Portada :: Opinin
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 27-04-2019

Socorro!

Jaime Richart
Rebelin


La guerra es la continuacin de la poltica por otros medios, al decir de Clausewitz. Claro es que a veces la propia poltica es tambin causa directa de la guerra. Desde luego la escalada de la violencia verbal es precursora de la guerra. Las soflamas acaban incendiando a las masas, o a parte de las masas, y una sociedad puede terminar por escalones en confrontacin armada. Recurdense las arengas y los mtines de Hitler o de Mussolini como polticos, antes de la segunda guerra mundial, y los de Franco y compaa antes, durante y despus de la guerra civil. Hitler y Mussolini venan tambi n de la pol tica. Franco no era pol tico. Fue un militar que abort la poltica. De modo que es la propia poltica la que a menudo enciende la mecha. Y eso es lo que parece que pueda volver a ocurrir en Espaa. Las proclamadas decisiones de liberar la venta de armas y amortizar las Autonomas por parte de un partido que ha irrumpido en escena hace muy poco tiempo, son suficientemente temerarias como para esperar consecuencias graves a corto plazo, aunque no gane las elecciones. La amenaza est ah... Pues este nuevo partido tiene el propsito de reverdecer sin tapujos, ir nicamente por v as democr ticas como Hitler, el ideario del dictador, reforzando adems la funesta ideologa neoliberal...

Neutralizar los constantes impactos que llegan a mi exacerbada sensibilidad desde los estadios de la poltica, es lo que busco las raras veces que escribo directamente de poltica. En repelerlos escribiendo, est mi catarsis. Puro desahogo del espritu que me evita dar rienda suelta a la tentacin de salir a la calle perdiendo los estribos y liarme a tiros al aire con un arma que no tengo: tales son las felonas, las mentiras, las argucias, las conspiraciones, los expolios, los abusos que no cesan... y el sufrimiento que generan, a los que venimos asistiendo prcticamente desde que se inaugur esta pantomima democrtica. No hace mucho o a una periodista decir que escriba para no matar. No me extraa. Algo de eso pasa por mi cabeza. Pero al igual que a ambos, estoy seguro de que no a miles, sino a millones de ciudadanos y ciudadanas espaoles en las redes sociales les ocurre algo parecido. Escriben y publican para no estallar de indignacin. Esta es, a mi juicio, la nica diferencia entre estos aos que vivimos y 1936. La Internet marca las distancias. Porque por lo dems, los nimos, los tambores de guerra, las intenciones aviesas descaradas o encubiertas y la atmsfera general que se respira, no creo que sean muy diferentes a las de aquellos aos previos a la guerra civil...

En cualquier caso, el fascismo surge en el perodo de entreguerras y se desarrolla entre 1918 y 1939. Son varios los rasgos del fascismo, pero los que nos ponen enseguida en guardia son: la exaltacin de valores patriticos y de la raigambre de una raza difusa, un fuerte militarismo, la eliminacin del disenso y la determinacin de implantar el pensamiento del partido nico. Seamos sinceros, salvo los espritus pusilnimes, todos llevamos a un dominador, a un depredador, a un fascista dentro , pero lo reprimimos. Es ms, el fascismo niega que la violencia sea negativa en la naturaleza, y ve primero en la violencia poltica y luego en la guerra los medios necesarios para una regeneracin de valores rancios. En cambio, los fascistas afirman que la democracia liberal es obsoleta. A diferencia de los totalitarismos de izquierda, para los que el enemigo est "dentro" (burgues a, clases acomodadas), la ultraderecha espaola asimilada al fascismo y ste al franquismo, identifica n al enemigo "fuera". Pero como no existe y lo necesita para prosperar, ya lo viene fabric ando desde hace a os. Es cercano, c modo, propicio y con una inveterada aspiraci n a la independencia: el pueblo vasco y el pueblo catal n. Para ell os, se es el enemigo a aplastar. Lo dem s vendr por a adidura. De ah la crispacin y la histeria hasta el paroxismo de los tres partidos subsumidos en la ultraderecha que no parecen ser ya propiamente movimientos polticos, sino un monipodio disfrazado de poltica. He ah a los tres disputndose la presa. Los tres, al asalto del poder a secas. Lo que menos les interesa es lo que hace noble a la poltica: servir al ciudadano. Para luego, una vez arrebatado ese poder con mil argucias, resucitar a Franco , cercenar las libertades p blicas , reanudar la represi n, apuntalar Espaa como Una, y decretar el credo del nacional-catolicismo. Aadamos a todo eso el principio neoliberal de que no se trata de suprimir la desigualdad, sino, por el contrario, de ampliarla y de convertirla en ley protegida por barreras infranqueables, y tendremos el boceto completo de un gobierno salido del infierno...


Jaime Richart, antroplogo y jurista.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter