Portada :: Colombia
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2019

Al ELN le piden ms que dar

Carlos Meneses Reyes
Rebelin


Calificando el hecho poltico del rompimiento de las conversaciones por parte del gobierno del presidente Duque, con el Ejercito de Liberacin Nacional de Colombia ELN como el acontecimiento de un viraje o cambio de timn gubernamental en Colombia; es dable afirmar que el conflicto armado interno colombiano determina el acontecer del rumbo del ente estatal, as el gobierno de turno, en infundada consideracin, estime que no existe ese mismo confito en el que por mas de cincuenta aos se enfrenta fuerzas rebeldes e insurgentes armadas buscando destruir al Estado y el orden constitucional imperante. Y es tal ese enfoque, que ese rompimiento unilateral, calificado de desacierto poltico, agudiz tambin el conflicto ecolgico y ambiental; as como el conflicto poltico, econmico, social y no solo el militar; aspectos que inciden de manera concatenada en el desarrollo de la nacin colombiana.

Los efectos de una decision gubernamental.

1. En la poltica internacional. Considerando los efectos negativos polticos, los mismos inciden tanto en plano interno vernculo, como en el del manejo de la poltica exterior. No se requiere de elucubraciones especializadas en el manejo de la poltica internacional para expresar que result poco apropiado, para la poltica exterior, en cabeza del presidente de la Repblica, el desconocimiento de los Protocolos de garanta firmados entre el Estado colombiano y la fuerza declarada rebelde, a tono con la normativa y espritu internacionales; para que esos delegados insurgentes pudieren regresar sano y salvos a su pas de origen, bajo el crdito de cumplimiento de los pases garantes : Cuba y Noruega. Esos Protocolos no solo conllevan efectos bilaterales entre las contra partes contratantes;sino efectos directos para con los pases garantes que no admite disculpa para ellos y en particular para el pas receptor : la Republica de Cuba. La poltica exterior colombiana ha colocado en una situacin engorrosa la relacin diplomtica con la poltica exterior cubana, al prolongar una situacin de anomala en el trato de las relaciones entre ambos Estados.

Se ha tipificado, el delito de Perfidia a la luz del Derecho Internacional Humanitario (DIH), consistente en que los plenipotenciarios Delegados de la insurgencia colombiana , se catalogan o ubican como personas indefensas, al ser combatientes que se encuentran en una posicin de fuera de combate. Al negar el reconocimiento y aplicacin de los Protocolos, el Estado colombiano, en cabeza de su Presidente, se aprovecha y hace uso ilegitimo de una prerrogativa o facultad propias para confundir y atacar a la contra parte enemiga. Incurre en deslealtad y maldad reservada a persona protegida y en inobservancia de las leyes de la guerra. As entendido como una violacin grave a los usos, observaciones y normas del escenario propio del ius in bello; el delito de Perfidia califica dentro de crmenes de guerra, habilitando la competencia de la Corte Penal Internacional (CPI), denominndolo como conducta en el Estatuto de Roma. Pero como los hechos en la relaciones internacionales son de reflejo, se produce un efecto en el manejo diplomtico que es de carencia de habilidad o tacto en las buenas relaciones entre los pases, resultando agresiva para intereses diversos de los pases garantes. Legitima un accionar contencioso internacional. Es de enfatizar en lo reflejo, a fuer de considerar la falta de credibilidad y carencia de discrecin que el Estado colombiano asumira en situaciones futuras, sobre la categrica afirmacin que el conflicto armado interno colombiano no tiene solucin militar, sino de negociacin poltica.

2. En el escenario poltico nacional. Es sabido que la potencia imperial USA dio el visto bueno a las conversaciones con la antigua insurgencia de las Farc-ep. Su delegado o representante expresaba la confianza en que el fin del conflicto traera la implementacin de la sustitucin de cultivos ilcitos, traera el desarme de las insurgencias, habilitando el escenario de la expansin invasora hacia la Republica Bolivariana de Venezuela, en el entendido que desde siempre el problema no es la figura presidencial de Maduro sino el contenido y existencia de la Constitucin Bolivariana, como Alternativa al decadente neo-liberalismo. Pero la traicin e incumplimiento a lo acordado, tanto por la calculada jugada de conejo, de poker o de tahr de Santos, como la irresistible practica de hacer trizas lo firmado en la ingobernabilidad de Duque, gener una implosion de cultivos de coca hacia adentro e hizo se resintiera el amo del Norte. A ello agregar la privacin de calculo al dar por terminado las conversaciones con el ELN, ad portas del preparado golpe de estado del 23F, que entre los factores de fracaso cabe anotar el activismo practico y hermanado de las fuerzas insurgentes colombianas con los hermanos y hermanas de las milicias bolivarianas, para que los tres alicos presidenciales imperiales de Colombia, Paraguay y Chile hicieran el oso, en lo que di en llamar una derrota sin batalla. Eso resinti al amo del Norte impetrando Trump, que Duque hacia muy poco por ellos, quedando desnuda la intranquila, pasmosa y obediente respuesta del cipayo. Respuesta de colonia bananera.

Pero romper las conversaciones con el ELN, tambin produce efectos en el desarrollo de las elecciones regionales de 2019. Deseme la licencia de solo enunciarlo para desarrollar este aspecto en prxima entrega.

3. La agudizacin del conflicto ecolgico y ambiental es indubitable secuencial luego de la terminacin de las conversaciones con el ELN resulta feroz la arremetida contra la infraestructura petrolera en el pas. Continua ocultndose los resultados tambin en lo econmico y social del sabotaje sistemtico, repetitivo e incontrolable contra la poltica energtica y petrolera del Estado; demostrndose insuficiente cualquier respuesta de militarizacin del tubo puesta en marcha. Definitivamente hay que entrar a conversar y llegar a un acuerdo del establecimiento con la insurgencia en ese aspecto.

Las exigencias al ELN

Ante la inconsecuencia de la parte gubernamental colombiana, el Ejercito de Liberacin Nacional de Colombia, ELN, persiste en anunciar que sus negociadores permanecern en Cuba hasta que el Presidente Duque reactive la Mesa de Dialogo. Que si han esperado ocho meses que el gobierno de Duque nombre a su Delegacin, continuarn hacindolo. El ELN anuncia que se queda en Cuba hasta que haya negociadores del Gobierno. La guerrilla pidi una vez ms al presidente Duque reactivar la mesa de dilogos. Desde La Habana, Pablo Beltrn anunci que se quedarn en la isla hasta que se reanuden los dilogos. Llevamos ocho meses en La Habana esperando a que el Gobierno de Duque nombre a su delegacin, seguiremos esperando a que eso pase y mientras seguiremos en Cuba. No estamos interesados en escalar la guerra y nuestra propuesta es que reanudemos la mesa de conversaciones y pactemos un cese bilateral, reitera Beltrn.

Recuentan que pese a la declaratoria de cese al fuego unilateral durante varias ocasiones, no han recibido reconocimiento a esos gestos. Pese a que el ELN decret un cese al fuego unilateral durante la Semana Santa se dispuso militarizar las carreteras,bajo el lema: viaje seguro, su ejercito est en la va. En El Catatumbo instalaron 20 puestos de control a la poblacin y regaron mas de mil soldados en las carreteras. Pese a provocaciones cumplieron con esa tregua unilateral de carcter nacional.

Los sectores de Centro y Progresistas del SI piden al ELN que decrete un cese al fuego definitivo. Reunidos en el movimiento Defendamos la Paz, le piden a la insurgencia guerrillera la aceptacin de todas las imposiciones que la parte gubernamental le ha venido exigiendo, como condicin y que la contra parte insurgente reitera el animo y decisin en que sobre el desarrollo de las conversaciones ofrecen la garanta de llegar a acuerdos definitivos sobre esos puntos lgidos, por no denominarlos inamovibles.

Casi tres meses despus de que la guerrilla del ELN atacara la Escuela General Santander en el sur de Bogot, no se registran aportes en lo jurdico y/o lo acadmico, a la luz del Derecho internacional que ese acto fue de guerra. Resultan ser cajas de resonancia de la postura gubernamental y la dictadura meditica al respecto.

Caracteriza la situacin el que ya no es la cantaleta o ruidosa confusin de exigencias de la meditica; sino que corean al cansancio en el mismo tono impertinente quienes abogan por reabrir el dialogo. Flaco servicio prestan a la bsqueda de un cambio de actitud de la parte gubernamental al respecto. Es ms, resultan consistentemente desconocedores del ejercicio practico de la bsqueda de soluciones alternativas al conflicto en que la premisa principal de compartimento esta en el logro de cesiones en el terreno de las disputas de ambas contra partes enfrentadas. Pareciere que ese desorden inconsecuente en lo de la exigencia unilateral de pedir y pedir mas a la contra parte insurgente en bsqueda de la anulacin de su carcter autnomo, sea una esquiva forma de entrar a analizar que definitivamente las condiciones internas del pas, as como las condiciones externas, geoestratgicas, que le influyen, no meritan condiciones objetivas para denominar que el fin del conflicto armado interno sea factible en la era del hegemonismo de la derecha militarista Uribe-Duque, tomando fuerza la vigencia de la lucha armada en el pas. A eso viene el pedir y exigir y nada que dar.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter