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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2019

La leccin ucraniana

Rafael Poch de Feliu
rafaelpoch.com

En Ucrania, con todos sus problemas, hay un sistema de contrapesos, de pluralismo institucional, que no existe en el sistema ruso de tipo autocrtico.


La victoria de un cmico judo en las elecciones presidenciales de Ucrania pone una rara nota de optimismo en esa parte del continente. Una vez ms el pueblo ucraniano ha dado una leccin de vitalidad, sentido comn y rebelda. Una leccin democrtica. Digo "una vez ms" porque eso ya ocurri en 2014 con la larga y tenaz revuelta del Maidn.

S, aquello fue, geopolticamente hablando, un golpe de estado atlantista, un cambio de rgimen auspiciado por la OTAN, Estados Unidos, Alemania, Polonia y otros pases de la UE, para apartar a Ucrania de la esfera de influencia rusa e integrar al pas y sus recursos en la esfera euroatlntida. Pero tambin fue algo ms: un formidable movimiento popular contra la corrupcin y por la soberana nacional.

Aquello dej de lado a muchos ucranianos, regiones enteras, y propici una guerra civil en el Este del pas, aun hoy en pie de guerra con el apoyo de Rusia. Pero aqu no estamos hablando de los resultados, ni de la geopoltica, sino de impulsos populares. Y en aquella extraa mezcla de operacin atlantista de cambio de rgimen y revuelta popular, el impulso popular fue genuino: echar a un gobierno oligrquico y corrupto.

Ese es el impulso que explica las elecciones del domingo en las que el cmico Volodimir Zelensky bati, con el 73% del voto, al oligarca Petr Poroshenko, el hombre que Washington y Berln auparon al poder tras el golpe/revuelta de 2014. Todo esto puede parecer un galimatas desde Europa occidental, pero desde Rusia tiene una lectura inequvoca: cae una administracin y es sustituida por otra. El jefe del Estado es derrocado por el voto popular.

"La derrota de Poroshenko puede interpretarse desde el Kremlin como un fracaso sistmico: no pueden aceptar que la cada de un lder y el acenso de otro como resultado de unas elecciones muestre la vitalidad del sistema", dice la politloga liberal rusa Lilia Shevtsova. "Los ucranianos conquistaron el derecho de elegir a sus lderes, tienen derecho a equivocarse al votar y a corregir sus equivocaciones votando de nuevo", dice.

Y otra diferencia con Rusia es que el nuevo presidente ucraniano, que inaugurar su mandato en junio, no ser el nico centro de poder del pas. Habr que ver qu mayoras se forman en las elecciones a la Rada (Parlamento) en julio, y quin es su primer ministro. Es decir: en Ucrania, con todos sus problemas, hay un sistema de contrapesos, de pluralismo institucional que no existe en el sistema ruso de tipo autocrtico.

En ruso y en ucraniano, pueblo se dice igual: narod, pero en ucraniano el trmino contiene caracteres y rasgos de una cultura poltica indudablemente emparentada pero muy diferente de la rusa. No hay contradiccin. Ocurre en las familias, donde hermanos fsicamente parecidos pueden presentar caracteres muy diferentes.

Mientras los hroes de la historia secular rusa son zares, generales y polticos, gente de Estado e Imperio, como Pedro el Grande, Catalina II o el general Kutzov, en Ucrania aparecen personajes de una pica completamente diferente; atamanes cosacos, hombres libres "republicanos" cargados de ideales y actitudes libertarias, vinculados a la lucha por una vida libre en proto-estados y territorios de los lmites de una estepa infinita (Ucrania significa, precisamente, algo as como "en el lmite", "junto a la frontera") y en quijotesca lucha contra adversarios mucho ms poderosos. Figuras como el cosaco Mamai, que luch contra la Orda de Oro en el siglo XIV, Bogdan Jmelnitski, caudillo enfrentado sucesivamente a turcos, polacos y rusos.

En la Galera Tetriakov de Mosc hay un cuadro del gran pintor ruso Ili Repin -"Los cosacos de Zaporozhia escriben al Sultn", se titula-, que expresa ese desafo libertario al poder instituido, lleno de desparpajo y fraternidad. No es historia, es presente. Tanto en el Maidn de 2014 como en las elecciones del domingo, aparece ese espritu popular contra la corrupcin, la injusticia y la oligarqua.

Votando a Zelensky, los ucranianos (300 euros de salario medio, por debajo de los chinos) han arrebatado la conduccin de su pas a Poroshenko que mantuvo a Ucrania en los primeros puestos de la lista de pases ms corruptos del mundo. De nada ha servido el fuerte mensaje nacionalista ucraniano de ste: "ejrcito, lengua y fe", hacer de la confrontacin con Rusia el eje de su accin de gobierno, lo que le aseguraba el apoyo euroatlantista de Washington y Bruselas.

Siendo el antisemitismo un componente histrico del nacionalismo ucraniano (Poroshenko rehabilit y glorific a los hroes colaboracionistas con los nazis de Ucrania Occidental y prohibi las referencias a la victoria del ejrcito sovitico sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial), y siendo la extrema derecha tan activa en el pas, resulta esperanzador que la ciudadana no se haya dejado arrastrar por ese pardo impulso nacionalista institucional y haya optado por un masivo voto de protesta a favor de un candidato crtico, dispuesto a retomar el dilogo con Rusia y que ha puesto algunas exigencias sociales en el primer plano.

Naturalmente que nada de todo eso es una garanta de cambio. Puede que Zelensky sea una marioneta de otros magnates enemigos de Poroshenko, el famoso Igor Kolomoisky, tambin judo y residente en Israel, como simplifican algunos medios rusos, pero lo que aqu se apunta es otra cosa: una vitalidad cvica, un impulso decidido de echar al mal gobierno, y, sobre todo, la posibilidad de que ambas cosas sucedan dentro del sistema institucional existente. Rusia, donde desde Gorbachov el gobierno nunca ha sido soltado de las manos de lo que se llama "partido del poder", est an lejos de todo eso. Y esa es una diferencia muy significativa.

 

Fuente: https://rafaelpoch.com/2019/04/24/la-leccion-ucraniana/#more-277



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