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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 29-04-2019

El poder busca consenso electoral para aplicar el ajuste

Julio C. Gambina
Rebelin


Macri, el PRO y Cambiemos consiguieron consenso electoral en 2015 y 2017, con lo cual sustentaron el programa de ajuste en curso, con deterioro creciente de todas las variables econmicas y sociales. Por eso, al tiempo que crece el desempleo, la pobreza y la desigualdad, junto a la concentracin econmica y la extranjerizacin, aparece el agotamiento en el consenso a la poltica oficial.

La inflacin y la recesin son una realidad para definir el rumbo de la dominacin, con impacto regresivo en la sociedad, impactando fuertemente en quienes perciben los menores ingresos y que constituyen la mayora de la poblacin. Son realidad porque son procesos deliberados en la disputa del poder. La recesin es provocada por el gobierno, para ajustar, aunque se le escape el tema precios. Estos aumentan como parte de la disputa entre fijadores de precios para ver quien acumula ms riqueza socialmente generada. No solo hay distribucin regresiva del ingreso entre el capital y el trabajo, sino que opera tambin una disputa por la renta entre los propios empresarios.

En ese cuadro, en estos das se agrav la situacin, con nuevas alzas del tipo de cambio, con un dlar a 47 pesos, o un riesgo pas cercano a los 1000 puntos, evidenciando la imposibilidad de pago de la deuda externa acrecida durante estos aos en unos 185.000 millones de dlares. Todo puede seguir aumentando. El dlar no tiene techo y mientras alto cotice ms fcil ser el logro por sostener el dficit cero de las cuentas pblicas, e incluso buscar el supervit exigido por la ortodoxia. El riesgo pas es la presin internacional para acelerar el ajuste y las regresivas reformas laborales, previsionales y tributarias. La deuda seguir refinancindose tanto como se quiera, a cambio de nuevas rondas de ajustes. Los acreedores externos, ms que cobrar, pretenden condicionar el cambio reaccionario.

Estas devaluaciones de la moneda son palmaria demostracin del ejercicio del ajuste y se traslada a los precios, ms all de los precios esenciales, apenas 64 productos sobre una base de miles necesarios en el abastecimiento cotidiano. Algunos se sorprenden por la evolucin de tal o cual variable, cuando todas y cada una de ellas son variantes del ajuste buscado por el poder econmico y poltico, local y mundial. Ese conjunto de bienes y servicios del universo cotidiano de consumo sufren modificaciones en sus precios y afectan la vida diaria por la caresta. Solo a modo de ejemplo podemos verificar como las petroleras ya anuncian un 5% de incremento de los combustibles para mayo, y a no dudar, eso se transfiere a precio.

Sobre esta realidad y para intentar frenar la volatilidad cambiaria, la tasa de inters establecida desde el BCRA vuelve a superar el 70% (71,87% para las LELIQ del 26/4 segn el BCRA) y persevera en un costo usurario para cualquier proyecto familiar, productivo o de desarrollo. Lo concreto es el estmulo a la especulacin financiera para los pocos en capacidad de invertir excedentes en la timba de las finanzas. De hecho, basta observar el movimiento del saldo de las reservas internacionales para verificar que los ingresos de divisas desembolsados por el FMI o por liquidacin de exportaciones favorecen la fuga de capitales. Si el 9/4 haba 77.481 millones de dlares de Reservas internacionales, dos semanas despus, el 24/4 quedaban 72.330 millones de dlares.

Son 5.151 millones de dlares menos en dos semanas!!! Despus argumentan que en el pas no hay recursos disponibles para inversiones productivas, increble, pero real!!! No a todos les va mal. Esos miles de millones se acreditaron en algunas cuentas, seguramente en el exterior o en activos externos, lo que incluye las cajas de seguridad.

Tan dura es la realidad econmica y social que ahora se duda del mantenimiento del consenso electoral a la propuesta del oficialismo para gestionar otro periodo de gobierno y consolidar el cambio (reaccionario) del orden vigente. Crece el descontento social e incluso la protesta, que incluye un Paro Nacional con movilizacin para el prximo 30/4. Por eso, desde el mismo poder econmico concentrado y extranjerizado se proponen adecuaciones en la oferta electoral de renovacin presidencial, incluyendo hiptesis que demandan la abstencin de la candidatura del presidente Macri. Aunque ello no ocurra, vale consignar la presin a Macri y su entorno ms estrecho para acelerar los cambios que el poder demanda. Insistamos: reformas laborales, previsionales e impositivas.

El poder reconoce que, ante la baja de la consideracin social al aporte del gobierno, ya no alcanza con el ajuste en desarrollo, ya que se necesita del consenso electoral para avanzar ms all de la contencin del gasto pblico y promover reformas estructurales (laborales, previsionales y tributarias) para hacer rentable la inversin capitalista. Es una exigencia del capitalismo de poca y no solo para la Argentina. Se trata de un programa que es hegemnico en el sistema mundial actual y que solo tiene resistencias nacionalizadas en funcin de la histrica organizacin social y popular en cada territorio.

Queda claro que en la Argentina no han podido torcer el brazo, an, del movimiento sindical y social para realizar las reaccionarias reformas que requieren, pese a complicidades de organizaciones sindicales y sociales que retardan protestas y movilizaciones de confrontacin con la estrategia del poder. Destacan suscripciones a la baja de convenios colectivos, caso de los petroleros en el sur patagnico para avanzar con las inversiones en Vaca Muerta, pero no pueden trasladarlo a otros sectores y territorios. Si alguien consulta por el conflicto energtico cordobs, ms all de la pretendida privatizacin de la empresa pblica (EPEC), lo que hay es una fuerte presin para modificar el histrico convenio colectivo de Luz y Fuerza de los tiempos de Agustn Tosco.

El objetivo del poder pasa por disciplinar a las organizaciones populares que retardan la adecuacin estructural del capitalismo local a las demandas de la hegemona neoliberal construida desde la poltica pblica en las ltimas cuatro dcadas. El capitalismo, local y mundial ya no puede funcionar bajo las lgicas reformistas del Estado benefactor o su variante devaluada aplicada en nuestra regin entre los 50 y los 70 del siglo pasado. Por eso el neoliberalismo ensayado bajo las dictaduras del Cono Sur entre 1973 y 1976, generalizadas luego en el capitalismo mundial en los 80 y 90, viene por ms, que no es otra cosa que revertir derechos conquistados por ms de un siglo. Insistamos, no es solo una cuestin nacional, es global.

La onda temporal pasa por la reestructuracin regresiva de las relaciones laborales con precariedad del empleo, menos seguridad social y baja de salarios; pero tambin con la reforma del Estado va privatizaciones, desregulacin y nueva funcionalidad del Estado para sostener la demanda de ganancias y acumulacin capitalista. Por eso no serva ni sirve para el poder la integracin no subordinada en la lgica del ALBA, la CELAC e incluso Unasur. Estas dos ltimas, aun conteniendo a regmenes de orientacin contradictoria, no incluan la presencia de EEUU y Canad, discutiendo as la hegemona imperialista para la regin.

En sntesis, el ajuste avanza con la poltica oficial consensuada y avalada por una oposicin institucional complaciente, sin espacio por ahora para profundizar en lneas de intervencin directa en cambios estructurales por la subsistencia de un movimiento popular en la resistencia. Este obstculo es el que hay que remover, aducen desde el poder. La disputa electoral interviene en esa direccin, ya que el que gane deber confrontar el mayoritario apoyo conseguido en las urnas con una lgica en sentido inverso de crtica, protesta y bsqueda de alternativas que satisfagan necesidades populares ampliadas. Esa contradiccin no se resuelve en el mercado, sino que ser producto de fuertes iniciativas enfrentadas, entre el bloque del poder y los sectores afectados por la poltica hegemnica, lo que incluye la represin crecientemente explcita.

La batalla es poltica y se busca hacer funcionar el orden econmico en tiempos de brutal ofensiva del capital. Algunos intelectuales, como Joseph Stiglitz, Nobel de Economa 2001, y otros economistas crticos de la ortodoxia cree que es posible volver a la poltica econmica de hace 4 dcadas, restableciendo un orden entre mercado y sociedad, ilusionando con una lgica que asocia democracia con capitalismo. Es bueno discutir esa tesis para pensar si es posible encontrar solucin a las necesidades sociales y de la propia naturaleza en el marco del capitalismo.

El socialismo no tiene buena prensa, pero su bsqueda sigue siendo un faro que ilumina el presente y el futuro, por lo que a veces nos entusiasma indagar sobre la posibilidad de construir nuevas propuestas polticas, que rompan el tablero de lo previsible y se presente una propuesta en contra y ms all de la lgica del capital. Ello supondra romper la fragmentacin de una izquierda amplia, ms all de partidos, que articule a grupos polticos, sociales, a personalidades y a diferentes trayectorias histricas que anidan en una perspectiva crtica al capitalismo y horizonte socialista. Puede parecer un sueo, pero en la vspera del da internacional de los trabajadores y las trabajadoras bien vale anteponer un deseo por hacer realidad de la utopa en tanto objetivo que nos permita caminar para inducir una lgica de transformacin social.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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