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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2019

Por un ecosocialismo de combate

Daniel Tanuro
Viento Sur


Cmo reconciliar la lucha social y la lucha ambiental? Esta pregunta preocupa a los sindicalistas. Para evitar una catstrofe climtica sera necesario reducir la actividad, suprimir las producciones intiles o dainas, renunciar a una parte sustancial de los transportes... Pero qu pasara entonces con el empleo? Cmo evitar una oleada de desempleo, un nuevo impulso de la miseria y la precariedad? En las actuales relaciones de fuerzas, frente a un capitalismo financiarizado y globalizado, estos desafos parecen imposibles de enfrentar...

La Confederacin Sindical Internacional (CSI) extrajo una conclusin radical: bajo la cubierta de la retrica en favor de "transicin justa", opt por ayudar a la evolucin hacia un imposible capitalismo verde. La resolucin de Vancouver (2010) es clara: este texto aboga por una transicin que "no ponga en peligro la competitividad de las empresas y no ejerza una presin indebida sobre los presupuestos de los Estados (Artculo 5). Se cree soar: la demanda de respeto a la competitividad ni siquiera est acompaada por una reserva en relacin con el sector de los combustibles fsiles, la principal causa del cambio climtico! Sin embargo, sin romper el poder de este sector del capital es estrictamente imposible evitar la catstrofe climtica...

La CSI quiere creer que una "gobernanza democrtica" que integre la "transicin justa" abrira "nuevas oportunidades" y creara masivamente "empleos verdes", buenos y "decentes". Esas son ilusiones. Los capitales invertidos en la "transicin energtica" no anulan de ninguna manera la despiadada ofensiva capitalista contra los salarios, las condiciones de trabajo y los sindicatos. Alemania est a la vanguardia a la vez en la energa renovable y en la expansin de una subclase de trabajadores y trabajadoras pobres. En muchos pases, los gobiernos utilizan la ecologa para desmantelar los bastiones sindicales en los sectores tradicionales. La respuesta no consiste en la participacin sindical en la gobernanza democrtica del respeto a la competitividad sino en la construccin de una relacin de fuerzas.

El desarrollo de una alternativa genuinamente sindical a la poltica de colaboracin de clases de los lderes de la CSI es de importancia estratgica. La clase obrera ocupa una posicin decisiva en la industria y los servicios. Sin su participacin activa, una transformacin antiproductivista de la economa ser imposible. Pero, cmo se gana a los trabajadores y trabajadoras para la lucha por la defensa del medio ambiente? Tal es la cuestin. La respuesta es difcil. Ms difcil an porque el equilibrio de poder se est deteriorando y el veneno de la divisin se est extendiendo en el mundo del trabajo.

La autoorganizacin obrera

Qu hacer? Para empezar, es necesario plantear correctamente el problema en el terreno terico. Porque aqu estamos tocando una cuestin fundamental: el capital no es una cosa sino una relacin social de explotacin que sujeta a los trabajadores con mayor seguridad que las cadenas. Se quiera o no, este sistema obliga a cada asalariado/a a producir ms de lo necesario para satisfacer sus necesidades y realizar esta produccin bajo la forma alienada de la mercanca. As pues a colaborar en el productivismo, que "agota las dos nicas fuentes de riqueza: la Tierra y el trabajador(Marx). En la actualidad esta colaboracin se est volviendo cada vez ms antinatural, ya que amenaza la supervivencia misma de la humanidad. Pero, en condiciones "normales", la competencia capitalista se impone a todo el mundo.

Por lo tanto, debemos salir de las condiciones "normales", de la competencia de todos/as contra todos/as. Cmo? Por la organizacin colectiva, la accin de los explotados/as por sus reivindicaciones. "La emancipacin de los trabajadores ser obra de los propios trabajadores". Esta clebre frase de Marx es ms que nunca vlida. Ante la crisis ecolgica, el enorme problema de la sumisin/integracin de los asalariados/as a la carrera productivista de capital solo puede ser superado mediante la lucha autoorganizada. Conclusin prctica: debe apoyarse cualquier resistencia colectiva contra la austeridad, los despidos, los cierres, incluso de manera crtica (cuando no es realmente democrtica, o que su punto de partida es antinmico con la defensa del medio ambiente). Una cosa es cierta: los trabajadores y trabajadoras derrotados en la lucha econmica inmediata contra la austeridad no progresarn hacia una conciencia poltica ms elevada, que integre la cuestin ecolgica.

