Portada :: Economa
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 26-04-2019

Entrevista a Manuel Aguilar Hendrickson, profesor de la Universitat de Barcelona (Escuela de Trabajo Social)
El salario ya no puede garantizar niveles aceptables de bienestar y seguridad material

Alberto Tena
CTXT


Manuel Aguilar Hendrickson. UNIVERSIDAD DE OVIEDO

Manuel Aguilar ha centrado en los ltimos aos su actividad de investigacin sobre las transformaciones de los servicios sociales. Nacido en New York en 1958 es uno de los perfiles en redes ms activos de especialistas para comentar la realidad de las polticas sociales en Espaa. Es coautor, entre otros, de libros como El salario social sudado (1989) y La caa y el pez (1995).

Empecemos por el principio, qu son las polticas sociales?

Podramos hablar de las polticas sociales en abstracto, pero creo que lo que analizamos y debatimos son los mecanismos, articulados desde lo pblico, que las sociedades capitalistas desarrolladas fueron poniendo en marcha desde finales del siglo XIX, y ms coherentemente desde el final de la Segunda Guerra Mundial, para hacer compatibles la acumulacin de capital, el bienestar material de la gran mayora de la poblacin y estabilidad poltica en sistemas polticos de tipo democrtico. Eso que llamamos Estado de bienestar o Estado social, entre otros nombres. Se fundamenta en un crculo virtuoso entre reivindicacin obrera de bienestar material y acumulacin de capital en las industrias de consumo masivo.

EN UN MERCADO DE TRABAJO AS, UN SISTEMA DE GARANTA DE RENTAS QUE SLO PROTEGE CUANDO FALTA EL SALARIO (NO CUANDO ES INSUFICIENTE) PIERDE MUCHA DE SU EFICACIA PROTECTORA

Lo que me parece crucial es que no se trata de polticas orientadas a satisfacer necesidades de las personas en abstracto, en cualquier situacin, sino en un contexto econmico y social muy determinado. El modelo de Estado de bienestar clsico fue la forma de cubrir necesidades y proteger frente a riesgos en sociedades de produccin industrial masiva, consumo de masas y familia nuclear patriarcal, por resumir mucho. El salario del obrero deba bastar para asegurar el bienestar material de la familia; el Estado deba sustituir el salario cuando se perda, completarlo en funcin de las cargas familiares del cabeza de familia y producir ciertos bienes pblicos bsicos, como la educacin, la sanidad y, no olvidemos, la vivienda. De los cuidados se ocupaba la otra persona adulta del hogar, es decir, la esposa del trabajador sustentador del hogar.

Ese Estado de bienestar clsico parece estar en crisis desde los aos 70. Qu podemos esperar de su desarrollo diz aos despus de la crisis de 2008?

Desde finales de los 60, y ms claramente a partir de los 70 y 80, ese modelo econmico entra en crisis y va dando lugar a otro diferente. Pero hay varias cosas que han cambiado profundamente y que ponen en crisis al Estado de bienestar clsico, cuyas herramientas no responden bien a nuevos problemas.

En mi opinin, el ms importante para las polticas sociales es el paso a un modelo de empleo total, es decir, de incorporacin al empleo remunerado no slo de los varones cabezas de familia de la poca fordista, sino tambin de las mujeres adultas, que en el modelo clsico volvan al hogar al casarse o tener el primer hijo. Esa incorporacin se produce, a mi modo de ver, como resultado de otro crculo virtuoso entre reivindicacin feminista de igualdad y plena participacin y necesidades de flexibilidad laboral en el nuevo contexto globalizado.

En ese nuevo contexto entran en crisis, en primer lugar, los cuidados, que ya no cuentan con el volumen de trabajo (femenino casi todo) disponible en el viejo modelo familiar. De ah la aparicin de nuevas necesidades (habra que decir la emersin de necesidades que antes se cubran de otro modo) como el cuidado de la primera infancia o los cuidados de larga duracin, asuntos clave en la agenda actual de las polticas sociales.

Otro de los grandes frentes de crisis del viejo modelo es que, al menos para una parte sustancial de las personas con empleo, el salario ya no puede garantizar niveles aceptables de bienestar y seguridad material. Eso tiene que ver sobre todo con el volumen de trabajo que sectores amplios de la poblacin logran vender (empleos de das, a tiempo parcial, etc.), ms que con la retribucin horaria, aunque sta tambin influya. En un mercado de trabajo as, un sistema de garanta de rentas que slo protege cuando falta el salario (no cuando es insuficiente) pierde mucha de su eficacia protectora.

Acaba de publicarse el libro de Sara Mesa Silencio Administrativo sobre los laberintos burocrticos de las prestaciones sociales. Adems, el Parlamento Vasco ha estado discutiendo sobre el desarrollo de su Renta de Garanta de Ingresos. Cul es la situacin de estas polticas en Espaa?

Las rentas mnimas son una realidad variada y compleja. Desde sus inicios con el Ingreso Mnimo Familiar vasco en 1989, las rentas mnimas autonmicas han oscilado entre dos polos: un derecho garantizado a un ingreso mnimo, acompaado de ofertas de apoyos para la insercin (con una condicionalidad limitada) en un extremo, y unas prestaciones econmicas fuertemente condicionadas a seguir un plan de insercin, en el otro extremo. En ningn caso han sido totalmente incondicionales, pero los diferentes grados y tipos de condicionalidad hacen a veces difcil tratar a todas las rentas mnimas como la misma cosa. Esa tensin se ha inclinado mayoritariamente hacia la condicionalidad dura (en ocasiones habra que hablar de discrecionalidad en el acceso).

La principal excepcin a lo largo de estos 30 aos ha sido la vasca, claramente situada en el primer modelo, con algunos vaivenes. Navarra y Asturias han sido ejemplos de un modelo intermedio, con elementos de discrecionalidad, pero con cobertura relativamente elevada. Desde 2015 se han producido reformas en varias comunidades que van en esa lnea de menor condicionalidad y ms cobertura, aunque an sea pronto para una valoracin completa.

LA IMPORTANCIA DE LAS RENTAS MNIMAS HA AUMENTADO MUCHO DESDE LA GRAN RECESIN. LAS COMUNIDADES HAN PASADO DE GASTAR 440 MILLONES DE EUROS EN 2008 A 1.540 MILLONES EN 2017

Adems de sus problemas internos, las rentas mnimas arrastran un problema de insercin en la arquitectura general de la proteccin social en Espaa. Se mueven en el campo de la asistencia social autonmica, cuyo papel sera el de ltima red subsidiaria de la seguridad social contributiva y no contributiva. Eso requiere un reconocimiento por parte del Estado de ese papel. Pero cuando el Estado decide que se contabilicen las rentas mnimas como ingreso para acceder a la RAI o el subsidio de desempleo, est invirtiendo la subsidiariedad. Cuando el Estado limita prestaciones asistenciales por desempleo en muchos casos est descargando esas situaciones en los programas autonmicos, sin que por ello mejoren los recursos de las comunidades autnomas. La clarificacin de responsabilidades y la lealtad institucional son claves cuando se reparten tareas entre niveles de gobierno distintos.

Globalmente, la importancia de las rentas mnimas ha aumentado mucho desde la Gran Recesin. Las comunidades han pasado de gastar 440 millones de euros en 2008 a 1.540 millones en 2017. Sin embargo, estn lejos de asegurar una proteccin significativa salvo en el Pas Vasco, Navarra y Asturias, fundamentalmente. Sin embargo, su cobertura es an muy insuficiente en la mayora de los casos.

Los debates sobre un sistema de seguridad social basado en una Renta Bsica Universal (RBU) tiene precisamente uno de sus frentes en estas deficiencias del sistema actual de rentas mnimas Cul es su opinin sobre cmo se estn produciendo estos debates?

El primer problema que veo en el debate sobre la renta bsica es que se presenta como una solucin sencilla y capaz de resolver de una vez por todas el problema de la pobreza o la inseguridad econmica. Sin embargo, cuando se pasa de la idea de la renta bsica a su concrecin poltica e institucional, aparecen problemas y aristas que muestran que las cosas no son tan sencillas ni mucho menos.

Dos cuestiones que cambian radicalmente el sentido de una RBU es su cuanta y si en paralelo se mantienen las prestaciones y servicios pblicos existentes o no. Los defensores de izquierda de la RBU suelen defender que se mantengan, los liberales o de derecha suelen ligarla a su supresin. Es un ejemplo de cmo muchos de los consensos amplios sobre la RBU son ms frgiles de lo que parece. Algo parecido sucede cuando se pone sobre la mesa la presin fiscal necesaria para financiarla.

En esencia, la idea de la renta bsica es la de una garanta de ingresos caracterizada por tres rasgos: universalidad (todo el mundo accede, con independencia del nivel de renta), incondicionalidad e individualizacin. Los tres rasgos tienen aspectos muy positivos, pero encierran dificultades que a veces se pasan por alto.

La universalidad tiene las ventajas de la no estigmatizacin y ahorrarse la comprobacin de ingresos. Sin embargo, la comprobacin de ingresos reaparece en toda su intensidad en el sistema fiscal con su presin aumentada, y la universalidad supone redistribuir un volumen mucho mayor de recursos (aunque su efecto neto pueda ser parecido).

Hoy conocemos muchos efectos negativos de la condicionalidad, al menos de la condicionalidad dura: daos a la salud mental y el bienestar de las personas, focalizacin en el cumplimiento y no en buscar salidas creativas a los problemas. Sin embargo, la RBU slo funcionara si los sectores de la poblacin que optasen por no trabajar y vivir frugalmente no pasan de un cierto nivel.

La individualizacin supone dar autonoma a los miembros de los hogares rompiendo con la idea (arrastrada del modelo fordista) de que hay un miembro portador de derechos sociales y el resto son cargas familiares. Sin embargo, su aplicacin estricta supone ignorar las economas de escala que se producen en lo hogares: 600 para una persona sola no equivalen a 1.800 para tres que conviven.

LA INDIVIDUALIZACIN SUPONE DAR AUTONOMA A LOS MIEMBROS DE LOS HOGARES ROMPIENDO CON LA IDEA DE QUE HAY UN MIEMBRO PORTADOR DE DERECHOS SOCIALES Y EL RESTO SON CARGAS FAMILIARES

Estas dificultades no significan que la universalizacin, la incondicionalidad o la individualizacin carezcan de sentido. Pero me llevan a pensar que tiene ms recorrido una serie de reformas progresivas en esas tres direcciones que su implantacin de golpe en un nico dispositivo. Por ejemplo, una asignacin universal mensual por hijo a cargo, computable como renta para modularla, sera un inicio de RBU (para una parte de la poblacin). De hecho existe en muchos pases. Sera posible rebajar mucho la condicionalidad de las prestaciones de desempleo y de renta mnima sin eliminarla del todo, por ejemplo, considerando la dedicacin al estudio o a los cuidados como justificacin para rechazar una oferta de empleo. Las prestaciones que toman como referencia el hogar podran fraccionarse para cada adulto manteniendo la escala de equivalencia para calcular la cuanta total.

Acaba de pasar otro 8M histrico en qu medida el feminismo puede sealar un camino del desarrollo del Estado de bienestar?

Creo que la posicin de las mujeres en el cambio profundo de modelo econmico y social al que me refera antes ayuda a explicar la centralidad actual del feminismo. El 8 de marzo es el 1 de mayo del siglo XXI. La flexibilidad/precariedad laboral o la tensin entre trabajo de cuidado y empleo, la cuestin de qu peso y qu papel deben tener cada uno en nuestras vidas, son temas que el feminismo ha abordado porque afectaban ms directamente a las mujeres pero que van al corazn de las reformas y desarrollos de las polticas sociales para todas las personas que estn sobre la mesa.

Por ltimo, hay una comunidad bastante activa en twitter de acadmicos que debate sobre estos temas. Cmo valora este espacio?

No me atrevo a juzgar el impacto real de esas conversaciones. La parte ms interesante de espacios como Twitter es que, por un lado, pueden ser como los antiguos teletipos de agencia, un flujo de informaciones de inters si sabes seleccionar y no te apabulla el exceso de informacin. Por otro, a mi me ha permitido recuperar la relacin de conversacin e intercambio regular con gente con la que la distancia fsica lo haca difcil, y entrar en contacto con gente que no conoca. En ltimo trmino, cada uno somos responsables de cuntas cosas interesantes y cuanta basura aparecen en nuestro timeline.

Alberto Tena @ALBERTOTENAC

Fuente:



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter