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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2019

La lucha de clases en Europa y la globalizacin

Jos Candela
Economistas frente a la crisis


 

 

 

El Estado democrtico europeo moderno, tal y como lo conocemos desde 1945, es el resultado de varias secuencias encadenadas de una larga guerra civil, que se extendi desde 1914 a 1945, y su inspiracin cultural corresponde a la revolucin de 1848. Culmin en la victoria contra el fascismo, con un compromiso entre las fuerzas que apoyaron, libraron y ganaron la II Guerra Mundial: en primer lugar, dos imperios que pronto entraran en conflicto, pero tambin una amplia coalicin de clases sociales europeas, de la que sali la mayor extensin del Estado liberal que se ha dado en la historia contempornea: la soberana popular, el sufragio universal y el Estado del Bienestar. Durante treinta y cinco aos, Europa contempl la emancipacin de las colonias, el desarrollo de los derechos ciudadanos para integrar el voto y la ciudadana femenina, el reconocimiento legal de la seguridad laboral de las clases trabajadoras; unos compromisos que se plasmaron en las instituciones polticas y econmicas del Estado del Bienestar, y tambin en los acuerdos entre estados europeos para crear un rea econmica comn, como camino para la cooperacin poltica y la prevencin de conflictos. Todas esas instituciones democrticas consolidaron las instituciones culturales de la democracia europea, mbito del aprendizaje ciudadano y poltico de la actual Europa.

La culminacin del compromiso de posguerra (mximo empleo, seguridad laboral y bienestar), coincidi con el inicio de su declive en la llamada crisis del petrleo y con el primer tropiezo del dominio imperial de EE.UU; el cual, minado por las deudas acumuladas por la Guerra de Viet-Nam, tuvo que devaluar el dlar y eliminar el patrn oro. Esta misma crisis, inici del desmoronamiento del Imperio sovitico, arruinado por la ineficiencia de su economa y la carrera de armamentos, y aceler la cada de las dictaduras de Grecia, Portugal y Espaa. La derecha liberal empez una contraofensiva contra las conquistas sociales, que liber las fuerzas del capital para su extensin al conjunto del planeta. Esta nueva fase de expansin del capitalismo tuvo un prlogo poltico en el pacto Nixon-Chu-en-Lai, y se apoy organizativamente en las nuevas tecnologas de la informacin y en el abaratamiento del comercio transocenico, financieramente en la libre circulacin de capitales y la liberalizacin bancaria, e industrialmente en la revolucin logstica, que convirti la produccin en trasnacional. El conjunto iniciaba una tercera revolucin industrial capitalista que abri el pacfico y Asia al gran esfuerzo inversor que conocemos como Globalizacin. Este proceso ha puesto en crisis el propio Estado del Bienestar y sus instituciones, por lo que es imposible pensar la lucha de clases actual al margen del escenario global.

Entre las fuerzas primarias que dan forma a la economa global, el elemento central es la tecnologa informtica [1] . Las nuevas tecnologas confrontan al Mundo, ya desde fines del siglo pasado, a una creciente serie de desafos y problemas que las instituciones actuales se muestran incapaces de afrontar y resolver; entre ellas la centralidad de la Corporacin en el gobierno de la economa, porque es el mbito de la creacin, acumulacin y gestin del capital intelectual: el conocimiento experto y la capacidad de organizacin productiva que coordina la cadena mundial de creacin de valor. Las Corporaciones crean y se crean sobre nuevas formas de organizacin del trabajo, que han desplazado del lugar central en la produccin al obrero-operador, sustituido primero por el supervisor (Richta, 1971; Bell, 1976), y ambos por el experto y el organizador (Drucker, 1998). Segn Piketty, emerge un nuevo componente social de la oligarquas capitalista [2] , que marca de forma clara los nuevos rasgos de la desigualdad neoliberal, tanto en Occidente como en las nuevas potencias industriales asiticas; stas ltimas emergidas de una nueva forma de nacionalismo no liberal, donde se replican las configuraciones de la oligarqua de los pases del viejo capitalismo, en cuyo centro ya no estn los rentistas del Mundo de ayer, sino los altos ejecutivos. Estos influyen directamente en los gobiernos, como ha sido el papel jugado por Goldman Sachs en el enfoque de la gestin de la crisis de 2008. O en China gobiernan directamente, el Comit Central del Partido Comunista Chino rene la mayor concentracin mundial de multimillonarios.

La respuesta europea a este proceso, ha sido el intento de convertir el Mercado Comn en una Unin Europea, que superase los estados-nacin; pero la fuerte presin neoliberal de la globalizacin ha boicoteado la construccin de las nuevas instituciones liberal-democrticas: la UE se ha quedado a medio camino entre Unin poltica y rea de libre comercio, hipotecando fuertemente sus facultades como actor global.

EL ESTADO NACIONAL EN LA ERA GLOBAL

El contexto histrico y global implica que un estado concreto, el espaol, est limitado funcionalmente para trazar polticas sociales y econmicas, tanto por la extensin y potencia alcanzada por la globalizacin, como por su pertenencia a la Unin Europea; por otra parte, hay que ser conscientes de que la no pertenencia al bloque regional, la UE, supondra el suicidio como nacin. Las fantasas de independencia nacional en el mundo globalizado, pueden llevar a la ruina de los estados, como ocurri con la Cuba socialista o con el fracaso del primer proyecto de gobierno griego de Tsyriza. Por lo tanto, en la dialctica de incertidumbres crecientes de la globalizacin, la accin democrtica en el siglo XXI sobre las instituciones econmicas, y sobre las instituciones culturales, que orientan y realizan la difusin de la cultura y el conocimiento, solo tendr eficacia si combina adecuadamente los dos mbitos de decisin que configuran el futuro: la nacin-estado y la Unin Europea. Siendo la primera un mbito de decisin muy limitado y subordinado a la segunda. Y la segunda, un mbito siempre amenazado por su carcter plurinacional, pero potencialmente determinante en el mbito global. Por lo tanto, el camino necesario para recuperar la democracia perdida frente al capitalismo global.

Por lo tanto, una estrategia de cambio profundo debe combinar la perspectiva del estado nacin, mbito de la poltica democrtica tradicional, con las estrategias de cara a Europa, mbito donde se ha trasladado el poder de las instituciones econmicas y, dado el carcter confederal de Europa, a las alianzas entre estados, forma principal en que se instrumentan las polticas en la UE. Aunque existe un Parlamento Europeo, que se manifiesta en el Gobierno de la Comisin; el Consejo seguir jugando un papel de segunda cmara y las alianzas intergubernamentales seguirn siendo decisivas en la UE. Los problemas sociales, culturales y polticos comunes a la Europa actual, aconsejan una coalicin parlamentaria entre el amplio espectro socialista, como bloque trasformador en el sur, con los verdes del norte y el centro. Solo as puede ser pensada Europa, la complejidad y diversidad cultural lo aconsejan; pero las diferencias entre las diferentes sociedades estatales implica que esa doble estrategia, an est lejos de ser asumida por ambas fuerzas.

Como las alianzas tienen un doble componente, geogrfico y de clase, no habr real representacin europea sin partidos y sindicatos, continentalmente confederados. A partir de esa premisa, se necesita, en primer lugar, clarificar qu polticas tiene que defender el Parlamento europeo, la Comisin y el Consejo, para conseguir la ampliacin de la capacidad de actuacin nacional, mbito de la accin democrtica. En primer lugar, de las finanzas pblicas, hoy en da el emblema mximo de la soberana, porque lo es de la solidaridad. Solo la UE puede eliminar los refugios paralegales de evasin y blanqueo de capitales, as como la competencia desleal entre estados miembro para captar financiacin. Hacer factible el control de los capitales es una tarea imprescindibles para afrontar las necesidades de la accin social del estado. La alternativa es el dficit presupuestario, algo que la globalizacin y la Unin Europea hacen muy peligroso, pues el endeudamiento suele terminar, como en la poca del PP de Aznar, en la venta del patrimonio pblico, bancos, energticas, incluso suelo Solo la autonoma financiera, permite obtener soberana suficiente para definir el Bien Comn de cada comunidad nacional de la UE.

En cuanto a las polticas nacionales concretas que la actual estructura del poder global permite a un estado como el espaol, existen cuatro reas donde la accin socioeconmica es necesaria: Financiera, Empleo, impulsar un nuevo modelo de desarrollo, y encontrar formas de gestin ms participativas, dando entrada a la democracia en la produccin. Conseguir holgura financiera para las polticas sociales implica nueva tributacin; aunque los tipos y bases deban situarse dentro de los lmites que impone la libre circulacin de capitales, las necesidades del comercio y la inversin global, hay un margen de 6 puntos del PIB, marcado por la diferencia comparativa respecto a la media del tamao del sector pblico en Europa.

En relacin con el empleo, la construccin sigue siendo el vehculo ms eficiente y eficaz, que habr que adaptar a la estrategia de lucha contra el cambio climtico y la pacificacin del trfico urbano, ambas entrelazadas, y a la de la municipalizacin de la vida democrtica. En esa lnea se debera desarrollar una lnea de inversiones municipales en vivienda social de alquiler para cubrir el dficit actual, calculado en dos millones de viviendas. Aunque el pago de la financiacin se cubrira con los alquileres, se necesitara dotar la inversin inicial con deuda finalista; cualquier gobierno con voluntad de hacerlo, podra fcilmente presentar un plan a Bruselas, que sera aprobado, porque ira inscrito en la hoja de ruta de la lucha contra el cambio climtico: reforma de viviendas para adaptarlas a una mayor eficiencia energtica y bloques autosuficientes de energa renovable. El principal problema para la viabilidad de un plan ambicioso de vivienda social, sera dotarlo de suelo urbano. La delimitacin del suelo urbano es una herramienta que la actual correlacin en la UE permite utilizar para polticas sociales; pero para ello se necesita desarrollar el captulo de la Constitucin que cubre el bien comn.