El control obrero y la autoorganizacin democrtica pueden hacer milagros en trminos de conciencia. Incluso a nivel de una empresa. Un "ejemplo" notable fue proporcionado por los "excedentarios" del sector vidriero de Charleroi (Blgica, ndt): tras la lucha contra el cierre de su compaa, impusieron su reconversin en una empresa pblica de aislamiento/renovacin de viviendas (la empresa fue creada pero saboteada posteriormente por los polticos y la patronal).

Formar la conciencia ecosocialista

Tales ejemplos, sin embargo, siguen siendo excepcionales. En general, la formacin de una conciencia ecosocialista requiere un enfoque y experiencias a un nivel ms amplio que la empresa. Es en el nivel interprofesional donde el sindicalismo puede plantear mejor las demandas estructurales que se enmarquen en un enfoque anticapitalista de la transicin. Por ejemplo: la extensin del sector pblico (transporte pblico gratuito, por ejemplo), la expropiacin del sector fsil (condicin sine qua non para una rpida transicin a las energas renovables), la reduccin radical del tiempo de trabajo, sin prdida de salario (una condicin sine qua non para conciliar decrecimiento de la produccin y empleo).

Pero el programa y la lucha no son suficientes. Un ecosindicalismo de combate requiere mirar ms all de lo interprofesional. Es necesario concebir una estrategia de convergencia con otros movimientos sociales (campesinos, jvenes, feministas, ecolgicos). Eso implica abandonar la idea errnea de que el trabajo es la fuente de toda riqueza. En verdad, por un lado la explotacin del trabajo asalariado presupone la apropiacin y explotacin de los recursos naturales que necesariamente proporcionan el objeto material del trabajo y, por otro lado, la explotacin patriarcal del trabajo de cuidado realizado por las mujeres e invisibilizado en el marco de la familia. La contradiccin capital-trabajo est as incrustada en un antagonismo ms amplio entre el capital, por un lado, y la vida y su reproduccin, por otro.

Si se sita en el centro de este antagonismo, el sindicalismo puede salir de la defensiva, anudar alianzas con otros movimientos sociales, desarrollar con ellos un proyecto eco-socialista atractivo. No se trata de revivir la quimera de una transformacin social progresiva por la acumulacin de micro-experiencias que se supone hacen posible la economa de un enfrentamiento global. Por el contrario, se trata de preparar esta prueba de fuerza a nivel territorial, desarrollando sistemticamente prcticas de control, de solidaridad, de autoorganizacin y de autogestin. Ellas animarn a los explotados/as y oprimidos/as a coger las cosas en sus propias manos, a tomar conciencia de su fuerza, favoreciendo as una toma de conciencia ecosocialista y feminista global que reforzar al sindicalismo.

Esta propuesta estratgica parecer a algunos/as muy alejada de las relaciones de fuerza reales. Que no olviden esto: la calma relativa que reina en la superficie de las relaciones sociales es engaosa. El capitalismo mutila la vida y la naturaleza. Especialmente la naturaleza humana. La mayora de la poblacin se ve obligada a agotarse y a agotar el medio ambiente en un trabajo alienado, cada vez ms intil, ticamente insoportable y que produce una existencia miserable. La materia explosiva acumulada de esta manera puede liberar su energa hacia la izquierda o hacia la derecha. Es decir poco que el sindicalismo tiene inters en que se libere a la izquierda. Habr ms posibilidades de llegar a ello ligando la lucha por la justicia social y la justicia medioambiental en una perspectiva anticapitalista y antiproductivista.

Daniel Tanuro es el autor de El imposible capitalismo verde (Viento Sur-La Oveja Roja, 2011), Cambio climtico y alternativa ecosocialista (Viento Sur-Sylone, 2016) y Frankestein en la Casa Blanca. Trump y el interregno global (Viento Sur-Sylone, 2018).

Texto original en francs

Traduccin: viento sur

Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14772



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