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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 07-05-2019

El extrao suicidio de un Prefecto

Hugo Alcayaga B.
Rebelin


La muerte en dictadura, hace 45 aos, de quien fuera Prefecto de Investigaciones de Valparaso, Juan Bustos Marchant caso caratulado hoy como homicidio calificado signific una larga y dura batalla por el esclarecimiento de la verdad, que est llegando a su trmino. En tanto tiempo la justicia vio obstruida su labor por la negativa persistente de los responsables a reconocer lo sucedido.

Trabajando sobre la base de prolijas indagaciones, careo de sospechosos y peritajes balsticos, el ministro de la Corte de Apelaciones portea, Jaime Arancibia Pinto, involucr a 12 funcionarios de ese servicio, la actual PDI. Slo dos de ellos estn vivos y jubilados, Mario Tashima Rebolledo y Ral Chenevier Laffont, cuyo procesamiento fue ordenado por el magistrado que conoce las causas por violaciones de los derechos humanos.

Aunque el golpismo siempre lo present como un suicidio, a nadie le cupo nunca duda alguna de que el jefe policial fue asesinado a sangre fra, sin testigos, con premeditacin y alevosa propias de quienes en aquella poca negra avasallaron al pas y su gente sin contrapeso pero con odio, aprovechando la tenencia de las armas y protegidos por un rgimen ilegal que ejerca el terrorismo de Estado.

Funcionario de carrera, Bustos haba asumido la prefectura designado por la direccin general de la institucin en abril de 1972 por sus mritos personales, su capacidad profesional y su probidad indesmentible. Saba que su tarea sera difcil en una ciudad como Valparaso donde la oficialidad clasista de la Armada sobrepasaba la autoridad de su comandante en jefe, Almirante Ral Montero Cornejo, y comenzaba a preparar la conspiracin que llevara al derrocamiento del gobierno constitucional del presidente Allende.

El prefecto despleg una ardua labor al enfrentar a los enemigos del gobierno popular, en especial al grupo fascista Patria y Libertad que contaba con armas y explosivos proporcionados por oficiales navales para la comisin de actos de sabotaje y atentados terroristas. Ese grupo tena la proteccin del contralmirante Ismael Huerta Daz que en una oportunidad protagoniz un serio incidente con la autoridad policial por la detencin de uno de sus integrantes que result ser su yerno. Indignado, Huerta amenaz con que las cosas no quedarn as.

Juan Bustos, que concitaba el odio de la conjura golpista, fue destituido de su cargo por los marinos que coparon Valparaso la maana del 11 de septiembre de 1973. No fue dado de baja y continu prestando servicios profesionales a su institucin, mientras la fiscala naval y el servicio de inteligencia naval seguan sus pasos y lo investigaban a fondo buscando cargos ficticios en su contra.

Los das 11 de octubre y 26 de abril siguientes, Bustos fue secuestrado desde su domicilio en Via del Mar por un grupo de matones que le dieron un maltrato brutal. Estos lo subieron a la fuerza a un vehculo en que fue llevado a otro lugar, maniatado, con los ojos vendados y una frazada en la cabeza para interrogarle bajo golpes, torturas, aplicacin de electricidad y amenazas hacia l y su familia, tratando de que confesara delitos inexistentes.

Por orden del fiscal naval Enrique Vicente, que ostentaba el grado de capitn de corbeta, el detenido qued finalmente recluido en un calabozo de la misma prefectura cuya jefatura haba ejercido hasta meses antes. Durante horas y das fue sometido a intensos interrogatorios por el fiscal junto a algunos que haban sido sus subordinados en la polica civil inducidos por la dictadura se haban convertido en sus enemigos y que se prestaban para la encerrona en su contra. Tratando de vencer su resistencia todos insistan, sabiendo que no era verdad, en su participacin en trfico de armas y drogas.

Minutos despus de las 7 de la maana del 2 de mayo de 1974, el destituido prefecto fue encontrado agnico en su celda de aislamiento: Se haba disparado un balazo en la cabeza con perforacin de crneo y salida de proyectil. Junto a l estaba el revolver empleado, sin que nunca se supiera cmo haba llegado all ni en qu circunstancias. El deceso se produjo alrededor de medioda tras lo cual de inmediato se emiti un apresurado comunicado oficial dando cuenta de un suicidio.

Esa versin fue siempre inverosmil. Quienes tenan antecedentes de la situacin y estaban al tanto de lo que estaba sucediendo, tenan la certeza de que Juan Bustos no saldra vivo del calabozo que ocupaba. Nunca se estableci o al menos se inform cmo un revolver pudo ser ingresado a una celda aislada de un detenido incriminado, o si alguien entr y le dispar a quemarropa o quizs si ese alguien lo forz a tomar el arma con sus manos, llevndola a la cabeza y apret el gatillo.

Semanas despus de ocurridos los hechos, el fiscal naval cit a su oficina a la viuda y le comunic que despus de todas las averiguaciones practicadas la conclusin era que el nombre del presunto suicida estaba limpio y era inocente, ya que no se haban encontrado cargos en su contra ni en trfico de drogas o armas, ni en ningn otro delito. Las mltiples disculpas y explicaciones, sin embargo, fueron innecesarias y no sirvieron en absoluto, porque ya era demasiado tarde.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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