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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2019

Ante los hechos tozudos, un poco de realismo

Guillermo Almeyra
Rebelin


Andrs Manuel Lpez Obrador lleg al gobierno por una votacin tan masiva que hizo imposible el fraude y no por una concesin de las clases gobernantes que, con elevada conciencia de clase, cedieron parte del gobierno para conservar el poder y aceptaron a AMLO slo para domar al tigre de la protesta popular. El presidente tiene por eso una deuda pendiente con los millones de ciudadanos que lo apoyaron, no con los grandes capitalistas que quieren utilizarlo. Este es el primer hecho irrefutable.

Del mismo se desprende que este gobierno no es lo mismo que los anteriores ni una reedicin o continuacin de ellos sino una excepcin resultante de una relacin de fuerzas irrepetible. Es un gobierno capitalista, como tambin fue el de Lzaro Crdenas, pero con enorme apoyo popular y surgi en una crisis poltico-social grave en el pas y en el medio de la crisis econmica del capitalismo mundial que viene desde 2008 y que cambi la relacin de fuerzas entre los diferentes imperialismos, la de stos con los pases dependientes (a los que algunos ilusos calificaban de emergentes) y tambin la relacin de fuerzas entre las clases dominantes y las subalternas en todos los pases del mundo.

El gobierno de AMLO es fruto de las esperanzas y las ilusiones de millones de explotados y, adems, de la crisis econmica, poltica y de dominacin del capitalismo a nivel planetario. Los grandes capitalistas que lo aceptaron como mal menor por temor al tigre popular desean que pierda su base de apoyo y decepcione a los ilusionados que an esperan un cambio social de un hombre que quiere, por el contrario, humanizar al capital y la Repblica unida y amorosa, no el fin de la explotacin y de la opresin. Esto tambin es un hecho insoslayable, tozudo.

Por esa razn la mera oposicin a las polticas de AMLO sin proponer alternativas a las mismas y los ataques sectarios al presidente y a sus seguidores slo sirven al gran capital y les granjean a los sectarios el odio popular. Es aberrante suponer que el EZLN fue una creacin de Salinas pero el slo hecho de decenas de millones puedan creerlo indica la profundidad de la fosa que las frivolidades y el sectarismo crearon entre el EZLN y millones de trabajadores que simpatizaban con el zapatismo.

Los ataques sectarios favorecen adems la solucin Huerta, o sea la cada por la derecha de un presidente con veleidades de equilibrista y, como su modelo Madero, prisionero de un aparato estatal conservador y reaccionario y temeroso ante los descendientes actuales de Zapata y de Villa.

El anticapitalismo no debe slo rechazar las polticas del gran capital: debe, sobre todo, hacer propuestas concretas y viables, superadoras de aqullas y que armen a los pueblos para su autogobierno en un sistema de autogestin comunitaria generalizada. Hay que reemplazar al gran proyecto turstico-inmobiliario que acompaa al Tren Maya por proyectos de desarrollo rural elaborados por las comunidades locales con el apoyo de expertos universitarios voluntarios, apoyados en la lucha por un conjunto de leyes de proteccin ambiental y a la economa campesina diversificada y por un estudio de los territorios para el desarrollo de energa elica o solar y de los suelos para planear una agricultura que no dae el ambiente.

Tambin se debe plasmar en proyectos concretos la oposicin reiterada de las comunidades indgenas y organizaciones sociales del Istmo de Tehuantepec a la destruccin de su tejido social y de sus territorios para realizar el viejo proyecto de Echeverra-Fox destinado a servir los intereses de Estados Unidos conteniendo all las migraciones y reduciendo en tiempos y costos los fletes del comercio entre los dos Ocanos.

La elaboracin de proyectos alternativos en asambleas democrticas con expertos invitados y su discusin en reuniones intercomunitarias son indispensables porque harn escuchar en todo Mxico la voz de los trabajadores quitndole as al capital y al gobierno el argumento falaz de que no hay otras opciones que las que ellos proponen.

Si el candidato Lpez Obrador se comprometi, pese a la inversin ya realizada, a echar por tierra el proyecto de termoelctrica en Huexca que el presidente Lpez Obrador ahora quiere terminar apoyndose en argumentos tcnicos y financieros quin de los dos era o es sincero? No hay duda alguna: si la central amenaza la calidad del agua y el gasoducto es inseguro, no deben funcionar. La inversin ya realizada no justifica insistir en montar una bomba de tiempo. Por el contrario, los malos clculos, la irresponsabilidad, la corrupcin de quienes negociaron con la empresa espaola deben ser enjuiciados. Incluso si la oposicin de los campesinos y las comunidades fuese errnea, hacer algo contra su voluntad y llamarles conservadores porque, en efecto, quieren conservar su agua y su seguridad expresa soberbia, ignorancia histrica y constituye un grave y peligroso error poltico.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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