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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 03-05-2019

30 aos de convergencia de las dos derechas

Hugo Alcayaga B.
Rebelin


Cuando el entonces diputado Sergio Aguil dio a conocer su ensayo Las dos derechas, en la dcada de los 90, con seguridad no pens que el tema medular sera reflotado indirectamente al paso de los aos por la Udi (la reaccin con careta de unin demcrata) a travs de una de sus ms connotadas parlamentarias.

Los medios de prensa han destacado en los ltimos das declaraciones de la senadora pinochetista Ena von Bauer, quien asever con certeza que Chile Vamos es el heredero de la Concertacin, estamos orgullosos del pas que la Concertacin, en conjunto con nosotros, construy.

Coinciden esas palabras con las pronunciadas anteriormente por el ex presidente Frei Ruiz Tagle un conservador con carnet de demcrata cristiano el cual seal que cuando me preguntan si lleg la alegra, yo les digo que los ltimos 30 aos han sido los mejores de la historia de Chile

Frei fue quien abri las puertas a las privatizaciones en la era concertacionista. En su periodo pasaron a manos del gran empresariado chileno y extranjero el agua y los puertos, y se produjo la entrada de capitales privados a la generacin elctrica. El ex mandatario, pinochetista desde joven, logr arrebatar al dictador de la justicia internacional tras su detencin en Londres.

A la senadora Udi y a otros habra que hacerles claridad para que se cercioraran que en realidad la Concertacin y la derecha tradicional no construyeron ningn pas ni nada nuevo. En sus siete gobiernos consecutivos se limitaron a prolongar y administrar el rgimen de injusticias legado por la dictadura, caracterizado por la falta de democracia, la desigualdad, el individualismo y la corrupcin.

Al cabo de 3 dcadas de alternancia en La Moneda y convergencia en sus objetivos, ambas coaliciones polticas avaladas por la oligarqua, las FF.AA. y el imperio yanqui parecen haber conformado un frente comn en defensa de las calamidades que dej la tirana. Con impunidad en las violaciones a los derechos humanos de fondo, ah estn invariables la Constitucin espuria de 1980, el modelo neoliberal depredador, la institucionalidad bastarda, el mercado desregulado, las riquezas naturales en poder de transnacionales, grandes empresas con exclusivo afn de lucro como las AFP y las Isapres, etc.

Difcilmente un ciudadano comn y corriente puede sentirse orgulloso de que en su pas la concentracin econmica de una minora privilegiada repercuta en la pobreza de muchos afectados por los salarios mnimos, el desempleo y el sobreendeudamiento con morosidad. La casta poltica acomodada en el sistema se halla cada vez ms lejos de las necesidades que el pueblo sufre a diario, mientras en la televisin las tandas publicitarias del mercado le muestran un mundo de fantasa inalcanzable.

Por sus propios errores la Concertacin derroch el inmenso caudal de votos que tuvo en sus inicios, y el cambio de la alegra por la incertidumbre, la solidaridad por la avaricia y los servicios por los negocios, termin por hacerla sucumbir. Menos suerte tuvo su sucesora, la Nueva Mayora, que por falta de apoyo popular dej de existir tras corta vida por causas naturales. Se les recuerda solo por la desconfianza que tales bloques generaron en la gente. No tienen futuro, ni aun tratando de aferrarse a los polticos nuevos que asoman.

No menor es la desconfianza hacia Chile Vamos, que ha decepcionado en un ao de gobierno. Sebastin Piera solo est interesado en su patrimonio, en su ego y su proyeccin hacia el exterior, pero ignora a la calle y sus demandas en momentos en que crecen los despidos, la cesanta y el desencanto. Sus electores creen haber cado en una trampa. Aun antes de llevar de paseo a China a sus hijos, tambin millonarios empresarios, las encuestas indicaban que la aprobacin a Piera no superaba el 36%.

Gobernar para los poderosos que acumulan riquezas con mezquindad es una prctica que no responde a las aspiraciones de quienes no tienen ms propiedad que sobre sus sueos y anhelos postergados. Las dos derechas cuentan a su favor con la demora del estallido social, que se producir ms temprano que tarde, y que est destinado a derribar las bases del modelo vigente y abrir paso a la estructuracin de un rgimen igualitario, con democracia plena, solidaridad, justicia y participacin ciudadana.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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