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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2019

El caso Jnger

Luis Roca Jusmet
Rebelin


El caso Jnger es interesante porque presenta una mitologa moderna muy curiosa. Si entendemos el mito como un modelo ejemplar, entonces Ernst Jnger lo fue para muchas generaciones y desde un espectro poltico-ideolgico extraordinariamente amplio. No slo para los extremos (que para algunos se tocan) sino tambin para el centro. El neofascismo se entusiasm con Jnger (como podimos comprobar en muchas de sus publicaciones, como "Punto y coma") pero tambin lo hizo un sector de intelectuales heterodoxos procedentes de la izquierda radical (como podimos tambin comprobar en antiguos nmeros de revistas ya desaparecidas como "Archipilago" o "Ajoblanco"). Lo sorprendente es que tambin estadistas de la socialdemocracia como Mitterand o Felipe Gnzalez visitaron a Jnger en su mansin de la Selva Negra con la nica intencin de conocerle y conversar con l.

Por qu diablos nos sedujo Jnger? Esta es, por supuesto, la pregunta del milln.

En primer lugar, lo hizo por su legendaria y romntica figura de superviviente, de hombre que haba recorrido un siglo despus de mil batallas. Su talante aventurero, que le hace escaparse de adolescente de su casa burguesa y enrolarse en la Legin Extranjera, experiencia que describir en su novela "Juegos africanos". Luego su participacin en la Primera Guerra Mundial, donde escribi desde las trincheras sus impresionantes "Tempestades de acero". Experiencia que le supuso varias balas en su propio cuerpo, llegndole a considerar al borde de la muerte. Posteriormente sus experimentacin con drogas alucingenas, al lado de Albert Hoffman, el inventor de la LSD. Siempre buscando ampliar las puertas de la percepcin, lo que le llev a escribir tanto uno de los mejores estudios tericos sobre las drogas (Acercamientos) como a un relato breve pero denso y muy sugerente: (Visita a Godenhom).

Su carcter indomable, su libertad interior le hizo ser respetado al mismo tiempo por Bertolt Brech y por Hitler, que paraban respectivamente a "las huestes comunistas y nazis que lo queran colgar". Sospechoso de haber colaborado en un atentado contra Hitler lo movilizaron como oficial al frente ruso pensando que les esperaba una muerte segura. Cosa que no sucedi.

Un hombre inquieto, entusiasta, lleno de energa pero capaz de mantener su serenidad en las situaciones ms difciles. Una especie de samurai europeo, un ronin "sin seor al que someterse". Un emboscado, como se defina, que resista la uniformidad del mundo burgus, la lgica de la mercantilizacin.

Quin fue realmente Jnger? No cabe duda que Jnger form parte en su juventud de la revolucin conservadora alemana, aristocrtica, nacionalista y guerrera. Que no fue un oportunista y que se mantuvo al margen del nazismo, con todos los peligros que comportaba, aunque manteniendo una posicin poltica ambigua bajo el lema de la lealtad a su patria. Que a la larga se convirti en un escptico que mantuvo un espritu muy crtico con el mundo en que viva. Desde que posicin? Yo dira que desde una serenidad aristocrtica, nietzscheana, que despreciaba lo plebeyo, que no soportaba a las masas y que senta nostalgia por un pasado de caballero heroico que seguramente nunca existi y que queda reflejado en su novela Abejas de Cristal y en su ensayo La emboscadura. Como dira Jacques Rancire, tuvo odio a la democracia, al poder de cualquiera. Al igual que Nietzsche, por cierto.

Qu queda de aprovechable de Jnger, una vez "muerto el mito"? Muchas cosas, por supuesto. Sus parbolas polticas, como "Helipolis","Los acantilados de mrmol" o "Eumeswill", que vale la pena revisar. Quizs una lectura bien crtica de sus libros tericos, como "El trabajador". Sus reflexiones sobre lo que llamaba "la era de los titanes" o la discusin que mantuvo con su amigo Martn Heidegger sobre el nihilismo son todava interesantes. Sus novelas, como justamente le reconoci el Premio Goethe, tienen valor propio. Igualmente libros muy potentes de aforismos (como "La tijera" y "la emboscadura").

Pero lo que yo salvara incondicionalmente de Jnger son sus diarios. Radiaciones y Pasados los setenta, los diarios que fue escribiendo y se fueron publicando a lo largo de su vida. Reconozco mi debilidad por esta escritura sobre uno mismo, mucho ms sincera y directa que las memorias autobiogrficas, que siempre pasan un filtro que los hacen menos sinceros. Los diarios de Jnger me parecen extraordinarios y son un testimonio humano e histrico impagable. Tambin hay que reconocer el valor que contina teniendo hoy el testimonio reflejado en las inteligentes entrevistas de los italianos Antonio Gnoli y Franco Volpi (Los titanes venideros) o el francs Julien Hervier (Conversaciones con Ernst Jnger), ambas dirigidas a un viejo Jnger que, desde una perspectiva serena sobre su propia biografa nos ofrece un valioso recorrido de todo el siglo XX.

Me gustara invitar a estas lecturas porque son un material inestimable para cualquiera que quiera pensar el mundo en que vivimos. Lectura crtica, por supuesto, como en cualquier otro caso. Formarse un criterio es, muchas veces, leer y dialogar con aquellos que, estando ideolgicamente en nuestras antpodas, nos hacen pensar desde una experiencia vital enormemente rica. Porque uno de los peores sntomas de la banalidad de nuestra poca es que no existen adultos, es decir personas capaces de interpelarnos desde sus propias experiencias. Vivimos en un mundo donde ya no hay experiencia, deca Walter Benjamn. Hay que recuperarla, y Ernst Jnger es un maestro para mostrar el camino.


Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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