El cambio de modelo productivo choca con el veto de la UE a las inversiones pblicas para la reindustrializacin. Los servicios pblicos locales, autonmicos y los transportes nacionales, son el ltimo reducto que queda de inversin pblica. Su defensa implica la mejora de su eficiencia y eficacia: las acciones pblicas deben priorizar estas lneas estratgicas, si quieren conservarlos. Este captulo puede ser el proyecto piloto para una de las innovaciones ms revolucionarias en el Estado del Bienestar hispnico: la generalizacin de la calidad total, sistemas de organizacin participativa de la eficiencia y eficacia de la provisin de servicios y actividades, industriales y profesionales, suficientemente probados en las industrias innovadoras del oriente asitico. A medio camino del servicio pblico, como tercer sector, se encuentran los Servicios sociales; hasta el parn provocado por la gestin del segundo mandato de Aznar, fueron un vivero de Economa Social. Recuperar la gestin cooperativa significa financiacin y calidad total, para que la eficacia del servicio sea mantenida, dentro de unos criterios econmicos razonables.

Conectado con los dos programas de empleo y servicios pblicos y sociales, existe un terreno inexplorado y con un gran potencial para la accin pblica en la economa, que es la trasformacin hacia una economa verde; lo que se conoce en los pases anglosajones como New Green Deal, y que es el programa de los Verdes europeos [3] . Como el veto de la UE no es extensivo a las ayudas dirigidas a iniciativas cooperativas y empresariales (PYME), la conversin verde de amplios sectores econmicos es un arma magnfica para desarrollar nuevas actividades econmicas, con base cooperativa, o incorporando PYMES a conglomerados de desarrollo del capital intelectual local; ambos terrenos donde es necesario implicar a los actores sociales en el control de las inversiones pblicas.

Cualquiera de estas polticas necesita una trasformacin radical del sistema educativo, hacerlo ms igualitario, en primer lugar, y eficaz socialmente: inyectando dinero en la investigacin universitaria, aprovechando las sinergias con los sistemas pblicos del bienestar, y una reforma radical de la FP, para adaptarla a las capacidades culturales de los jvenes que no desean una educacin clsica, para familiarizarlos con las nuevas tecnologas y adaptar las habilidades a las necesidades prcticas de la sociedad. Por ltimo, toda trasformacin radical tiene perdedores por inadaptacin o por edad y falta de base cultural; sera necesario paliar los efectos de la trasformacin econmica mediante una renta mnima.

Todo lo anterior, necesita valenta para evitar la privatizacin del poco patrimonio empresarial pblico que existe y acercar los estndares del sector pblico a la media europea. Significa emprender una Reforma Fiscal que recupere el espritu de la que se llev a cabo tras la Transicin Democrtica [4] , adaptada a las nuevas realidades empresariales, sociales y tecnolgicas del siglo XXI: Impuestos sobre las fortunas y sucesiones; gravamen especfico para grandes rentas, particulares y corporativas, por supuesto, pero sin superar los estndares europeos, para evitar la evasin legal; impuestos verdes y tecnolgicos, y el Impuesto sobre Transacciones Financieras, nico medio de controlar los movimientos de capitales, y reducir la velocidad de las mismas, haciendo ms viable su inspeccin Otras propuestas que circulan por ah son ms bonitas, pero su implantacin en el contexto de la UE resulta fantasiosa.

Notas:

[1] (Kenichi Ohmae, 1995. END OF THE NATION STATE, Harper Collins Publishers)

[2]   (Grant R. M., 1991, Resources, capabilities, and the knowledge-based view ): Esta nueva relacin de trabajo implica, a su vez, una manera diferente de apropiacin del plus-valor, basada en el Balance entre la corporacin y sus empleados: El poder de apropiacin por la empresa sobre el conocimiento creado en ella es directamente proporcional a la dependencia del desempeo de las habilidades de las personas respecto a las rutinas de la organizacin

[3] Creo que ese trmino define algo mucho ms amplio, que impulsa el proceso de la Globalizacin

[4] Todas las modificaciones al diseo inicial de Fernndez Ordoez supusieron restar eficacia recaudadora e inspectora al sistema fiscal de la democracia.

Jos Candela Ochotorena, Doctor en Economa y en Historia Contempornea, es miembro de Economistas Frente a la Crisis.

Fuente: https://economistasfrentealacrisis.com/la-lucha-de-clases-en-europa-y-la-globalizacion/

 



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