en Ecuador, que se hallaba a las puertas de tomarse el poder. Naturalmente la imagen era falsa: Arosemena ni era filo-comunista (como se le acusaba en el pas), ni los partidos marxistas -y peor el Comunista- tenan capacidad para tomar el poder y ni an para lograr alguna movilizacin nacional, aunque exista un activismo universitario importante y aparecan organizaciones que reivindicaban la lucha armada inspirada en el proceso cubano.

Pero la propaganda anticomunista estaba encendida. Agee relata su eficaz labor: infiltracin en los correos (toda carta sospechosa era abierta y leda) y los telfonos; se contaba con periodistas directamente colaboradores; igual en las universidades, con varios profesores y estudiantes; haba acceso a toda institucin de importancia; desde luego, colaboraban polticos, dirigentes laborales y sociales; adems, organizaciones juveniles, barriales, de catlicos, etc. Una imprenta quitea lanzaba boletines y manifiestos falsos suscritos por el Partido Comunista; se colocaba bombas en las iglesias para atribuirlas a los comunistas; se realizaban acciones violentas y terroristas forjadas igualmente para inculpar a personas identificadas con agrupaciones marxistas. Y el libro aade la lista de agentes, resaltando su calidad y condicin en la agencia, incluidos ministros, jefes policiales, militares, civiles de todos los gustos y hasta expresidentes de Colombia, Costa Rica, Mxico y Uruguay.

El triunfo de la CIA fue festejado por Agee en la sede de operaciones de Quito. Se instaur una Junta Militar, en la que uno de sus cuatro integrantes (general Marcos Gndara Enrquez) consta en la lista del libro. Esa dictadura, anticomunista, pronorteamericana, represora y, paradjicamente, desarrollista, fue combatida como comunista por las atrasadas elites terratenientes y empresariales ecuatorianas, que crean ver ese signo en la participacin econmica del Estado y en la reforma agraria que, sin embargo, respondan a las directrices de la Alianza para el Progreso, creada por John F. Kennedy (1961-1963).

El libro tuvo impacto internacional y fue traducido a varios idiomas. Agee pas a ser considerado un enemigo de su propio pas y fue perseguido. Muri en Cuba, donde tuvo su final refugio, en 2008, a los 72 aos de edad.

Los hechos relatados sirven para aquilatar los procesos contemporneos. Los documentos desclasificados de la CIA y otras entidades de seguridad, as como las confesiones de personas involucradas, han dado testimonio de la forma en que tales agencias haban actuado para desestabilizar al gobierno de Salvador Allende (1970-1973) en Chile, para instaurar una dictadura terrorista al mando de Augusto Pinochet.

Las mismas manos extranjeras estuvieron detrs de los golpes de Estado que colocaron dictaduras terroristas en todo el Cono Sur latinoamericano (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay)durante la dcada de 1970. Hoy, nuevos documentos desclasificados y las declaraciones de militares uruguayos, han permitido tomar dimensin del Plan Cndor, con el que aquellas dictaduras pretendan eliminar a todos los comunistas y subversivos en Amrica Latina. Ahora tambin se sabe que ese plan pretendi ser imitado en Europa (Alemania Occidental, Francia y Reino Unido), segn lo destac una informacin de la DW (https://bit.ly/2Dg8JII)

De aquellos tiempos a la actualidad, las tecnologas cambiaron radicalmente. Ha bastado que WikiLeaks difunda documentos, videos y otros materiales reservados y secretos, para conocer que las labores de inteligencia continan y que, adems, utilizan ahora sistemas electrnicos e informticos, que incluyen a los telfonos celulares o a las computadoras personales. Siempre se justifican con la defensa de los intereses de las naciones intervencionistas; pero, desde la perspectiva de los pases intervenidos, esas labores resultan no solo ilegtimas y clandestinas, sino destinadas a afectar intereses soberanos de cada pas.

Julian Assange, quien fund WikiLeaks, ha sido objeto de las ms enfurecidas pasiones. Pero es la persona que se atrevi a poner en jaque a los poderes mundiales, a las estrategias imperialistas, a las instituciones y personas que los promueven y dirigen. El gobierno de Rafael Correa (2007-2017) tuvo razones soberanas y propias para concederle el asilo en la embajada del Ecuador en Londres. El gobierno de Lenn Moreno ha tenido justificaciones para expulsarlo de ella y la suerte de Assange quedar siempre bajo la responsabilidad histrica de Moreno.

Mientras se discute si jurdicamente era vlido o no otorgarle el asilo o dejarlo insubsistente; mientras se debate o conversa sobre su vida en la embajada; mientras entre la vergenza y el repudio internacional se compromete en el espionaje hasta al gato de Assange, se deja de lado, en cambio, la cuestin de fondo: cul es el derecho de las naciones imperialistas a intervenir en otros pases para derrocar gobiernos, para instaurar tteres a su servicio o para construir caminos torcidos a fin de garantizar la explotacin de recursos econmicos ajenos?

Los materiales ahora pblicos mundialmente, por las acciones de Wikileaks, de Assange, Edward Snowden, William Binney, Thomas Drake, Bradley Manning, Sibel Edmonds o Josselyn Radack, demuestran y comprueban, una vez ms, que sobre la historia de Amrica Latina no solo actan las fuerzas de la confrontacin interna, sino los poderosos intereses geopolticos de las grandes potencias. No es una cantaleta usualmente atribuida a los sectores de la izquierda, que permanentemente han sabido observar la presencia imperialista en la regin. La incursin ilegtima merece ser denunciada y, adems, combatida. La difusin de documentos y materiales hasta hoy lograda bien debera servir para realizar demandas internacionales, ante los organismos competentes, para procesar penalmente a instituciones y personas comprometidas en la arremetida contra las soberanas de otros Estados.

La causa de Julian Assange tambin merece, por tanto, otra pregunta: quines son los responsables de tanto acto criminal en el mundo y contra Amrica Latina?

Artculo original en Firmas Selectas de Prensa Latina
http://bit.ly/2DjKqda

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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