Portada :: frica
Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2019

Desde los BRICS a las townships, prosigue la segregacin racial y social

Eric Toussaint
CADTM

Informe de la misin del CADTM Internacional en la Repblica Sudafricana, del 31 de marzo al 12 de abril de 2019


 Mediante su lucha, el pueblo sudafricano consigui acabar con el rgimen legal del Apartheid hace ms de 25 aos. [1] A pesar de eso, y aunque est en contra de la ley, la continuacin de facto de la segregacin racial es evidente. Adems, los ataques de los capitalistas contra la mayora de la poblacin son particularmente notables. La lucha de clases es una realidad bien perceptible sobre todo porque la evolucin social principal es la ascensin de una pequea minora negra al estatus de capitalistas. Y frente a esos capitalistas blancos y negros, una mayora de la poblacin no blanca prosigue viviendo en condiciones de grave o extrema pobreza. La Repblica de Sudfrica llega a los 58 millones de habitantes, con un 80 % de negros, un 9 % de blancos, un 9 % de mulatos (coloured) y un 2,6 % de asiticos (descendientes de indios, ceilandeses, indonesios, malayos). [2] Y es uno de los pases del planeta con mayores desigualdades. Adems, la tasa de desempleo es de cerca del 27 %. El Congreso Nacional Africano (ANC), despus de tener un papel fundamental en la lucha contra el apartheid, dirige el pas junto con el partido comunista desde hace 25 aos. El gobierno ANC-PC aplica una poltica neoliberal con una pizca de poltica social. La dura realidad de esa poltica tuvo su demostracin trgica en 2012, cuando las autoridades reprimieron una huelga de mineros en Marikana provocando la muerte de 34 obreros. Varios dirigentes actuales de la ANC, entre los cuales el capitalista Cyril Ramaphosa, [3] quien preside el pas desde 2018, estuvieron mezclados en esa represin y tenan intereses personales en la empresa privada propietaria de la mina de Marikana. El pasado glorioso del ANC qued bien lejos. En un contexto muy difcil, tuvieron lugar numerosas luchas de resistencia en el entorno de los barrios pobres tanto en las ciudades como en el mundo rural. Una gran cantidad de familias de las clases populares estn muy endeudadas ya que los salarios, u otros ingresos, son insuficientes para llevar una vida digna. De los 34 mineros asesinados en Marikana, a 22 le descontaban una parte importante de sus salarios con el fin de reembolsar sus deudas, y eso porque sus salarios no les alcanzaban para vivir. Por supuesto, tambin est la deuda pblica que va aumentando y cuyo pago conlleva una limitacin de los gastos sociales.

Seguir leyendo...



Envía esta noticia
Compartir esta noticia: delicious  digg  meneame twitter