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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 30-04-2019

Argentina en la era de las turbulencias permanentes

Christian Castillo
La Izquierda Diario

Esta nota se apoya en parte en el informe presentado por el autor a las deliberaciones del XVII Congreso Nacional del PTS, as como a las intervenciones de distintos delegados que enriquecieron lo planteado inicialmente, y a la actualizacin realizada con los hechos ocurridos posteriormente al debate.


Partimos de una situacin internacional donde continan las tendencias a las crisis orgnicas en numerosos pases y donde lo nuevo es la irrupcin de acciones de masas, como vienen siendo los Chalecos Amarillos en Francia o las rebeliones populares en Argelia y Sudn; en Amrica Latina la derecha viene avanzando pero sin dar derrotas de envergadura al movimiento de masas y con gran parte de sus gobiernos empantanados. Continan las guerras comerciales y hay varios pronsticos sobre una desaceleracin de la economa mundial para este ao o el que viene, y distintos pases, entre ellos el nuestro, que estn al borde de generar una crisis de deuda.

Para pensar la situacin poltica nacional es conveniente hacer un anlisis previendo dos escenarios. Uno en el cual, a pesar de la crisis, el gobierno no se derrumba y logra llegar a las elecciones; y otro en el cul la crisis se acelera y, por alguna va, Macri cae antes de completar su mandato o, sin llegar a esto, renuncia a su candidatura y modifica el cronograma electoral para el recambio presidencial. En el primero de los casos, la situacin debera pensarse en dos tiempos: uno el que va hasta las elecciones de octubre, y otro, ms de mediano plazo, que tiene que ver con la perspectiva ms general de lo que podramos denominar el rgimen del FMI. Desde ya que esta no es una divisin estanca y ambos escenarios pueden entremezclarse.

Hablamos de rgimen del FMI en el mismo sentido en que durante los noventa podamos sealar la existencia, con el plan de Menem-Cavallo, de un rgimen de la convertibilidad que abarc la gran parte de los gobiernos de Menem y los dos aos de De la Ra. O sea, de situaciones donde la economa y la poltica se desarrollan en medio de fuertes condicionantes estructurales a los que se amoldan las fuerzas polticas burguesas. En la actualidad, con uno de los desembolsos ms grandes de su historia, de USD 57.000 millones, la injerencia del FMI en la economa local va ms all de cualquier gobierno episdico; es algo que difcilmente se quiebre o se modifique sin una irrupcin decisiva del movimiento de masas o un salto en el carcter catastrfico de la crisis.

Los sucesivos fracasos del macrismo

Macri entreg al pas al FMI a partir de una serie de fracasos. Cuando lleg al gobierno tena el problema, para aplicar el conjunto de su plan, de que no llegaba en medio de una crisis catastrfica, como fueron la hiperinflacin de 1989 y 1990 o la quiebra de diciembre de 2001, que llevara a la poblacin a aceptar cualquier plan para salir de una situacin insoportable. Por eso Macri no plante en las elecciones de 2015 su real programa econmico sino un planteo de cambio light o cambio con continuidad, como se lo denomin entonces. Minti descaradamente con el fin de, una vez en el gobierno, tratar de ganar fuerza poltica para ir por la agenda real del gran capital. Con la victoria en las elecciones legislativas de octubre de 2017 opin que haba conseguido esa fuerza y lanz su poltica de reforma permanente, pero se choc con el movimiento de masas en diciembre de 2017.

Aqu se produjeron las acciones de masas ms importantes de todo el ciclo macrista, las jornadas de lucha contra la reforma previsional del 14 y el 18 de diciembre, que aunque no lograron evitar la sancin de esa ley nefasta, apoyada por 23 de 24 gobernadores que firmaron el pacto fiscal que le da sustento, frenaron parcialmente el resto de la ofensiva macrista, en particular la reforma laboral flexibilizadora. Justamente este frenazo impuesto por la accin de masas es uno de los aspectos centrales que explica el golpe de mercado devaluatorio de abril de 2018, que lleva al gobierno al FMI al cortarse los prstamos de capitales privados a los que masivamente haba recurrido en los dos primeros aos de su gestin.

Con la complicidad de la burocracia sindical y los sectores de la oposicin peronista, que le votaron todas las leyes en el Congreso, las masas sufrieron una cada sustancial en sus niveles de vida. Al calor de una inflacin galopante se pulverizaron los salarios y las jubilaciones, mientras crecieron la desocupacin y la pobreza. La deuda pblica super los niveles del 2001, con una proporcin creciente de la misma emitida en dlares. Pero pese a la muy importante transferencia de riqueza desde el trabajo hacia sectores del capital ms concentrado ocurrida en este perodo, lo hecho es solo una parte de la poltica que busca implementar la clase dominante. Como venimos denunciando, el FMI y los organismos internacionales son desde los ochenta factores activos para aplicar en los distintos pases las reformas estructurales que se generalizaron durante el neoliberalismo. Dan prstamos impagables y a cambio de renegociar los vencimientos imponen la agenda neoliberal del momento, ordenando toda la economa de los distintos pases en funcin del pago de la deuda a los acreedores externos.

En los noventa estas reformas tenan al tope a las privatizaciones de las empresas de servicios pblicos y de las jubilaciones y la flexibilizacin laboral, as como la apertura econmica de los mercados locales. Hoy son una triloga de contrarreformas: la previsional, para subir la edad jubilatoria y bajar los haberes; la laboral, para avanzar en la precarizacin del trabajo lo ms que se pueda, con los sistemas tipo Uber o Rappi como amenaza general para ir logrando concesiones permanentes de las burocracias sindicales; la tributaria, para subir el IVA a los productos esenciales mientras se les bajan los impuestos a los ricos. En sntesis, aumentar la plusvala que se le extrae a la clase trabajadora mientras se destinan porciones crecientes del gasto estatal hacia el pago de la deuda.

Es el combo de contrarreformas antiobreras que repiten como un mantra todos los gobiernos derechistas del continente bajo los auspicios de Donald Trump. Pero lo cierto es que los avances que han realizado esos gobiernos derechistas son an parciales y, adems, se encuentra empantanada la ofensiva golpista del imperialismo en Venezuela, que todos ellos apoyan fervientemente. Un derrumbe del gobierno de Macri y un fracaso del plan del FMI sera un golpe a la imposicin de esta agenda antiobrera que, en sus lineamientos centrales, comparte el conjunto de las fracciones burguesas.

La coyuntura nacional y las turbulencias permanentes

Si nos centramos en el tiempo ms coyuntural, Argentina est en una suerte de arenas movedizas, parafraseando el ttulo de una de las series de moda, o cruzada por turbulencias permanentes. Esto hace a una situacin poltica muy cambiante y dinmica, con escenarios muy abiertos.

Lo que hasta ahora ha mantenido a Macri no es el FMI en general, sino el papel que ha jugado el gobierno de Trump en el apoyo del Fondo a la Argentina. Le han hecho muchas concesiones. Primero, dndole uno de los prstamos ms grandes en la historia del organismo. Segundo, a los dos meses de fracasado el primer plan, se lo renegocian rpidamente. Y tercero, le dan waivers todos los das, lo que se llama perdones en la jerga del FMI, revisiones parciales de los acuerdos planteados. No se olviden que el desenlace de la crisis de fines de 2001 se produjo ante la negativa del FMI a girar un desembolso ya pautado de apenas USD 1.500 millones, a iniciativa del gobierno norteamericano de entonces. Eso aceler todava ms la fuga de capitales, llev al corralito y termin en la crisis que desemboc en el 19 y 20 de diciembre, llevando a la cada de De la Ra y Cavallo.

Hoy la plata del FMI se usa para las subastas diarias de dlares, financiando la fuga de capitales. Al mismo tiempo vienen tratando de sostener el precio del dlar armando un gran negocio para los bancos que son las Leliq, con un rendimiento que supera el 100 % anual. Buscan que con tasas muy altas (que los bancos cobran por las Leliq y en menor medida pagan por los depsitos), en la ecuacin codicia/temor de la que hablan los analistas, gane la primera. Sin embargo, esto cada vez parece funcionar menos, en particular desde finales de febrero, cuando se empez a ver que la inflacin, en vez de bajar, va subiendo. Y en marzo terminamos con precios aumentando un 4,7 %.

Desde un comienzo result evidente que las medidas anunciadas el 17 de abril son una suerte de manotazo de ahogado que no parece destinado a tener mayor efecto. Una intervencin ultralight en la economa para tratar de contener la inflacin y acordar con el FMI para fijar un tope en 51 pesos por dlar a la banda cambiaria.

El combo del plan alivio (trmino usado recurrentemente por Carolina Stanley en la conferencia de prensa donde present las medidas junto a Nicols Dujovne y Dante Sica) buscaba tratar de contener en algo la inflacin alrededor de congelar los precios de algunos productos (los 64 comprendidos en los precios esenciales) y servicios. En este ltimo caso se trata de frenar lo que haban dado como ineludible, que era un nuevo salto en los aumentos de tarifas (aunque las programadas del gas y el agua van a mantenerse, pero no las de transporte y luz, y sin nuevas subas por fuera de las programadas, con un costo fiscal de $ 9.000 millones). Por ltimo, los aumentos de los crditos a los que cobran la AUH y a los jubilados tienen mucho ms de anuncio que de efectividad, ms all que muchos los pueden querer tomar para pagar las tarifas, que es para lo que se est endeudando una parte de la poblacin a la que llegar a fin de mes se le vuelve cada vez ms difcil.

Pero, como mostr la crisis de esta ltima semana con la suba del dlar y del riesgo pas y la cada de los bonos de las empresas argentinas en Nueva York, el problema que tiene todo este plan es que no garantiza que el gobierno logre ninguno de los sus dos objetivos. Primero, evitar el derrumbe y llegar sin perder completamente el control de la economa a las elecciones. Y segundo, llegar con alguna expectativa de victoria a octubre, o ms bien al ballottage de noviembre, un escenario cada vez ms improbable para Cambiemos de mantenerse la candidatura de Macri.

Hoy estamos en una coyuntura con una crisis abierta, donde la fragilidad poltica del gobierno se retroalimenta con la de la economa, y donde cada vez ms sectores de las patronales y de la propia coalicin gobernante parecen dispuestos a bajarle el pulgar al proyecto reeleccionista de Macri antes de las elecciones. Es por eso que debemos prepararnos para la continuidad de los tiempos turbulentos y para saltos en la crisis, aunque por el apoyo de Trump y del FMI no pueda descartarse que logren llegar, an en muletas, a las elecciones.

Este escenario de crisis es lo que lleva a la indefinicin en cuanto a la conformacin de las distintas coaliciones polticas burguesas y a los rumores sobre multitud de enjuagues polticos tan tpicos de estas situaciones.

Lo que empuja las especulaciones hacia distintas variantes de gobiernos de unidad nacional antes o despus de las elecciones es la constatacin de que, tal como estn los bloques polticos burgueses actuales (Cambiemos, el peronismo aliado a Cristina y Alternativa Federal), ninguno de los eventuales ganadores contar con fuerza propia en el Parlamento para implementar las medidas necesarias para cumplir con los pagos al FMI y los acreedores privados, los nuevos buitres. Sin embargo, como sealamos, nada est dicho y ms all de lo que hoy miden las encuestas, podemos ver realineamientos de distinto tipo.

El peso de la deuda eterna

La deuda pblica es nuevamente el condicionamiento general de la economa argentina dentro del rgimen del FMI. Hoy llega a USD 332.000 millones segn el informe de la Secretara de Finanzas del Ministerio de Economa, a lo que debemos sumar unos USD 13.000 millones en cupones atados al crecimiento del PBI no contemplados en esta suma. Esa deuda es un 76 % en dlares, un cambio muy importante en la matriz de deuda generado en estos cuatro aos. El kirchnerismo tena una deuda de cerca de USD 225.000 millones, o sea que esta se increment en ms de USD 120.000 millones, pero el perfil de la misma cambi: antes era mayormente en pesos argentinos y con deuda intra-Estado, donde le deban a Anses (y al Banco Nacin, PAMI y otros organismos), por lo que el kirchnerismo estaba creando tambin una bomba, pero de otro tipo porque la deuda en dlares era dbil. Lo otro que ha ido modificando Macri es a quin se le debe: aumentaron los pasivos pblicos con acreedores externos privados y con los organismos internacionales FMI, BM, BID. Esto, lo que la jerga llama deuda relevante, se est acercando al 60 % de la deuda total.

Para tener una idea de la gravedad de la hipoteca, digamos que en el mandato del prximo gobierno, entre 2020 y 2023, hay que afrontar el pago de USD 160.000 millones; en promedio USD 40.000 millones por ao. Esto es importante tenerlo en cuenta para confrontar los discursos facilistas de salida de la crisis que esgrimen el kirchnerismo y el conjunto de las variantes peronistas.

Tratando de defender que no es necesario romper con el FMI, como planteamos desde la izquierda, algunos sostienen que los pagos de la deuda podran cubrirse sin profundizar el ajuste en base a una nueva suba de las retenciones a las exportaciones agrarias. Para que nos demos una idea de lo ridculo de este planteo, solo tengamos en cuenta que el total de las exportaciones argentinas viene siendo ms o menos de USD 60.000 millones, incluyendo todo (agro, autos, minera, etc.). De este total, lo que exporta el campo alcanza a USD 28.000 millones. Es decir, que aunque hubiese retenciones al 100 % (lo que significa que los productores no reciben un peso), an estaramos lejos de los USD 40.000 millones Con mucha suerte, con la reimplantacin del esquema kirchnerista anterior, con la alcuota del 35 %, se llegaran a recaudar USD 9.000 millones. O sea que an con los niveles de retenciones que los kirchneristas reivindican, pagar la deuda (que es lo que los kirchneristas aseguran que van a hacer) exige la continuidad y profundizacin del ajuste. No es menos ilusoria la salida que sealan otros economistas kirchneristas que, partiendo del hecho cierto que toda renegociacin de pagos con el FMI ser en condiciones leoninas, siembran la expectativa de librarse del organismo mediante el pago al contado de lo adeudado, recordando lo que hizo en su momento Nstor Kirchner. Pero la deuda con el fondo era entonces de USD 10.000 millones y Argentina tena supervits comercial y fiscal y creca a tasas chinas. Hoy la deuda con el FMI es seis veces superior. De dnde saldran los recursos para pagar tamaa cifra? Como vemos, por ms vueltas que se le d, no hay salida indolora del rgimen del FMI. Seguir pagando la deuda, an con renegociaciones y refinanciaciones, implica la profundizacin del ajuste hoy en curso.

As como Macri vendi humo con respecto al facilismo de la salida de lo que haba dejado el kirchnerismo y se hundi, ahora las distintas variantes del peronismo lo hacen respecto de una salida fcil y no traumtica de la dependencia del FMI. Y esto incluye las hiptesis de renegociacin de la deuda, ya que el FMI en general renegocia los acuerdos, ampliando los vencimientos de pago, pero a cambio exige medidas de reforma estructural mucho ms agresivas, y un monitoreo an mayor que el actual de la economa local por parte del organismo.

La contencin y el ajuste que se viene

Por ello no extraa que economistas de Lavagna y Massa estn diciendo que estn de acuerdo en hacer algn tipo de reforma en los mbitos que las exige el FMI: laboral, previsional y tributaria. El peronismo en sus distintas variantes, ya sea kirchnerista o el de los gobernadores, plantea una estrategia que, ms all de los discursos de campaa, de una de otra manera nos lleva a la continuidad del ajuste permanente si las masas no irrumpen y modifican todo el escenario poltico. Esta ltima es la perspectiva realista frente a la que nos preparamos.

Veamos algunos ejemplos recientes. Cristina es muy amiga de Alexis Tsipras, el primer ministro griego de Syriza que lleg en 2015 al gobierno diciendo que era fcil renegociar con la Troika (integrada por la Comisin Europea, el Banco Central Europeo y el FMI). Incluso lo hizo con un discurso mucho ms de izquierda del que tiene hoy el kirchnerismo, y ya en el gobierno lleg a llamar un plebiscito para discutir si se aceptaba o no lo que peda la Troika. Vot el 60 % de la poblacin en contra de la aplicacin del Memorndum de ajuste que haba firmado el gobierno anterior de la derecha. La Troika no se conmovi y respondi como no poda ser de otra manera que eso podan decir los griegos, pero que los bancos alemanes que tienen la deuda opinaban lo contrario. Le dijeron que si no quera salir del euro iban a tener que pagar y seguir ajustando. Tsipras, traicionando el mandato del plebiscito, arrug y desde entonces viene aplicando un plan fondomonetarista brutal sobre las masas, que incluy 14 recortes en las jubilaciones (que redujeron sus montos a la mitad) y todava est con una desocupacin global del 18 % y del 60 % en los menores de 25 aos. Un milln de griegos dejaron el pas por la crisis y la economa es un 25 % ms chica que hace una dcada. Es una situacin de catstrofe, aunque Kiciloff dice en su ltimo libro que los griegos tienen una relacin ms madura hoy con el FMI. Aunque la salida que presenta como ejemplo, al igual que lo hace Lavagna, no es Grecia sino Portugal.

Pero este caso tampoco resiste la prueba de los datos. Portugal tuvo una situacin de ajuste recargado. El IVA era del 10 % en 2010 y lo subieron al 23 %, y ah se mantuvo desde entonces. Los salarios pblicos cayeron entre un 20 y un 25 %. El desempleo subi inicialmente del 8 al 18 %. Hicieron una flexibilizacin laboral brutal. O sea que, antes de tener una cierta recuperacin basada en el turismo como elemento central, junto con algunas exportaciones que aumentaron producto de la baja en los salarios, provocaron una precarizacin generalizada especialmente en la juventud. All, en diez aos se pas de un 10 a un 67,5 % de jvenes con empleos de corta duracin o a tiempo parcial, y los ndices de desocupacin en la juventud triplican la media nacional. Despus de pasar todo el ajuste tuvieron un cierto rebote, pero antes hicieron todo un importante trabajo de ajuste, y el gobierno supuestamente progresista mantuvo lo esencial de los ataques. Si fueran serios tendran que decir quin va a hacer el ajuste brutal que precedi a la leve recuperacin actual, que es lo que verdaderamente ocurri en Portugal.

El kirchnerismo, es evidente, tambin est girando al centro en lo econmico, con algunos de sus altos exfuncionarios yendo a los medios a defender que no se puede de ninguna manera romper con el FMI. Esta ubicacin acompaa la alianza que viene teniendo con los gobernadores en las elecciones provinciales, incluyendo bajar sus candidatos en Crdoba en la intendencia de Tucumn o en Tierra del Fuego, para apoyar a quienes hasta ayer noms denunciaban como socios de Macri.

Por su parte, el proyecto de Lavagna es el del pacto social, similar al del dilogo Argentina 2000 de Duhalde, junto con la Iglesia catlica, la CGT y la UIA. Tiene un problema, porque si va a la interna del Peronismo Federal pierde por el momento a los aliados no peronistas, y si no juega ah, y el Peronismo Federal no se subordina, entonces es un plan que todava no cierra porque adems an no despega en las encuestas pese al apoyo de sectores importantes de Techint y otros importantes grupos econmicos.

El kirchnerismo, recordemos, nunca comulg con el formato clsico del pacto social, ya que tanto Nstor Kirchner como Cristina opinaban que era darle poder de veto a la CGT y la UIA. En sus dos primeros gobiernos, hasta la ruptura del dirigente camionero, lo que hacan era una suerte de pacto social de hecho, a partir de un tope en los reclamos en las paritarias que estableca el acuerdo camionero. Despus fue poner un parche tras otro, donde el rojo creciente de la economa se cubra agotando las reservas del Banco Central. Pero, ms all de estas y otras diferencias, no hay planteos econmicos discordantes entre estos sectores, cuestin que tambin explica los elogios que han vuelto a cruzarse Cristina con Duhalde.

Nosotros hemos definido que estamos en los inicios de una nueva crisis orgnica. Decimos inicios porque si bien la crisis econmica es profunda (aunque no an en los niveles de fines del 2001), todava no se ha derrumbado la adhesin electoral, segn muestran las encuestas, a las coaliciones polticas burguesas existentes, aunque este resultado sea en gran parte por consenso negativo. Es decir, Macri mantiene una parte del apoyo como garanta a que no vuelva CFK y esta, a su vez, incrementa su caudal electoral como instrumento para sacar del gobierno al actual presidente. Pero esta es la foto. Ya sea porque pierde completamente el control de la economa, por una irrupcin de masas o porque se afiance la percepcin que no puede ganar, el apoyo electoral que an exhibe Macri (en torno de un 25 %) puede evaporarse rpidamente. Si la crisis se acelera el macrismo puede sufrir un rpido derrumbe, con los radicales migrando en masa de Cambiemos y an rupturas de importancia en el PRO, en busca de otros acuerdos polticos que le permita a la burguesa evitar el recurso de tener que aceptar a CFK como variante de contencin de las masas.

Si en Argentina las masas fuesen un factor ms actuante, la situacin tiene muchas caractersticas para transformarse en prerrevolucionaria abierta, pero eso hasta ahora no ha ocurrido por una serie de cuestiones. Bajo el macrismo, el movimiento de masas desarroll grandes movilizaciones y cobr nueva fuerza el movimiento de mujeres, alrededor del reclamo de la legalizacin del aborto y contra las diversas formas de la violencia machista. Pero, con excepcin de las jornadas de lucha contra la reforma previsional, no hubo acciones radicalizadas de la lucha de clases. Es evidente que en esto ha jugado un papel el conjunto de la burocracia sindical, incluidos los sectores alineados con el kirchnerismo, que frenaron toda lucha seria detrs de la consigna hay 2019. A esto hay que agregar otro actor muy relevante en la poltica Argentina que es Bergoglio, el Papa Francisco, con multitud de lazos tanto polticos como con las burocracias sindicales y de los movimientos sociales. Bergoglio alienta un recambio ordenado de Macri, con quien nunca simpatiz, a alguna variante peronista, y es uno de los factores que explica por qu no ha habido irrupciones radicalizadas del movimiento de masas a pesar del agravamiento de las penurias del pueblo trabajador.

A esto hay que agregar el temor al desempleo entre los trabajadores ocupados y el aumento estructural, en relacin al 2001, de las medidas de contencin social para los desocupados y los sectores ms vulnerables de la poblacin. En el momento que cae De La Ra haba solo 300.000 planes entre nacionales y provinciales. Es despus, cuando asume Duhalde, que el Banco Mundial le financia la aplicacin de los planes Jefes y Jefas, antecesores de la AUH y de otras medidas de ayuda social, llegando a dos millones y medio de receptores. Desde entonces el nivel de beneficiarios se ha mantenido, a lo que hay que agregar el peso organizacional puesto al servicio de esa contencin mediante los acuerdos entre Stanley (tambin con lazos con el Papa) y los cayetanos liderados por Juan Grabois, otro de los hombres del pontfice. Como vemos, una multitud de recursos materiales y polticos destinados a impedir la irrupcin de quienes ms estn sufriendo las consecuencias de este plan de hambre y miseria.

Nuestra perspectiva

Nuestra perspectiva es la opuesta. Sabemos que sin acciones histricas independientes de las masas no es posible terminar con el rgimen del FMI, ya sea antes o despus de las elecciones. Esta irrupcin de masas puede, esquemticamente, darse por dos vas. Una, ms parecida al Cordobazo o a diciembre del 2017, donde se les impone el frente nico a los burcratas traidores y los sindicatos son articuladores de alguna forma de la movilizacin callejera. El otro escenario es uno donde, a pesar de la tregua de la burocracia sindical, las masas igual irrumpen, tipo como ocurri el 19 y 20 de diciembre 2001 o como ocurri con los Chalecos Amarillos en Francia. En ambos casos, es fundamental la poltica de favorecer la coordinacin de los sectores en lucha, y empezar ya mismo a tratar de establecer esos lazos entre sectores de trabajadores ocupados y desocupados y otros sectores populares, tarea en la cual las fbricas bajo gestin obrera pueden jugar hoy un papel muy relevante.

En el reciente XVII Congreso Nacional del PTS destacamos un bloque de consignas para la agitacin y la agitacin propagandstica que apuntan a delimitar los campos polticos en la actual situacin. En primer lugar clarificar quines estn por seguir con el rgimen del FMI y quines decimos que no hay salida sin romper con el fondo: Derrotemos al FMI, Macri y los gobernadores. El kirchnerismo, aliado de la burocracia sindical, la Iglesia y los gobernadores del PJ, no puede ser alternativa. Que la crisis la paguen los grandes empresarios, banqueros y terratenientes. Construyamos una gran fuerza poltica que impulse la movilizacin de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Por un gobierno de trabajadores. A esto sumamos la exigencia a las direcciones sindicales de un plan de lucha que empiece por un paro general activo de 36 horas que culmine con una huelga general poltica. Y, si la crisis poltica se desarrolla, la demanda de Asamblea Constituyente verdaderamente libre y soberana puede jugar un papel muy progresivo, oponindola a toda salida antidemocrtica a espaldas del pueblo, y la lucha por una Constituyente servir como puente para favorecer el desarrollo de los organismos de poder obreros y del pueblo explotado, sobre los que tendr que basarse un gobierno de los trabajadores en ruptura con el capitalismo.

Empezamos a vivir tiempos interesantes. En cualquier momento lo extraordinario puede volverse cotidiano. La autoridad poltica conquistada en estos aos por nuestro partido y por el Frente de Izquierda es un gran capital poltico para intervenir en esta situacin.

Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/Argentina-en-la-era-de-las-turbulencias-permanentes



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