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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2019

James Forrestal, el delirio atmico

Higinio Polo
Mundo Obrero


En la madrugada del 22 de mayo de 1949, quien haba sido el primer secretario de Defensa norteamericano (y, por tanto, jefe del Pentgono), James Forrestal, se suicid tirndose desde una ventana en la suite que ocupaba en la decimosexta planta del Bethesda Naval Hospital donde estaba ingresado. Forrestal era un rabioso anticomunista, un hombre que haba participado en la gestacin del ambiente alucinado del anticomunismo ms cruel en Estados Unidos. En esa delirante carrera, le acompaaron Truman, John Foster Dulles (que informaba a Forrestal de las actividades del Partido Comunista norteamericano), John Edgar Hoover, el cardenal Francis Spellman, Frank Wisner (otro manaco depresivo, cofundador de la CIA y de la siniestra red Gladio; que tambin se suicid, aunque de un disparo en la cabeza) y otros turbios personajes que iniciaron las operaciones secretas por el mundo que causaron matanzas apocalpticas.

Forrestal, que fue secretario de Marina antes de que llegara Truman a la presidencia, le sugiri al nuevo presidente que haba que combatir a los soviticos: Puestos a enfrentarnos con ellos, mejor ahora que ms tarde. En 1945, ese consejo significaba en la prctica que Estados Unidos deba lanzar bombas atmicas sobre la Unin Sovitica. Despus, Forrestal particip activamente en la reelaboracin y difusin del clebre telegrama largo de George F. Kennan que fue publicado en Foreign Affairs en 1947 y que se convirti en la ms relevante base terica de la doctrina de contencin del comunismo, que acabara siendo incluso ms agresiva de lo propuesto por el diplomtico norteamericano y que llev a la militarizacin de las relaciones entre Washington y Mosc. Desde entonces, el Pentgono manda en la poltica exterior estadounidense, hasta el punto de que cuando, en 1961, Robert McNamara (jefe del edificio de Arlington con Kennedy) pidi que le enseasen los planes de guerra del Pentgono, los generales de la institucin se los negaron aduciendo que careca de autorizacin.

Forrestal se haba convertido en el principal agitador de la paranoia que invadi el Pentgono y buena parte de los organismos gubernamentales de Estados Unidos. Cuando Truman le pidi la dimisin en marzo de 1949, Forrestal se retir a Florida, convencido de que los comunistas le perseguan. Empez a creer que las sombrillas de la playa escondan micrfonos soviticos. Un da, tras or la sirena de un camin de bomberos, sali corriendo por las calles, en pijama, gritando Vienen los rusos!, seguro de que el Ejrcito Rojo invada Estados Unidos. Ironas de la historia: uno de los artfices de la falsa y sucia campaa que sumergi al mundo en la guerra fra, sucumba ante sus propias mentiras, enloqueciendo con su propia propaganda. Unos das despus, se arrojaba desde la ventana del Bethesda Naval Hospital.

Forrestal no viva ya cuando, el 23 de septiembre de 1949, Truman, el hombre que haba ordenado lanzar las bombas atmicas en Japn, anunci a la poblacin norteamericana que la Unin Sovitica haba conseguido la bomba: esa noticia habra sido la peor de sus pesadillas. Forrestal fue el primer ministro de Defensa que defendi el concepto de guerra preventiva, que, muchos aos despus, hara suyo George W. Bush para llevar la devastacin y la muerte a Afganistn e Iraq.

Estados Unidos ha tenido grotescos gobernantes, asesinos sin escrpulos: solo hay que recordar, adems del siniestro Truman, al borracho y maltratador Nixon, al Reagan que gobernaba con ayuda de astrlogos, al Bush que arras Afganistn e Iraq, o al Obama que incendi Siria y Libia. Y ahora, el extravagante Trump se adentra en el camino del delirio atmico: tras los pasos de Bush, que se retir del ABM, ha roto el INF y ha anunciado que el START-III es un acuerdo desigual, impuesto a Estados Unidos, que no piensa apoyar, utilizando de nuevo la mentira, como en los peores aos de la guerra fra. Eran los tres tratados nucleares que mantenan el control nuclear lejos de los delirios de personajes como el suicida del Bethesda.

En el funeral de Forrestal en Arlington, una orquesta de la Marina interpret el aria inicial del Jerjes de Hndel, y otra banda del Ejrcito toc con emocin la inquietante Adelante, soldados cristianos. El busto en bronce de James Forrestal sigue presidiendo la entrada del Pentgono.

Rebelin ha publicado este artculo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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