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Aumentar tamaño del texto Disminuir tamaño del texto Partir el texto en columnas Ver como pdf 01-05-2019

Dolor, esperanza y conviccin en la Galera 300

Mnica Baltodano
Confidencial (Nicaragua)


Esta vez llegamos con retraso a la visita familiar del Viernes Santo, en la Crcel Modelo. Para entonces mis hermanas, cuada y hermano estaban sentados en una mesa rodeando a nuestro hermano Ricardo Baltodano y su gran figura uniformada con el azul de los presos.

En esta ocasin estamos en un espacio techado, no en las carpas de las visitas especiales de Navidad y Ao Nuevo pasadas. Esta vez los guardas permiten que nos comuniquemos entre mesas de familias y presos polticos. Todos son de la Galera 300, el infiernito y sus celdas adyacentes. Mis hermanas ya me haban dicho que desde antes las autoridades tambin se haban mostrado ms condescendientes. Como siempre, no creemos en la bondad del rgimen. Sabemos que esta flexibilidad responde al inters de mejorar su imagen.

En ese momento, mis ojos quisieran ser cmaras fotogrficas para grabar tanto rostro emblemtico de la Nicaragua en lucha: Miguel, Medardo, Christian y tantos otros. Al llegar, al primero de los presos polticos que vi fue al lder campesino Pedro Mena y lo abrac emocionada y luego a otro y otro y otro preso, ya rodeados de sus familias. Mi corazn se llena de ternura al estrechar a los muchachos que me platican de su situacin, de las torturas y los atropellos sufridos.

Busco con especial inters a Miguel Mora, que est en el otro extremo. Y en esa ruta me encuentro con Toms Maldonado, el guerrillero sandinista diriambino que en 1979, herido gravemente en el ataque a Presillitas, cerca de El Rama, no quiso salirse de la regin a la que haba sido enviado, l slo se cur y se reincorpor a la lucha hasta sacar al otro dictador, del que bien aprendi tanta crueldad Daniel Ortega. Veo a Toms muy delgado, demacrado, pero con gran nimo. Tambin noto deterioro en Carlos Brenes, a quien le pregunto cmo se siente. Me dice que est saliendo de una crisis de salud que lo tumb dos meses, y de la cual pens que no saldra vivo.

En los penales no hay verdadera atencin mdica, mucho menos medicamentos. Si las familias no llevaran las medicinas los enfermos simplemente se moriran. Es cierto, hay un dispensario, con un mdico general, pero rara vez los de la Galera 300 reciben atencin, y cuando la han recibido ellos mismos comentan que no sienten que el doctor sea fiel al juramento hipocrtico. Les recetan al ojo, sin realizar exmenes de ningn tipo.

La salud de todos los presos polticos est claramente deteriorada. Y es que no puede ser de otra manera. Las enfermedades crnicas que no llevaron al llegar las van a adquirir all. Pasan todo el da en celdas de 23 metros, ocupadas en parte por la litera de duro cemento, y un hoyo tipo pompn, al lado del cual se imita un lavandero para que el preso lave su nico uniforme, su nica toalla y su nico cubre colchn (no es permitida una sbana). Como no hay lugar para sentarse, los presos usan como asiento el cubo para echar agua al pompn. En ese espacio no pueden caminar ni dos pasos. Por un lado el pompn, detrs del cual hay unas hendiduras construidas en ngulo de 45 grados, de forma que el preso no pueda ver hacia afuera y el aire tampoco pueda circular. Por el otro, el preso topa con la pesada puerta de hierro. En sta hay dos pequeas rendijas. Una abajo por donde le pasan la chupeta, bolsa con comida que muchos presos an no se acostumbran a comer; y por la otra es por donde hablan los carceleros al prisionero. Ambas rendijas se cierran por fuera. Todos los presos polticos se han quejado de que las guardas les han prensado los dedos al cerrar las rendijas. No son accidentes, lo hacen a propsito, como castigo, o simplemente cuando andan de mal humor.

Para los presos de mxima seguridad la hendidura superior de las celdas se han mantenido cerradas. Solo a mi hermano Ricardo se la abrieron cuando entr a la celda y se desvaneci al ver el antro oscuro. Cuando me llegaron a sacar del Chipote yo me alegr- me cuenta porque pens, ya van a mejorar mis condiciones. Y cuando entr a la celda casi me desmayo de espanto. Oscuro totalmente, no poda distinguir nada. Le dije al alcaide: De aqu me van a sacar muerto! Entonces opt por dejar abierta la pequea rendija por donde yo poda mirar hacia el pasillo, donde eventualmente deambulan presos comunes. Pero todos los dems presos permanecieron en esa oscuridad hasta que hace unas semanas se las fueron abriendo poco a poco. Por recomendaciones del CICR- me dicen.

Voy a la mesa de Miguel Mora. Lo abrazo fuerte y le pregunto cmo est. Me saluda como siempre lo haca en su canal 100% Noticias: Hola Comandante!. Le doy los saludos fraternos que le manda mi esposo Julio Lpez y nos ponemos a recordar cosas. Ah est su familia. Me presenta al pap de Vernica y saludo a Miguelito Mora, expresivo en su silla de ruedas. Le digo a Miguel algo que le repet a varios de los prisioneros polticos: Miguel, los dictadores creen que al encerrarte iban a ganar, pero pierden. Vos ahora no solo sos un reconocido periodista, o un lder del periodismo independiente y perseguido, sos un lder del pueblo de Nicaragua. Y el mensaje que ustedes manden desde aqu es muy importante para un pueblo falto de liderazgos crebles. Miguel sonre, con su piel ahora mayate. Est confiado, en Nicaragua, en su Dios y en su fe. Pero no puedo dejar de ver tristeza en su mirada, y tambin me entristezco con su dolor, con su injusta y absurda situacin. Y no es para menos: en particular hay tres presos que estn en el extremo de las condiciones brutales de una crcel, en el total aislamiento: Miguel Mora, Christian Fajardo y Yubrank Suazo. Miguel, comunicador y platicador nato, debe sufrir enormemente esta situacin.

El alcalde Apolonio Fargas, capturado en julio del 2018, me llama a la mesa de los mulukukeos. Los campesinos se juntan. Tambin llega Medardo Mairena, a quien haba saludado al principio, recordndole tambin que ya no es nicamente dirigente del movimiento campesino anti canal, sino lder de un pueblo en lucha por sacudirse de una dictadura. Los campesinos nos insisten enfticamente que sigamos luchando, que ellos estn firmes adentro, que hay que unirse y no claudicar. Tienen sus reservas sobre el rumbo del nuevo dilogo, y quieren saber en detalle cmo van las cosas afuera.

Nicols Cienfuegos Alaniz, campesino y que luego llega a nuestra mesa, nos cuenta las atrocidades sufridas. Me muestra los brazos y trax con seales de tortura, pues relata que le aplicaron choques y quemaduras. Pero habla con gran viveza y confianza en que las cosas van a cambiar. Cuenta las dificultades para hablarse entre ellos y no perder la cordura en el aislamiento de las celdas. Ellos estn en un rea privilegiada, pues en el corredor hay un televisor gestionado por los presos comunes, comprado por sus familiares. Para poder ver la televisin los presos polticos se acuestan en el suelo, tiran agua en el piso del corredor, y ven la tele en el reflejo del agua.

Los jvenes son maravillosos. No tengo dudas de que llevan mejor la situacin. Christian Fajardo me cuenta de su participacin en la Articulacin de Movimientos Sociales y el encuentro con mi hija Mnica Augusta. Bromea y nos hace rer a todos en la mesa. Tambin est Yubrank Suazo, un verdadero hroe, torturado y castigado por sacar un vdeo animndonos a nosotros los que estamos fuera. Junto a l est Edwin Carcache, con su sonrisa y cara de nio, convertido en emblema de la juventud rebelde. En un momento determinado Edwin anunci su compromiso con una chavala que estaba a su lado, y se arm la fregadera.

Tambin estaban all los tres hermanos Esteban Lesage: Luis Miguel, Jean Carlos y Harvin, detenidos y condenados por cantar canciones vandlicas en los tranques. El mayor tiene apenas 27 aos. Estando junto a su combativa madre, yo me pregunto hacia mis adentros Cmo ser el dolor de tener no uno, sino a sus tres hijos injustamente presos?! No puedo imaginarlo.

Hay un chavalo de Managua que fue de la JS hasta el abril del 2018. Me cuenta que en su casa tena morteros y garrotes con los que el orteguismo les mandaban a reprimir las manifestaciones anteriores a abril, y que estuvo en varios operativos contra las marchas campesinas anti-canal que lograron llegar a Managua. Pero el 19 de abril de 2018 se incorpor junto con su arsenal a las justas luchas estudiantiles en el barrio donde viva. El coordinador barrial del partido lleg a buscarlo para que fuera a reprimir a los estudiantes. Ests loco, maje!, le dijo, y ah termin su militancia en el orteguismo, que l crea era sandinismo. Seguramente por eso por eso lo torturaron bastante. Y tambin me muestra las secuelas. Es vivaracho y jodedor

Tambin pude hablar con John Amort y Abdul Montoya. Saben que alguna vez se sabr toda la verdad, y que se puede esperar justicia. John tiene la cara llena de optimismo y conviccin.

Ms tarde, un hermoso costeo con voz de parlante se ech su discurso y llam a todos a cantarle las maanitas a Carlos Brenes, que cumpla 64 aos al da siguiente. Su discurso y una posterior oracin de Maldonado fueron escalando hacia la poltica, entonces se acerc el Alcaide Guevara para pedir que se acabara el asunto. Pero despus cantamos el Himno Nacional, luego sigui Nicaragua Ma, y todava nos dio para gritar consignas libertarias, a pesar de la incomodidad de los carceleros. Al cantar el Himno, no pude evitar voltear y ver a Miguel, emocionado.

Al terminar, varios presos junto a Ricardo concretaron la idea trabajada antes con los dems presos, de aprovechar el final de la actividad para presentar 5 exigencias al gobierno y a la direccin del penal. Las mismas fueron expuestas por Ricardo Baltodano, en forma cuidadosa, al Alcaide Roberto Gmez Guevara, que las escuch sin pestaear. Pero cuando Ricardo se iba extendiendo en la explicacin como es habitual en l, con su alma de profesor- Guevara se acerc para decirle secamente: Suficiente, ya las he anotado.

Los presos nos pidieron enfticamente que las demandas ah expuestas fueran tambin presentadas en conferencia de prensa por los familiares, insistiendo en que estuvieran todos los familiares, los mas que sean posibles; que fuera una presentacin unitaria y fuerte, que muestre la fortaleza de las familias al lado de las demandas.

Y comprometidos con los deseos de nuestros presos polticos, abandonamos la Modelo. Una vez ms, terminamos nuestra visita agobiados por el terrible dolor que les infringe la dictadura; pero tambin nos fuimos animados por la fuerza de su esperanza y conviccin de que la lucha es justa, que la liberacin ser pronta y que una Nicaragua mejor est por venir.

Fuente: http://confidencial.com.ni/dolor-esperanza-y-conviccion-en-la-galeria-300/



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